El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




martes, 25 de noviembre de 2014

El diario de Patricia (8)


Tiempo de enamorarse
Si  algo me ha enseñado esta maestra llamada enfermedad es eso de que “el mejor día es hoy”, que aun respiro, que aun puedo amar y sentir las maripositas en el estomago, hoy puedo conversar con la luna y contarle que estoy enamoradilla, pero bueno, no parece el amor de mi vida, ni espero que lo sea, es solo que de vez en cuando todos necesitamos de los sueños para sentirnos vivos, el amor es un sentimiento que puede elevarnos hasta las nubes.
Hablo de un amor puro, alguien que te inspira superarte, más que amor lo llamaría admiración, la forma como me habla, como habla a todos.
Hoy como siempre estoy pensando en el, parece absurdo que con mi problema busque complicarme más la vida porque sé que el amor tal como lo conocemos los humanos, tarde o temprano, se convierte en dominación y uno va a querer dominar al otro, ahí es donde surge la dependencia emocional y ya se sabe que siempre, o el uno o el otro, ama más, y así en nombre del amor hasta hay crímenes, nada más absurdo y bajo que matar a alguien porque no te ama.
Han pasado cuatro semanas desde que le vi por primera vez en esta vida, porque estoy segura que lo conozco de otra vida, lo siento, no les voy a decir que es mi alma gemela porque no lo siento así, verlo fue como una de esas películas en la que parece que el tiempo se detiene. En esta vida me toco ser su paciente, me hizo sentir cosas que creía que estaban muertas. Como dice una canción ”no pensé volver a enamorarme otra vez”, no es que quiera ser su pareja o algo así, para nada, solo quiero darle una ilusión de este tipo a mi vida, aunque sé que no soy correspondida, o eso parece, bueno poco importa total las relaciones hombre mujer tal como  las conocemos en esta dimensión de tiempo y espacio siempre acaban mas tarde o más temprano ya sea por “cachos” o por la implacable muerte, siempre acaban, por eso les digo, si ven una cosa tan interesante como yo lo vi, tan bonito, tan perfecto para mí, no desaprovechen la oportunidad, si puede surgir el amor es un signo de que están vivos. Si aun pueden sentir como su corazón se acelera al verlo, y que si tienen Parkinson aun tiemblan mas, eso es amor. Como dice Osho elijan ser una flor, ábranse al amor, elijan ser una flor en vez de una semilla, puede que corran más riesgo, el sol puede quemar muy fuerte, un viento brusco puede arrancarle los pétalos, a la flor le puede ocurrir de todo, pero tiene aroma, está viva, baila con el viento acompañando al sol, a la luna y a las estrellas, pero corre el riesgo, que mas da, la vida es riesgo.
No se si quiero jugar el juego del amor. No lo sé, es un juego en el que siempre he estado del lado del que ama más, y por ende, la que pierde más, y así es desde la primera vez que sentí atracción por un jovencito a los trece años.
Desde esa edad creí estar enamorada una y otra vez, y juré que era la última vez que lloraba por algún “típico macho”, pero como buena taurina terca, siempre me han gustado los tipos rebeldes, tipo hippie.
Y no digo que los hippies estén mal, pero ellos tienen otra forma de ver la vida, muchas veces incomprendidos por su imagen exterior, parecen loquillos, pero son realmente sensibles, con su propia filosofía de vida. Les estoy hablando de 1999—2000  cuando era  una más del mundo. Conocía las discotecas de moda, eran buenos tiempos, pero solo socialmente porque  espiritualmente “cero”. ¿Saben que es lo que más extraño de esos tiempos?, bailar, me encantaba.
No les voy a decir que era una gran bailarina, no lo era. Recuerdo una noche que salimos a bailar con mi mejor amiga, amiga que unos años atrás había sufrido una caída, y debido a ella se rompió el hueso del pie, lo recuerdo claramente. Bailamos tanto que al día siguiente mi amiga no pudo caminar del dolor de su pie, y su hermana nos dijo: ”Hasta qué extremo llegan ustedes”, nosotras solo reímos.
Antes había un festival, el festival de la cerveza, y recuerdo que fui a todos. No sean mal pensados, era un festival de conciertos de cantantes organizado por una cervecería. Eran tres días de música, tres días de de rock.
Les cuento que una vez me fui sola a un festival. Había quedado con mi mejor amiga, pero no nos encontramos, pude haberme ido a casa pero no, hice mi cola sola, entre sola  y me uní a dos chicas que habían ido solas que me ayudaron a buscar a mi amiga. La encontramos, claro está era otra época, a veces siento como que todo fue un sueño y que toda la vida no es más que un sueño, y además un sueño muy fugaz.
Nunca tuve una relación seria, seria hasta el punto de venir a mi casa y presentar a mis padres. No, los míos fueron amores de verano o de primavera. Pero tengo muy bellos recuerdos que llevo en mi corazón que me ayudan a vivir.
Hace más de tres semanas que no volví a ver al joven que me gustaba, digo gustaba en tiempo pasado porque ahorita, hoy por hoy, ya no me gusta y es que para que alguien te atraiga debes verlo, al menos, un día a la semana. No entiendo a los ciber-enamorados, bueno, a decir verdad si los entiendo porque hace como ocho años atrás tuve uno de esos por internet.
Lo conocí en una sala de esas de amigos, no le dije nunca nada de mi mal porque quería vivir paralelamente como un juego, además no quería espantarlo, era un colombiano muy guapo según la cámara web, que más que nada buscaba amigas, pero claro, yo me enamore de un rostro con barba, labios gruesos y ojos grandes color café,  como en esa época tenia internet en casa estaba casi todo el día en la compu rogando al cielo que entrara a chatear. Ahora me pregunto si era yo la misma. Suena tan absurdo enamorarse de una imagen con palabras que podía ser verdad o mentira, pero en ese momento fue tan real el sentimiento a ese ideal que yo me había inventado. Fue una ilusión ahora lo veo claro.
En una de nuestras charlas me contó que estaba enamorado de una compañera de trabajo, lo recuerdo como un hombre sincero que pudo mentirme, valoro su sinceridad y como en ese momento creía amarlo, lo deje libre. Si puede ser feliz, mejor dejarlo. Así debiera ser el amor. Si la otra persona ya no siente todo lo que sentía al inicio, se debería dejarla partir para que busque el amor, aunque eso al principio puede ser muy doloroso, porque siempre que se cree amar uno se apega a la otra persona. 
Supongo que es por lo mismo porque uno cree amar, pero no es más que un afán egoísta yi obsesivo en muchísimos casos. Egoísta porque a la”persona que cree amar” lo quiere para ella solita y apenas se le acerca un posible rival, aparecen los celos. Pero  eso no es amor, es poner a esa persona a nivel de un objeto, porque solo un objeto se puede poseer y para que no mire a nadie, ¿Qué hacer?, ¿Vendarle los ojos al salir a la calle? o  piensas controlar incluso los pensamientos. Eso es imposible, es un desgaste de energía además de una pérdida de tiempo.
En lo obsesivo no puedo decir mucho, nunca lo experimente, y solo cuando estaba sana tenía una filosofía muy loca, típica de la adolescencia, y por cierto muy egocéntrica. Decía: ”A quien le gusto fantástico, a quien no también fantástico. Si no te gusto no hay ninguna razón para que me gustes y es lo malo de estar sana, te crees invencible, crees  que a ti nunca te va a pasar nada. Me sentía superpaty, ahora solo ahora, valoro y extraño ese cuerpo ágil y audaz que subía y bajaba los cerros. Pero superpaty aun está ahí, solo que ahora perdió sus poderes, no, mentira. Nunca va a morir superpaty solo que ahora  está esperando un milagro y como dijo mi amiga Lulu: “La esperanza siempre existe”.
Ya nos pasamos a otro tema. Estábamos en el amor humanoide, que huele a celos, dependencia, sentido de posesión, yi no es una crítica es la pura verdad.
Como lo dije anteriormente estaba enamoradilla, digo estaba, porque ya se me paso, así como vino de la nada, se fue a la nada, sin dolor, dejé que se fuera pues ya tenía  pareja, no me lo dijo, pero la vi un día en su consultorio. Es linda y parece buena persona, me sonrió, me alegre por él, quiero que sea muy feliz aunque sea lejos de mi.
Es en momentos como este cuando siento mi mal. Porque no creo equivocarme, pero sé que no hay hombres suficientemente valientes que estén dispuestos a asumir estar conmigo en las buenas y en malas, y los entiendo. Si para mí fue difícil asumir, imagino que para otra persona también lo será, asumir mis limitaciones.
            Una de las peores cosas de este mal es la comunicación. Hay gente que no me entiende nadita, los hay que me entiende poco, que son aquellos con los que hablo cada cierto tiempo. Pero existe una persona en el planeta tierra que entiende mi idioma, una mescla de chino mandarín con ruso: Mi mama, mi mejor amiga.
 

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