El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 8 de marzo de 2018

Como mariposa...: 21) La separación de Fran


La separación de Fran



            Desde el primer momento Fran le dijo a su esposa que existía otra mujer.

La separación de Fran fue aún más tormentosa que su relación. Durante tres meses habló y hablo tratando de convencer a Amelie de que no había vuelta atrás, y que ya que iban a separarse lo mejor sería hacerlo serenamente, con respeto y con generosidad, llegando al punto de intentar pactar con ella que juntaran los sueldos de los dos y dividirlos al cincuenta por ciento. Pero no había manera de convencerla de nada. El matrimonio, según ella, era para toda la vida, y que iba a pensar la familia, los amigos y conocidos. Llegó al punto de decir que siguiera el matrimonio y que Fran siguiera con su relación extramatrimonial.

-      Me sentía mal -relata Fran. No quería que Amelie sufriera, no quería que sufriera mi hija, y mucho menos separarme de ella. Me sentía mal por mis suegros y por mi madre, (mi padre había muerto ya hacia ocho años). Sin embargo, sentía que era una relación concluida. No era lo que yo había pensado. En mi fuero interno, incluso en los momentos de mayor enfado, pensaba que nos arreglaríamos y que el matrimonio sería para siempre. Pero también sabía que no había otra alternativa.

-      ¿No hicisteis nada por tratar de superar el momento? -pregunté.

-      Si -contestó Fran- pero yo sabía que era inútil. Nos fuimos de vacaciones, intentando que fuera una segunda luna de miel, con niña, pero más que nada, supongo que fue para que no se dijera que no lo había intentado, porque la decisión ya estaba tomada por mí parte. En esas condiciones estábamos abocados al fracaso. ¿Fue mi mente quien había tomado la decisión?, ¿fue mi corazón? Yo solo sé que esos diez días de vacaciones fueron los peores de mi vida, emocionalmente hablando. Intentaba sonreír, pero solo lograba esbozar una mueca. Intentaba tener relaciones y era imposible, no sentía la más mínima excitación sexual. Todo lo que sentía era una ansiedad que me impedía respirar y un miedo que me impedía articular palabra.

-      ¿Miedo a qué? -le pregunté.

-   Básicamente me sentía responsable de ella, y me asustaba la idea de no seguir protegiéndola, porque incluso en las temporadas en las que no nos hablábamos, yo creía que la estaba protegiendo. Luego resultó que se protegió muy bien sin mí.

Fue a la vuelta de esas vacaciones cuando Amelie le planteó a Fran la idea de que él mantuviera su relación extramatrimonial, pero sin separarse.

-      Para Fran era demasiado, hasta que dijo: “Hoy es el día”.

Amelie intentó retenerlo, hasta el extremo de que para salir tuvo que hacerlo forcejeando con ella. En el forcejeo se rasgó la camisa, y así salió, con el torso medio descubierto y sin una prenda de ropa.

            Fran no tenía donde ir, y se fue a casa de un amigo.

Aunque Amelie no había aceptado su propuesta de reparto de dinero, él la pasó, desde el primer día, el cincuenta por ciento prometido, hasta la sentencia de separación, además de hacerse cargo de todos los gastos de abogado, con lo que por primera vez en su vida sintió la escasez de dinero.

            Pero eso no era nada. Desde el momento que salió de casa, no volvió a ver a su hija, ya que Amelie le dijo que la separación llevaba eso consigo, no ver a la niña, y que además la niña no quería verle si no era en casa. La niña tenía entonces nueve años, y no la volvió a ver hasta diez años después.

            Por supuesto, cuando se restableció la relación, ya no fue la relación padre-hija que habían mantenido hasta la separación, fue una relación educada, basada en el respeto, porque los dos eran educados y respetuosos, pero no dejaban de ser dos desconocidos atados por un lazo familiar fino, muy fino.



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