El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 25 de febrero de 2018

Como mariposa...: 14) ¿Pecado o Karma?


¿Pecado o Karma?



            El pecado, que tanto se cuestionaban Fran y sus amigos, que se define como la transgresión voluntaria y con conocimiento de un precepto religioso, no existe.

En Teología moral se lo considera un acto malo, o la omisión culpable de un acto bueno y obligatorio. Por extensión, se denomina pecado a todo aquello que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido.

Existen pensamientos erróneos, existen palabras con intención de ofender, existen malas acciones, y si los representantes de las distintas creencias religiosas, les quieren llamar pecados, está bien, pero no pueden atribuirle a Dios, de manera más o menos interesada, la condena a perpetuidad, a no ser que se confiese el pecador, única manera de quedar redimido de los pecados.

El Papa Francisco, máxima autoridad de la iglesia católica, ha dicho recientemente que Dios no condena a perpetuidad. Pero, permítanme que añada algo más, Dios no condena nunca.

La tradición judeocristiana, cuya fuente fundamental es la Biblia, ha entendido el pecado, en términos generales, como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios.

Pero la realidad es que el hombre no necesita pecar para alejarse de la voluntad de Dios. El hombre ya vive alejado de Dios, y no es por ser pecador, es sencillamente porque no sabe quién es él realmente, ni sabe quién es Dios.

Cree el hombre que es un ser independiente de Dios, cuando lo que es, realmente, es una parte de Él.
Cree el hombre que cada uno de los seres que le acompañan en la vida también son independientes y ajenos a él, con lo cual tiene que proteger lo que él considera suyo y a los que considera suyos, cuando la realidad es que todos son lo mismo, hermanos, hijos del mismo Padre.
Cree el hombre que lo que considera pecado le aparta de Dios, cuando lo único que le aparta de Dios es su propia mente.
Cree el hombre que tiene que buscar a Dios en los templos, en las catedrales, en las mezquitas, en las iglesias, en las sinagogas, en los conventos, en los salones de culto, en las basílicas, en los santuarios, o en las capillas, cuando lo tiene bien cerca: Habita en su propio corazón.
Cree el hombre que Dios premia a los buenos y castiga a los malos, cuando la realidad es que Dios ni premia, ni castiga, porque no hay ni buenos ni malos. Dios Ama a todos por igual y su Amor es total e incondicional.

Todo lo que hay son hombres que están realizando un camino de evolución y crecimiento para acercarse a Dios, y se tienen que acercar a Dios porque les ha separado de Él la ignorancia, la mala fe y las creencias erróneas.
Todo lo que hay son hombres aprendiendo a Amar, aprendiendo a compartir, aprendiendo a respetar.
Todo lo que hay son hombres tratando de conectar con su alma, su parte divina, para, a través de la belleza de su alma, poder contemplar la belleza de los demás, ya sean negros, blancos, amarillos o mestizos, ya vistan con seda o con harapos, ya hablen como Cervantes o Shakespeare, o sean mudos como una roca, ya tengan cuentas millonarias o se peleen por un centavo, ya sean ateos o creyentes, ya sean musulmanes o cristianos, ya sean comunistas o capitalistas, ya sean de derechas o de izquierdas, ya sean honrados o ladrones.

Y estos hombres, que tienen que aprender a vivir desde el alma, que no saben que es el alma, ni dónde se encuentra, qué tienen que aprender a Amar cuando desconocen lo que es el Amor, que tienen que aprender a respetar cuando desconocen lo que es el respeto, que tienen que ayudar a compartir cuando se les ha enseñado que lo suyo es suyo y tienen que defenderlo, que tienen que aprender a perdonar cuando solo les hablan de venganza, tienen un hándicap importante: LO HAN DE APRENDER SOLOS, y encima con una guillotina sobre sus cuellos, que amenaza con cortarles la cabeza si no hacen lo que la sociedad les han enseñado.
Alguien puede pensar que si no existe el pecado y que Dios Ama a todos hagan lo que hagan, para qué reprimirse y no robar o no engañar, para conseguir vivir en la opulencia y sin doblar el espinazo.

Aunque es cierto que no existe el pecado, y que Dios Ama a todos Sus hijos hagan lo que hagan, existe una ley que se denomina la Ley de la Causa y el Efecto, o Ley del Karma, cuyo enunciado la define como una energía trascendente (invisible e inmensurable), que se genera a partir de los actos de las personas. Según esta ley, cada causa genera un efecto, a cada acción le corresponde una reacción.

Teniendo en cuenta que todo es energía, cada pensamiento, cada palabra y cada acción generan energía, y a esa energía de acción, le va a corresponder otra energía proporcional, que es la reacción.

Se ha de tener muy presente cual es la finalidad de la vida del hombre. Permítanme recordárselo: Los hombres vienen a la vida de la materia para aprender a Amar, pero no como ellos creen que es el amor, no, han de aprender a Amar como Dios les Ama, por encima de todo.

Quien ha aprendido a Amar, con toda intensidad, ha conseguido vivir desde el alma, lo que equivale a decir que el hombre vive como lo que es, como un ser espiritual.
Quien ha aprendido a Amar, atesora en sí todas las cualidades del alma, siendo las más destacables para el viaje del hombre a través de la materia: Felicidad, alegría, servicio, serenidad y paz interior.
Quien ha aprendido a Amar vive en el respeto, la tolerancia y la comprensión.


Hasta que el hombre aprenda a Amar va a seguir realizando viajes de la esencia a la materia. Y en cada viaje a la materia, lo habitual, es que el hombre se aparte de su Plan de Vida, por la ignorancia en que se encuentra sumida la sociedad en que se integra.

La enseñanza a los recién llegados a la vida está basada en lo que conocen sus enseñantes, es decir, nada, porque viven una ilusión, y por tanto sus enseñanzas están opuestas a la realidad de Dios. Toda la enseñanza está basada en el miedo e, incluso, ahondan aún más en el miedo, cuando hablan de Dios.

Ante esta perspectiva los seres humanos viven auténticas vidas de dolor y sufrimiento, llenas de envidias, celos y rencores, que lo único que generan es esa “energía de acción”, que les va a generar la “energía de reacción”, en su vida actual o en las próximas.

El Karma es Karma. Karma significa literalmente acción, y no hay ni bueno ni malo.
El Karma es una ley que favorece el desarrollo del alma.

El Karma que se genera se ha de cancelar. Si el Karma que se ha generado ha sido debido a una acción negativa, se tiene que recibir una devolución negativa. Si el Karma que se ha generado ha sido debido a una buena acción, se tiene que recibir una devolución positiva.

El Karma se va consumiendo según va aprendido el hombre a Amar. Aprender a Amar le va a llevar al ser humano una serie de vidas desde que entra en la rueda del Amor incondicional, ya que este irá aumentando en gradación en cada vida. Según sea mayor su Amor, irá el hombre dejando de tener pensamientos negativos, hablará con Amor y todas sus acciones estarán regidas por la bondad, con lo cual no generará Karma negativo. Y en cuanto al Karma positivo, tampoco va a generar, porque todo lo que haga en su vida, va a estar regido por el Amor, y no va a esperar nada a cambio.




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