El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




lunes, 12 de febrero de 2018

Como mariposa...: 5) La intuición


La intuición


           
En vidas anteriores ya había Kepha intentado desarrollar su intuición. O mejor, había intentado vivir de acuerdo a los dictados de su corazón, porque eso es la intuición: La habilidad para conocer, comprender o percibir algo, de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.
Todos los seres humanos están siempre ávidos de respuestas, queriendo saber. Pero sus preguntas y, por ende, las respuestas que esperan recibir, están relacionadas con el lugar que ocupan en su camino de evolución.
En realidad, el ser humano, más que saber, lo que anhela es tener una confirmación de que se van a realizar sus sueños. Porque cuando el ser humano pregunta, no es que quiera saber, lo que él quiere es escuchar determinadas respuestas que van en sintonía con sus deseos.
Los que se encuentran total y absolutamente dormidos sólo preguntan sobre su vida en la materia, las preguntas clásicas relacionadas con la salud, con el dinero y con el amor. Y por supuesto lo que esperan escuchar es que su salud es fantástica, y la de su familia también. Que su trabajo va a ir viento en popa, con posibilidades de conseguir un ascenso que va a llevar aparejado un buen pellizco de dinero. Si no tiene pareja, quiere oír que va a encontrar a su alma gemela. Si tiene pareja y se siente bien no va a preguntar cuestiones sobre el amor, pero si no se encuentra muy bien, va a realizar la pregunta clásica: “¿Me tengo que separar?”, porque necesita justificarse a sí mismo por su falta de amor.
Son curiosos los problemas de relación que tienen las personas una vez se encuentran en la vida. Conocen a una persona, se enamoran según lo que ellos entienden por amor, y deciden unir sus vidas. A partir de ese momento, comienza para muchas de esas parejas una auténtica vida de sufrimiento, plagada de engaños, de desencuentros, de desamor, de desconfianzas, una vida anodina, triste y aburrida, llena de gritos y de silencios, llena de rencor y en algunos casos de maltratos, bien sean físicos o emocionales. Y todo ese conglomerado es el mejor caldo de cultivo para encontrar, incluso sin buscarlo, un nuevo amor. Así comienza la separación de la pareja, que es una de las etapas más grises, más duras y más tristes con las que tienen que lidiar las personas en la materia, a excepción de la desaparición de sus seres queridos, alentados por la sinrazón de las religiones que avalan que la pareja ha de permanecer unida aunque vivan rodeados de espinas.
Cuando los seres humanos alcancen, no más que un ápice de los tres pilares de la Triada de la Ascensión, comprenderán, sin grandes esfuerzos, que cualquier relación, su duración en el tiempo y la interacción entre los miembros de la pareja es, como cualquier otro aspecto de sus vidas, algo programado, consensuado y aceptado de antemano en su Plan de Vida para la evolución y el crecimiento de los integrantes de la pareja, y que, por supuesto, la propia separación lleva inherente más aprendizaje. El amor, el cariño, el respeto, la comprensión y la generosidad son las virtudes que deberían de poner en práctica los miembros de la pareja en proceso de separación. Pero casi nunca lo hacen
Volviendo a la avidez de saber de los seres humanos, aquellas personas que empiezan a despertar van a añadir a las preguntas típicas, alguna sobre cuál es su misión, quién su Maestro y qué han sido en otras vidas.
Pero si hubiera alguno total y absolutamente despierto no necesitaría preguntar. No tendría curiosidad por conocer respuestas ya que es muy posible que no tuviera preguntas. Y si tuviera que conocer alguna cosa, la sabría escuchando su corazón, porque ahí están todas las respuestas. 
Y esas respuestas las tienen todos, y las tienen siempre. Es su intuición. Solamente tienen que buscar su silencio interior.
La intuición es la recepción directa de la verdad y la comprensión de “eso” que se recibe. La intuición no es racional.
Por eso, es muy importante saber que para dejar fluir a la intuición es necesario estar en silencio, pero no se trata solo de acallar el ruido exterior, sino de crear silencio en el interior.
Es en el silencio interior donde se puede llegar a percibir, ya que, si se mantiene el ruido en la mente provocado por los deseos, los miedos, las preocupaciones, y tantos y tantos pensamientos inútiles, ya no queda espacio para nada más. El mejor espacio para dejar que fluya la intuición es el espacio ocupado por la meditación. Y el peor, la vida ocupada, la mente llena de deseos.

Carlos Castaneda, en su libro El silencio interior, también conocido como El libro púrpura, dice citando a su maestro y guía Don Juan:
-      El silencio interno es la puerta al Infinito.
-      Don Juan definía el silencio interno como un estado natural de la percepción humana en el que los pensamientos se bloquean, y en el que todas las facultades del hombre funcionan desde un nivel de conciencia que no requiere el funcionamiento de nuestro sistema cognoscitivo cotidiano.
-      El cuerpo funciona como siempre, pero la conciencia se agudiza. Se toman decisiones instantáneamente, y éstas parecen surgir de un tipo de conocimiento especial en el que los pensamientos no se verbalizan.
-      Este silencio interno también lo podemos ver como una práctica diaria de hacer una pausa, para sentarse o recostarse, para escuchar al propio vidente interno. Esto es ayudado escribiendo el contenido de las propias inspiraciones, así como el propia diálogo interno o monólogo.
-        Practicando estas herramientas, el navegante es guiado por la premisa: El amor es la más alta forma de inteligencia. El amor a uno mismo, amor a los demás, el amor a la extraordinaria calidad de este mundo. El amor a este momento mismo.
 ¿Cómo conseguir el silencio interior?
El silencio interior es vacío, es la nada. Es ese espacio en el que no existen pensamientos. Solo existe lo que hay, solo existe lo que es, solo existe la conciencia.
Esto es lo que se trata de conseguir a través de la meditación. Y es lo que se consigue cuando la meditación es efectiva, es decir, cuando no hay pensamiento, cuando lo único que existe es “nada”.
Pero se puede meditar de manera efectiva, media hora, o una, o dos, y ¿el resto del día?, ¿qué pasa con la mente? Lo que ocurre es que la mente sigue con su rutina de presentar un pensamiento tras otro.
La meditación ayuda a que esos pensamientos, cuando no se medita, se vayan ralentizando, pero no es suficiente.
La herramienta principal es la atención. Atención a todo, atención a la vida, sin juicios, sin críticas, solo observar. Cuando en esa observación aparezca un pensamiento, del tipo que sea, se puede desviar la atención a la respiración, que siempre está presente.
Tienen que tener en cuenta que al Amor se va a llegar instalados en ese silencio interior, por lo tanto, no desfallezcan si después de una semana, por ejemplo, no consiguen resultados. Los resultados pueden llegar al cabo de varios años, y no será un silencio permanente. Alguna vez se va a desbocar la mente.
La voluntad para mantener la atención, el trabajo para realizar la meditación y la atención, y la paciencia para esperar los resultados, han de ser permanentes a lo largo de toda la vida.
Por lo tanto: Busquen el silencio interior y déjense guiar por la intuición, es el susurro del alma.



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