El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 15 de marzo de 2018

Como mariposa...:26) Misión de vida


La misión de Fran.


      Fran no tenía acceso a su Plan de Vida, como tampoco lo tiene ningún ser humano, por lo que no tenía constancia de la conversación de su alma con los Miembros del Consejo Kármico en la preparación de su Plan de Vida. Por lo tanto, no tenía un conocimiento fehaciente de la misión que le trajo de vuelta a la Tierra:

“Que tu misión principal sea enseñar a tus hermanos qué han de hacer para recordar qué son, de dónde vienen, y adónde tienen que ir”.

Sin embargo, en sus meditaciones aparecían ideas, historias o pensamientos, y a pesar de los intentos por desprenderse de ellos, parecía incluso, que se intensificaban aún más, repitiéndose insistentemente, hasta que Fran era consciente de que “eso” llegaba de fuera, y no era producto de su mente. Y con “eso” que iba apareciendo, fue Fran armando algo, que podría calificarse como su misión de vida.

“Tengo que enseñar de dónde venimos, hacia dónde vamos, y qué tenemos que hacer para recorrer ese camino. Y lo tengo que hacer sólo”.


            El pensamiento se fue fortaleciendo, y se fue sedimentando como el poso del café. Entonces Fran fue consciente de que eso era lo que había estado haciendo durante los últimos quince años: Hablar de Dios de manera insistente, hablar del Plan de Vida, hablar del Amor y de la Vida al otro lado de la vida, a todo aquel que quisiera escucharle.

Sin embargo, le parecía una misión con cuentagotas porque en contadísimas ocasiones su auditorio pasaba de diez personas.

Cuando Fran tuvo claro en su interior que es lo que había venido a hacer a la vida le ocurrieron un par de “sucesos curiosos”.

Primero conoció a una persona que canalizaba Ángeles. Fran hacía ya varios años que no se había encontrado con ninguna persona que canalizara, como lo había hecho con Eva en Sevilla, y casi sin proponérselo estaba sentado frente a Estefanía, con los ojos cerrados, escuchando lo que los Ángeles quisieran decirle. Y esto fue lo que escuchó Fran, el jueves 22 de septiembre de 2016:

“Si en los ojos de Dios está la Luz, la Verdad, detrás de Él, la oscuridad.

En la inmensidad del Universo la Verdad, la Palabra, la Emoción que viene a tu ser en su conjunto.

En la inmensidad del océano, de las estrellas, de la luz, me puedo perder, pero igual me has de encontrar.

En la inmensidad de la oscuridad donde tus ojos se pueden perder, me puedes encontrar.

En lo más pequeño del ser tengo una flor, tengo un animal. De esos ojos tristes me puedes ver, y me has visto y me has encontrado muchas veces y hemos dialogado, y nos hemos sentido.

Comprendo tu corazón, comprendo tu emoción, y la paciencia no es el mejor regalo por hoy.

¿Qué deben decir tu corazón, tu respiración, tu sangre?, he de bendecirles porque en medio de todo, de las vivencias que os hemos impuesto o dado, aún me eres fiel, aún estás ahí.

Dentro del dolor, del pensamiento, de la sensación del día y la noche, aún estás ahí.

Pues cada día, cada momento, no es lo que uno espera o lo que quiere o conlleva.

Sí es cierto que un regalo te di, el más hermoso, y lo disfrutas, ahí está él.

El abrazo significa y tiene mucho valor. Aquel que no lo tome en cuenta no sabe lo que pierde, ni lo que se siente. Pues tú has de abrazar a tu familia, han de sentirlo, para esta unión sellar, y así caminar aquel camino pedregoso que hoy estás empezando.

Quiero que sepas que las llagas abiertas en algún momento causaron dolor, pero no me enfoqué en ellas, me enfoqué en el Amor, y cuando las veo y las recuerdo, no recuerdo el dolor, recuerdo por qué están ahí. Son ustedes y eso llena mi alma, me completa, me hace feliz.

Así tú igual, recuerda por qué estás acá, y lo sabes bien, y llena de amor ese sentimiento para encontrar ese camino que crees perdido.

Las semillas de olivo que en un momento te repartí, aquel momento que nos reunimos en el monte fue para darte la parábola y el aceite del olivo, para que puedas entender a los que estaban alrededor, alrededor tuyo. Esa sensación, ese amor con el que lo recibiste y te lo entregué, hoy te toca repartirlo, repartirlo con ese amor.

El olivo que estaba alrededor nuestro está dibujado en ti, y el panorama, y el aire, ahí está.

Pues yo vine para estar en el hoy, en el de siempre, y aquí me tenéis nuevamente.

Os recordáis siempre que vosotros sois dos, que vosotros sois amor. Donde quieras postrarte, donde tus pies vayan, donde ingreses, que tu alma brille, que tu corazón ilumine, que no sea inválido tu pensamiento, que no se refleje en situaciones de lo humano, que sea tu corazón el que envíe la información, que es la conexión, pues no la perdéis, por ahora.

Qué difícil hacer entender a cada uno lo que les espera en el mundo. Qué difícil son los hijos cuando tapan sus oídos, cuando no se equilibran. Y la esperanza es esta, el tiempo en ustedes.

Yo os amé y os amaré siempre.

Yo Soy la Luz y la Eternidad, el consuelo y el sueño de muchos. Soy el Amor que emana desde el fondo del ser, hacia fuera de la Luz.

Paciencia es lo que te pido, tiempo.

Y quiero que sepas, cualquier decisión estoy contigo. Por el bien de los tres, por el bien de los demás.

Esto es parte de mí. En su momento caminamos juntos y hablamos mucho y entendías mucho. Ahora estás acá en otra forma y en esa forma tendrás que dar aquello que recibiste.

Oh mi buen Pedro, Oh mi buen Pedro.

De una u otra forma volverás a Tierra Santa y encontrarás respuestas de las que siempre buscaste”.

Y esta fue la petición del alma de Fran:

“¡Oh! Padre amado, envuélveme con tu inmensidad y tu pureza y cubre de Luz mi ser para que mi camino sea más fácil, y luce una vez, llena mi alma y mi corazón de esperanza, llena mi ser.

Mis días son largos, acórtalos Tú, Padre para no sentir esta sensación.

Sé que debo confiar en Ti, pero mi ser me lleva a otro lado. Si es así, acógeme en tus brazos y dame lo que necesito.

Aleluya Padre, Aleluya Jesús”.

            Dice Fran que después de casi un año de esa canalización, todavía le cuesta trabajo creérsela, porque después de tanta lucha, de tantos miedos y de tantas dudas, ¿cómo va a ser posible que en otra vida fuera nada menos que el primer discípulo de Jesús?
            Desde el inicio de la vida espiritual de Fran, hace más de veinticinco años, siempre suspiraba por ser un discípulo, por ser un adepto, por tener un Maestro, y ahora, de la noche a la mañana, se encontraba con que era eso y más.

Fran, con la vista perdida en la nada comenta: “A pesar de toda esa información, tengo claro que todo el trabajo lo he de realizar es esta vida, y de poco vale haber sido Pedro o Napoleón”.



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