El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




jueves, 30 de junio de 2022

11:11 ¿Hay alguien más?

Hace ya bastante tiempo, (yo diría que un par de años), que me voy encontrando, sobre todo viendo la hora, secuencias de números iguales: 11:11, 3:33, 4:44, 23:23, etc., etc.

Como soy un ignorante de la numerología, comencé a buscar en Google su significado. Y, después de ver el significado de casi todas las secuencias pude comprobar que en todos decía, prácticamente, lo mismo: que los ángeles me acompañan, que quieren darme algún mensaje, que la abundancia está llamando a mi puerta, que el trabajo duro que estoy haciendo me está llevando al éxito, bla, bla, bla.

Ahora ya no. Ya no sólo no busco los significados, sino que me lo tomo de manera graciosa.

Hoy nos reíamos, con mi esposa, de esto, viendo las 3:33 en el reloj de la cocina y nos acordábamos de un chiste de Eugenio, bien conocido y algo irreverente. Un excursionista, víctima de un resbalón cuando camina por la montaña, cae por un precipicio. En el último momento, consigue agarrarse a una rama, al borde mismo de la roca. Pataleando en un inmenso vacío, empieza a gritar, con voz angustiada: «¿Hay alguien por ahí que pueda ayudarme?». Tras unos cuantos gritos, una voz de resonancia sobrenatural contesta: «Soy tu Creador y vengo a auxiliarte. Abre las manos y déjate caer. No te preocupes, yo extenderé para ti un manto protector y te depositaré con cuidado, sano y salvo, en tierra». Enmudece el excursionista durante unos segundos, y luego vuelve a gritar con desesperación: «sí, pero ¿hay alguien más?».

Yo ya sé que al otro lado de la vida hay ángeles, arcángeles, santos, amigos y familiares que se han ido antes que yo, pero también sé que nunca se han comunicado conmigo, hasta el momento, claramente, de nada. ¿Por qué lo iban a hacer ahora?

Mi pensamiento es que, si quieren darme algún mensaje que me lo den con claridad, si está llamando a mi puerta la abundancia, que abra la puerta y entre sin reparo y, si está llegando el éxito, que acelere el paso porque sino no me va a encontrar.

Lo siento. Debe ser el pragmatismo propio de la edad.

Hace días le decía a un gran amigo, que me felicitó por mi cumpleaños, que me siento en la prórroga del juego de la vida. Más pronto que tarde estaré al otro lado, posiblemente, susurrando a alguno de vosotros que levantéis la vista para ver si la hora tiene números repetidos y así sepáis que alguien del otro lado está ahí para…, no sabemos qué. Prometo que si tengo un mensaje intentaré dároslo.

Mientras tanto, ¿hay alguien más?