El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




martes, 10 de abril de 2018

Tocando el alma (3 de 3)


No sufran porque hayan pecado, no existe el pecado, pero tampoco sufran por su Karma, en lugar de sufrir, piensen, hablen y actúen con Amor.

Cuando el hombre comprende que todo lo que le llega en el discurrir de la vida ha sido pactado por el alma antes de la vida física, se libera de culpas y de miedos. Y cuando acepta la situación, se acerca al estado de felicidad y, por ende, a Dios. ¡Aleluya!, ahí comienza el final del sufrimiento.

Cuando no existe ofensa, no es necesario el perdón.


El Amor es inherente a la persona, es una energía que se encuentra en el cuerpo energético del ser humano y no se puede dar si no se atesora con anterioridad.

La pareja, que es una gran escuela para aprender realmente a Amar, para aprender a desarrollar la paciencia, la tolerancia, la generosidad y el respeto, se convierte en un campo de batalla, en el que se utilizan toda clase de armas arrojadizas, incluso a veces, desgraciadamente, los propios hijos.

Del amor al odio no hay un paso. Lo que pasa es que nunca existió el amor.

Los seres humanos se creen incompletos y por lo tanto piensan que necesitan otra mitad para ser felices, para ser completos. Pero no. Los seres humanos ya son “completos”, ya son perfectos tal como son, ni les sobra ni les falta nada, por lo que buscar complementarse con otro ser humano es abocarse al fracaso.

Hay que aprender a Amar para poder dar Amor, hay que practicar el respeto para respetar, hay que ser generoso con uno mismo para poder serlo con los demás, hay que valorarse uno mismo para poder valorar al otro, hay que ser feliz para poder hacer feliz a la otra parte.

La palabra debe cumplirse, las promesas deben cumplirse, y si no se cumplen generan Karma.

El Amor nace en el interior, es una energía que crece y crece, y crece cuando se da, no cuando se recibe.

La vida es una elección, y cada persona elige como quiere vivir, vivir el sufrimiento o vivir la felicidad. Por lo tanto, lo que sufran otros, es su problema, es su elección, es su vida.

No tienen que esperar que nadie les ame, no tienen que esperar que nadie le haga feliz. Tienen que cambiar el pensamiento: En lugar de esperar que le hagan feliz, usted tiene que hacer felices a los que le rodeen y, por supuesto, en lugar de esperar que su pareja le ame, usted tiene que amarla.

La vida, no es como a cada persona le gustaría que fuera. La vida es, y punto, y querer que sea según los propios deseos es como querer retorcerla, y es el camino más corto para el sufrimiento. 

Yoga es cualquier movimiento, siempre que se haga con total atención, pero también es cualquier “no movimiento” del que se sea totalmente consciente, ¡Yoga es una forma de vivir!, ¡Yoga es el fin de la vida del ego!, ¡Yoga es la unión con Dios!

La espiritualidad, como el Amor, se ha de buscar en el interior de la persona, no en centros especializados, no en la cocina, no en las iglesias.

Si Dios es Amor, si Dios es Alegría, si Dios es Paz, si Dios es Felicidad, el camino para llegar a Él tiene que estar inundado de esas cualidades.

Despertar significa dejar de identificarse con el cuerpo para identificarse con el alma, sin olvidar, por supuesto, que el cuerpo es el instrumento para despertar. Se trata de no dejarse dominar por la mente, pero teniendo claro que el despertar ha de iniciarse en la mente. Por lo tanto, no se puede abdicar y mucho menos aborrecer al cuerpo, ni a la mente. Se trata, con el cuerpo como instrumento y bajo la dirección de la mente, vivir en Dios.

Las dificultades solo son enseñanzas.

Cuando se den cuenta de que todo forma parte de un gran plan, aprenderán a rendirse y a no tener miedo.

La esencia del hombre es Dios, la esencia del hombre es Amor, pero revestido de materia ha olvidado su origen, ha olvidado su destino y cuál es el vehículo para recorrer la distancia que le separa entre su origen y su meta. El vehículo no es otro que el Amor.

Bendiciones.



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