El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 24 de agosto de 2014

El diario de Patricia (5)


            Así es como decidí dejar definitivamente la pastilla para no ser más dramática diré  que tuve un síndrome de abstinencia regular, tuve unas ganas de tomar locas de tomar  la pastilla, ansiedad, miedo y una gran inseguridad. Para comportarme me decía a mí misma, ahora sin pastilla que será mi vida, y ahí es donde pude comprender a los adictos, te vuelves la droga, en mi caso  me había convertido en pastilla y tenía que dejarla para siempre, de la misma manera que había dejado la universidad.
            Había dejado tantas cosas atrás, como dirían muchas personas: ”había perdido los mejores años de mi vida”, cosa que no creo ¿Cuáles son los mejores años de la vida del hombre? No lo sé, ¿La inocencia de la niñez?, ¿Los cambios de la adolescencia?, ¿La juventud, etapa de decisiones trascendentales?, ¿La madurez de la edad adulta?, ¿La serenidad de la vejez?
            No creo que haya perdido los mejores años de mi vida, una  vez que estaba muy angustiada por el futuro ya sin pastilla fui donde un astrologo para que me hiciera mi carta natal, algo en lo que antes no creía. Es posible que mucha gente no sepa lo que es una carta natal, yo tampoco se mucho. Lo que sé, es que en el momento que cada uno de nosotros nacemos los astros se encuentran ubicados en ciertas posiciones, lo que determina nuestro signo zodiacal, la personalidad y todo lo referente al futuro. Lo que todo el mundo quiere saber aunque diga que no.         
           

           El astrologo dijo que yo era de naturaleza tauro y ascendente géminis, o sea era doble cara o triple cara, porque como géminis son dos, con tauro serian tres, jaja.

            Además dijo algo que a mí me pareció muy tonto, que mi mal era de karma, según él, en mi anterior vida era  una hechicera que había hecho daño a una persona  a la misma edad en que comencé a enfermar y por eso estaba pagando. Si, creo en el karma, en las vidas anteriores, en lo de bruja también, porque me llama atención la magia el esoterismo las ciencias ocultas, pero él dijo que Dios me había castigado con mi enfermedad no  podría concebir un Dios castigador o vengativo, somos nosotros mismos los que decidimos tener ciertas lecciones y hasta no aprobar esas, volveremos  a regresar una y otra y otra vez, como una rueda, los gnósticos la llaman rueda de sansara a ese nacer, morir, nacer y morir y así sucesivamente supongo por la eternidad.
            Hay cosas de lo que dijo que vale recordar y espero nos sirva a todos:
Actuar con conciencia
            Como lo entendí, y como “intento” vivirlo, solo intento en actuar conscientemente, en hacer las cosas correctas, hacer lo correcto donde me encuentre, hacer las cosas pensando lo que hago, por ejemplo si estamos comiendo, comamos saboreando, sintiendo cada sabor, disfrutando cada bocado.
            No puedo quejarme, ya que el mal de mi cuerpo me hace estar mas consiente de mis actos, porque al no tener agilidad en las manos, hasta las cosas más sencillas como peinarme o amarrarme los pasadores de mis zapatillas requiere máxima concentración, lo que hace que en los momentos en que estoy haciendo la acción me olvido de todo.
Desarrollar la capacidad de amar
            Es lo más importante que me dijo el astrologo: Los seres humanos debiéramos aprender del gran maestro Jesús, un ejemplo muy claro de lo que es AMOR incondicional. Él es como una fuente de Amor del que todos podemos beber. Debía de aprender a amar como Él, aunque, por el momento no odio a nadie, ya es algo.
            Me dijo algo más: Que la enfermedad tenía un mensaje especial para mí, el día que descubra esas claves todo lo que tengo desaparecerá. Hace de esto ya mucho tiempo, y me pregunto ¿Cuál será el mensaje?
La vida continúa
            Con la pastilla vivía una fantasía, me mentía a mí misma. Muy pocas veces salía a la calle, me pasaba el día tirada en el mueble o en la cama, siempre escuchando boleros o música romántica, pensando en cómo se iban al tacho todos mis planes, tanto de estudios, amor. Lloraba, no a mares, pero si lo suficiente para olvidarme de lo que pudo ser y no fue, ni será, porque los chicos que me gustaban están actualmente casados o con hijos, y no solo lo decía por ellos, sino porque en ese momento no sabía las cosas que actualmente se de la vida.
            No me creo que ya lo sé todo, pero al menos se que la vida no nos hace nada, somos nosotros los que la complicamos y lo que nuestra mente interpreta como complicación, no es más que una oportunidad para aprender algo.
            La vida es como rio que sigue su cauce, con nosotros o sin nosotros, lo mismo le da, ella fluye y fluye.
            Pero en ese momento no sabía nada de eso, nada importaba ya, claramente la pastilla había enmascarado todo esto que debía ser un proceso natural de experimentar lo que tocaba experimentar en esta vida.
                                                                                               

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