El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




lunes, 19 de marzo de 2018

Como mariposa...: 27) Segundo despertar (1)


            El otro suceso curioso ocurrió con Esther, una paciente. Cuando Esther comenzó a meditar se fue descubriendo y revelando como médium. En las terapias que Fran le hacía a Esther iban apareciendo Maestros, dando mensajes y contestando algunas preguntas que les iban haciendo. Fran preguntaba y grababa, ya que Esther estaba más en el “otro lado” que en este. Incluso, a veces el Maestro con quien contactaba tomaba posesión de su cuerpo para establecer contacto. A Fran le recordó las canalizaciones que hizo con Eva, en Sevilla, hace ya algunos años.



En los contactos con los Maestros, también aparecen mensajes para Esther y para Fran.
            Estos son algunas de las preguntas de Fran y las respuestas recibidas:

§  ¿Estoy aquí por obligación o porque he decidido venir a esta vida, pero que ya no tendría que estar aquí si no quisiera?

§  ¿Sabéis que estoy cansado?
-      Sabemos que quieres volver, pero todavía no es tu hora.

§  ¿Por qué todo es tan lento?
-      El tiempo del hombre es lento. Pero cuando subas y veas todo lo que cumpliste, todo lo que llevaste a cabo te vas a regocijar en tu aprendizaje.

§  Pero teniendo claro lo que tengo que hacer, habiendo aceptado lo que tengo que hacer, ¿por qué no se materializa?
-      Tiempo. Es una cuestión de tiempo.
-      Eres uno de los hijos elegidos.
-      Estás muy bien cuidado y resguardado.
-      Has venido a aprender mucho en poco.
-      El camino que estás haciendo es el correcto.
-      Tus Maestros están siempre contigo, te están guiando.
-      No te van a dar información antes de que puedas recibirla.
-      Aunque no tengas la información que quieres, no es que no te estén cuidando, ni que se despreocupan de ti. Si fuera necesario te vuelven a encauzar en la dirección correcta o si corrieras algún riesgo te lo harían saber.
-      Cuando te pueden ayudar, te ayudan.
-      Te tienen muy en cuenta. Vas a dar un buen salto.
-   Sigue el consejo divino, como hasta ahora. Y tu recompensa será la paz. Volverás a la Fuente.

§  ¿Tengo que seguir haciendo sanación?
-  Esa es tu herramienta. Como lo son las informaciones que te llegan en la sanación y en tus meditaciones.
-     Tienes que creer. Si no crees tú, no podrás ayudar a otros.
-     Eres un ser de mucha Luz, créelo.
-     Te necesitamos en la Tierra para que toques el alma de muchas personas.
-     Avanza, no te quedes, no te demores, cree, para eso estás aquí. Pero el cambio empieza por ti.
-     Por más que estudies, si no crees en ti no desarrollarás nada.
-     Ni siquiera es importante si te equivocas o no te equivocas. Lo importante es que creas en ti, porque vas a ayudar a personas mientras creas en ti mismo.
-     Las personas a quienes la gente cree, son las personas que hablan con seguridad de sí mismas. Y hablan con seguridad porque se lo creen. Solamente podrás ayudar a la gente si crees en lo que haces, si crees en lo que dices. No importa si más adelante cambias de opinión, si cambias de creencia, también lo comunicarás, contarás tu evolución cómo has llegado a esta nueva creencia, mientras tanto confía en lo que crees hoy y transmite lo que crees hoy.

§  Estáis muy pesados conmigo ¿no?
-     Tienes que dar el paso YA. Sal de ahí. ¿No te acuerdas cuando trabajabas conmigo? Quien así hablaba era el Maestro Djwhal Khul
§                            -      No

§  Lo tengo que creer todo como un acto de fe ¿verdad?
-     ¿Hay otra forma de creer?

§  Solo confirmar, por enésima vez, ¿tengo un Plan de vida en el que toda la ayuda va a ser esta?
-     No.

§  ¿Tendré alguna más?
-     Sí. Ya te estamos dando más ayuda, lo que pasa es que todavía no la ves.

§  ¿Por qué no la hacéis más visible?
-     Porque nosotros te extendemos la mano y tú debes cogerla.

§  Ya. Pero para coger una mano hay que verla.
-     Pues si no ves es porque no quieres ver. Ya estás saliendo. Siempre después de un momento de caos viene la paz. Ya estás saliendo. Debes creer. Debes abrirte más.

§  ¿A quién?
-     A tus creencias y a las personas.

§  Una vez aceptado que soy y lo que tengo que hacer, no es nada, porque hasta que no actúe realmente como quien soy, no habré hecho mucho.
-     Tu misión es tocar a las personas que tienes que tocar, porque esas personas a su vez harán cosas por otros lados, y se formará una red. Hasta que no toques a todas las personas que tienes que tocar, no te irás, porque te necesitamos aquí.

§  Pero ya lo estoy haciendo hace tiempo.
-     Pero falta gente.
-     Empieza a disfrutar de lo que haces sabiendo los cambios que puedes generar en la humanidad.
-     Sé feliz. Sé plenamente feliz. Si retienes felicidad no puedes dar lo que viniste a dar en la Tierra.
-     La gente necesita creer, necesita creer que hay un camino. Necesita tener un ejemplo, un modelo a seguir. Tú estás ahí para eso. No para decirles las cosas, sino para mostrarles que se puede vivir así.
-     No seas mezquino contigo mismo, pues lo serás con los demás.
-     Tu afán por volver hace que no estés ni aquí ni allí y le estás restando atención a lo que fuiste a hacer, a lo que importa. Está tu familia, tu hijo, tu esposa, y un montón de gente que espera por ti.
-     Tú pensabas que ibas a hacer una cantidad de actos de beneficencia, con tu trabajo, con tus dones, y ya tendrías el cielo ganado.
-     No es así. Bajaste a ayudar a la gente, pero además bajaste a adaptarte. Bajaste a ser feliz. No ser feliz es un pecado, pues Dios te ha dado todo para que seas feliz. Mira a tu alrededor. Te gustaría tener más, pero no te falta nada.

Fran leía y releía una y otra vez las respuestas de los Maestros, y una de las veces, después de muchas lecturas, en el punto donde decían: “Tú estás ahí para eso. No para decirles las cosas, sino para mostrarles que se puede vivir así”, fue consciente que, de manera permanente, si había una persona que estaba a su lado, escuchando sus palabras y aprendiendo con su ejemplo: Su hijo. Y a Fran se le heló la sangre en las venas. ¿Cuántas veces había perdido la paciencia?, ¿cuántas veces había levantado la voz? Cuando el niño, también, en sus frustraciones, pierda la paciencia o levante la voz, no será necesario preguntar cómo ha aprendido eso. “Yo he sido el maestro”, decía Fran.

Y yo que me preguntaba cómo iba a influir en otros, cuando las charlas, los cursos y las meditaciones, no parecían tener mucho éxito, -prosiguió Fran- y tenía el público más importante en casa. Hace algo menos de un año de todo eso, pero desde entonces trato de mantener la atención al máximo de alerta, para no perder la paciencia ni una sola vez, para negociar, para establecer los límites sin levantar la voz. Espero que no sea tarde.




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