El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




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sábado, 11 de febrero de 2023

De visita

 


Capítulo XVII. Parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"

No tuvimos tiempo de planificar mucho porque mi suegro hizo su entrada en el despacho, con cara de satisfacción, para interesarse por la nueva adquisición de Miami.

-    Antay, gracias, estás haciendo realidad mis sueños. Contarme todo, contarme como fue.

Pablo le puso al corriente de todos los pormenores, haciendo hincapié en la nueva capacidad operativa de la empresa. Mi suegro estaba más que satisfecho y, más cuando le dijimos que ya teníamos personal haciendo trabajo de campo en Santiago de Chile y en Buenos Aires, para ver si se podía realizar la misma operación que en Miami.

Antes de despedirse nos pidió que le permitiéramos hacer una visita por todos los departamentos para saludar a los conocidos y, nos pidió que le acompañáramos, con lo cual el plan que estábamos planificando con Pablo se podía llevar a cabo, sin levantar ninguna sospecha, ya que estábamos acompañando al dueño de la empresa.

Con la visita de mi suegro y nuestra tournée por las oficinas llegó la hora del almuerzo. Pablo se fue porque tenía una reunión con unos clientes y yo, aprovechando que me había quedado solo llamé a casa para decirle a Indhira que no iría a almorzar, que lo haría con Diana, porque me parecía un buen momento para hacerlo, sin perder más tiempo.

-    Me acerqué a la mesa de Diana- Te invito a almorzar.

-    Pero no podemos estar mucho tiempo fuera, por si llama alguien.

-    ¿No hay nadie que pueda ocupar tu lugar mientras almorzamos?, porque seguro que tardaremos más de una hora.

-    Si, le puedo decir a Roxana que venga a mi lugar mientras estamos fuera.

-    ¿Quién es?, ¿la conozco?, -no me sonaba su nombre, en absoluto, y en la visita guiada que hice con Pablo no recordaba a ninguna Roxana.

-    Supongo que no la conoces. Lleva un mes en la empresa. Entró en recursos humanos, pero nunca ha estado allí porque está apoyando al asistente de Pablo que ya sabes que lleva una temporada con problemas por la enfermedad de su mamá.

-    ¿Nos podemos fiar de ella?, -si era tan nueva en la empresa tenía mis dudas.

-    Nos podemos fiar por completo. Es muy buena en su trabajo. La llamo que suba y nos vamos.

A los 10 minutos apareció Roxana y Diana le informó de los aspectos más importantes a tener en cuenta.

-    Señor Llica, -preguntó Roxana cuando estábamos a punto de subir al ascensor- si hay alguna llamada importante ¿le llamo al celular?

-    Solo si es de vida o muerte Roxana. Lo dejo a tu elección, lo que hagas estará bien.

sábado, 4 de febrero de 2023

De vuelta al trabajo

 


Capitulo XVII. Parte 1. Novela "Ocurrió en Lima"

Ahora, sin memoria, cada día, para mí, era nuevo. Había pasado, con nota, el viaje y la reunión en Miami, así como el encuentro con Indhira y con los niños. Pero hoy me esperaba otra prueba de fuego. Mi primer día en la empresa. Y no era precisamente el último asistente que pudiera preguntar, a cualquiera que pasara por mi lado, como se hacía alguna cosa, donde estaba la fotocopiadora o como se llamaba la persona que ocupaba uno u otro despacho. Era el presidente.

Nada más llegar subí directo a mi despacho. No quería encontrarme con nadie a quien se supondría que tendría que saludar de determinada forma y no conocer nada de la persona. Quería encontrarme con Pablo, lo antes posible.

En una sala frente a mi despacho estaba Diana. La encontré desmejorada. Incluso más que el primer día que la conocí recién separada de su pareja.

-    Aunque, en la actualidad, no sabía cómo era nuestro trato, me acerqué a ella. La abracé dándole un beso, como saludo, a la vez que le preguntaba- ¿cómo estás?

-    Hola Antay, estoy bien, como siempre. ¿Qué tal vuestro viaje? -Me dio gusto saber que el trato parece ser el mismo que conocía.

-    Muy bien. Tu hiciste un gran trabajo porque el hotel no podía estar mejor y, además, muy cerca de las oficinas. ¿No te ha contado Pablo? -la pregunta ya la hice con toda intención porque era una manera de saber cómo iba su relación.

-    No me ha contado mucho. Ya sabes que habla poco y, últimamente, aun habla menos. -sus ojos brillaron hasta el punto que pensé que no podría aguantar las lágrimas. Pero si, pudo aguantarlas.

-    Creo que tenemos que hablar. -esperaba no haber metido la pata, porque, aunque pareciera que nuestra relación seguía por los derroteros de confianza de antaño, no sabía si esta relación había variado.

-    Si, me irá bien. -fantástico, pensé. La relación sigue como recordaba.

-    ¿Ha venido Pablo? -era muy importante para mí empezar el día con su presencia a mi lado.

-    Si, está esperándote en tu despacho. -fue un alivio escuchar su respuesta.

-    Gracias Diana.

En efecto, Pablo estaba en el despacho que ya conocía cuando estuve en las entrevistas con mi suegro. ¡Qué cosas tiene la vida!, ahora era mi despacho.

-    ¿Cómo te fue en casa? -Se interesó Pablo, en cuanto aparecí por la puerta, hablándome en voz baja para que Diana no se enterara de nuestro secreto.

-    Me fue bien. Le conté todo. Me pareció que tenía que saberlo. Será mi apoyo para las reuniones familiares. Entre ella y tú espero salir airoso de este momento tan delicado.

Estábamos planeando, Pablo y yo, hacer una visita por todos los departamentos de la empresa, haciendo como si pasáramos por allí, para ir viendo a todas las personas que trabajaban con nosotros. Así, contándome, antes de entrar, quien era cada uno podía conocerlos, ya que no era un buen plan que Pablo me acompañara de manera permanente hasta que retornara mi memoria.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Un domingo diferente para Antay

 


Capítulo XIV. Parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"

Mientras sucedía esto en la casa de la familia Moretti, al departamento de Antay fueron llegando sus antiguos compañeros.

A las 4 de la tarde ya habían llegado todos, incluidos Ferrán, el esposo de Karla que vino a acompañarla y, también, Diana que había pasado, justo después del almuerzo, para tomar café con el que sería, además de vecino, su nuevo jefe.

El departamento no estaba acostumbrado a tantas visitas y, por supuesto, no estaba preparado. Antay pensó, en algún momento, que hasta las paredes estarían asombradas ante tantas personas. Nunca habían sido más de tres en la casa. Para poder sentarse todos, Diana tuvo que pasar a su departamento por cuatro sillas.

Cuando todos estuvieron instalados, con un café o un té ante ellos y, después de darse las novedades acaecidas desde que no se veían, Antay explicó, con todo lujo de detalles, del nuevo departamento que se estaba implementando en la inmobiliaria. Refirió a sus compañeros como había sido todo el proceso, desde que le avisaron para solucionar los problemas que tenían con la aplicación de la empresa, hasta sus tres primeros días de trabajo.

-    En el nuevo departamento seremos 8 personas. Diana será mi asistente y mi segunda en todos los temas que no sean técnicos. Pablo y Belén seréis los técnicos para solucionar los problemas informáticos de todas las oficinas, y son 60, repartidas por todo el país, más la oficina central y las oficinas de Colombia, por lo que, con frecuencia, tendréis que desplazaros, tanto en Perú como a Colombia.

>> Como somos muy buenos y tendremos pocos problemas técnicos, mientras estéis en la oficina, vuestro trabajo será el mismo que los administrativos informáticos, Patricia, Esteban, Raúl y Karla, introducir propiedades y darlas de baja.

>> La semana que viene, dos de vosotros ya tendríais que comenzar a trabajar, porque el miércoles comenzamos nuestra andadura y me gustaría que, en un mes, como máximo, estemos a pleno rendimiento.

>> ¿Qué os parece?

-    Háblanos de las condiciones, -dijo Patricia.

-    El horario es de 8am a 5pm, de lunes a viernes, con una hora para almorzar. Si alguien quiere llevar el almuerzo de casa tenemos una sala de descanso con microondas, cafetera y máquina expendedora de agua. El horario del sábado es de 8am a 2pm, sin pausa para el almuerzo. Pero si alguno quiere hacer fiesta el sábado puede hacerlo, siempre que no tengamos una excesiva carga de trabajo, recuperando las horas de lunes a viernes.

-    ¿Dónde están las oficinas donde trabajaremos?, -ahora era Karla la que preguntaba.

-    En San Isidro en la calle Los Libertadores. Caminando está a 20 minutos de aquí.

-    Y ¿qué sabes del sueldo?, -Pablo, como siempre, tan práctico.

-    El sueldo de los administrativos informáticos es el doble de lo que ganábamos en nuestro antiguo trabajo y el de los técnicos el triple.

-    ¡Wau!, me apunto, -dijo Pablo.

Se apuntaron todos.

-    ¿Quién puede comenzar esta semana que entra?, tendríais que ser dos. Dos más la siguiente semana y los dos restantes la siguiente.

Quedaron de acuerdo en que Pablo y Patricia podrían comenzar de inmediato. A continuación, lo harían Diana, Belén y Esteban, quedando para incorporarse la última semana Karla y Raúl.

-    Preparar el curriculum de inmediato. Tener en cuenta que la última palabra la tiene el director de recursos humanos. Yo solo os acompaño.

>> Las entrevistas del lunes no sé a qué hora las realizareis, porque tenemos una reunión a las 10am y el director de recursos humanos asiste. Yo os espero a las 8am en la puerta de la oficina

>> ¿Alguna duda? ,-concluyó Antay.

-    Ninguna -dijo Belén- No sé si hablo en nombre de todos, pero gracias por acordarte de nosotros. Siempre fuiste un gran compañero, un gran amigo y un gran encargado. Y, parece que lo sigues siendo. Esperamos que seas un gran director. Vamos a dar la vida por ti.

-    Gracias Belén, gracias a todos. Ya contaba con eso. Y, ahora, a trabajar.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Todo sobre ruedas

 


Capítulo XIII. Parte 6. Novela "Ocurrió en Lima"

El viernes, a las ocho de la mañana, estaba entrando en la oficina “Uno de San Isidro”. María, la persona responsable de la oficina, ya estaba al corriente de mi visita porque en la tarde anterior la señora Claudia, la asistente del señor Moretti, la había informado de mis intenciones de comenzar mi “tournée” en su oficina.

María es, una mujer menuda y vivaracha, de unos cincuenta años, que parecía tener en su cabeza todas las propiedades que habían captado sus agentes.

Me puso al corriente, de manera clara y detallada, del funcionamiento de la oficina y, por ende, de todas las oficinas, puesto que todas funcionaban igual salvo los pequeños matices que podrían tener al ser dirigidas por personas diferentes. Fue de una ayuda inestimable ya que la operativa de toda la empresa se gestó en esa oficina en un solo día. Eso sí, un día largo, porque María y yo salíamos de la oficina a las diez de la noche, después de un pequeño descanso a media tarde, descanso que María aprovechó para dar instrucciones a su esposo para la cena de este y de sus dos hijos adolescentes.

María no solo tenía las propiedades de sus agentes en la cabeza, también me dio la impresión de manejar, además de la oficina, su casa con una diligencia digna de encomio. En ese momento supe que iba a ser una magnifica y estrecha colaboradora.

De los siete terminales con que contaba la oficina convinimos, María y yo, que podía retirar cuatro, con la promesa, por mi parte, de comenzar el miércoles, de la próxima semana, a introducir y dar de baja las propiedades que generaran los agentes de la oficina.

Establecimos como sería la comunicación con el departamento de informática y nos emplazamos para un nuevo encuentro 10 días después con el objetivo de realizar un seguimiento de la gestión.

Con el ingente trabajo que tenía por delante no pude permanecer en casa, sin ir a trabajar el sábado, a pesar de ser un día feriado.

Cuando llegué, a primera hora de la mañana, instalé las cuatro computadoras retiradas de la agencia “Uno de San Isidro”.

Instalé la mía, la que utilizaría mi asistente y las otras dos para Pablo y Belén, los dos técnicos. Dejándolas operativas para todas las aplicaciones y dejando escritas, en la tapa, sus claves de acceso. Solo tendrían que encenderlas y comenzar a trabajar.

Acababa de sentarme en mi despacho, para preparar el plan de acción de la próxima semana, cuando una voz desde la entrada hizo que pegara un bote que casi toco en el techo, con el corazón saliéndose por mi boca.

-    Buenos días, Antay, ¿qué hace trabajando en feriado?, a este ritmo, de los dos meses, le va a sobrar mes y medio para estar a pleno rendimiento, -era el señor Moretti asomado a la puerta de mi despacho.

-    Buenos días señor. Me ha dado un susto de muerte. No esperaba a nadie, -dije una vez recuperado del susto.

-    Disculpe, no era mi intención asustarle. ¿Qué tal le fue con María?, -se interesó el señor Moretti.

-    Muy bien. Es una mujer, además, de muy eficiente, encantadora, -le expliqué como se había desarrollado la reunión de trabajo y le hice un resumen de nuestros planes- Ya hemos establecido el método de trabajo y hemos quedado en reunirnos en 10 días para hacer seguimiento. Introduciremos las variaciones que consideremos necesarias para implantarlas en toda la empresa. Me traje cuatro computadoras, que ya he dejado instaladas.

-    Estupendo. Creo que vamos a tener que poner a la venta las computadoras que sobren, que me imagino que serán unas cuantas, ¿Qué le parece?

-    Si ya había pensado en comentarle. Una vez recogidas todas, limpiaremos la información, podemos dejar unas cuantas de reserva y el resto podremos venderlas. Por cierto, le comenté al señor Ramírez la posibilidad de adelantar la contratación de parte del personal ya que el próximo miércoles, quedé con María que, empezaríamos a trabajar nosotros desde aquí. Lo ideal sería que comenzaran, lo antes posible, la persona que sea mi asistente y, al menos, uno de los técnicos. Me dijo que no había ningún problema.

-    Por supuesto que no lo hay. Tiene toda la confianza.

-    Gracias. Espero no defraudarle.

-    Póngase de acuerdo con el señor Ramírez. Tiene instrucciones para facilitarle el trabajo. Y si no quiere más, me retiro y le dejo trabajar.

-    No señor, nada más.

-    Hasta el lunes. Acuérdese que a las 10 tenemos comité de dirección.

-    Hasta el lunes señor.

Una vez solo, seguí con mi trabajo de organización de visitas para la siguiente semana y, yo mismo, por mail, informé al señor Arana, director de operaciones, al jefe de operaciones de Lima Centro y a los responsables de las oficinas que pensaba visitar.

Hice un receso para almorzar en casa, teniendo en cuenta la cercanía de la oficina a mi domicilio y, volví en la tarde para adelantar el trabajo de la siguiente semana. Quería visitar las 30 oficinas de Lima y Callao en dos semanas y, en tres semanas más las oficinas de provincias, con lo que a principios de noviembre estaríamos funcionando a pleno rendimiento. Para el viaje a Bogotá tendría que hablar con el señor Moretti.

Cuando llegué a casa, en la noche, estaba más que satisfecho por el trabajo realizado y con una cierta ansiedad esperando la reunión del domingo con mis ex compañeros y la reunión del lunes para mi presentación en las oficinas.