El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




viernes, 6 de enero de 2012

Yo confieso (5)

                Alguna vez ha aparecido en mi mente la pregunta de por qué, hace ahora un año, lo dejé todo para venir a Cusco, a diez mil kilómetros de mi casa, a una cultura distinta, a un país con otra forma de ver y entender la vida, y ahora, a un año de distancia, integrado ya en mi país de acogida, puedo decir que muchísimo menos cómodo que mi país de origen.

Siempre tuve la idea de que para seguir creciendo tenía que hacer algo más por los demás, me parecía demasiado poco dedicarles parcialmente mi tiempo. Alguien me dijo que en otra vida había sido también español, un militar español, que llegó a Sudamérica con los invasores, y ahora volvía para pagar mi Karma por todo el daño que había hecho. También me dijeron que había sido un sacerdote inca, y la razón de la vuelta a mis orígenes no era otra que la de finalizar un trabajo inconcluso.
            En fin… ¡Qué más da por qué haya sido!, lo importante es que estoy acá, mejor dicho estamos, mi esposa y yo, iniciando un proyecto de vida, para ayudar a otros, no sólo a vivir, sino a vivir felices; que está ocupando todo nuestro tiempo y nuestro dinero. Nunca antes, y ahora menos, me ha importado el dinero, ni el poder, ni el día de mañana. Y, sin embargo, ni antes me faltaba, ni ahora nos falta absolutamente de nada. ¡Qué cierto es: “Que es dando que se recibe”!  
Esto que parece tan sencillo de explicar, yo, al menos lo intento, en cada escrito, en cada clase, en cada meditación, en cada curso, en cada charla; y creo que también fácil de entender; es imposible de asimilar por la inmensa mayoría de los seres humanos. Necesitan la seguridad del dinero para vivir, aunque mejor sería decir para malvivir; ya que la experiencia de terapeuta me ha llevado a comprobar que por mucho dinero que se acapare, la felicidad no llega ensamblada a cada fajo de billetes. De la misma manera que tampoco es sinónimo de felicidad la pobreza, ya que creen, como los que tienen dinero, que este será la puerta de la felicidad. ¡Error!, ¡Grave error!, la felicidad no se encuentra en nada externo a la persona y el dinero no tiene porque ser una excepción.
            Lo que a mi realmente me importa, y es lo que busco, es crecer y evolucionar, es acelerar mi paso por la materia para no volver, es ser mejor persona cada día; y la manera de conseguirlo, yo creo que la única, es “Amando”, y la forma de aprender a Amar es la entrega total en cuerpo y alma a los demás. Esto sí que da la felicidad, y ya hay “Alguien” que se encarga de que a los alumnos del Amor, que lo dan todo, no les falte de nada, para que puedan seguir entregándose sin distracciones. Además Los Andes parece un lugar excepcional para crecer espiritualmente, ya que es el lugar donde se encuentra, desde hace algunos años, y durante los próximos doce mil, la Kundalini de la Tierra. Todo crecimiento puede acelerarse.
            Nuestro proyecto de vida, como muchos ya conocéis, es la puesta en marcha de una casa de acogida para prevenir “la desprotección parental”. Dicho proyecto, debido a la perentoria necesidad de un lugar como el que tenemos proyectado, tenemos que adelantarlo. Queríamos esperar a tener una casa en propiedad, pero sería demasiado el tiempo de espera, y nos han planteado la posibilidad de ponernos en marcha en una casa de alquiler. Y en ello estamos, pero aunque dedicamos todo nuestro tiempo y dinero, no es suficiente.
NECESITAMOS AYUDA, NECESITAMOS SOCIOS. Podéis daros de alta con cualquier cantidad, por pequeña que sea es importante, muy importante, ya que muchas pequeñas cantidades, suman una cantidad importante. El presupuesto mensual para mantenimiento y manutención es de quince mil euros.
Queremos estar en funcionamiento en Semana Santa, para que algunas madres y niños, de los cientos que quedan desprotegidos, puedan tener acceso a una vida digna, en la que al menos tengan un plato de comida al día y un techo y una cama donde pasar la noche. ¡De ti también depende!
Para hacerte socio sólo tienes que entrar en http://www.fundacionelial.es, rellenar el formulario on-line y enviarlo, solo clicando en el botón de aceptar.
Una familia que ahora malvive en la calle, te lo agradecerá, y tú estarás acercándote al umbral del “Amor”, único requisito imprescindible para alcanzar lo que estás buscando, aunque sea inconscientemente, la Iluminación y el no retorno a la materia.
Gracias. Bendito/a seas.

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