El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 2 de diciembre de 2010

Otra vez Navidad

Otra vez Navidad. Pocas son las personas que viven estas fiestas con total indiferencia, el ambiente arrastra. Para unas personas son unas fiestas alegres y divertidas, para otras entrañables, para otras son unas fechas de añoranza, tristes para otras y odiadas también para algunas. 
La Navidad parece que tiene algunas cosas no muy buenas: un gasto desaforado en regalos inútiles que van derechos al último rincón de un cajón o directamente a la basura; un gasto desaforado en comida que solo sirve para fomentar la gula, comer hasta reventar juntando una comida con otra, un día detrás de otro; un gasto desaforado en juguetes para los niños, juguetes en exceso que los niños no necesitan para crecer y desarrollar su creatividad y que además fomentan muchas veces la desigualdad entre familias pudientes y otras que no lo son tanto; añoranza, es la fecha del año en la que más echamos en falta a los seres queridos que ya no están con nosotros; y seguramente muchas más cosas que a cada persona que lea esto se le puede ocurrir, (si te apetece puedes escribir esas cosas que se te ocurran en los comentarios). Pero la Navidad sí que tiene algo muy bueno, tan bueno, que sólo por eso casi merece la pena sufrir la retahíla de todo lo anterior. Es el deseo de amor y paz entre las personas.
Una vez al año, en Navidad, medio mundo desea al otro medio: paz, amor y felicidad. Podemos pensar que es una rutina, que no sale del corazón, pero es igual, está bien, sea de la manera que sea, la felicidad, la paz y al amor se desean a todo el mundo, y ese deseo de amor, es energía, y va extendiéndose como una nube, impregnando todo lo que toca con paz, amor y felicidad.
Como la Navidad es la época del año de los buenos deseos y los buenos propósitos. Podíamos este año, para variar un poco, hacer que algunos deseos se cumplan. “A Dios rogando y con el mazo dando”. Puedes sumar todo el dinero que gastas, en comida, en ropa, en regalos, en fiestas, en reyes, en lotería, y hacer un gasto más, da el diez por ciento de todo lo que te has gastado a alguna ONG, seguro que consigues que alguien cumpla su deseo, aunque sólo sea comer un día caliente. Y como propósito a final de año, además de proponerte ir al gimnasio, dejar de fumar y aprender inglés, proponte empezar a hacer meditación cada día, veinte minutos, si lo consigues, verás como tu próxima Navidad es otra cosa, el amor que desees saldrá de tu corazón y no de tu cabeza.
¡Feliz Navidad!

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