Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



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lunes, 2 de febrero de 2026

La fuerza del YO SOY

    


        Quiero imprimir en las mentes de los estudiantes que es tonto dejarse afectar y perturbar por actividades, reales o imaginarias, de la conciencia exterior; ya que una vez que sepan “YO SOY la única Presencia Todopoderosa actuando en mi Mente, mi Cuerpo y mi Mundo”, ya no podrán ser afectados ni perturbados por ninguna asociación del mundo exterior.

          Deben saber que están enteramente inmunes de las molestias y perturbaciones de la mente de otros, no importa lo que traten de hacernos.

          Cuando el individuo se da cuenta de que su propio pensamiento y sentimiento le puede producir todo lo que él necesite, se sentirá libre del deseo de las riquezas y todo lo que el mundo exterior puede ofrecerle.

SAINT GERMAIN

domingo, 1 de febrero de 2026

La mente nunca descansa

 


          La mente es una corriente incesante. Siempre está elucubrando, maquinando, imaginando, recordando, comparando, juzgando. No descansa. Incluso cuando creemos estar en silencio, hay pensamientos que se deslizan por nuestro interior como sombras sutiles. Y como no hay palabra sin pensamiento, ni acción sin pensamiento, resulta evidente: toda nuestra vida pasa primero por la mente.

Esta comprensión nos lleva a recordar las palabras del Buda: “Somos exactamente lo que pensamos”. No es una metáfora, es una afirmación radical. Nuestra experiencia del mundo, nuestras emociones, nuestras decisiones, todo está teñido por el filtro del pensamiento. Así, la conclusión parece sencilla: “Si consigo organizar mi pensamiento, consigo organizar mi vida”. O, dicho de otro modo: “Para vivir de una determinada manera, sólo he de pensar de esa determinada manera.” Incluso: “Para ser feliz, sólo tengo que pensarlo primero.”

Pero, aunque la conclusión sea clara, llevarla a la práctica no siempre lo es. No porque sea imposible, sino porque requiere algo que solemos pasar por alto: atención. Atención constante, delicada, presente. Atención para observar qué pensamientos están surgiendo en cada momento, sin juzgarlos, sin aferrarse a ellos. Porque cuando los pensamientos no reciben nuestra energía, no se alimentan. Y al no alimentarse, pierden fuerza, se disuelven, desaparecen tal como llegaron.

Este es el arte de vivir con conciencia: no controlar la mente por la fuerza, sino observarla con lucidez. No se trata de reprimir pensamientos, sino de no identificarse con ellos. Al hacerlo, descubrimos que detrás del ruido mental hay una presencia silenciosa, clara, libre. Y desde esa presencia, la vida se organiza sola, con naturalidad, sin esfuerzo.

PERLAS PARA EL ALMA - Alfonso Vallejo

viernes, 26 de diciembre de 2025

Enseñanza universal



Todo el mundo anda buscando la felicidad, a veces llamada dicha, y, sin embargo, muchos de los que la buscan con tanto ahínco continúan pa­sando de largo ante la llave de esa felicidad.

La llave simple de la dicha perfecta y el poder inherente que la mantiene constante es el “autocontrol” y la “autocorrección”. Pero esto es facilísimo de lograr una vez que se aprende la verdad de uno mismo es la presencia YO SOY y la inteligencia que controla y ordena todas las cosas.

Alrededor de cada individuo hay todo un mundo de pensamientos creados por él mismo. Dentro de este mundo mental está la semilla, la Presencia Divina, el «YO SOY», que es la única Presencia que actúa en el Universo y la cual dirige toda energía. Esta energía puede ser intensificada más allá de todos los límites por medio de la actividad conscien­te del individuo.

La Presencia Divina Interior puede ser comparada con la semilla de un durazno. El mundo de pensamientos que la envuelve semeja la pulpa. La pulpa representa no sólo el mundo mental creado por el individuo, sino la sustancia electrónica universal, siempre en espera de ser activada por la determinación consciente del individuo, para ser precipitada a su uso visible en la forma que a él le convenga o desee.

El camino seguro hacia la comprensión y uso de este po­der consciente nos viene por medio del autocontrol. ¿Qué quiero yo decir con esa palabra “autocontrol”?:

1)    El reconocimiento de la Inteligencia «YO SOY» como única Presencia activa.

2)    Que sabiendo esto, sabemos también que no existen límites o limitaciones para el poder de su uso.

3)    Que los humanos, habiendo recibido libre albedrío, libre selección y libre actuación lo que crean en su mundo circundante es todo aquello en que fijan su atención.

SAINT GERMAIN


viernes, 12 de diciembre de 2025

Dios en lo cotidiano

 


                 “Dios me parece una entidad vaga y remota”, comentó cierto estudiante.

            “El Señor te parece distante solamente porque tu atención está dirigida hacia el exterior, hacia la creación, y no hacia el interior, hacia Él”, dijo el Maestro. “Cuando quiera que tu mente se eche a vagar en medio de la confusión de miríadas de pensamientos mundanos, condúcela pacientemente de regreso al interior, enfocándola sobre recuerdo del Señor que allí mora. Y así, llegará el día en que le llevarás siempre contigo; un Dios que te habla en tu propio lenguaje, un Dios cuyo rostro te atisba desde cada flor, desde cada arbusto, desde cada brizna de hierba. Entonces dirás: “¡Estoy libre! La gloriosa túnica del Espíritu me viste; vuelo desde la tierra al cielo sobre las alas de la luz”. ¡Y cómo se consumirá tu ser de gozo!”.

PARAMAHANSA YOGANANDA

sábado, 1 de noviembre de 2025

Cambiar un hábito

 


“Un mal hábito puede modificarse rápidamente”, díjole el Maestro a cierto discípulo que buscaba su ayuda.

“Un hábito es el producto de la concentración mental. Has estado pensando siempre en una forma determinada. Para desarrollar un nuevo buen hábito, concéntrate, simplemente, en la dirección opuesta”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


domingo, 19 de octubre de 2025

Dios en acción: Cada pensamiento cuenta

 


          No podré jamás ponderar demasiado la importancia de meditar en el “YO SOY” todo lo más posible, como siendo la Magna Activa Presencia de Dios en ti, en tu hogar, en tu mundo y en tus asuntos.

          Cada respiración es Dios en Acción en ti. El poder de expresar tu pensamiento y tu sentimiento es Dios Activo en ti.

          Como tu tienes libre albedrío, es asunto tuyo calificar la energía que proyectas en pensamiento y sentimiento, determinando como quieres que actúen para ti.

          Nadie puede preguntar: ¿Y cómo debo hacer para calificar la energía? Todo el mundo conoce la diferencia entre lo destructivo y lo constructivo en pensamiento, sentimiento y acción.

SAINT GERMAIN


jueves, 2 de octubre de 2025

El sufrimiento como maestro del alma


 


          “¿A qué se debe que el sufrimiento se encuentre tan diseminado sobre la Tierra?”, preguntó cierto discípulo. El Maestro respondió:

          “Hay muchas razones para ello. Una de las razones de ser del sufrimiento, es prevenir al hombre en contra del aprender demasiado de los demás y no lo suficientemente de sí mismo. El dolor obliga tarde o temprano a los seres humanos a preguntarse: ¿No habrá quizá un principio de causa y efecto operando en mi vida? ¿No se deberán mis problemas a mi errónea forma de pensar?”

PARAMAHANSA YOGANANDA

miércoles, 21 de mayo de 2025

Quiero más

 


Querido Dios:

 Es cierto, “somos lo que pensamos”, y entre nuestros pensamientos está ese que nos dice que siempre hay alguien que sabe más que yo, alguien más rico, alguien más importante, alguien con más poder; pero, curiosamente, también los hay menos sabios, más pobres, menos importantes y con poco poder; pero ¡qué curioso!, en esos pensamos menos.

Detrás de ese pensamiento de que hay alguien que tiene algo más, lo que sea, se forja el deseo, ¡Yo también quiero ……….. más! Y se comienza un peregrinaje mental y de emociones en pos de ese más que la mente ha decidido que necesita. Pero, es asombroso, al no pensar que tiene suficiente de lo que sea, no quiere nada con los menos ricos, menos sabios, menos importantes, con menos poder.

¡Qué poderoso es el pensamiento!, que nos hace ir en pos de “maestros”, en pos de “religiosos”, en pos de “políticos”, en pos de “famosos”.

A veces siento que ese “más” que perseguimos actúa como una máscara. Nos cubre el rostro de lo que realmente somos, porque tememos no ser suficientes. Nos hemos acostumbrado tanto a medirnos con estándares externos, a clasificarnos según logros, riquezas o reconocimientos, que hemos perdido la habilidad de encontrarnos con nosotros mismos. Miramos en el espejo y no vemos lo que somos, sino lo que nos falta ser. 

Es irónico, Dios, porque dentro de nosotros sabemos que esas comparaciones son una trampa. Sabemos que el valor verdadero de una persona no se encuentra en lo que tiene o aparenta, sino en lo que lleva en su corazón. Sin embargo, seguimos atrapados en esa red, atados a ideales y expectativas que a menudo ni siquiera son nuestras. Son voces del mundo que hemos convertido en nuestras guías, olvidando la voz suave que viene de Ti y que nos susurra: “Ya eres amado. Ya eres suficiente”.

Y esa lucha interna entre lo que deseamos y lo que somos genera cansancio, un cansancio profundo que ni siquiera reconocemos. Nos distraemos con más tareas, más metas, más ocupaciones, creyendo que llenar ese vacío con actividades nos dará paz. Pero no la da. En cambio, nos aleja más de lo esencial, de ese silencio donde podríamos escuchar Tu Voz y reencontrarnos con la Verdad. 

Sé que no estamos solos en esta búsqueda. Sé que Tú, Dios, siempre estás ahí, paciente, esperando a que levantemos la mirada del caos que nos hemos creado. Pero ¿Cómo hacerlo, Dios? ¿Cómo romper con ese ciclo? ¿Cómo encontrar la valentía para mirar hacia adentro, aceptar nuestra vulnerabilidad, y darnos cuenta de que no necesitamos buscar más porque ya te tenemos?

 Tal vez, Dios, el mayor regalo que nos diste fue el tiempo. Tiempo para detenernos, para reflexionar, para caminar descalzos por el jardín de la vida y redescubrir su belleza. Pero parece que hemos olvidado cómo usar ese regalo. Estamos tan ocupados llenándolo que no sabemos cómo simplemente habitarlo. 

Dios, no te pido respuestas fáciles ni soluciones inmediatas. Solo te pido que me des claridad, que ilumines mi mente y mi corazón para discernir lo que realmente importa. Enséñame a amar más allá de las apariencias, a construir puentes en lugar de muros, a vivir plenamente sin miedo al vacío. Porque creo, Dios, que en ese vacío es donde Tú habitas. 

Con gratitud y esperanza, 

Tu hijo.

CARTAS A DIOS – Alfonso Vallejo 


lunes, 12 de mayo de 2025

En el interior

 

 


Lo que realmente define a una persona no es su apariencia, ni su posición social, ni siquiera lo que los demás dicen de ella. Lo que da forma a su esencia es aquello que lleva dentro: sus pensamientos, sus emociones, sus valores, sus sueños.

Cada ser humano es un universo en sí mismo, una combinación irrepetible de vivencias, sentimientos y creencias que moldean su manera de ver el mundo. No somos solo lo que mostramos, sino todo aquello que nos mueve por dentro, lo que nos emociona y nos inspira. Un rostro amable puede esconder un alma llena de resentimiento, así como una apariencia sencilla puede esconder un corazón inmenso y generoso.

En un mundo donde la imagen parece tener más peso que la autenticidad, es fácil caer en la trampa de juzgar por lo externo. Sin embargo, si realmente queremos conocer a alguien, debemos mirar más allá, escuchar sus palabras, entender sus silencios y observar sus acciones. Porque es en los gestos cotidianos donde se revela el verdadero ser de cada persona: en la forma en que trata a los demás, en cómo responde ante la adversidad, en la manera en que elige amar y compartir.

Los valores internos son los que construyen el camino de cada uno. No importa cuánto brillo tenga una persona por fuera, si en su interior no hay sinceridad, empatía y bondad, tarde o temprano su luz se apagará. Del mismo modo, aquellos que llevan consigo una riqueza espiritual y emocional verdadera siempre encontrarán la manera de iluminar su entorno, incluso en los momentos más oscuros.

Por eso, en lugar de detenernos en lo superficial, busquemos aquello que realmente hace única a cada persona. Conectemos con quienes nos rodean desde el interior, porque ahí es donde se encuentra la esencia más pura de lo que significa ser humano.


jueves, 1 de mayo de 2025

Cambio de pensamiento

 


Cada persona piensa, habla y actúa de manera diferente al resto del mundo. Es natural creer que lo que uno piensa, dice y hace es lo correcto. Pero, si partimos de esta premisa, ¿significa esto que todas aquellas personas cuyos pensamientos, palabras o acciones difieren de los míos están equivocadas?

Si aceptáramos esta lógica, llegaríamos a la conclusión de que todos los seres humanos que habitan la Tierra llevan una vida equivocada, pues ninguno coincide plenamente con los demás. Pero la verdad es que cada individuo actúa en función de su propio pensamiento y percepción, moldeados por su experiencia, su entorno y su forma de interpretar la realidad.

Por lo tanto, culpas, errores o reacciones ante cualquier circunstancia no son más que el producto de nuestra propia mente. Lo que consideramos una desgracia no es responsabilidad del prójimo ni de su manera de pensar diferente. Atribuirle la culpa a otro es, en esencia, el resultado de nuestra interpretación subjetiva de los acontecimientos.

El verdadero poder reside en el pensamiento. Si logro modificar mi forma de pensar, cambiará mi manera de percibir el mundo. Y este cambio de pensamiento debe ser profundo, hasta alcanzar una perspectiva que me permita aceptar con alegría cualquier circunstancia que la vida me presente.

Este, sin duda, es el secreto de la felicidad: aprender a transformar nuestra visión del mundo para encontrar paz, aceptación y gozo en cualquier situación. La felicidad no depende de las circunstancias externas, sino de la actitud con la que elegimos enfrentarlas. 


Yo siempre estoy

 


Yo siempre estoy.

Soy la presencia incansable, la sombra que no se aparta, el eco que resuena aun cuando nadie escucha. Opine blanco u opine negro, mi esencia no depende del vaivén de mis pensamientos. 

Porque la mente es un río cambiante, caprichoso, que arrastra certezas y las disuelve en dudas, que colorea el mundo con matices infinitos. Hoy creo, mañana cuestiono. Hoy afirmo, mañana dudo. Pero en medio de ese torbellino, una certeza se mantiene inquebrantable: yo siempre estoy. 

Soy el testigo de mis propias contradicciones, el refugio de mis propias tormentas. No soy lo que pienso, no soy lo que opino. Soy aquel que observa, que sobrevive a cada revolución interna. 

A pesar de mi mente, a pesar de sus susurros y sus gritos, sigo aquí. Inmutable, presente. Soy el que permanece. 


lunes, 10 de marzo de 2025

DECRETO: Para gobernar el pensamiento

 


Tienes el poder de calificar conscientemente tu pensamiento de la manera que desees a través de la presencia Yo Soy. No hay nadie que te diga lo que debes hacer porque eres un Ser Libre con Libre Albedrio.

Si pudieses estar consciente de cada pensamiento que pasase por tu mente durante 6 semanas, y lo mantuvieses calificado con la Perfección, verías los resultados más sorprendentes.

Di a menudo: “Yo Soy el Maestro Interior gobernando y controlando todos mis procesos de pensamiento, en la perfección de Cristo, íntegramente como Yo deseo que sean”.

Saint Germain


viernes, 21 de febrero de 2025

Más allá de la mente


 


 

Es sorprendente, pero resulta que hay otra vida fuera de nuestra cabeza. Y es, justamente esa vida, la que le da vida a la vida que se desarrolla dentro de nuestra cabeza.

 

Esta simple pero profunda observación nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra existencia y la interconexión entre nuestro mundo interior y el exterior.

Nuestras mentes son universos en sí mismas. Albergan pensamientos, emociones, recuerdos y sueños. Es fácil quedar atrapados en este laberinto interno, perdidos en nuestras propias historias y preocupaciones. A menudo, pasamos horas sumergidos en reflexiones, planificando el futuro o reviviendo el pasado. Nuestro mundo interior es rico y complejo, pero ¿es todo lo que hay?

No. Parece que hay vida al otro lado de nuestra mente, y la revelación de que existe una vida fuera de nuestra cabeza puede parecer obvia, pero su impacto es profundo. Esta vida exterior es el conglomerado campo de experiencias, relaciones y fenómenos que nos rodean. Es el susurro del viento entre las hojas, la risa de un niño, el aroma del café recién hecho. Son las conversaciones con amigos, los abrazos de seres queridos, los desafíos en el trabajo y los momentos de asombro ante la belleza de la naturaleza.

Pero, lo verdaderamente apasionante es cómo esta vida exterior alimenta y da forma a nuestro mundo interior. Cada experiencia, cada interacción, cada sensación que percibimos del mundo exterior se convierte en el combustible que nutre nuestros pensamientos y emociones. Sin esta constante afluencia de estímulos externos, nuestras mentes se volverían estériles, carentes de la chispa creativa y emocional que nos hace humanos.

La relación entre nuestro mundo interior y el exterior no es unidireccional. Así como la vida externa alimenta nuestra mente, nuestros pensamientos y emociones dan color y significado a nuestras experiencias externas. Nuestras percepciones, moldeadas por nuestras experiencias internas, influyen en cómo interactuamos con el mundo y las personas que nos rodean. Es un ciclo continuo de enriquecimiento mutuo.

En la era digital, con la omnipresencia de pantallas y realidades virtuales, es fácil caer en la trampa de vivir demasiado dentro de nuestra cabeza. Podemos pasar horas chismoseando en redes sociales o sumergiéndonos en mundos de fantasía, olvidando la riqueza de la vida que nos rodea. Este aislamiento mental puede llevar a una desconexión con la realidad tangible y las relaciones humanas auténticas.

La clave para una vida plena y satisfactoria radica en encontrar un equilibrio entre nuestro mundo interior y el exterior. Necesitamos momentos de introspección y reflexión, pero también debemos abrirnos a las experiencias y conexiones que el mundo exterior nos ofrece. Es en este equilibrio donde encontramos la verdadera riqueza de la existencia.

Practicar la atención plena o meditación puede ser una herramienta poderosa para mantener este equilibrio. Nos ayuda a estar presentes en el momento, a apreciar las pequeñas maravillas de la vida cotidiana y a conectar más profundamente con nuestro entorno y las personas que nos rodean. Al mismo tiempo, nos permite observar nuestros pensamientos y emociones sin quedar atrapados en ellos.

Hay una diferencia fundamental entre pensar en hacer algo y realmente hacerlo. La vida fuera de nuestra cabeza nos ofrece la oportunidad de experimentar directamente, de sentir, tocar, oler y vivir. Estas experiencias directas son las que dejan huellas más profundas en nuestra psique y las que verdaderamente enriquecen nuestra vida interior.

En última instancia, la vida dentro y fuera de nuestra cabeza son dos caras de la misma moneda, entrelazadas en una danza eterna. Cada una alimenta y da sentido a la otra. Reconocer y apreciar esta interconexión nos permite vivir de manera más plena y consciente.

Al abrirnos al mundo exterior, permitimos que nuevas ideas, emociones y experiencias fluyan hacia nuestro interior, revitalizando nuestro mundo mental. Y al cultivar un rico mundo interior, dotamos de mayor profundidad y significado a nuestras experiencias externas.

Es en este intercambio constante donde encontramos la verdadera esencia de la vida. La próxima vez que te encuentres perdido en tus pensamientos, recuerda que hay un mundo vibrante esperándote justo fuera de tu cabeza. Y es ese mundo el que, en última instancia, da vida a la vida que se desarrolla dentro de tu mente.

martes, 18 de febrero de 2025

No pienses en otros

 


No pierdas la parte de tu vida que te queda en pensamientos sobre otros, a no ser que tengan alguna relación con el interés común.  Pues harás que cualquier otra tarea sea vana; quiero decir, cuando empiezas a pensar qué hace alguien, por qué, qué dice, cuáles son sus pensamientos, que trama, y cosas de esas, lo que haces es apartarte de la observancia de tu propio principio rector.

Tenemos, por tanto, que ponernos al margen del azar y de la inutilidad en la concatenación de los pensamientos, y sobre todo de los superfluo y malicioso. Acostúmbrate a pensar solo aquella clase de cosas de las que, si alguien te preguntara de pronto: ¿en qué piensas?, responderías al momento y con franqueza: en esto y en esto otro, de modo que entonces quedaría claro que todo era sencillo, propicio y propio de un ser social que no se preocupa de placeres, ni por decirlo de una vez, de fantasías gozosas, rivalidad, envidia, desconfianza o de cualquiera que te haría enrojecer si revelaras lo que tenías en mente.

Un hombre así, que no demora ya el encontrarse entre los mejores, es una especie de sacerdote y servidor de los dioses, se sirve de eso que habita en su interior y le vuelve incólume respecto a los placeres, invulnerable respecto a cualquier clase de dolor, incapaz de desmesura, insensible a cualquier tipo de perversidad, atleta de la prueba más importante (la de no sucumbir ante ninguna pasión), le tiñe hasta lo más hondo de justicia, le hace acoger con toda su alma todo lo que ocurre y le ha tocado en suerte, y en contadas ocasiones (y siempre por la necesidad a la que obliga el bien común) considera en su juicio que haya podido decir, hacer o pensar otro. Tan solo cuenta con aquello que tiene que ver con su tarea y no aparta el pensamiento de eso que es suyo y está urdido con el todo; y piensa que aquello es bello y está seguro de que es bueno. Pues lo que le ha tocado en suerte a cada uno es conducido y conduce.

Recuerda también que todo lo que es racional está emparentado y que la preocupación por todos los seres humanos pertenece a la naturaleza del hombre, pero, por otra parte, que no hay que estar pendiente de la opinión de todos, sino solo de los que viven conforme a la naturaleza.

Respecto a los que no viven así, no deja de pensar como son en casa y fuera de ella, de noche y de día, y como son los que se mezclan con ellos. Ciertamente, no cuenta con el elogio de estos, pues no se gustan ni a sí mismos.

 

MARCO AURELIO


domingo, 23 de junio de 2024

Pensamientos

 


Todo nuestro mundo, toda nuestra vida y todo lo que experimentamos están hechos de pensamientos. Tenemos pensamientos buenos, pensamientos malos y pensamientos neutros.

Nuestra mente está en un diálogo permanente, a veces, cuestionándolo todo, juzgándolo todo, culpabilizándonos a nosotros mismos y a nuestro entorno, atemorizándonos; otras veces, alabándonos, viendo la bondad en los demás y expresando compasión y ternura. Por lo tanto, nuestra mente, y por extensión nuestra vida, está llena de claroscuros; nada es puramente luminoso ni completamente oscuro.

Si aceptamos que somos lo que pensamos y que nuestra vida está moldeada por nuestros pensamientos, entonces tenemos una herramienta poderosísima para ser felices, estar alegres, demostrar ternura y ser compasivos. Solo necesitamos permitir los pensamientos positivos.

Además, si reconocemos que somos los únicos responsables de nuestros pensamientos y que nadie más nos obliga a pensar de cierta manera, no deberíamos culpar al vecino por nuestro dolor o desdicha. Solo nosotros somos responsables de nuestro sufrimiento.

 


martes, 11 de junio de 2024

Yo me condeno

 


          Reflexionar sobre la frase de Buda "somos lo que pensamos" me lleva a una profunda toma de conciencia: soy el arquitecto de mi propia prisión. ¡Qué paradoja! Soy yo quien forja las cadenas que me atan, yo me exilio voluntariamente y me condeno al sufrimiento.

          Continuando con esta línea de pensamiento, podría parecer sencillo abrir la puerta de la celda que me mantiene cautivo y abrazar la libertad. Sin embargo, surge la duda: ¿alguna vez he sido verdaderamente libre? La respuesta parece ser negativa, ya que me encerré en mi propio laberinto mental desde el momento en que empecé a pensar.

          Entonces, ¿debería dejar de pensar para ser libre o, simplemente, aprender a dirigir mis pensamientos? La tarea es ardua. Los pensamientos surgen espontáneamente, cargados de una energía abrumadora que puede manifestarse en alegría, tristeza o soledad.

          ¿Puede ser que el problema sea que no tengo conciencia de mí mismo?, ¿es posible que si tuviera conciencia de mí se abrirían, de par en par, las puertas de mi propia cárcel? Debo de reconocer que hay aspectos de mí que desconozco, lo que podría explicar por qué hay días en que amanezco radiante de felicidad y, sin previo aviso, me sumerjo en la desolación y la desesperanza antes del mediodía.

La clave debe ser ir más allá de mi propia realidad. De eso que yo creo que es real y que, sin embargo, solo es una creación de mi conciencia. Las barreras que siento, o creo sentir, son sin duda autoimpuestas. La libertad, entonces, podría encontrarse no en la ausencia de pensamiento, sino en la habilidad de navegar y orquestar la sinfonía de mi mente.

sábado, 4 de mayo de 2024

Atención

 

La mente, que máquina tan perfecta y tan perversa. Es incansable, siempre en constante actividad: elucubrando, maquinando, imaginando, recordando, comparando y juzgando. Es un flujo ininterrumpido de pensamientos que, inevitablemente, preceden a las palabras y acciones. Como dijo Buda: "Somos lo que pensamos".

Esta afirmación nos lleva a una aparente conclusión sencilla: si logramos organizar nuestros pensamientos, podremos organizar nuestra vida. Vivir de cierta manera parece requerir solo pensar de esa manera; para ser feliz, bastaría con pensarlo.

Sin embargo, la simplicidad de la conclusión contrasta con la complejidad de su aplicación práctica. No es tan sencillo como parece, pero es posible con una sola práctica: la atención.

La atención nos permite ser conscientes de nuestros pensamientos en cada momento, evitando quedar atrapados en ellos. Al no alimentarlos con energía o poder, permitimos que se disipen tan rápido como surgieron.

Esta atención consciente es la base de la meditación mindfulness, que nos permite observar nuestros pensamientos sin juicio y dejarlos pasar. Al hacerlo, no solo organizamos nuestra mente, sino que también encontramos paz y claridad en medio del caos mental. Es un camino hacia la liberación de los patrones de pensamiento que nos limitan y hacia la adopción de una perspectiva más amplia y serena de la vida.

Así, la felicidad no va a ser solo un deseo o un pensamiento, sino un estado de ser que cultivamos a través de la práctica constante de la atención plena. Es un arte que, una vez dominado, puede transformar nuestra existencia, llevándonos a una vida más plena y equilibrada.


viernes, 12 de abril de 2024

Reflexión: La vida es más sencilla de lo que parece

 


          Si te detienes a reflexionar de manera honesta, serena y profunda, como si fueras un observador imparcial, sin permitir que te perturben o condicionen los acontecimientos que envuelven tu existencia, llegarás a la conclusión de que vivir la vida es mucho más sencillo de vivir de lo que la mayoría de las personas experimentan.

Considera la última ocasión en la que te enfureciste o perdiste la paciencia, cuando alzaste la voz o castigaste a alguien con tu silencio, quizás incluso a alguien muy cercano a ti. ¿Realmente valió la pena? ¿Lograste resolver algo? ¿Ganaste más alegría, felicidad, salud o dinero? O, por el contrario, ¿simplemente malgastaste un tiempo valioso y único, irrecuperable en toda tu vida futura, además de sumergirte en un estado emocional digno de los moradores de los círculos infernales que Dante describe en "La Divina Comedia"?

          Reflexiona, también, si esos pensamientos de carencia, de miedo, de dolor, de dudas o de preocupación por tu incierto futuro. ¿Están, realmente, resolviendo tus problemas o, simplemente, te mantienen atado a la ansiedad, impidiéndote vivir una vida plena?

Al analizar esos episodios de conflicto, observa qué parte de tu deseo no cumplido, posiblemente desconocido por la otra persona, contribuyó a tu insatisfacción personal o a tus expectativas sobre el comportamiento ajeno. De esta manera, si buscas culpables, tal vez te encuentres mirándote a ti mismo.

          Si, a pesar de todo, aún no estás convencido de que la vida puede ser más sencilla de lo que la estás viviendo, considera que cada suceso, por insignificante que parezca, es simplemente una manifestación de tu "Contrato Divino" o tu "Plan de Vida", aceptado antes de tu llegada a este mundo. Todo lo que ocurre en tu vida ha sido organizado y planificado por ti para cumplir con el propósito de tu existencia, que quizás no estás llevando a cabo debido a pensamientos o deseos que te limitan.

          Y si aún albergas dudas sobre lo simple que podría ser la vida, te planteo otra reflexión: ¿Qué propósito habría servido si tu corazón dejara de latir después de un episodio de ira, enfado o un pensamiento erróneo?


domingo, 7 de abril de 2024

Pensando en los pensamientos

 


Pensando en los pensamientos

 

Pensamientos. Son cientos, miles, millones los que han pasado por mi mente.

¡Cuántos pensamientos inútiles!, ¡cuántos perdidos! Han generado una energía que me afecta hasta la desesperación, pero ellos se han ido dejando una estela invisible.

Una estela que, aunque no se ve, se siente en el aire, como una brisa que acaricia sutilmente la piel. Es el eco de ideas que alguna vez fueron fuertes, ahora susurros lejanos que apenas puedo entender.

En el silencio de la noche, cuando todo está en calma, esos pensamientos regresan, buscando ser escuchados. Algunos vienen con la dulzura de un recuerdo querido, otros con la fuerza de un sueño aún no realizado, otros solo me mortifican.

Y me pregunto, ¿cuál es el propósito de tanto ruido? ¿Qué mensaje oculto traen consigo estos visitantes nocturnos? 

Quizás son lecciones disfrazadas, o simplemente el desecho de un día lleno de prisa, de un mundo que no se detiene.

Pero hay algo hermoso en este caos de la mente, una promesa tácita de que cada pensamiento tiene su lugar. Aunque muchos se pierdan, algunos florecerán, dando frutos de sabiduría, de amor, o de libertad.

Así que dejo que pasen, uno tras otro, sin aferrarme, sabiendo que en el río de la conciencia todo fluye. Los pensamientos vienen y van, pero lo que permanece es la esencia de quien soy, más allá de lo que pienso.