Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
viernes, 21 de agosto de 2026
domingo, 24 de noviembre de 2024
Troglodita
-
Hoy has conseguido que haya vuelto a
perder la paciencia.
-
Cada día parece que encuentras una
nueva manera de sacarme de quicio, como si estuvieras buscando, activamente,
todas las formas posibles de irritarme.
-
Te había dicho bien claro que teníamos
que salir a las 5, pero no, hasta las 5:20 no hemos salido por no sé muy bien
que razón, porque excusas nunca te faltan. Y ayer, también me sacaste de quicio
porque sabes, desde siempre, que no me gusta la comida muy caliente y me la pusiste
ardiendo. Y anteayer porque estaba leyendo y tuve que dejarlo para bajar a
recoger un paquete que tú habías pedido. Y así cada día.
-
Mantener la calma contigo se ha vuelto
un desafío constante. Parece que tus acciones están diseñadas específicamente
para provocarme, y lo siento, pero así es como lo veo.
Pero…, ¿es, realmente,
así?
¿Qué
pasaría si en lugar de imponer un horario para salir, preguntaras si la hora es
conveniente para la otra persona, sobre todo considerando que la salida era
para dar un paseo?
¿Qué
pasaría si ante el plato de comida caliente, esperaras a que se enfriara o
soplaras un poquito?
Es
más fácil culpar a otros por nuestras frustraciones y decepciones que asumir la
responsabilidad de nuestras propias decisiones y reacciones.
Las miserias con las
que convivimos hacen que están salgan a la luz ante todo aquello que en nuestro
interior parece contrario a nuestros más íntimos deseos.
Y lo más triste es que
no somos conscientes de donde nace la frustración, la decepción, el desencanto,
que hace que lleguemos a explotar, sacando sapos de nuestra boca como sale la
lava por el cráter en un volcán en erupción.
Todo eso es señal
inequívoca de un carácter débil, de vivir la vida desde la dualidad, de tener
un escaso conocimiento de uno mismo, de temer salir de la zona de confort o
carecer de autocontrol, entre otras muchas sombras con las que podemos llegar a
convivir.
La primera pregunta
que habría que hacerse es: ¿Por qué reacciono siempre como un energúmeno ante
ciertas situaciones? Y, la segunda: ¿Cómo podría mejorar mi respuesta la
próxima vez que se presente un conflicto?
Fortalecer el carácter
es un proceso continuo que requiere práctica y dedicación. Sin embargo, el
primer paso para que eso ocurra es tener claro que se necesita un cambio para dejar
de ser un troglodita y, a partir de ahí, buscar información. Seguro que
encuentras miles de páginas que te van a dar consejos sobre cómo conseguirlo.
domingo, 21 de enero de 2024
Fisicalidad versus espiritualidad (Carácter)
Los
seres humanos estamos muy ocupados en lo de siempre que es vivir nuestra
fisicalidad, ya que gran parte de nuestra vida se basa en las sensaciones, las
emociones, las acciones y las reacciones que tenemos como seres corpóreos. Es
decir, estamos muy ocupados en vivir.
Estamos tan ocupados
en vivir que parece difícil que podamos dedicarnos a otra cosa que no tenga una
relación directa con la vida, como podría ser vivir la espiritualidad.
Sin embargo, si algo
tiene una relación directa con la vida física, es el espíritu. El espíritu es
una parte fundamental de la naturaleza humana y tiene una relación estrecha con
el cuerpo físico, aunque no se limite a él.
Es el espíritu el que
anima y da vida al cuerpo físico. En Juan 6:63, Jesús dice: «El espíritu es el
que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado
son espíritu y son vida».
La espiritualidad son
las cosas del espíritu y la razón de la vida es la búsqueda de sentido,
propósito y conexión con algo superior a nosotros mismos.
Vivir la
espiritualidad implica cultivar una actitud de apertura, curiosidad, gratitud y
compasión hacia la vida y hacia los demás. También implica reconocer nuestra propia
esencia divina y nuestra conexión con todo lo que existe.
La espiritualidad es
un camino personal, pero también colectivo, porque todos somos parte de un
mismo todo.
Por muy ocupados que
estemos en vivir nuestra fisicalidad no podemos, aunque queramos, olvidarnos de
nuestra espiritualidad. Solo es cuestión de actitud y carácter.
El carácter es el
conjunto de cualidades que nos definen como personas, como la honestidad, la
generosidad, la valentía, la humildad, etc. El carácter se forma a través de
las decisiones que tomamos, las acciones que realizamos y los hábitos que
desarrollamos. El carácter nos hace ser una persona íntegra, respetable y
admirable.
Y no debemos olvidar
mientras estamos viviendo la vida, ayudar a los demás, porque es una forma de
expresar el amor, la bondad y la solidaridad. Ayudar a los demás nos hace
sentir útiles, felices y agradecidos. Podemos ayudar a los demás de muchas
formas, como donando, haciendo voluntariado, enseñando, escuchando,
compartiendo.
Así, usando el cuerpo,
estaremos viviendo la espiritualidad, que es la única razón por la que tenemos
cuerpo.
jueves, 9 de febrero de 2017
¿Por qué no soy feliz? Creencia y carácter
domingo, 13 de marzo de 2016
¿Cómo sé que me amo? (y 2)
domingo, 13 de diciembre de 2015
¿Por qué no somos felices? (y 2)
sábado, 17 de octubre de 2015
Aquí está la solución a tus problemas
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Enseñame a meditar
- Siéntate. Con los pies bien apoyados en el piso.
- Deja las manos encima de los muslos con las palmas mirando arriba. (Déjate
de mudras, solo vamos a aprender a respirar).
- Cierra los ojos o déjalos una décima parte abiertos, para que entre
un poco de luz y enfoca la mirada en la punta de la nariz.
- Coloca la punta de la lengua tocando el paladar.
- Trata de respirar por la nariz, tanto la inhalación como la
exhalación.
- Trata de hacer una respiración abdominal. El abdomen se infla cuando
inhalas y de desinfla cuando exhalas. (Así respirarás menos veces que si
haces una respiración clavicular. Y al respirar más lento se reducirá tu
metabolismo y eso hará que los pensamientos parezcan también más
lentamente).
- Como a la segunda o tercera respiración ya vas a estar enganchado a
algún pensamiento, para que eso no pase cuenta las respiraciones: Inhala
1, exhala 2, inhala 3, exhala 4, y así sucesivamente.
- Cuando te des cuenta de que estás pensando vuelve a comenzar por
uno.
- A ver hasta cuanto llegas.
- Con quince minutos cada día, de momento, tienes suficiente.
lunes, 24 de agosto de 2015
El perdón: Una gran medicina
- Sube las manos a la altura de
los hombros, con los brazos al lado del cuerpo, cómodamente relajados, las
palmas al frente.
- Lleva la atención al corazón.
- Visualiza a la persona que vas a
perdonar delante de ti.
- Lleva la atención a tu corazón
sintiendo que sale un rayo de luz, igual que de las palmas de tus manos, y
repite en tu interior: Yo te perdono, cualquier cosa mala que me has
hecho, voluntaria o involuntariamente, con pensamientos, palabras, hechos y
omisiones, incluso aunque ya no te acuerdes de lo que es.
- Y después dile: Y tú, perdóname por todo el daño que te he hecho, voluntaria o involuntariamente, con pensamientos, palabras, hechos y omisiones, incluso aunque ya no me acuerde de lo que es.








