El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




viernes, 3 de diciembre de 2010

Todo puede cambiarse. ¿Cómo?

No importa lo que hayas podido hacer hasta el día de hoy, puede cambiarse, todo cambia en un instante.
            En un instante sale tu número de lotería, y te cambia la vida; en un instante la persona por la que suspirabas te dice “si” mirándote a los ojos, y te cambia la vida; en un instante un loco se salta un stop dándote de lleno, y te cambia la vida. Todo esto, sólo son cambios físicos, cambios en la materia, cambios que no son permanentes, cambios que van a durar, como máximo, el tiempo que dure tu vida física.
            También se pueden producir otro tipo de cambios, cambios que afectan a tu Ser, cambios permanentes, porque van a durar más allá de lo que dure tu vida física. Pero estos cambios no van a ser producidos por un golpe de suerte, ni por una conexión emocional, estos cambios sólo van a producirse por ti, en tu proceso de crecimiento.
            ¿De qué manera?: Cambiando tu proceso de pensamiento. Cuando cambias el proceso de pensamiento, cambia tu energía, es decir, cambias tú, porque tú eres energía.
            El cambio de pensamiento significa que tienes que pasar del “pobre de mí” a “yo soy un ángel”, tienes que pasar del “no puedo y no sé”, al “puedo y sé”, tienes que pasar del orgullo a la humildad y del miedo al amor.
            Tu energía eres tú. Rodeando tu cuerpo físico tienes una serie de capas que son el estandarte de tu pensamiento, y camina dos metros por delante de ti, de tal manera que toma contacto con las personas antes de que tú abras la boca para expresar cualquier pensamiento, porque antes de que lo hagas, tu estandarte ya ha dicho quien eres, y las personas reaccionan inconscientemente a eso que están recibiendo, que es tu tarjeta de visita.
            Las energías iguales se atraen, las energías distintas se repelen. Si, por ejemplo,  eres miedoso, otros miedosos te van a reconocer y se van a sentir muy a gusto en tu compañía, compartís el mismo tipo de energía; y ya puedes decir que eres un valiente, que tu carta de presentación está diciendo claramente que no, que tienes miedo. Es como ese señor, con una pata de palo, con un garfio por mano derecha, con un parche en un ojo, una espalda en el cinto, y enarbolando en su mano izquierda una bandera negra en la que aparece reflejada una calavera, ¿qué te viene a la cabeza que puede ser?, ¿el delantero centro de un equipo de futbol, o un pirata? Pues si ese señor empieza a hablar y dice que es un caballero o un jardinero, ya puede decir, ya…….. ¿Lo has visto claro?, tu energía es tan significativa como el aspecto del pirata, tu energía dice lo que piensas y sientes sin que tú digas nada, en definitiva  tu energía dice lo que eres. Tu energía es tu vestimenta.
            Cambia el pensamiento y cambiará tu energía, cambia el pensamiento y cambiará tu vida física, la actual y las siguientes, porque cambiará tu eternidad; porque lo que aprendes cada vida, es un aprendizaje que va a perdurar para siempre, vida tras vida. Las lecciones aprendidas son para siempre.
            Son varios los trabajos que puedes hacer para cambiar los procesos de pensamiento, disolver bloqueos e ir purificando tu aura. Todos ellos requieren un poco de voluntad y constancia para realizar el trabajo cada día, y otro poco de paciencia, ¡no esperes resultados al día siguiente!
            Como realizar un trabajo integral requiere demasiada voluntad, demasiada constancia y demasiada paciencia, lo mejor es trabajar los distintos aspectos de manera independiente, y cuando un aspecto está superado, pasar al siguiente.
            Por lo tanto, lo primero que has de tener claro, es el aspecto que quieres trabajar: la falta de autoestima, la impaciencia, la rabia, el orgullo, la falta de voluntad, el apego a, etc., etc.; y cuando lo tengas claro empieza tu trabajo, recuerda: con voluntad, con constancia y con paciencia.
            Como ya te puedes imaginar, todo pasa por la meditación. Resérvate un espacio de quince o veinte minutos cada día, lo ideal sería por la mañana antes de empezar tu jornada laboral, pero si por cualquier causa no fuera posible por la mañana, hazlo cuando te sea posible, mejor por la noche que nunca.
-        Siéntate como tengas costumbre, en el suelo o en una silla. En ambos casos intenta mantener la espalda recta.
-          Deja las manos apoyadas en los muslos con las palmas hacia arriba.
-          Los ojos cerrados o una décima parte abiertos.
-          La punta de la lengua apoyada en el paladar
-          Empieza respirando suave y lentamente, por la nariz, con una respiración abdominal.
-          Pide ayuda,  a Dios, a tus maestros, a los Maestros Ascendidos, a tu alma, a tus guías, a los ángeles, a los arcángeles, a los maestros de la sanación, a quien te apetezca y con quien te sientas conectad@.
-          Las primeras respiraciones hazlas alargando la exhalación y dando permiso a tu cuerpo para que con cada exhalación vaya dejando ir toda la tensión.
-          Siente como con cada respiración tu cuerpo está más relajado que en la respiración anterior.
-          Te sientes bien.
-          Cuando aparezca un pensamiento, (vendrán muchos, no te enfades), vuelve a tu respiración.
-          Vuelve a la respiración tantas veces como la mente te saque de ella.
-          Delante de ti, lo más lejos posible, visualiza como se enciende un fuego de color naranja.
-          Piensa en el aspecto que quieres limpiar.
-          Imagina que ese aspecto es una hoja de papel.
-          Estás respirando suave y lentamente, y con cada exhalación imagina que esa hoja de papel sale de ti dirigiéndose al fuego y quemándose en él.
-          Sigue inhalando lentamente y exhalando la hoja de papel durante 5 minutos.
-         Al cabo de ese tiempo. APAGA EL FUEGO. ES MUY IMPORTANTE QUE VISUALICES, O PIENSES, O IMAGINES QUE EL FUEGO SE APAGA. Si no lo haces, cada vez que pases por él va a quemarse un poco de tu aura. ¡No se te olvide, apágalo!
-          Y a partir de este momento, vas a imaginar o a visualizar que cada vez que inspiras entra en ti la virtud contraria al aspecto que estabas quemando. Puedes imaginar que entra en ti la palabra inundándote con su energía y llenando tu cuerpo, o un color que es la energía de esa cualidad, o cualquier otra cosa que sea fácil para ti.
-          Sigue así durante otros 5 minutos.
-          Permanece después un momento, 1 ó 2 minutos, respirando suave y lentamente, sintiendo como te estás impregnando de la cualidad que ha ido entrando en ti con la respiración.
-          Da las gracias a los mismos que has pedido ayuda y suavemente abre tus ojos y empieza a mover el cuerpo.

Después durante el resto del día, cuando te acuerdes, yendo al trabajo, en los descansos, vete repitiendo en tu interior: “Yo Soy XXXXX”, siendo XXXXX la virtud que ha estado impregnando tu cuerpo. Por ejemplo si has estado respirando humildad, tu letanía seria: “Yo Soy humildad”.

Recuerda: voluntad, constancia y paciencia.



1 comentario:

  1. Alfonso, me gusta mucho. Es tan importante aprender a cambiar los pensamientos... Yo creo que es más facil aprender a cambiarlos que aprender a pararlos. De cualquier manera hay que empezar, poco a poco, con confianza, con voluntad, con ilusión. No hace falta subir la montaña de golpe pero si vamos andando pasito a pasito y disfrutando del camino llegaremos arriba de la montaña. Un abrazo. Isabel GB

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