El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




sábado, 28 de enero de 2023

Enamorados

 


Capítulo XVI. Parte 3. Novela "Ocurrió en Lima"

Sentí curiosidad por conocer nuestra historia, aunque no tuviera necesidad de recordarla.

-    Cariño, ¿cómo comenzamos a salir?, ¿qué pasó después de la cena que hicimos el domingo donde yo me disculpé por haber salido corriendo como una gallina la semana anterior?

-    No volviste a cacarear. -dijo Indhira sonriendo- ¿Recuerdas que al despedirnos el domingo quedamos para llamarnos el sábado?

-    Si que lo recuerdo. Es lo último que recuerdo. Nuestra despedida, llegar a casa y acostarme. Hasta ahí llega mi memoria.

-    Pues el lunes a las 7 de la noche, cuando saliste de trabajar me llamaste. Me sorprendió porque habíamos quedado para el sábado. Fuiste muy escueto, me dijiste si podíamos vernos, de nuevo, en la pizzería. Te dije que sí y, en media hora, nos encontramos para cenar.

>> Te encontré diferente, más serio, más seguro de tu mismo, más calmado, sabiendo que es lo que querías y cómo hacer para conseguirlo y, sobre todo, sin un ápice de miedo. Esto no te lo dije entonces. Te lo estoy diciendo ahora por primera vez. ¡Es curioso!, ahora que pienso en ese día, me pareciste como eres ahora.

>> Recuerdo que te dije, como si estuviera pasando en este instante, “¿Qué pasó para que me llamaras?” y contestaste: “Con un día ha sido suficiente para saber lo que quiero. No necesito una semana para pensarlo y tampoco quiero perder tiempo en pensamientos inútiles. Quiero estar contigo. Pienso en ti de manera permanente”.

>> A mí, que me pasaba lo mismo, se me caía la baba. Comimos nuestra pizza y cuando llegamos a mi casa te invité a subir con la disculpa de tomar un té. Aceptaste y nada más cerrar la puerta del departamento, no sé si fuiste tú, si fui yo, o fuimos los dos al unísono, el caso es que nos besamos. Una vez, dos, tres, cientos de veces. Salías de mi departamento a las 7 de la mañana para ir a trabajar.

>> Desde entonces nos vimos cada día. Cenábamos en tu casa o en la mía, incluso, los días en que no viajabas y no salías de la oficina, pasaba a buscarte para ir a almorzar. Y mi papá encantado cada vez que nos veía juntos.

>> El primer día que pasé a buscarte mi papá ya supo que salíamos y le pareció muy bien. Eso me lo decía los domingos en el almuerzo familiar y, además, tenía a toda la familia ya un poco cansada de ti, porque solo hacía que hablar de tus cualidades humanas y laborales.

>> A mediados de octubre, cuando llevábamos saliendo un mes, comenzamos a pasar los fines de semana juntos. Pero era muy duro, para los dos, no estar más tiempo juntos de lunes a viernes y, un mes después, decidimos ir a vivir juntos. Nos fuimos a mi departamento que era más grande que el tuyo.

>> El primer domingo de vivir juntos viniste al almuerzo familiar a casa de mis padres y te presenté oficialmente a toda la familia. Todos quedaron encantados.

>> Y en mayo del siguiente año, decidimos casarnos. Esta casa es el regalo de boda de mis padres, y nos venimos a vivir en ella después de un viaje de novios, maravilloso, por media Europa. Llegaron los niños que nos unieron aún más y hasta hoy, que estoy más enamorada de ti que el primer día.

-    A pasar de no acordarme de nada, te puedo asegurar que, también, estoy loco por ti.

>> ¿Por qué tu hermano o tu cuñado no se han hecho cargo de la empresa?

-    Bueno, Hernán, ya sabes que…, ¡ay! no, que no sabes nada. Hernán es como un sabio despistado. Es químico y trabaja en un laboratorio farmacéutico. Y si le sientas detrás de una mesa a manejar personas y le sacas de sus pócimas, se muere. Y Giuliano es economista y le encantan los números. El es feliz con su trabajo en el banco.

>> Así que solo quedabas tú. Y te lo has ganado a pulso porque has entrado en el negocio de la inmobiliaria como si hubieras nacido en ella y, en materia laboral mi papá se enamoró de ti desde el primer día.

-    Háblame de la Fundación.

-    Ya está todo en regla. Podemos comenzar cuando queramos.

-    Pues no esperemos, ¿qué necesitamos?

-    Contratar al personal. El edificio está listo.

-    Además del trasvase de fondos que hagamos desde la inmobiliaria ya estamos contactando con empresas y particulares para recaudar más fondos. Los contactos de mi papá están siendo determinantes. Creo que ya tenemos el presupuesto cubierto para el primer año.  

viernes, 27 de enero de 2023

¿Una o dos vidas?

 


Capítulo XVI. Parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"

Por primera vez estaba a solas con Indhira, sin prisas. Era ese momento, cuando los niños duermen, en el que las parejas consolidan su amor, explicándose, no solo lo obvio de su jornada, sino, también, sus emociones, sus sentimientos, sus dudas, sus expectativas y sus miedos.

-    Iba a explicarle a Indhira mi pérdida de memoria. Lo tenía claro- ¿Sabes para qué hizo su aparición Ángel en Miami?

-    Ya me dijiste, -contestó Indhira- para recordarte lo importante que es vivir con atención.

-    No sé muy bien si esa era la verdadera razón. La verdad es que cuando apareció yo estaba buscando la consulta de algún neurólogo.

-    ¿Un neurólogo?, ¿para qué?, -preguntó Indhira con cara de preocupación.

-    Estoy sin memoria. No me acuerdo de la última parte de mi vida y lo que me dijo Ángel es que estaba bien y lo que me estaba ocurriendo era algo pasajero, parece ser, que programado por “ellos”.

-    ¿Qué te estaba ocurriendo?, ¡no me asustes!, -Indhira seguía preocupada.

-    Escucha cariño y no te asustes.

>> El lunes cuando me levanté lo hice en una cama desconocida, en una habitación que no era la mía, en una casa extraña, durmiendo contigo, yo que creía estar soltero y, con dos hijos, a los que veía por primera vez, siendo, además, el presidente de la empresa de tu papá.

>> El último recuerdo que tengo fue nuestra cena en la pizzería, cuando nos encontramos con Pablo, Diana y el resto de compañeros, que luego comenzaron a trabajar en la empresa en el nuevo departamento de informática.

>> Lo primero que me dijo Ángel fue que no hacía falta que fuera a un neurólogo porque no tenía ningún problema físico.

>> Debe de ser una cuestión espiritual.

-    Y ahora, ¿has recuperado la memoria o sigues igual?, -se interesó Indhira con la misma cara de preocupación.

-    Sigo igual.

-    ¿Cómo lo has hecho en la reunión?, y ¿el regalo de los niños, que ha sido justo lo que querían?, y, ¿estar aquí?, si no llegas a decirme, no había notado nada raro. Estás como siempre.

-    Pablo me ha puesto al corriente, primero de lo más importante para la reunión y, después, para la empresa. Incluso, me explicó como había sido mi vida contigo, de lo que él conocía, en estos años.

>> Los regalos ha sido cosa de Ángel que estuvo conmigo, toda la mañana, y me dijo que querían los niños y estar aquí ha sido fácil, porque te amo con locura y he sentido que a los niños también. Esto es lo que siempre había soñado: Tener una familia como la que tenemos.

>> Me temo que hasta que me vuelva la memoria, que será cosa de días, según me comentó Ángel, vas a tener que hacer uso de toda tu paciencia y no dejarme solo, porque habrá personas que han aparecido en este tiempo que se supone que conozco y no sabré ni su nombre. Por ejemplo, tu familia. Solo conozco a tu papá de dos reuniones, pero a nadie más y me tendrás que ayudar en el trato con ellos.

>> A no ser, que les contemos lo que te estoy contando a ti. ¿Qué te parece todo?

-    Y, desde que te levantaste el lunes, ¿te acuerdas de todo?, -Indhira seguía preocupada.

-    Me acuerdo de todo. Igual que de mi vida anterior. Se ha borrado mi memoria desde la noche en que estuvimos cenando en la pizzería hasta que me desperté el lunes. Eso está en blanco, para mí no existe. Pero, ¿qué hacemos?

-    No lo sé. Pensemos. -Indhira estaba tan confundida, además de preocupada, como lo estaba yo el lunes cuando desperté sin memoria- Al resto de la familia los veremos el domingo en el almuerzo, pero papá seguro que mañana te visita en la oficina. Está como loco con esta ampliación y querrá conocer los detalles.

-    Solo dime como le trato y como le llamo, porque del tema de la ampliación creo que no tendré problemas para ponerle al día. Además, Pablo estará pegado a mí toda la mañana. Ya hemos quedado en eso.

Para no preocupar a la familia decidimos no contarles nada. Si todo iba a ser como había pronosticado Ángel, de que en unos días volvería a recuperar la memoria, no merecía la pena hacerles partícipes de algo que, según Indhira, iba a ser motivo de preocupación.

En las siguientes horas mi esposa me fue poniendo al día de todo lo que, se supone, tenía que saber. Me habló de todos y cada uno de los miembros de la familia. De sus nombres, de su aspecto, de sus gustos, de sus aficiones, del grado de afinidad y complicidad que cada uno de ellos tenía conmigo. Parece ser que la afición de Giuliano, mi cuñado, por la informática había hecho que fuera el más cercano a mí de toda la familia. Con los demás me llevaba muy bien, según Indhira.  Tenía fama de escuchador silencioso, por lo que si hablaba poco y escuchaba mucho estaría en mi papel.

Mientras Indhira hablaba contándome los pormenores de todo lo que, se supone, debía de saber, me daba la sensación de viajar de una persona a otra instalado en la melodía de su voz. Me sentía enamorado. La amaba como no recuerdo haber amado, ni tan siquiera a mis padres, porque el amor que sentía por ella era un amor completo, un amor total. 

domingo, 22 de enero de 2023

Viva el Perú

  


Lunes 26 de diciembre 2022

 

Ya está. Ya pasó Navidad, pero tranquilos todos aquellos amantes de estas fiestas, porque el tiempo pasa tan rápido que vamos a tener la próxima Navidad en un abrir y cerrar de ojos. Me estoy planteando no desmontar el árbol.

 

Domingo 22 de enero 2023

 

Y no solo pasó Navidad, pasó fin de año y, ahora, sin ser muy conscientes nos acercamos a velocidad de crucero al segundo mes del año.

Nosotros, además, estamos en modo mudanza, por lo que aún se nos va a pasar más rápido. Aunque las mudanzas son muy estresantes, este cambio, en el que estamos inmersos, parece que va a ser el más cómodo de todos los realizados, (y yo llevo 27). Nos quedamos en el mismo edificio. Solo pasamos del piso 3 al 15.

Alguien podría pensar que parece una tontería más de un babau. Pero no, no es una tontería, es la avaricia de la arrendataria actual que no quiere arreglar la mensualidad, cuando todas están a la baja desde la pandemia.

De hecho, tenemos que dar las gracias, ya que su avaricia nos va a ahorrar 200 dólares mensuales y, además, teniendo en cuenta que estamos comenzando a plantearnos marchar de Perú, estamos vendiendo muebles y electrodomésticos porque el nuevo departamento está, totalmente, amueblado, (amoblado en Perú), y equipado. Y muy bien amueblado. Tengo que reconocer que es una ganga.  

El irnos de Perú no es porque estemos cansados de estar aquí. Estamos bien, porque a pesar de estar muy solos por no contar con ningún familiar, tenemos pocos, pero grandes amigos.

La idea de irnos es por la coyuntura del país. El Perú está convulsionado, polarizado, dividido, enfrentado y, no parece que haya nadie que pueda arreglarlo, entre otras razones, porque a nadie interesa.

La desigualdad es aterradora. En el siglo XXI todavía hay cientos de poblaciones o poblados, o asentamientos humanos, que no cuentan con los servicios mínimos imprescindibles. No tienen agua, ni luz, ni una posta médica, ni servicio telefónico, ni colegios decentes, ni medios de comunicación. Mientras otra parte, pequeña, de la población, vive en la opulencia.

Y llevan así 200 años, desde que se independizaron de España.

En algún momento tendrá que explotar y, ahora está cerca. Si ahora no explota, lo hará más adelante, pero explotará.

De momento el martes 24 tenemos otra gran manifestación. Pidamos a Dios que no haya más muertos, aunque los que dirigen las manifestaciones, tanto los peruanos como los extranjeros de los países vecinos, manipulando a esa pobre gente que la única propiedad que tienen es la ropa que llevan puesta, es lo que están buscando.

sábado, 21 de enero de 2023

Eres Luz

 


¿Sabes dónde queda el miedo cuando eres feliz?

No existe. Haz, camina, cae, levántate y confía. No estás nunca solo. Jamás, porque estas contigo. Y en ti lo tienes todo. La capacidad de amar, de sentir, de vibrar con la energía del Universo. Porque eso eres, un “ínfimo” fragmento del Universo, que dejó un día de tener esa conciencia y se encarnó. Pero no perdió nada. La llevas contigo. Tú eres luz, tú eres vida. Tú eres esa pieza imprescindible, aunque esté en una esquina lejana, de ese puzle Universal que no puede construirse sin ti.  Seria incompleto.

Siéntete tú, siéntete yo. Un yo no mental, un yo en los demás y con todo. Tú eres Buda, tú eres Dios, tú eres Luz, tú eres camino, tú eres Maestro.

Y por encima de todo tú eres ¡libre! Libre para elegir y para cambiar tu vida, como otros, a los que lees, envidias y, posiblemente, idolatres, han hecho.

Haz tu camino sin miedo y los demás se colocarán en el lugar correcto para dejarte caminar. Da igual, no pienses en “mi mamá, mi papá, que dirán, que pensarán, mis hijos, mi pareja, mis hermanos”. Da igual. Si tú estás bien ellos estarán bien, seguro.

Quizá tarden un tiempo en darse cuenta y aceptarlo. Y, ¿qué? Es su tiempo, no el tuyo. Es su elección, no la tuya. Tú eliges amarlos desde ese tú que eres, y ellos, poco a poco, sentirán esa energía que les llegará sin palabras, sin discusiones, sin luchas, sin tener que convencerles de nada. Llegará así, tal cual.

Qué fácil parece, ¿verdad? Pues lo es. Lo verdaderamente difícil, y muy cansado, es que sea al revés. Es decir que sea una lucha entre tu sentir y tu “deber”. No hay deberes. Solo hay Amor.

Obsérvate como el Ser Divino que eres y camina desde ahí. Nadie es más que tú. Ni Jesús, ni Buda, ni nadie. Todos somos elegidos.

Recuerda: el puzle está incompleto sin ti.

 

Bajar al corazón

            


          Siempre es un buen momento pasa subir a ese ascensor que permanece estacionado en la mente y accionar los mandos para bajar al piso del corazón.

Una vez que el ascensor se ha detenido, puedes quedarte a vivir en él, con todas las consecuencias, que no son otras que entregarse a los demás, completamente, y recibirlos como son, como ángeles, como hermanos, sin querer cambiarles porque son perfectos.

Están ahí, tal como ellos han elegido ser, para realizar su trabajo y ayudar a los que se encuentran en su camino a realizar el suyo. No hay que tratar de cambiarlos porque se estaría actuando en contra del Plan Divino.

Es cierto que, a veces, más que ángeles y más que hermanos pueden parecer demonios y enemigos. No hay que cambiar la estrategia. Lo que procede, en esos casos, es bendecirles y no frecuentarles.

viernes, 20 de enero de 2023

Atajo para cumplir tu misión

 


Nos pasamos la vida hablando de nuestra misión, de lo fácil que sería si supiéramos que es lo que hemos venido a trabajar en esta encarnación.

Pues existe un atajo para saber cuál es nuestra misión: Vivir desde el corazón, activar la energía del Amor.

Viviendo desde el corazón, tienes la mente serena y preparada para ser consciente de cuáles son las puertas que se van abriendo en tu camino, de cales son las que se van cerrando, de cuando has de variar tu dirección, de cuando has de seguir en línea recta.

En ese atajo no cabe otra cosa que el Amor, por lo que los juicios a los demás, las críticas o, sencillamente, indicarles cuál es su camino, no son peajes que se encuentren en ese atajo. Respeta el camino que hayan elegido los demás y su forma de recorrerlo.

Intenta lo siguiente: En cuanto abras los ojos, cada mañana, repite dentro de ti: “Hoy no voy a juzgar ni a criticar nada ni a nadie”, y practícalo durante todo el día. En ese nada ni nadie, también entras tú, así que empieza por respetarte a ti, se benévolo contigo. Y ten paciencia, no puedes cambiar en un día una tendencia de años.

La mejor manera de cumplir el objetivo de no juzgar es vivir, conscientemente, el presente. No dividas tu atención en infinidad de cosas, mantén la concentración, y así tu mente estará más preparada para recibir las señales.

 

Hogar dulce hogar

 


Capítulo XVI. Parte 1. Novela "Ocurrió en Lima"

Después de dejar a Pablo en su domicilio seguí, hasta casa, en el mismo taxi que tomamos en el aeropuerto. Eran casi las 8 de la noche cuando llegué a casa. Aproveché que estaba solo para, antes de entrar, echar un vistazo a mi desconocida vivienda.

Era una casa de dos plantas, ubicada a dos cuadras de las oficinas de la empresa. Un enrejado protegía el frontis de la casa y se completaba la protección con cámaras de vigilancia estratégicamente instaladas. La casa, pintada de un color crema, estaba separada unos 10 metros de las rejas y todo ese espacio estaba cubierto de un cuidado césped, excepto un pasillo que comunicaba con la entrada de la vivienda y otro que daba acceso a lo que debía ser la cochera. Todas las ventanas, también, se encontraban protegidas con rejas, dos en la primera planta y tres en la segunda. El lado izquierdo estaba adosado a otra casa, de similares características, (después me enteré que era el domicilio de mis suegros), y en el lado derecho había un espacio de 3 metros hasta el edificio contiguo que era un edificio de apartamentos de 5 plantas. Ese espacio, también, parecía sembrado de pasto, aunque había una especie de pasillo adosado a la casa que aparecía enlosado.

No era consciente de tener ninguna llave, por lo que no tuve más remedio de tocar el timbre de la puerta.

-    Ya te abro cariño, -escuché la voz de Indhira- siempre haces lo mismo con las llaves.

Escuché el zumbido de la apertura y no había terminado de empujar la reja, cuando de la puerta de la casa salieron dos niños corriendo mientras gritaban: “papi, papi, llegaste”. Indhira observaba, sonriente, la escena, apoyada en el quicio de la puerta.

No me dio tiempo a pensar cómo hacer con los niños para que, tanto ellos como Indhira, no encontraran mi actuar de manera extraña, porque en un instante les tenía, a los dos, agarrados a mis piernas. Solté la maleta y la cartera y me agaché para abrazarles a ellos. Ellos me llenaban de besos y mi reacción instintiva fue la misma, besarles mientras les apretaba contra mí.

-    Niños, soltar a papá que estará cansado. Dejarle que, al menos, entre en la casa, -la voz de Indhira sonaba divertida.

Entré en la casa con los niños, bailando a mi alrededor, y nada más cerrar la puerta de la casa besé a mi esposa, lo que para mí era el segundo beso, mientras la apretaba contra mí. Los niños abrazados a nuestras piernas reían mientras preguntaban, de manera insistente, si les había traído un regalo.

-    Separando su boca de la mía Indhira dijo bajito en mi oído- cada vez besas mejor, eres un maestro. Si no fuera por lo que te extraño te dejaría que te fueras de viaje dos días a la semana solo para recibirte como ahora.

-    Te amo, cariño, te amo, -en toda mi vida, de la que tengo memoria, no recuerdo haber sentido esta sensación de amor tan infinita.

-    Y yo a ti -contestó Indhira- cada día más. Estoy loca por ti.

 Al final, deshicimos, los cuatro, nuestro abrazo. Me senté cargando a cada uno de los niños en mis rodillas, preguntándoles que habían hecho en los 3 días que no nos habíamos visto, para ver si se merecían el regalito que les había traído de mi viaje.

El momento que estaba viviendo era algo mágico, algo con lo que había estado soñando, dormido y despierto, durante toda la vida. No me importaba no recordar cómo había llegado hasta este instante. Estaba ahí, estaba gozando el momento y era suficiente. Y cuando este pensamiento de gozo pasó por mi mente, entendí que no era necesario darles nombre a las situaciones, ni darles vueltas a los acontecimientos, hasta retorcerlos, para exprimir cada instante analizando las palabras o los hechos. Entendí que existía ese momento mágico, ese momento único, ese momento de vida, ¿para qué más?, y cualquier distracción me habría alejado del infinito gozo del momento. Por fin había entendido que la felicidad es vivir el momento. Porque lo había escuchado por boca de Ángel o de Dios, si es que era Él quien hablaba en mis meditaciones, o por las palabras de mi pensamiento superior. Pero es mucha la diferencia que existe entre escucharlo y vivirlo en carne propia.

Ya no es que la felicidad sea vivir el momento. Es que eso es, precisamente, la vida, vivir el momento. Por lo tanto, si se consigue vivir cada instante como único, se consigue vivir la felicidad, porque la felicidad es vivir la vida de manera consciente. Es en ese momento cuando la serenidad y la paz interior se apoderan del ser. Cualquier cosa que nos distrae, hace más que distraernos, hace que dejemos de vivir. Porque vivir inconsciente es “no vivir”.

¿Qué habría pasado si me hubiera puesto a investigar, rebuscando en los cajones de mi perdida memoria, para tratar de recordar cómo se habrían dado los pasos hasta llegar al momento presente? Es fácil conocer la respuesta: No estaría disfrutando el momento, porque estaría ocupado en otros menesteres inútiles, como serian el tratar de descifrar el cómo, el porqué, el cuándo. En eso es en lo que he estado ocupado toda la vida, al menos, la vida que recuerdo.

Me decía Ángel, tomando el desayuno en Miami, que necesitaba la pérdida de memoria para poder comparar entre la vida de miedo, que malviví durante 20 años, y la vida de amor que estoy viviendo ahora, aunque no la recuerde. Por primera vez no estoy de acuerdo con él. Y no estoy de acuerdo porque el objetivo inicial de la pérdida de memoria puede haber sido ese, pero mi aprendizaje es otro. Mi aprendizaje no es comparar la vida de miedo y la vida de amor. Mi aprendizaje ha sido ir más allá del miedo. ¿Por qué mi miedo?, ¿porque viajaba al pasado o al futuro, sin quedarme anclado en el momento presente? Si hubiera vivido el instante no podía haber miedo, porque nada ocurría en cada uno de esos instantes para que el miedo tuviera razón de ser. No me habían abandonado ni había fracasado en el trabajo, vivía y comía cada día, tenía donde vivir. Por lo tanto, si hubiera vivido con atención y hubiera disfrutado de cada instante, no habría surgido el miedo y ya no sería necesario compararlo con estos momentos de amor.

Esta es, sin ningún género de duda, la verdadera enseñanza de la vida. Vivir con atención el presente, el ahora, que es lo único real dentro del sueño que es la vida.

¡Gracias memoria perdida que me has servido para disfrutar de este primer encuentro con mi esposa y mis hijos y poder ser consciente, en mi totalidad, con cada una de las células de mi cuerpo, del magnífico momento!

Fue un momento familiar perfecto en el que, en ningún instante, fui consciente de que, para mí, era el primer encuentro con los que eran mi esposa y mis hijos. Parecía que era algo que hacíamos de manera habitual.

Los niños se volvieron locos de alegría con sus regalos. Los coches de Alexis completaban su colección de coches antiguos y María saltaba con su cuaderno de mandalas en una mano y los lápices de colores en la otra.

Después de una maravillosa hora de risas y alegría acostamos a los niños.

miércoles, 18 de enero de 2023

La rueda de la vida

            


            Cualquier causa, sea de pensamiento, de palabra o de acción, lleva implícito un efecto. Y lo mismo da que esa causa sea un buen o un mal pensamiento, una buena o una mala palabra, una buena o una mala acción. En todos los casos genera un efecto.

Si detrás de esa causa existe un deseo, ya sea consciente o inconsciente, ese efecto es el karma.

Mientras exista el karma nos mantendremos atados a la rueda de la vida, (nacer y morir). Cuando ya no exista deseo, se acaba la rueda del karma. 

¿Desperté o sigo durmiendo?

 


Capítulo XV. Parte 15. Novela "Ocurrió en Lima"


Desperté a las 6 en la habitación del hotel. Supongo que, en algún recóndito lugar, en mi interior, todavía albergaba la esperanza de estar viviendo un sueño. Y, entonces, fui consciente de que me alegraba de que no lo fuera. Me gustaba la vida que estaba viviendo: Con un gran trabajo, que no hubiera imaginado ni en mis mejores expectativas, casado con una mujer a la que amaba con locura, pero teniendo en cuenta que no recordaba nada, debía amarla desde el primer momento en que la conocí. Y pensar que, si hubiera seguido escuchando al miedo que me atenazaba, no hubiera vivido este tiempo de matrimonio que, según me ha relatado Pablo, ha sido feliz.

Pero aún tengo más razones para no desear despertar en mi antiguo departamento, mis dos hijos. Es cierto que ahora no los conozco, en absoluto, pero estoy seguro que cuando recupere la memoria descubriré el amor que siento por ellos. Se me llena el pensamiento, el corazón y todo mi ser cuando pienso en “mi familia”, porque era algo por lo que he estado suspirando toda la vida de la que soy consciente y, ahora, la tenía.

Bajé al comedor para desayunar y, justo en ese momento, también llegaba Pablo.

Pasamos el desayuno conversando sobre las peculiaridades de las personas que completaban con nosotros el equipo de dirección de la empresa, a los que se supone que conocía, pero que no recordaba en absoluto, excepto al señor Ramírez, director de recursos humanos, del que guardo memoria por haberle conocido antes de mi lapso de memoria.

Cuando llegamos a la reunión ya estaban todos los asistentes con cara de sorpresa, como preguntándose ¿qué hacemos aquí?

Tomé la palabra, para explicarles el motivo de la reunión, y en cuanto anuncié que su compañero el señor Gardner había sido el elegido para la gerencia, pude comprobar en el rostro de todos los asistentes una especie de alivio y una alegría contenida que, supongo, saldría a la superficie en cuanto Pablo y yo dejáramos la reunión, que fue lo que hicimos, en media hora. Regresamos al hotel a recoger las maletas para desplazarnos al aeropuerto. El avión que nos llevaría de vuelta a Lima tenía previsto su despegue a las 12:45.

El valor de la amistad

 


Capítulo XV. Parte 14. Novela "Ocurrió en Lima"


Coincidiendo con las últimas palabras de Ángel llegábamos a la puerta del hotel, a la que, también, llegaba Pablo, en ese mismo momento. Y cuando me volví para despedirme de Ángel ya no tuve tiempo. Había desaparecido.

-    Nada más llegar a la altura de mi amigo, antes de cualquier otra cosa, preguntó- ¿Has ido al neurólogo?, ¿qué te ha dicho?

-    No Pablo, no he ido, -y como no me apetecía contarle nada de Ángel me inventé una ligera mentira- llamé a un conocido de Lima y me dijo que no parecía nada grave. Que esperara unos días que seguro que recuperaba la memoria, tan de inmediato, como la había perdido y si en 10 días no me vuelve, entonces sí, me dijo que fuera a visitarle. Y le he hecho caso, porque a pesar de no recordar nada, me siento muy bien.

-    Si, -ratifico Pablo- se te ve normal. Esperemos que todo vuelva a la normalidad cuanto antes.

A Pablo se le veía contento y me explicó que, la razón era que, los mandos de la empresa que acabamos de adquirir, habían aceptado la situación con total apertura y parecían dispuestos a colaborar en los cambios que teníamos previsto implantar.

-    Pablo insistía- Solo falta saber quién va a dirigir la empresa aquí en Miami. Hasta entonces, les he dicho que funcionen normalmente y, ante cualquier duda, que me llamen de inmediato.

-    Pablo, -le dije- no sé si en las condiciones que me encuentro puedo tomar decisiones acertadas, pero he tomado una. No quiero desprenderme de ti. No vas a ser tú. No puedo, ni quiero dejarte ir. No solo eres mi mejor amigo, eres una parte muy importante para la empresa.

-    ¿Seguro que no quieres volver a pensarlo?

-    No Pablo. Tu relación con Diana no se va a solucionar porque salgas corriendo. Yo podría hablarte, largo y tendido, sobre eso. La primera vez que salimos Indhira y yo, me fui corriendo como una gallina. De eso me acuerdo como si estuviera ocurriendo en este momento y ya ves ahora donde estamos. Hablaremos para encontrar soluciones al problema.

>> Pero, permíteme volver sobre el tema del mando aquí en Miami. Creo que tenemos que dejarlo solucionado ya. ¿Qué pasa si nombramos a uno de los directores como gerente?

-    ¡Qué curioso!, -dijo Pablo- para este tema es como si no hubieras perdido la memoria, porque es algo que siempre lo has dejado ir, que fuera alguien de aquí. Si estás empeñado en que no sea yo, creo que es una buena opción.

-    Lo que yo no puedo es decidir quien pueda ser. Ya sabes, mi memoria, -comenté a manera de chiste.

-    Podría ser Peter, Peter Gardner. No solo es el más antiguo. Es el más competente y los demás le aceptarían sin problemas, -por fin Pablo había entrado en razón proponiendo una persona sin insistir más en ser él mismo. Su amistad y lealtad está fuera de toda duda.

-    ¿A qué hora tenemos mañana el vuelo?

-    A mediodía, ¿por qué?, -preguntó Pablo con cara de extrañeza.

-    Podemos citar hoy a Peter aquí, en el hotel, a las 5, para ofrecerle el puesto y convocamos una reunión mañana con los directores para presentarle. La reunión podría ser a las 8. En menos de una hora podemos estar de nuevo en el hotel para recoger las maletas e ir al aeropuerto. ¿Qué te parece?

-    Me parece perfecto. Llamo a Peter y que él mismo se encargue de convocar la reunión de mañana.

La tarde pasó más rápida de lo que podía parecer. No tuvieron tiempo de hablar de ningún otro tema que no fuera del trabajo. Al poco de finalizar el almuerzo llegó Peter, su nuevo gerente de Miami. Ya había convocado a todos sus compañeros para las 8 de la mañana del siguiente día. Cuando Antay le ofreció la gerencia la aceptó en el primer segundo, y pasaron el resto de la tarde hablando de trabajo.

Peter cenó con sus jefes y al finalizar la cena, Pablo y Antay subieron a sus habitaciones y Peter se fue a su domicilio quedando para encontrarse en la reunión del día siguiente.

-    Hola amor, -escuchó la voz de Indhira cuando esta contestó la llamada.

-    Hola cariño. ¿Qué tal tu día?, ¿cómo lo han pasado los niños?, -esperaba ser coherente con lo que había sido en esos 7 años perdidos en el algún confín de su mente.

-    ¡Uf!, mi día extrañándote. Cada vez te echo más de menos cuando te vas y debería ser al contrario ¿verdad?

-    ¿Por qué debería ser al contrario?, -se interesó Antay.

-    Porque ya nos tenemos muy vistos, -le explicó Indhira.

-    Yo nunca me voy a cansar de mirarte y de estar contigo. –no tenía nada que ver la memoria en este comentario. Era verdad, en este momento.

-    ¡Qué lindo eres!, ¡Cuánto te quiero!

-    Y yo a ti. Y, también a los niños, ¿cómo han estado?

-    Revoltosos, como siempre. Y extrañándote. Ya están acostados. ¿Cómo os ha ido?, ¿volvéis mañana?

-    Nos ha ido genial. Ya hemos nombrado al gerente y Pablo no ha insistido más en ser él, es un gran amigo. En cuanto llegue voy a hablar con Diana.

-    Sí, es una gran idea, a ti te hará más caso. Eres como un hermano mayor, al que escucha más que a nadie. ¡Qué bien que ya lo hayáis resuelto todo!

-    Sí, todo listo. Mañana tenemos otra reunión en las oficinas a las 8am, pero en media hora habremos acabado porque solo es para presentar al nuevo gerente y ya nos volvemos al hotel a por las maletas y al aeropuerto. Ese es el plan de mañana.

>> Nunca te imaginarias con quien he estado tomando un café.

-    ¿Con quién?, -se interesó Indhira.

-    Con Ángel.

-    ¿Con Ángel?, yo creí que había desaparecido, para siempre, después de 7 años. Y ¿qué te contó?

-    Pues volvió a aparecer. Me habló de vivir con atención, pero ya te contaré. Te dejo que estoy un poco cansado. Me voy a acostar.

-    Espera, que tengo una buena noticia. La Asociación ya tiene todos los permisos. Podemos comenzar a trabajar. -A Indhira se le notaba muy emocionada.

-    Sí que es una gran noticia. Mañana me cuentas todo.

-    Si, mañana nos ponemos al día. Descansa cariño. ¡Hasta mañana!, ¡te amo!

-    Yo, también, te amo. ¡Hasta mañana!