El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 8 de febrero de 2018

Como mariposa...:2) La Tríada de la Ascensión 3)


Pero son tres los aspectos de la Tríada. El segundo aspecto es aprender a Amar.
Este Amor no tiene nada que ver con lo que normalmente entienden los seres humanos por amor. Creen los seres humanos que el amor es un sentimiento, y lo buscan casi con desesperación en cada esquina, esperando que aparezca su alma gemela, porque le han llenado la cabeza de historias de que si consigue encontrar a su alma gemela será una locura de amor. Pero la realidad, es que no existen las almas gemelas, tal como quiere hacer creer la sociedad, esa sociedad sin entrañas, que nos hace llevar a pensar que el amor no se activa hasta que aparezca otra persona que haga temblar los sentimientos.


Eso que hace temblar los sentimientos, esas maripositas en el estómago, o perder de vista el mundo ante la visión de la “persona amada”, no es Amor.
Reflexionen por un momento: ¿Alguien ha escuchado decir a una mamá que siente maripositas en el estómago ante la presencia de su bebé de días, semanas o pocos meses? Y lo que siente la mamá por su bebé, sí es Amor, Amor incondicional. Si acaso, lo que siente, es una especie de expansión en su pecho, provocada por la gran energía de amor acumulada en su chakra cardiaco, chakra que es la sede del Amor y de la ternura. Y esa expansión del chakra cardiaco lo único que puede producir es que se humedezcan sus ojos, a la vez que siente paz, alegría y felicidad, pero no va a sentir mariposear su estómago. Las mariposas en el estómago son la manifestación de neuronas intestinales estimuladas por neurotransmisores que se liberan en el abdomen por un estímulo externo que, aunque grato, pone al cuerpo en alerta. El enamoramiento no es más que un pensamiento, un pensamiento agradable, pero pensamiento, a fin de cuentas. Y esa forma de pensamiento, que es energía, hace que el cerebro produzca adrenalina, la cual genera esa sensación en el estómago.
La adrenalina o epinefrina es una hormona vasoactiva secretada por las glándulas suprarrenales bajo situaciones de alerta o emergencia.  Es como el miedo. Así que cuando se dice que se está enamorado, y que se sienten mariposas en el estómago, solo es un pensamiento que genera adrenalina, que es lo más alejado al Amor.
En realidad, lo que está ocurriendo es que se activando un nuevo capítulo del Plan de Vida de un grupo de personas, capitulo que se inicia con el encuentro entre dos almas, para tratar de llevar a buen término un buen número de acciones relacionadas con el Karma de todos los implicados, que son muchos, no solamente de los dos “enamorados”.
Para que ese encuentro llegue a más, los seres humanos se han dado una serie de herramientas para que se activen los mecanismos de atracción. Esos mecanismos son sensaciones, como la de sentir que se conoce a la persona desde siempre, (es normal, tienen una relación posiblemente de muchas vidas), la sensación de perderse en la inmensidad de la mirada de su pareja, o la de apreciar como extraordinarias ciertas cualidades físicas, mentales o espirituales.
El Amor es inherente a la persona, es una energía que se encuentra en el cuerpo energético del ser humano y no se puede dar si no se atesora con anterioridad. Es como el dinero, si no se tiene nada no se puede comprar ni una barra de pan.
Por lo tanto, lo que sienten los “enamorados” en las primeras fases de la relación no es más que deseo, atracción, admiración y alguna emoción o sensación más, pero no Amor.
Será a partir de ese enamoramiento que los enamorados podrán aprender a amar, a través de la comprensión entre ellos, de la tolerancia, del respeto, de la generosidad, de la ternura, e incluso del mismo deseo.
Pero pocos lo hacen, y al cabo de cierto tiempo, se separan. En algunas ocasiones de mala manera, utilizando incluso a los hijos como arma arrojadiza. Pero con una frase muy común: “Es que se ha acabado el amor, pero queda cariño”.
No, el amor no se ha acabado, y no se ha acabado porque no ha existido nunca y lo que denominan cariño no es más que apego.
No quiere esto decir que las parejas que se forman tengan que vivir eternamente juntas, no, de ninguna manera. Se amen o no, no tienen por qué estar juntos el resto de sus vidas. Las uniones se realizan para aprender, para enseñar, para pagar deudas o para recibir recompensas. Y cuando el trabajo se ha hecho, o ya está claro que no hay posibilidades de hacerlo, y que incluso se está generando más Karma, la pareja se deshace. El alma lo sabe y el corazón actúa, aunque casi siempre lo estropea la mente. Cuando realmente los miembros de una pareja se Aman, también desharán su unión, pero lo harán con Amor, con respeto y con generosidad.
¿Cómo se aprende a Amar? A Amar se aprende Amando, de la misma manera que a cocinar se aprende cocinando.
Una buena escuela para comenzar la práctica del Amor es esa pareja que está formando una familia. Es cierto que no es la única y que posiblemente las haya mejores, pero tiene algunos puntos a favor, aunque también tiene otros en contra. A favor está que lo primero que conoce el bebé cuando llega a la vida es el amor, ya que ese amor es el eslabón que une al bebé recién nacido con su mamá, el primer eslabón que lo enlaza con la vida. La mamá ama a su bebé porque sí, lo ama por encima de todo, lo ama sin condiciones. No espera de él nada a cambio, y ese amor es lo primero que todos los bebés se encuentran en los primeros meses de vida. Bien es cierto que según va creciendo el bebé, ese Amor incondicional se va convirtiendo en amor humano, pero en lo más íntimo de su ser, el niño que está creciendo, ya tiene algo parecido al Amor que alberga en su alma. Es un buen punto de partida.
Si el bebé permaneciera aislado el resto de su vida, es muy posible que no le abandonara ni la inocencia ni el amor que son las condiciones con las que nace. Pero con el tiempo, y con la educación recibida, el niño comienza a perder la inocencia y a cambiar su Amor incondicional por un amor interesado.

Jesús enseñaba que había que volver a ser niños para la unión con Dios:
-      Mateo 18:3 - En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
-      Mateo 19:4 - Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos.
-      Juan 3:3 - En verdad, en verdad te digo, que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.

No es la vuelta a la niñez física lo que predicaba Jesús, era la vuelta a los valores de la infancia: la bondad, la inocencia, la compasión y el amor. 
El Amor, el Amor Incondicional ya existe dentro de todos los seres, ya que todos tienen la capacidad de sentir compasión por otro ser humano, solo tienen que abrir un poco más el abanico. Si se siente con uno, se puede sentir por todos, solo hay que ver a los demás como si fueran uno mismo.
Cuando el ser humano Ame a todos, con el mismo Amor que la mamá siente hacia su bebé, estará acercándose a la máxima expresión del Amor, segundo pilar de la Tríada.
Y el último aspecto de la Tríada: Amar a Dios, con tanta intensidad, que todo lo que desee el ser humano sea la unión con Él.

-      Juan 4:18. - En el Amor no hay temor, sino que el perfecto Amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el Amor.
-      Juan 4:19. - Nosotros amamos, porque Él nos Amó primero.
-      Juan 4:20. - Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.

            Ante esta perspectiva, Kepha en su meditación trataba de impregnar, en cada átomo de energía de su ser, la memoria de lo que es, de su hermandad con el resto de almas, de su divinidad, de su eternidad, del Amor que todo lo envuelve, del Amor de Dios. Pero no era fácil. Porque todo dependía de su programación de vida, y estaba tan…, cansado podría ser la palabra, de entrar en un cuerpo, de arrastrar el ego, de buscar con desesperación a su alma, de sufrir la separación de Dios, que daría cualquier cosa por no volver. Podría aceptar cualquier misión, o una vida larga y de dolor. Y aunque él sabía que la última palabra iba a ser la suya, también estaba seguro que aceptaría, con gusto, como todas las almas, cualquier Plan presentado por los Maestros del Consejo para su vida.

-      Si no fuera porque la vida en la materia es el camino más rápido para unirnos a Dios, no volvería. Es muy cansado, es pesado, es lento, es aburrido. Visto desde aquí es muy corto, es un suspiro, pero una vez en el cuerpo es demasiado intenso, lento, pesado y largo. Me ayuda a preparar la nueva vida el ansia que tengo de unirme con Dios -le respondió a Jesús.
-      Lo sé hijo mío, pero cada vez está más cerca. Cada vez despiertas antes de la ilusión de la vida -le respondió Jesús.







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