El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 28 de noviembre de 2010

Un viaje de ida y vuelta

                Si tuvieras claro lo que realmente eres, tu vida daría un giro de 180º y las cosas que hoy son tan importantes dejarían de serlo.
            Pero ¿qué somos realmente? Somos chispas de Fuego Supremo, somos fragmentos divinos separados como entidades individuales. Vivimos desde el principio de la Creación en un plano de divinidad, pero siendo inconscientes a las vibraciones del resto de planos, y para poder ser conscientes en todos los planos y poder responder a todas las vibraciones divinas en el Universo teníamos que pasar por todas las experiencias. No todas las chispas divinas querían pasar por todas las experiencias, las que no han querido se han quedado en sus planos de divinidad, pero las que si queríamos, hemos bajado a la materia para crecer, evolucionar y alcanzar la perfección y ser así, al final de nuestro proceso de evolución, conscientes y sensibles en todos los planos.
            Por lo tanto, estamos en el mundo de la materia porque hemos elegido vivir, y con la elección de la vida, hemos elegido el sufrimiento, la risa, las lagrimas, hemos elegido sentir una caricia y el amor por un hijo, hemos elegido la alegría y el dolor. Todo es nuestra elección. Este impulso divino, buscando siempre la más amplia manifestación de vida, es perceptible en toda la naturaleza y se denomina “Voluntad de vivir”. Aparece en la semilla al asomar su brote hacia la luz, en el capullo rompiendo su prisión y expandiéndose a la claridad del sol.
            Pero una vez aquí, con las memorias borradas, vagabundeamos sin consciencia de lo que hemos venido a hacer, sin conciencia de lo que somos, sin conciencia de dónde venimos y adónde vamos. Nos creemos que somos una entidad separada que debe defender su espacio y a los que considera “los suyos”, sin saber que los suyos son todos los demás, ya que todos tenemos la misma procedencia y el mismo destino, todos tenemos la misma esencia y todos hemos sido creados por el mismo Padre, "todos somos hermanos".
            Estamos aquí temporalmente, y al final del trayecto sólo vamos a llevarnos nuestras experiencias, sin embargo, vivimos y actuamos como si hubiéramos venido aquí para quedarnos, acumulando bienes materiales, apegos y emociones.
            Estamos en un viaje de ida y vuelta y nuestras pertenencias materiales a la vuelta van a ser las mismas que a la ida. Nuestra maleta de vuelta sólo va a contener las experiencias del alma: más paciencia que a la ida, más amor, más voluntad, más misericordia, más hermandad. En el auto-examen que nos hacemos a la vuelta, con la memoria recobrada de lo que somos, no vamos a valorar el extracto de nuestra cuenta corriente, vamos a valorar las veces que hemos ayudado, vamos a valorar las veces que hemos sentido piedad y compasión por hermanos que decidieron nacer en lugares alejados de nuestros, con otro color, con otra cultura, con otra creencia; vamos a valorar las veces que hemos abierto la puerta de nuestro corazón a quien demandaba ayuda; vamos a valorar sobre todo el amor.
            Nunca es tarde para empezar a vivir como si no hubieran sido borradas tus memorias. Empieza a dejar hablar a tu corazón, al principio es como una vocecita, sin fuerza, que se opone a ciertas cosas, le llamamos “la voz de la conciencia”, pero si vas actuando según su dictado, va cogiendo fuerza hasta el punto que llegareis a ser un solo ser, indivisible, viviendo y actuando para alcanzar la perfección en el Amor Divino.
             
           

1 comentario:

  1. todo lo que espresas lo siento en mi interior como una gran verdad. pero en estos momentos solo me queda paciencia, simplemente alerta, y esperar. a que la semilla brote cuando quiera brotar.
    gracias

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