El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




lunes, 12 de febrero de 2018

Como mariposa...:4) El Plan de Vida de Kepha


El Plan de Vida de Kepha


-      Kepha, si te dieran a elegir, ¿cómo elegirías llevar a cabo la tarea asignada? -Preguntó uno de los Miembros del Consejo.



No era habitual que los Señores del Karma preguntaran al alma cuál sería su elección. Ellos saben de antemano que todas las almas elegirían una vida dura, una vida de sufrimiento, una vida en la que pudieran eliminar todo el Karma pendiente, para terminar cuanto antes su andadura terrenal y poder unirse definitivamente a Dios.
Si ya es difícil cumplir la programación establecida, imaginen una vida así, dura y con sufrimientos extremos, programada por el alma interesada. Sería imposible de llevar a buen puerto por la cantidad de dolor y sufrimiento que tal vida comportaría. Por eso, los Señores del Karma, asignan a cada alma el Karma justo y necesario con posibilidades de ser eliminado. Y, aun así, ya sabemos qué es lo que ocurre. Los seres humanos, no solo no cancelan el Karma asignado a la vida, sino que incrementan su carga, al confundir la vida de sueño que viven en la materia con la real y auténtica vida.
La inmensa mayoría de los seres humanos, una vez en la materia, creen que la vida es el espacio de tiempo comprendido entre el nacimiento y la muerte del cuerpo. Y no es así. Una vida es el espacio de tiempo y de “no tiempo” comprendido entre dos nacimientos, y en ese periodo, se contabiliza un nacimiento a la vida física, una vida en la Tierra, la muerte del cuerpo, la estancia al otro lado de la vida y una nueva encarnación. Así se vive una experiencia completa, siendo el espacio más pequeño el comprendido por la vida física. Pues bien, es justamente ese espacio ínfimo de tiempo lo que los seres humanos consideran “toda una vida”. 
Y en ese ínfimo espacio de tiempo, los seres humanos se ocupan en hacer justamente lo contrario de aquello que habían planificado al otro lado de la vida: Darle la espalda a Dios, cuando, paradojas de la vida, la única razón para la vida es reconocer la propia divinidad y realizar la unión con Dios.

-      Kepha, -le dijo uno de los Maestros- para que estés en igualdad de condiciones con el resto de almas que van a compartir tu encarnación, te asignaremos una cierta cantidad de Karma que tendrás que trabajar. Desde ese momento será tuyo a todos los efectos.

-      ¡Qué curioso! Por un lado, elegiría una vida en la que pudiera quemar todo el Karma pendiente. Sin embargo, -continuó Kepha- es tanta la tristeza que siento por cómo se encuentra la humanidad, que podría sacrificar la liberación total del Karma, y dedicaría la vida a enseñar a mis hermanos cuál es el camino para volver a Dios. Sí, si me dan a elegir elegiría la segunda.


-      Y prosiguió: No vas a guardar ni un ápice de memoria de lo que eres, ni de lo que somos, ni de dónde estamos, ni de cuál es el objetivo de la vida, ni de nuestra divinidad. Y no lo vas a hacer porque esa va a ser, precisamente, tu misión. Demostrar que se puede llegar a Dios desde cero, sin ningún tipo de ayuda, y después enseñar ese mismo camino a los demás. Pero sí vas a tener una ayuda: Tu intuición. Tienes que ser capaz de viajar a tu corazón para sentirla, y después mantenerla, sin pasarla por tu mente para que no la eches a perder. Ninguno de nosotros te va a dar ninguna pista, de ninguna de las maneras que solemos hacerlo: como pueden ser a través de canalizaciones, sueños, regresiones, etc. Únicamente podremos confirmarte aquello que ya tengas claro. Ahora hijo mío vete a meditar mientras preparamos esa vida. Imprégnate del Amor a Dios que sentías en tu vida de monje, cuando le prometiste dedicarte a Él, imprégnate del conocimiento de tu vida de Willaq Umu, (sumo sacerdote inca), de la compasión de tu vida como sacerdote cuidador de leprosos, del Amor que compartías con Jesús en tu vida de Pedro, de la vida de sacrificio cuando luchabas por los mínimos derechos de tu amado pueblo americano. Medita hijo. Volveremos a llamarte.



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