El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




lunes, 5 de marzo de 2018

Como mariposa...: 20) La ironía de la pareja


La ironía de la pareja



            Dos personas se conocen, se enamoran hasta el extremo de creerse almas gemelas, comprueban que tienen gustos afines, que tienen las mismas aficiones, que les apasionan los mismos temas y que le temen a lo mismo. Y por supuesto que, si en algo puede ser que no sean coincidentes, entonces dicen que son complementarios. El caso es que ven la vida de color de rosa, viven con una sonrisa permanente en su cara, y asumen, sin ningún género de duda, que todo está bien y todo es perfecto en su otra mitad.

Posiblemente sea, si no el mejor, si uno de los mejores estados emocionales de los seres humanos en su deambular por la materia.

Ante tal cúmulo de coincidencias en sus sentimientos, y teniendo claro lo difícil que les es vivir separados, deciden dar uno de los pasos más importantes que se pueden dar en la vida, se van a vivir juntos, con o sin papeles, no importa. Lo importante es estar juntos, verse cada día, amarse en la distancia corta.

Hasta aquí todo es perfecto. Solo están cumpliendo uno de los apartados de su Plan de Vida.

¡Es una lástima que solo sea un pensamiento el que genera esa emoción!, ¡Es una lástima que no se mantenga en el tiempo ese pensamiento!, porque al cabo de cierto tiempo aparecen aspectos que en la vorágine del enamoramiento inicial habían pasado por alto y ahora empiezan a hacer mella, hasta el punto, de que el pensamiento de amor comienza a ser sustituido por otros pensamientos que ya no generan la misma emoción de amor, sino que generan una sensación de fastidio, que se va tornando en molestia, para convertirse finalmente en hartazgo, en cansancio, en aburrimiento y, en casos más dramáticos, en odio.

La pareja, que es una gran escuela para aprender realmente a Amar, para aprender a desarrollar la paciencia, la tolerancia, la generosidad y el respeto, se convierte en un campo de batalla, en el que se utilizan toda clase de armas arrojadizas, incluso a veces, desgraciadamente, los propios hijos.

¿Qué pasó con el alma gemela?, ¿se equivocaron en su apreciación o no era tal?, ¿dónde quedaron los gustos y las aficiones afines?, ¿adónde se fue el ser complementarios?

Es posible que en ese “desamor humano” también se esté manifestando su Plan de Vida, es posible que su unión sea temporal para aprender algo que la otra parte puede enseñar, o para pagar alguna deuda Kármica, o para recibir algo que le deben. Pero, (uno o los dos miembros de la pareja), lo están interpretando mal, porque les está faltando algo que nunca sintieron: Amor. Porque practicaron el amor, pero no practicaron el respeto. Porque se unieron para recibir el uno del otro, pero no para ser generosos y darse el uno al otro.

Todo esto unido a la sinrazón de la sociedad o al engaño de las religiones, que son coincidentes en que dos personas que forman una pareja han de permanecer unidos mientras dure la vida.

¡Que locura!, ¡así le va al género humano!

Habrá parejas que hayan establecido, antes de venir a la vida, que van a permanecer unidas de por vida, pero las habrá que no. Y como eso no se sabe de antemano, sería bueno que en el desamor cada parte de la pareja se colocara en los zapatos de la otra parte, para explicar lo que necesitan escuchar, para tratarla como la gustaría ser tratada, para darse en el desamor con la misma intensidad que en el amor.


El fallo radica en que los seres humanos se creen incompletos y por lo tanto piensan que necesitan esa otra mitad para ser felices, para ser completos. Pero no. Los seres humanos ya son “completos”, ya son perfectos tal como son, ni les sobra ni les falta nada, por lo que buscar complementarse con otro ser humano es abocarse al fracaso.


Y cuando se forme una pareja tiene que cambiar el objetivo actual: Que lo único que desee cada miembro de la pareja sea conseguir la felicidad del otro, no la propia. Se supone que la propia ya la tiene, ya que si no la tiene va a ser una relación complicada.

Es tal la fuerza del pensamiento de que una pareja ha de permanecer unida de por vida, que a los miembros que componen las parejas les falta valor para dar el paso de la separación, y necesitan, en un alto porcentaje un apoyo para poder llevar a cabo la ruptura.

Por norma general ese apoyo suele ser un nuevo amor.

Los miembros de una pareja que no funciona están ávidos de amor y de comprensión, y son muy vulnerables a un nuevo amor. Aunque no exista como tal, estamos hablando de amor humano, nada que ver con el verdadero Amor, pero como es el que entienden los hombres, sigamos con él.

Para que un vehículo pueda estacionar es necesario que tenga un espacio. Nos vale la alegoría para comparar el espacio para estacionar en un corazón vacío de amor. Es un corazón con espacio, por lo que es muy fácil que sea ocupado con algo parecido al amor que llegue de afuera.

Por supuesto que ese nuevo amor está contemplado en el Plan de Vida, y está contemplado como un encuentro entre dos personas para realizar algún trabajo determinado, trabajo que puede durar una semana o una vida. 

Permítanme un inciso. La ruptura de una pareja no genera ningún Karma si esa separación se ha basado en el respeto, en la comprensión y en la generosidad. Pero el nacimiento de un nuevo amor, mientras aún se mantiene la pareja si genera Karma, por la sencilla razón de que se ha incumplido la palabra dada.

Porque la palabra es ley.

La palabra genera Karma, de la misma manera que lo generan el pensamiento y las acciones.

En el caso de Fran, aún no había cambiado la palabra dada a su esposa de serle fiel hasta la muerte y de permanecer juntos en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las alegrías y en las penas. Por lo tanto, estaba incumpliendo una palabra.

No importa que esa palabra fuera dada en un rito perteneciente a una religión, sabiendo que ninguna religión enseña la Verdad, que solo enseñan medias verdades interesadas. No importa que la relación fuera un desastre, no importa que no existiera el amor. La palabra estaba dada, y las palabras deben de cumplirse. Y no es que tengan que cumplirse por el rito, tienen que cumplirse por la palabra en sí misma. Las parejas que se establecen sin ningún tipo de rito se encuentran obligadas de la misma manera, a no ser, que en su palabra pactada existiera algún acuerdo parecido a “vamos a permanecer juntos hasta que uno de los dos se canse o se enamore de otra persona”.

¿Quiere esto decir que Fran, como había dado una palabra, debía permanecer en esa relación tormentosa, por los siglos de los siglos? No. Pero antes de permitir que su corazón se ocupara de nuevo, (por expresarlo de una manera entendible para todos), debería de haber cambiado su palabra. Debería de haber planteado antes la separación, y sería a partir de ese momento, sin ningún tipo de compromiso, cuando podía dar otra palabra.

La palabra no solamente es válida en el caso de las relaciones de pareja. La palabra es válida para todo. La palabra debe cumplirse, las promesas deben cumplirse, y si no se cumplen generan Karma. Para que no suceda, antes se ha de romper la promesa con la persona interesada, de la misma forma que antes se hizo la promesa.


  

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