El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




martes, 31 de diciembre de 2013

Un nuevo propósito para el Año Nuevo


            Hoy es un día lleno de promesas, lleno de proyectos, lleno de intenciones, lleno de propósitos. Todos buenos, y casi todos incumplidos. Pocas son las personas que en este inicio de año no hacen algún tipo de promesa: En este nuevo año voy a hacer deporte, voy a hacer dieta, voy a dejar de fumar, voy a hacer yoga, voy a meditar cada día, voy a dedicar menos horas al trabajo, voy a jugar más con mis hijos, bla, bla, bla.
            Palabras, palabras, palabras que se lleva el viento, porque si, la intención es buena, pero falta, posiblemente, lo más importante: La voluntad. Puede que incluso, si el propósito se ha formulado seriamente, la persona se sienta mal durante algunos días por su falta de voluntad para el cumplimiento de su propósito.
Aunque no es esta una entrada para tratar sobre la voluntad, si que puede ser de gran ayuda, el saber que si empezamos por prometer la realización de cosas pequeñas, serán más fáciles de cumplir, se comenzará a fortalecer la voluntad y nos sentiremos orgullosos de nuestros logros, aunque sean pequeñitos. Si en un primer intento queremos conseguir grandes logros, estamos abocados al fracaso. De la misma manera que el viaje más largo comienza con un primer paso, la consecución de grandes empresas deben comenzar por pequeñas cosas, que nos den el ánimo suficiente para emprender mayores logros.
Bueno, pues por si fueran pocas todas las promesas que nos hacemos a nosotros mismos en los inicios de cada año, voy a atreverme a proponer otro objetivo. “Tratar de que las personas que están a nuestro alrededor no se sientan mal por alguna de nuestras reacciones: Palabras o acciones ofensivas, silencios, desprecios, engaños, etc.”.
Se supone que convivimos con las personas que nosotros mismos hemos elegido. Se supone que sentimos hacia ellas algún tipo de amor, de afecto o de cariño. Se supone que ha sido una elección libre, y con ella se supone que esperamos alcanzar la felicidad, o al menos un agradable estado de convivencia. Hay una excepción, y son los hijos. Ellos no han elegido a sus padres, pero si sus padres han elegido tenerlos a ellos, por lo que se supone que tratan por todos los medios de que sus hijos, elegidos por ellos, sean totalmente felices.
Si no se dan estos supuestos, lo mejor es plantearse seriamente la situación y abandonar serena, educada, respetuosa y razonadamente la convivencia, o arreglar la situación volviendo a recordar y a tratar de revivir las razones por las que se dio inicio a la convivencia.
Para cualquiera de los dos casos es válido el objetivo propuesto. Es una propuesta también difícil, aunque no esté relacionada directamente con la voluntad. Pero si está relacionada ciento por ciento con la atención. Atención a lo que se siente, porque es en el momento inicial, cuando la persona comienza a hablar consigo misma sobre “¿Cómo es posible que ahora salga con esto?, ¿Cómo es posible que no se de cuenta de que esto me molesta?, ¿Por qué tenemos que hacer siempre lo que el/ella diga?, y otras mil ideas más que pasan por la mente, que son las que hacen que de manera inmediata se encienda el fuego interior, que hace surgir una reacción furibunda, en contra de la persona, que curiosamente amamos y deseamos su bienestar por encima de todo. Es en este momento cuando la persona tiene rápidamente que hacerse un nuevo planteamiento: ¿No será que yo tengo unos deseos que no se están cumpliendo?
Porque, ¿Cuál es el beneficio del enfado, del silencio, de los malos modos, de tantas y tantas reacciones nefastas para la relación y la convivencia? Ninguno. No hay beneficio, todo son perjuicios: Una relación gélida durante una temporada y un deterioro de la misma.
Para evitar esto, podemos utilizar cualquiera de las dos vías: La vía de la palabra o la vía de la aceptación: Hablamos de la situación para llegar a un acuerdo, o aceptamos, sin más, sin reproches, porque “todo está bien”.
Estará bien si consigues hacer deporte, o hacer dieta para adelgazar, o……, pero estará mucho mejor si consigues hacer felices a las personas que libremente has elegido y aceptado para que te acompañen en este tramo de tu vida.
Que tengas suerte y voluntad para cumplir este año tus promesas. En tus manos está el conseguirlo.
¡Feliz Año Nuevo! 
  

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