Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
lunes, 12 de enero de 2026
jueves, 13 de noviembre de 2025
El poder silencioso de la humildad
La
frase de Lao Tse encierra una profunda enseñanza sobre la humildad y el poder
del silencio interior. En una sociedad donde el reconocimiento suele buscarse a
través del ruido, la ostentación y la autoafirmación constante, el sabio se
distingue precisamente por su discreción. No necesita proclamarse, porque su
sabiduría se manifiesta en sus actos, no en sus palabras. Al no buscar brillar,
brilla con más fuerza; al no imponerse, su presencia se vuelve más
significativa.
Esta
actitud refleja una comprensión profunda del equilibrio natural: cuanto más se
fuerza algo, más resistencia encuentra. El sabio fluye con la vida, sin
necesidad de competir ni demostrar. Su valor no depende de la aprobación
externa, sino de su coherencia interna. Por eso, es reconocido sin buscarlo,
prospera sin ambicionar, y deja huella sin imponerse.
Lao
Tse nos invita a cultivar la virtud del desapego del ego, a confiar en que la
autenticidad y la integridad tienen un poder silencioso pero transformador. En
un mundo saturado de apariencias, el verdadero brillo proviene de la serenidad,
la humildad y la sabiduría de quien sabe que no necesita demostrar nada para
ser valioso. Así, el sabio enseña sin hablar y lidera sin dominar.
martes, 1 de julio de 2025
Espera
Querido Dios:
Desde pequeños,
aprendemos a esperar. Esperamos que llegue el verano, que se haga el pastel en
el horno, que mamá nos lea un cuento antes de dormir. Y mientras crecemos, esas
esperas se transforman: esperamos encontrar el amor, alcanzar nuestras metas,
recibir el reconocimiento por nuestro esfuerzo. Y cuando logramos algo, no
tardamos mucho en comenzar a esperar lo siguiente, como si el acto de esperar
nunca tuviera fin.
Sin embargo, no puedo
evitar preguntarme: ¿es esto lo que tú planeaste para nosotros? ¿Esta constante
sensación de que estamos incompletos, de que lo que buscamos siempre está un
paso más allá? A veces, la espera se siente como un peso, como un vacío que nunca
se llena. Nos prometemos que seremos felices cuando ocurra "eso" que
estamos esperando, pero ¿y si nunca llega? ¿Y si al final de todo descubrimos
que nuestras vidas no eran más que una sucesión de esperas?
Nos enseñan que la
paciencia es una virtud, y sé que tú nos has bendecido con ella. Pero reconozco
que, en mi humanidad, a veces me falta. En la espera, he sentido frustración,
desilusión y cansancio. Incluso he cuestionado si tú estás escuchando, si mi
espera es en vano. ¿Por qué nos haces esperar tanto? ¿Es la espera una lección,
una forma de hacernos valorar el presente, o simplemente parte del misterio de
tu plan?
En muchas ocasiones,
la espera está cargada de incertidumbre. Aguardamos con la esperanza de que lo
que estamos esperando traiga alegría, paz o claridad. Pero esa esperanza,
aunque poderosa, puede tambalearse cuando la espera se alarga. En esos momentos
de duda, me pregunto si estoy entendiendo mal tu mensaje, si lo que espero es
algo que tú consideras innecesario o irrelevante para mi vida. Y así, me
encuentro buscando respuestas que parecen no llegar nunca.
La espera también nos
confronta con nuestra propia vulnerabilidad. Al esperar, nos damos cuenta de
que no tenemos control absoluto sobre nuestras vidas. Podemos planear, trabajar
y esforzarnos, pero hay cosas que simplemente no están en nuestras manos. Ese
reconocimiento puede ser desconcertante, pero también liberador. En la espera,
somos invitados a soltar nuestras ansias de control y confiar en ti, en tu
tiempo, en tu sabiduría.
Te pido que ilumines
mi corazón, Dios, porque en medio de mi incertidumbre, sigo confiando en ti. Sé
que la vida tiene un propósito y que cada espera, por dura que sea, tiene un
significado. Pero aun así, necesito tus palabras, tu guía. Por favor, ayúdame a
entender el sentido de esta espera interminable que define nuestra existencia.
También he llegado a
darme cuenta de que la espera no siempre es negativa. Hay belleza en la espera,
aunque a veces sea difícil de ver. En esos momentos de pausa, podemos descubrir
cosas que, de otro modo, habrían pasado desapercibidas. La espera nos da tiempo
para reflexionar, para aprender, para crecer. Nos da la oportunidad de conectar
con otros, de fortalecer nuestra fe y de encontrar alegría en las pequeñas
cosas de la vida.
Sin embargo, soy
consciente de que no siempre aprovecho ese tiempo como debería. En mi
impaciencia, a menudo me encuentro ansioso y preocupado, mirando hacia el
futuro en lugar de vivir en el presente. Por eso, te pido que me ayudes a
cambiar mi perspectiva. Enséñame a ver la espera como un regalo, como una
oportunidad para estar más cerca de ti y de los demás.
La espera también nos
enseña humildad. Nos recuerda que no somos el centro del universo, que nuestras
vidas están interconectadas con las de los demás y con tu gran plan. Nos invita
a reconocer que no siempre sabemos lo que es mejor para nosotros y a confiar en
tu sabiduría y amor. En ese sentido, la espera es un acto de fe, una expresión
de confianza en ti.
A lo largo de mi vida,
he visto cómo algunas de mis esperas han dado fruto. He experimentado la
alegría de ver sueños cumplidos, metas alcanzadas y deseos realizados. En esos
momentos, he sentido una profunda gratitud hacia ti. Pero también sé que no
todas las esperas tienen el final que esperamos. Hay veces en las que lo que
llega no es lo que deseábamos, pero con el tiempo, nos damos cuenta de que era
justo lo que necesitábamos. En esos casos, tu amor y tu cuidado se hacen
evidentes de formas que no siempre entendemos al principio.
Querido Dios, gracias
por escucharme, incluso cuando mis palabras están llenas de dudas y preguntas.
Sé que tú comprendes mi corazón mejor que yo mismo. Confío en que cada espera
tiene un propósito, aunque no siempre pueda verlo claramente. Ayúdame a vivir
en el presente, a encontrar alegría en el ahora y a confiar en tu plan, incluso
cuando la espera parezca interminable.
En última instancia,
espero en ti, Dios. Más allá de las cosas materiales o los logros terrenales,
mi mayor anhelo es estar cerca de ti, sentir tu amor, tu paz y tu guía. Y sé
que tú nunca me fallarás. En la espera, te encuentro, y en ti, encuentro todo
lo que necesito.
Con esperanza y
gratitud.
CARTAS A DIOS –
Alfonso Vallejo
lunes, 29 de abril de 2024
Esto también pasará
Una vez, un rey de un
país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo:
«He mandado hacer un
precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona.
Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme
en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de
desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis
herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma
que quepa debajo del diamante de mi anillo».
Todos aquellos que
escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber
escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres
palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil.
Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas,
sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.
El rey tenía muy
próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también
sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era
tratado como si fuera familia y gozaba del respeto de todos. El rey, por esos
motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:
“No soy un sabio, ni
un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”
«¿Como lo sabes
preguntó el rey”?
“Durante mi larga vida
en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me
encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su
servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y
como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.
En ese momento el anciano
escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó
al rey.
“Pero no lo leas»,
dijo. «Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida
en una situación”.
Ese momento no tardó
en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.
Estaba huyendo a
caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo,
y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino
se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.
Caer por él, sería
fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía
escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.
Fue entonces cuando
recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño
mensaje tremendamente valioso para el momento. Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN
PASARÁ”.
En ese momento fue
consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.
Los enemigos que lo
perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de
camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el
trotar de los caballos.
El rey se sintió
profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras
habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo,
reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.
El día de la victoria,
en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile. El rey se sentía muy
orgulloso de sí mismo.
En ese momento,
nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:
“Apreciado rey, ha
llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”
“¿Qué quieres decir?”,
preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia y alegría, las
personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.
“Escucha”, dijo el
anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también
es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado,
también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el
último, sino también para cuando eres el primero”.
El rey abrió el anillo
y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”
Y, nuevamente sintió
la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y
bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de
comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.
Entonces el anciano le
dijo:
“Recuerda que todo
pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y
la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte
de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”
La moraleja de esta historia es que nada en la vida es permanente. Tanto la felicidad como la tristeza son temporales y pasajeras. El mensaje del anillo sirve para recordar al rey que debe mantenerse humilde en la victoria y esperanzado en la derrota, ya que ambos estados son transitorios.
La fábula del rey y el
mensaje "Esto también pasará" es una poderosa lección de humildad y
esperanza. Nos enseña a valorar el momento presente sin aferrarnos demasiado a
él, ya que el cambio es la única constante en la vida. En tiempos de alegría,
nos recuerda disfrutar sin arrogancia, y en tiempos de tristeza, nos ofrece
consuelo y la promesa de que el dolor no durará para siempre. Esta historia
resuena con la idea de que la empatía hacia uno mismo y hacia los demás es
crucial, especialmente durante los desafíos, ya que todos experimentamos
altibajos en la vida. La empatía nos permite conectar con los demás y ofrecer
apoyo, sabiendo que las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento.
¡Ánimo!, esto también pasará.
sábado, 20 de enero de 2024
Ser espiritual
Dalai Lama
Aunque muchas
religiones se arrogan la exclusividad de la espiritualidad, esta no es
exclusiva de ninguna religión ni doctrina, sino que es una dimensión humana
universal que puede manifestarse de diferentes formas.
Ser espiritual no
significa renunciar al mundo ni a sus placeres, sino vivirlos con conciencia y
responsabilidad. Ser espiritual tampoco significa ser perfecto ni superior a
los demás, sino ser auténtico y humilde. Ser espiritual es un camino de
crecimiento personal y colectivo, que nos invita a descubrir y compartir lo
mejor de nosotros mismos.
martes, 20 de junio de 2023
Cuando me amé de verdad
De Kim McMille
"Cuando me amé de verdad
comprendí que, en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima
Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad
Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez
Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto
Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio
Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez
Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad
Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud
Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir
No debemos tener miedo de cuestionarnos,
de hecho, hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas."
martes, 10 de enero de 2023
Claves para cambiar la sintonía de la propia energía
Claves para cambiar la sintonía de la propia energía:
Ser sinceros y honestos: En la sinceridad y la
honestidad se igualan los pensamientos, las palabras y las acciones. Ya no hay
inconsistencia, ya no hay falsedad.
Evitar el auto-engaño: Hay que permanecer alerta de
manera permanente. La mente utiliza millones de estrategias para convencerte de
que lo estás haciendo bien.
Discernir lo verdadero de lo falso: Casi todo lo que
presenta la sociedad, es ilusión, es falso, es un sueño, porque sólo es un
reflejo de las propias mentes que conforman esa sociedad y, en esas mentes,
solo hay cabida para la desigualdad, para el egoísmo, para la desunión.
Políticos y religiosos se encargan de fomentar la desigualdad y la desunión, inculcando
falsos valores sobre la patria o la religión. Los verdaderos valores son la
unión, la hermandad, la solidaridad o el amor. Nuestra patria es el Universo,
nuestro idioma es el Amor, nuestro Dios es el mismo para todos, y se encuentra
tanto en la catedral, en la pagoda, en el castillo y en la choza, como en el
corazón de todas las personas.
Abandonar la pereza: El crecimiento interior y el
fortalecimiento del carácter, no lo va a dar nadie más que uno mismo con su
propio trabajo interno. Ni libros, ni gurús, van a hacer que se avance ni un
ápice en el propio crecimiento. Hay una cita que dice: “El maestro abre la
puerta, pero es el alumno el que ha de traspasar el umbral”.
Aceptar la vida tal cual es: Aceptar los obstáculos, aceptar
las crisis, aceptar los desafíos, porque son, gracias a ellos, como vamos a
avanzar y a crecer, son ellos los que fomentan la conexión con nosotros mismos
y con Dios.
Selecciona a las personas con las que te relacionas: Hay
mucho fariseo, hay mucho charlatán, que por mucho que se anuncien, están muy
lejos de la Luz. Recuerda: ¡Por sus hechos los conoceréis!, mucho más que por
sus palabras. Para evolucionar es bueno encontrar a personas que estén vibrando
en un nivel alto de evolución, no que ellos digan que están vibrando en tal o
cual sintonía. Obsérvalos, observa sus acciones, observa su amor, observa su
caridad, observa su falta de juicios, observa su honestidad, observa su
solidaridad.
Practica la humildad: En nuestro nivel, ninguno de
nosotros está exento de vanidad. Posiblemente sea una de las mayores batallas
que todos tenemos que librar, en mayor o menor medida
No explotar a nadie, no manipular, no especular: Respeta
a cada persona como te gustaría que te respetaran a ti. Respeta su proceso. Ni
tan siquiera les ayudes, si no desean la ayuda. Ten en cuenta una máxima: Trata
a todos como te gusta ser tratado.













