El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




miércoles, 8 de enero de 2014

Juan "el bautista"


Afortunadamente son muchos los ¿predicadores? del Amor, que como Juan “el Bautista”, van desgranando el amor y la palabra y van esparciéndolos por el mundo. Hay muchos “Bautistas”, todos aquellos que como tú, recomiendan un libro, se reúnen para meditar, acuden a cursos de crecimiento, ayudan porque sí, colaboran, animan,  acompañan, hacen sanación.
Es cierto que la semilla de la palabra y del Amor, no siempre caen en un terreno abonado y preparado para su crecimiento, y terminan entre las arenas del desierto o en terrenos pedregosos y baldíos; pero tampoco hay que olvidar que la semilla del Amor es imperecedera y permanece inmutable en su cascarón hasta que se dan las condiciones adecuadas para su crecimiento.
En todos los casos, esa palabra llega a las puertas de cada corazón, y con mucha discreción toca suavemente, encontrándose con que hay muchas puertas abiertas en muchos corazones, y en estas la palabra entra hasta el salón. Hay otros corazones que se abren en ese momento dejando paso con cierto respeto y reserva, y otros muchos que, al menos, se entreabren para ver quien llama. Es posible que las puertas de los corazones que se abren o entreabren, después vuelvan a cerrarse, pero al menos, se han abierto una vez.
¿Tienes dudas de cómo está la puerta de tu corazón?, ¿Te emociona la sonrisa de un niño?, está abierta; ¿Te conmueve la soledad de algunos ancianos?, está abierta; ¿Te compadeces del inmigrante frente a su manta de cd’s?, está abierta; ¿Te enternece la mirada entre dos enamorados?, está abierta, ¿Aprecias la bondad allá donde se encuentre?, está abierta; ¿Sientes clemencia por el condenado?, está abierta; ¿La amistad, la lealtad, la nobleza, son algunos de los pilares de tus creencias?, está abierta; ¿Practicas la caridad con el necesitado?, está abierta; ¿Tu misericordia está por encima de tu indiferencia?, está abierta.
La bondad, la clemencia, la compasión, la nobleza, la tolerancia, la misericordia, la lealtad, la ternura, la caridad, son algunas de las cualidades que envuelven el amor y todas son energías del centro de tu corazón.
Va a ser abriendo la puerta de tu corazón como vas a ir preparando y abonando el terreno para que las semillas del amor vayan prendiendo en tu corazón y vayan cambiando la vibración de tu campo energético, para llevarte desde la intolerancia a la igualdad, de la indiferencia a la misericordia, del egoísmo a la caridad, del engaño a la nobleza, de la venganza a la clemencia, del desprecio a la compasión, de la malicia a la bondad, del rencor al perdón, de la violencia a la ternura, del miedo al amor.
¡No pierdas tiempo!, vete a tu corazón, ¡ahora!, medita en tu corazón y empieza a sentirlo, porque sentirlo es la mejor manera para que tu corazón se vaya ablandando. No te asuste llorar, porque las lagrimas son el estandarte de tu corazón; no te asuste ir en contra de las ideas de los políticos, porque ellos no saben lo que es el amor, ni la compasión, ni la misericordia, porque no viven desde el corazón; no te asuste ir en contra de los dogmas religiosos, porque ellos, sus representantes, ni tan siquiera tienen corazón; no te asuste agitar la bandera del amor, porque siempre triunfa. ¡No te asuste amar!
 

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