El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 15 de mayo de 2014

Filosofando sobre la vida


¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

            Una vez que llegamos a la materia en el cuerpo físico, se nos acaba la paz, el amor y la felicidad que tenemos al otro lado de la vida. Es como si nos envolviera una tela que nos impidiera ver y sentir de dónde venimos, hasta el extremos de olvidarnos completamente del que es nuestro hogar, y nos sentimos atrapados y aislados, inmersos, de nuevo, en la ilusión, en la sombra, en la ficción y en el sueño que escribía Calderón de la Barca.
            Nuestra conciencia, a lo largo de los siglos ha caído a un nivel tan bajo que somos incapaces de reconocernos como seres divinos, y nos hemos separado tanto de Dios que para nosotros es un desconocido que, parece ser que premia a los buenos y castiga a los malos, según nos enseñan las religiones, y sus dirigentes que son, según ellos mismos, sus representantes en la Tierra.
            Pero es posible, que este nivel tan ínfimo de conciencia, este no reconocernos como hijos de Dios, el desconocimiento que tenemos del alma, la distancia kilométrica que existe desde nuestra conciencia al corazón, y el aislamiento de Dios, esté comenzando a cambiar, poco a poco, es cierto, pero algo está cambiando.
 
            Tanto sufrimiento como hemos padecido en las miles de vidas que llevamos sobre la Tierra, nos está convirtiendo, lentamente, en almas fuertes y valientes, nos estamos alineando con la Voluntad de Dios, estamos aprendiendo a rendirnos o a aceptar nuestra vida, estamos aprendiendo a confiar y a desprendernos del miedo.
            Ya hay almas que están en el umbral de la prueba definitiva, la prueba de permitirse confiar en Dios, y acortar la separación que existe entre nosotros y Dios. Cuando eso ocurra, Dios nos “proveerá” de todo lo necesario, se acabarán entonces, los dolores, las carencias y las miserias.
            Todos los seres humanos estamos aprisionados en las mismas trampas, en las mismas ilusiones, en los mismos miedos, en los mismos problemas, en los mismos pensamientos. Pero cuando salgamos de esta rueda nada nos será negado y convertiremos el valle de lagrimas de la Tierra en el valle de amor y paz que ya disfrutamos cuando estamos al otro lado de la vida.
            Aunque parece que Dios nos está poniendo a prueba de manera permanente, no es tal, Dios nunca nos ha puesto a prueba, ni antes, ni ahora, ni mañana; porque Dios es amor y Su amor es incondicional. Cuando nos abramos a Dios, el Universo proveerá todas las situaciones y oportunidades para equilibrar nuestras deficiencias, para despejar cualquier problema, para resolver todas nuestras cuestiones y curarlas para siempre. Podremos descubrir, entonces, con qué rapidez responde el Universo a nuestras peticiones cuando nos hallamos alineados con la Voluntad Divina.
La apertura a la voluntad de Dios se realiza a través de la rendición.
Os dejo algunas frases de libro “Los hijos de Dios” de Christine Mercer, que habla de la aceptación y de la gratitud:
·         "¡Yo prometo que nunca más me quejaré!, e iluminaré la oscuridad con AMOR." 

·         “Ser agradecido por todas las cosas, (todo lo que venga)" 

·         “Cualquier sufrimiento, cualquier dolor, decepción, aflicción, o incluso miedo, cuando se acepta con la verdadera oración de: "Hágase Tu Voluntad" puede ser instantáneamente transmutado en poder ilimitado." 

·         "Aquí y allí, sentado en el banco de un parque, en un coche en la calle, en un edificio tranquilo, o caminando por una calle llena de gente, o por una calle solitaria, se puede dar una sonrisa, decir una palabra, o un pequeño movimiento con la cabeza de aprecio comunicado sin palabras. Invisibles rayos de gloria viva, enviados en un pensamiento bondadoso de infinito amor, pueden fortificar al prójimo con renovado coraje y más energía."  

·         “Fue entonces cuando entendí el dolor, el sufrimiento y la tristeza que rompe el corazón, en su verdadera luz. No como un castigo de Dios, sino como bendiciones, ya que en ellos están contenidas las llaves del progreso, Luz, fuerza y completo dominio. En sí mismos, eran justo lo que aparentaban ser, cargas insoportables, pero cuando se aceptan y se recubren en la fe y el amor del hombre, pueden ser transmutadas en completa gloria eterna. El hombre tiene verdadero dominio sobre ellos, si lo usa. Ellos (el dolor, el sufrimiento y la tristeza) contienen el poder para poder cambiar la oscuridad en luz, la pobreza en abundancia, la tristeza en éxtasis, el dolor en alegría. En el hombre están las llaves y el poder y el dominio para mandar sobre ellos (el dolor, el sufrimiento y la tristeza), para amansarlos y para glorificarlos. O para ser destruido por ellos." 

·                    “No busques conocer a Dios a través de iglesias, hombres o líderes, sino busca a Dios a través de tu propio corazón y a través de tus propias actitudes divinas, cumple Sus promesas sagradas. Perfecciona estas actitudes sagradas y tú serás disuelto y te convertirás en esto que tú interpretas. Busca convertirte en amor en toda su misericordia compasiva, divina, benévola, Crística, y conocerás los misterios de la Divinidad, o el gran misterio y poder de convertirte Divino."
 

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