Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
jueves, 24 de septiembre de 2026
martes, 18 de febrero de 2025
Preguntas
Nos pasamos la vida buscando la verdad,
pero ¿qué entendemos por vida? ¿Qué es esa verdad que buscamos? Y, en esencia,
¿qué es realmente la vida?
La vida, en su aspecto biológico,
comienza en un momento de amor, placer y quizás locura. Un espermatozoide, aparentemente
el más fuerte, tiene su momento de gloria al fertilizar un óvulo. La sabiduría
de la naturaleza desencadena una serie de reacciones que, nueve meses después,
culminan en el nacimiento de un bebé. Esta perfección nos maravilla, incluso
conociendo las explicaciones científicas. Pero surgen preguntas más profundas:
¿Cómo se inició todo? ¿Cómo surgió el primer ser humano, el primer animal, la
primera planta? ¿Cómo se formó el primer grano de arena, la primera célula, el
primer átomo?
Imagina tu trayectoria vital: naces
como un bebé encantador, creces, estudias para ser "alguien de
provecho", trabajas incansablemente por dinero que gastas en vacaciones
ocasionales. Anhelas la jubilación sin aceptar realmente el envejecimiento, y
un día, la muerte, que siempre temiste, llega y desapareces. ¿No parece esto un
poco absurdo? ¿Nunca te has preguntado si hay algo más? En un universo vasto,
¿cómo es que solo conocemos vida en la Tierra? ¿Por qué fuiste tú uno de los
elegidos para experimentar una vida consciente? ¿Existirá algo más allá?
¿Venimos de algún lugar antes de nacer? ¿Continuaremos existiendo de alguna
forma después de esta vida?
Si estás leyendo esto, probablemente ya
te hayas planteado estas preguntas y muchas más. Quizás tus respuestas incluyan
la creencia en nuestra existencia en otros planos, antes y después de la vida
física. Tal vez consideres que esta vida es solo un instante infinitesimal en
nuestra existencia eterna, un período que elegimos por razones que aún
desconocemos. ¿Es posible que ya creas en algo así?
Hoy no es día de respuestas, sino de
reflexión:
Si tienes algunas respuestas,
reflexiona sobre la naturaleza de la vida: ¿Es un mero instante en nuestra
existencia eterna? ¿Un período de aprendizaje? ¿Este aprendizaje debe implicar
sufrimiento o puede realizarse con alegría y amor? ¿Podría ser que el verdadero
aprendizaje consista en vivir con amor?
Ahora, reflexiona sobre tu propia vida:
¿Eres feliz? ¿Sientes amor por lo que haces? Con todo lo que sabes, ¿vale la
pena vivir una vida que no te satisface plenamente? ¿Estás enseñando a tus
hijos a ser felices o solo a ser "productivos"? ¿Haces feliz a tu
pareja? ¿Sientes que todos los seres humanos son tus hermanos? ¿Albergas algún
tipo de discriminación hacia otros?
Si eres feliz en cada momento, si amas
todo lo que haces, si tu vida es plena, si has enseñado a tus hijos a ser tan
felices como tú, si tu compañero de vida es igualmente feliz, si consideras a
cada ser humano como tu hermano y no conoces la discriminación ni la crítica,
¡enhorabuena! Has alcanzado un nivel elevado de consciencia y comprensión.
Si no es así, considera hacer cambios
en tu vida. Recuerda: si continúas haciendo las mismas cosas, obtendrás los
mismos resultados. La transformación comienza con pequeños pasos. ¿Estás listo
para dar el primero?
sábado, 3 de diciembre de 2022
¿Estaré soñando?
Capítulo XV. Parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"
Supuso
que la otra puerta debía de ser la del cuarto de baño y hacia allí se encaminó.
En efecto, por esa puerta se llegaba al cuarto de baño, pero después de pasar
por un closet enorme en el que se veía ropa de mujer colgada a la izquierda y
ropa de hombre a la derecha. El espacio para la ropa de hombre era la mitad
porque una parte estaba ocupada por cajones donde estaba guardada la ropa
interior, algo que descubrió Antay buscando un bóxer y un par de calcetines.
Sin mucho trabajo localizó el terno que le había mencionado Indhira y pasó al
cuarto de baño. Tenía que ducharse. Era su rutina matinal.
El
cuarto de baño era más grande que la habitación de su casa o, al menos, de la
habitación donde se había acostado en la noche. Cuando entró para ducharse pudo
comprobar que era una bañera con hidromasaje. “¡Caray, que bien vivo!”, fue el
siguiente pensamiento de Antay. Cuando estaba en la ducha, Indhira asomó la
cabeza. Hizo ademán de taparse, aunque no fue necesario porque Indhira solo le
dijo:
- Date
prisa, cariño. Y acuérdate de pasar a dar un beso a los niños, seguro que María
ya está despierta esperándolo, parece que te huele.
“¿Niños?”,
se preguntó Antay. “Este sueño está llegando muy lejos y es ¡tan real!”
Terminó
de ducharse, se vistió y salió de la habitación para buscar la habitación de
los niños. De las cinco puertas que había, aparte del dormitorio de donde había
salido, en lo que parecía la segunda planta de una casa, dos de ellas estaban
abiertas. Supuso que una sería la habitación de los niños. Entró en la primera
y se encontró con un niño durmiendo, plácidamente, de no más de cuatro años. Le
besó en la frente, le metió los pies dentro de la cobija, le arropó y salió de
la habitación pensando: “Pues debe haber otra porque el niño no creo que se
llame María”.
Entro
en la otra habitación que tenía la puerta abierta y se encontró a María,
acostada, pero con los ojos abiertos.
- Te
estaba esperando papi, -dijo la niña. Morena, con unos ojos negros enormes.
Parecía una copia de Indhira en pequeño.
- Me voy
María, -le dijo Antay posando los labios en su mejilla.
- Te amo
papi, - y mientras le devolvía el beso continuó- ¿nos traerás un regalo?
- Seguro
que sí. Ahora duerme, que es muy pronto.
viernes, 31 de julio de 2020
El niño que buscaba a Dios
Un día un niño quiso saber quién era Dios, así que fue a preguntarle al sacerdote de su tribu, pero este no pudo darle una respuesta satisfactoria.
Apenado el niño por no encontrar una verdadera respuesta, decidió ir a recorrer el mundo para encontrar la verdad
Dejando atrás su pequeña aldea, se fue, muy decidido a no volver, hasta encontrar lo que andaba buscando.
Recorrió muchos lugares, valles y desiertos, tuvo que afrontar diversos peligros, y se encontró con mucha gente culta, pero nadie sabía con certeza como responder a la pregunta: “¿Sabes quién es Dios?”
Un día llegó a los pies de una montaña en donde vivía un viejo y sabio ermitaño
Agotado por su búsqueda sin respuesta, el niño que ahora era un joven alto y fornido; decidió hacer un último intento y le pregunto al sabio: “¿Sabes quién es Dios?”, a lo que el sabio respondió: “Dios es esa energía vital de la cual todos nacemos, Dios es esa fuerza de amor y felicidad que ríe junto a nosotros, Dios es ese espíritu de rocío que llora a nuestro lado cuando nos sentimos más desolados. Algunos piensan que es quién nos ilumina y nos permite conocernos a nosotros mismos a través del yoga, la meditación, la oración y el silencio; otros creen que es un padre creador, que nos quiere y nos ama; y hay quienes están convencidos que Dios es un juez implacable y que necesitan complacerlo, para que no deje caer sobre ellos el peso de su cólera”.
La verdad es que para descubrir quién es Dios, tienes que escuchar la voz de tu corazón, ya que Dios vive en lo más hondo de nuestro ser, y a cada uno se nos presenta de una forma única e íntima, por lo que solamente tú puedes descubrir a Dios.
Feliz el joven, porque finalmente encontró la respuesta que andaba buscando, dio gracias al ermitaño y volvió a su aldea, sabiendo quien era Dios, y que cuando lo necesitara, solo tenía que buscar dentro de sí, y ponerse en contacto con lo más íntimo de su ser.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Próxima parada: Dios (Primera estación)
sábado, 28 de marzo de 2015
Preguntas
sábado, 16 de agosto de 2014
Memoria de pez (Las preguntas del millón)
jueves, 7 de junio de 2012
Basta de busqueda
Nadie nos ha enseñado lo que es el
amor, ese amor que no se extingue y como conseguirlo, nadie nos ha enseñado lo
que es la paz mental y como conseguirla, nadie nos ha enseñado lo que es
felicidad duradera y como conseguirla. Nadie nos ha hablado nunca de la mente,
de su poder, de su capacidad magnética, de su capacidad de atracción. Nadie nos
ha dicho que podemos conseguirlo todo y, claro, como no estamos entrenados nunca
conseguimos nada. Y como no estamos entrenados para conseguir las cosas de
manera fácil, nos pasamos la vida persiguiendo, persiguiendo ideales,
persiguiendo imposibles, persiguiendo deseos. Nos pasamos la vida imitando a
los modelos de vida, sin saber que esos modelos de vida también persiguen a
otros modelos, porque tampoco nadie les ha dicho que ya son perfectos, que no
necesitan “maestros”, ni “guías”, ni “gurús”.





