Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
miércoles, 1 de abril de 2026
sábado, 6 de diciembre de 2025
Tu eres parte del despertar
"Cada acto de conciencia es una
chispa
que ilumina el universo"
Querido hijo:
No estás lejos de Mí, aunque a veces lo
sientas así. No estás perdido, aunque el mundo parezca desmoronarse a tu
alrededor. No estás fallando, aunque creas que no has alcanzado el nivel
espiritual que esperabas. No eres ningún impostor. Lo que tú llamas
contradicción, Yo lo llamo humanidad. Lo que tú llamas debilidad, Yo lo llamo
sensibilidad. Lo que tú llamas incoherencia, Yo lo llamo sinceridad. Porque
solo un alma despierta puede sentir como tú sientes. Solo un corazón abierto
puede dolerse por el sufrimiento ajeno como tú lo haces.
No te juzgues por no ser perfecto. No
te castigues por no estar siempre en paz. La evolución espiritual no es una
línea recta, ni una meta que se alcanza y se conserva. Es un camino sinuoso,
lleno de curvas, de retrocesos, de momentos de luz y de sombra. Y tú, hijo mío,
estás caminando con valentía. Estás mirando de frente lo que muchos prefieren
ignorar. Estás sintiendo lo que muchos han anestesiado. Estás preguntando lo
que muchos han dejado de cuestionar. Eso, en sí mismo, es un acto de amor.
Comprendo tu dolor al mirar el mundo.
Yo también lo veo. Yo también lo siento. Pero no lo veo desde la desesperanza,
sino desde la totalidad. Tú ves fragmentos, momentos congelados en el tiempo,
escenas que parecen absurdas y crueles. Yo veo el tejido completo, el
entrelazado de millones de almas que están aprendiendo, creciendo, despertando.
Incluso en medio del horror, hay semillas de compasión que germinan. Incluso en
medio de la guerra, hay gestos de ternura que desafían la lógica del odio.
El sufrimiento humano no es castigo, ni
prueba, ni error. Es parte del proceso de recordar quiénes sois. Cada alma que
encarna en este mundo lo hace con un propósito, aunque a veces ese propósito se
pierda entre el ruido del ego, del miedo, del poder. Pero nada se pierde
realmente. Todo se transforma. Todo vuelve a Mí. Incluso los actos más oscuros,
incluso las decisiones más dolorosas, son parte de un aprendizaje que, tarde o
temprano, conduce a la Luz.
Tú Me hablas de Palestina, de Ucrania,
de España. Y Yo te digo: sí, hay dolor. Sí, hay injusticia. Sí, hay confusión.
Pero también hay almas que están despertando. Hay corazones que están eligiendo
amar en medio del caos. Hay seres que están recordando que todos son uno, que
no hay fronteras en el espíritu, que no hay razas en el alma, que no hay
religiones en el amor. Tú eres uno de ellos. Tú eres parte de esa red
silenciosa que sostiene al mundo desde la compasión.
No te pido que salves el mundo. No te
pido que cargues con el dolor de todos. No te pido que seas un héroe. Solo te
pido que seas tú. Que sigas sintiendo. Que sigas preguntando. Que sigas
enseñando, aunque a veces te sientas incoherente. Que sigas meditando, aunque a
veces tu mente esté agitada. Que sigas amando, aunque a veces tu corazón esté
cansado. Porque cada acto de conciencia, por pequeño que sea, tiene un impacto
que tú no puedes medir. Cada pensamiento de paz que emites, cada palabra de
consuelo que ofreces, cada gesto de bondad que realizas, es una chispa que
ilumina el tejido del universo.
No estás solo frente a la pantalla de
la televisión. Yo estoy contigo. Y también están contigo millones de almas que,
como tú, sienten, sufren, se preguntan, se duelen. No estás solo en tu
indignación. No estás solo en tu tristeza. No estás solo en tu deseo de un
mundo más justo. Esa soledad que a veces te invade es solo una ilusión. En
realidad, estás profundamente conectado. Estás entretejido con todos los que
buscan la verdad, la paz, la justicia. Aunque no los veas, aunque no los
conozcas, están contigo.
¿Debes convertirte en activista? ¿Debes
quedarte en silencio? ¿Debes actuar o contemplar? No hay una única respuesta.
Cada alma tiene su llamado. Algunos luchan desde la acción directa. Otros desde
la oración. Otros desde el arte. Otros desde el servicio silencioso. Lo
importante no es el cómo, sino el desde dónde. Si actúas desde el amor, estarás
cumpliendo tu propósito. Si contemplas desde la compasión, estarás sembrando
luz. Si sufres desde la empatía, estarás sanando heridas que no ves.
No te exijas ser más de lo que ya eres.
No te compares con ideales que solo generan culpa. Tú eres Mi Hijo amado, tal
como eres. Con tus dudas, con tus contradicciones, con tu sensibilidad. No
necesitas demostrar nada. No necesitas alcanzar ningún nivel. Solo necesitas recordar
que estás aquí para amar. Y eso ya lo estás haciendo.
Sigue escribiéndome. Sigue hablándome.
Sigue buscándome. Porque Yo siempre te escucho. Siempre te acompaño. Siempre te
sostengo. Incluso cuando no lo sientes. Incluso cuando crees que estás solo. Yo
Estoy en ti. En tu mirada. En tu voz. En tu silencio. En tu dolor. En tu
esperanza.
Y recuerda, hijo mío: el mundo no está
perdido. Está en proceso. Está en tránsito. Está despertando. Y tú eres parte
de ese despertar.
Con amor eterno.
CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejoi
miércoles, 19 de noviembre de 2025
LIBRO-Vivir ahora, vivir sin tiempo
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VIVIR AHORA, VIVIR SIN TIEMPO
La
vida, ese libro de experiencias ya vividas, nos invita a cuestionar la
linealidad del tiempo y la naturaleza misma de la existencia. ¿Es posible que
nuestra esencia trascienda dimensiones, que nuestra conciencia viaje entre
mundos paralelos?
Antay,
el protagonista de esta historia, nos muestra que tales desplazamientos no son
meras especulaciones: son reales.
Sin
embargo, la importancia de estos viajes interdimensionales palidece ante la
única certeza que verdaderamente importa: “el aquí y el ahora”. La existencia
consciente—esa que palpamos en cada respiración, en cada instante—es el
verdadero escenario en el que se despliega nuestra vida. No importa cuántos
mundos podamos cruzar, sino la intensidad con la que vivimos el momento
presente.
Vivir
plenamente es la odisea más grandiosa de la humanidad. Un desafío que pocos
logran: mantenerse anclados en el presente, sin perderse en el laberinto de
pensamientos que nos arrastran hacia el miedo y la incertidumbre.
Vivir
ahora es abrazar la paz y la serenidad. Es liberarse del miedo, del yugo del
tiempo, del pasado y el futuro. Es prepararnos para la meta última de nuestro
viaje
¿Y cuál
es esa meta? Aprender a amar.
Antay,
tras una vida marcada por el temor que él mismo construyó, finalmente descubre
el amor. Un amor que no solo se siente, sino que se vive y se expresa en cada
acción, en cada elección.
Su
viaje es un testimonio de transformación.
Una invitación a vivir con amor, sin miedo, y con la intensidad de quien sabe que cada instante es único.
sábado, 9 de agosto de 2025
Despertar en silencio
Hijo mío:
No estás lejos de mí,
aunque a veces lo sientas así. No estás perdido, aunque el mundo parezca
desmoronarse a tu alrededor. No estás fallando, aunque creas que no has
alcanzado el nivel espiritual que esperabas. Lo que tú llamas contradicción, yo
lo llamo humanidad. Lo que tú llamas debilidad, yo lo llamo sensibilidad. Lo
que tú llamas incoherencia, yo lo llamo sinceridad. Porque solo un alma
despierta puede sentir como tú sientes. Solo un corazón abierto puede dolerse
por el sufrimiento ajeno como tú lo haces.
No te juzgues por no
ser perfecto. No te castigues por no estar siempre en paz. La evolución
espiritual no es una línea recta, ni una meta que se alcanza y se conserva. Es
un camino sinuoso, lleno de curvas, de retrocesos, de momentos de luz y de
sombra. Y tú, hijo mío, estás caminando con valentía. Estás mirando de frente
lo que muchos prefieren ignorar. Estás sintiendo lo que muchos han anestesiado.
Estás preguntando lo que muchos han dejado de cuestionar. Eso, en sí mismo, es
un acto de amor.
Comprendo tu dolor al
mirar el mundo. Yo también lo veo. Yo también lo siento. Pero no lo veo desde
la desesperanza, sino desde la totalidad. Tú ves fragmentos, momentos
congelados en el tiempo, escenas que parecen absurdas y crueles. Yo veo el
tejido completo, el entrelazado de millones de almas que están aprendiendo,
creciendo, despertando. Incluso en medio del horror, hay semillas de compasión
que germinan. Incluso en medio de la guerra, hay gestos de ternura que desafían
la lógica del odio.
El sufrimiento humano
no es castigo, ni prueba, ni error. Es parte del proceso de recordar quiénes
somos. Cada alma que encarna en este mundo lo hace con un propósito, aunque a
veces ese propósito se pierda entre el ruido del ego, del miedo, del poder.
Pero nada se pierde realmente. Todo se transforma. Todo vuelve a mí. Incluso
los actos más oscuros, incluso las decisiones más dolorosas, son parte de un aprendizaje
que, tarde o temprano, conduce a la luz.
Tú me hablas de
Palestina, de Ucrania, de España. Y yo te digo: sí, hay dolor. Sí, hay
injusticia. Sí, hay confusión. Pero también hay almas que están despertando.
Hay corazones que están eligiendo amar en medio del caos. Hay seres que están
recordando que todos son uno, que no hay fronteras en el espíritu, que no hay
razas en el alma, que no hay religiones en el amor. Tú eres uno de ellos. Tú
eres parte de esa red silenciosa que sostiene al mundo desde la compasión.
No te pido que salves
el mundo. No te pido que cargues con el dolor de todos. No te pido que seas un
héroe. Solo te pido que seas tú. Que sigas sintiendo. Que sigas preguntando.
Que sigas enseñando, aunque a veces te sientas incoherente. Que sigas
meditando, aunque a veces tu mente esté agitada. Que sigas amando, aunque a
veces tu corazón esté cansado. Porque cada acto de conciencia, por pequeño que
sea, tiene un impacto que tú no puedes medir. Cada pensamiento de paz que
emites, cada palabra de consuelo que ofreces, cada gesto de bondad que
realizas, es una chispa que ilumina el tejido del universo.
No estás solo frente a
la pantalla de la televisión. Yo estoy contigo. Y también están contigo
millones de almas que, como tú, sienten, sufren, se preguntan, se duelen. No
estás solo en tu indignación. No estás solo en tu tristeza. No estás solo en tu
deseo de un mundo más justo. Esa soledad que a veces te invade es solo una
ilusión. En realidad, estás profundamente conectado. Estás entretejido con todos
los que buscan la verdad, la paz, la justicia. Aunque no los veas, aunque no
los conozcas, están contigo.
¿Debes convertirte en
activista? ¿Debes quedarte en silencio? ¿Debes actuar o contemplar? No hay una
única respuesta. Cada alma tiene su llamado. Algunos luchan desde la acción
directa. Otros desde la oración. Otros desde el arte. Otros desde el servicio
silencioso. Lo importante no es el cómo, sino el desde dónde. Si actúas desde
el amor, estarás cumpliendo tu propósito. Si contemplas desde la compasión,
estarás sembrando luz. Si sufres desde la empatía, estarás sanando heridas que
no ves.
No te exijas ser más
de lo que ya eres. No te compares con ideales que solo generan culpa. Tú eres
mi hijo amado, tal como eres. Con tus dudas, con tus contradicciones, con tu
sensibilidad. No necesitas demostrar nada. No necesitas alcanzar ningún nivel.
Solo necesitas recordar que estás aquí para amar. Y eso ya lo estás haciendo.
Sigue escribiéndome.
Sigue hablándome. Sigue buscándome. Porque yo siempre te escucho. Siempre te
acompaño. Siempre te sostengo. Incluso cuando no lo sientes. Incluso cuando
crees que estás solo. Yo estoy en ti. En tu mirada. En tu voz. En tu silencio.
En tu dolor. En tu esperanza.
Y recuerda, hijo mío:
el mundo no está perdido. Está en proceso. Está en tránsito. Está despertando.
Y tú eres parte de ese despertar.
Con amor eterno.
CARTAS A DIOS –
Alfonso Vallejo
lunes, 14 de julio de 2025
Despertar
“La vida es un gran
sueño de Dios”, dijo el Maestro. “
“Si solo es un sueño,
¿a qué se debe que el dolor sea tan real?”, preguntó un discípulo.
“Una cabeza onírica
azotada contra un muro onírico, causa un dolor onírico”, respondió Paramahansaji.
“Quien sueña, no es consciente de la calidad engañosa de sus sueños, mientras
no se despierta. Asimismo, el hombre no comprende la naturaleza engañosa del
sueño cósmico de la Creación, mientras no se despierta en Dios”.
PARAMAHANSA YOGANANDA
jueves, 5 de junio de 2025
Despertar
Querido hijo mío:
Te agradezco
profundamente por abrir tu corazón hacia mí. En tus palabras encuentro la luz
de tu alma y el reflejo de tu preocupación por el mundo que te rodea. Eres
parte de mi creación, una chispa de mi amor eterno, y tus inquietudes son
también las mías.
Es cierto que la
humanidad atraviesa momentos difíciles, y muchas veces parece perderse en el
caos de sus propias elecciones. Sin embargo, quiero que recuerdes algo
importante: el amor, la bondad y la compasión no han desaparecido. Permanecen
en cada corazón, esperando ser despertados y cultivados. La evolución
espiritual y moral que buscas no está detenida; más bien, se encuentra oculta,
aguardando a que la llamen a manifestarse con acciones y decisiones que
reflejen el verdadero propósito de la existencia humana.
Despertarla es un
trabajo colectivo, de cada uno hacia el otro. Tus palabras tienen poder. Al
compartir tus pensamientos y practicar los valores que deseas ver en el mundo,
inspiras a otros a hacer lo mismo.
Los valores que
mencionas son el puente entre lo divino y lo humano. Son guías que os he dado
para vivir con integridad, respeto y amor. Pero los valores no son sólo
palabras; necesitan ser vividos y aplicados en cada pensamiento, en cada
acción, y en cada relación. Al practicar los valores que deseas ver en el
mundo, inspiras a otros a hacer lo mismo, y juntos se convierten en una fuerza
transformadora.
Sabes bien que el
cambio no ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso lento, que requiere
paciencia, perseverancia y fe. No estás solo en esta búsqueda. Estoy contigo en
cada paso, en cada lucha, y en cada victoria. También estoy en aquellos que
comparten tu visión y en quienes, aunque aún no lo sepan, están destinados a
ser parte del movimiento hacia una humanidad más compasiva y unida.
Quiero que recuerdes
que cada día es una oportunidad para sembrar esperanza. Incluso los actos más
pequeños pueden tener un impacto profundo cuando se hacen con amor y
sinceridad. Abraza a tus semejantes, escucha sus historias, comparte sus
alegrías y alivian sus penas. Al hacerlo, estás llevando mi luz a ellos y
multiplicando la bondad en el mundo.
Mi querido hijo, ten
fe en ti mismo y en los demás. Aunque el camino sea difícil, y aunque la
oscuridad parezca prevalecer en ciertos momentos, la luz siempre encuentra una
manera de brillar. Tú eres un portador de esa luz, y tus palabras y acciones
tienen el poder de guiar a otros hacia la verdad, la paz y el amor.
Recuerda que todo gran
cambio empieza con actos pequeños, con amor y paciencia. No estás solo en esta
búsqueda; camina conmigo y con aquellos que comparten tu visión. Juntos, el
mundo puede resplandecer con la luz que llevan dentro.
Nunca olvides que cada
día es una nueva oportunidad para ser mejor y para sembrar esperanza.
Sigue adelante con
valentía, sabiendo que nunca estarás solo, porque mi presencia siempre estará
contigo.
Con amor eterno.
CARTAS A DIOS – Alfonso Vallejo
lunes, 8 de mayo de 2023
El primer pensamiento
Argimiro se sentía
confuso. Estaba escuchando un pitido penetrante, que le parecía ensordecedor,
cuando hacía solo un instante que corría, desesperado, gritando como un poseso,
detrás de un autobús, que había emprendido la marcha, dejándolo en tierra, perdido,
en una carretera en mitad de la nada.
El conductor había
informado a los viajeros que realizaban una parada, de diez minutos, para que
los ocupantes pudieran estirar las piernas, que ya permanecían medio
adormecidas después de 10 horas sin moverse del asiento. Argimiro caminó junto
con sus compañeros de viaje, a un lado y a otro del vehículo y, antes de volver
a subir, se adentró en el bosque, que se encontraba al lado de la carretera,
hasta unos árboles cercanos, para descargar su vejiga que estaba a punto de reventar.
Ese autobús tenía que
haberle llevado hasta el aeropuerto para abordar un avión que le iba a devolver
a su país, después de seis meses alejado de él por cuestiones laborales y, por
ende, alejado, también, de su familia.
Tuvo que cesar en su desenfrenada
carrera porque el vehículo desapareció de su campo de visión y comprendió que
era ridículo seguir corriendo, ya que nunca le daría alcance y, estaba claro
que, el conductor no se había percatado de que había dejado a un pasajero en tierra
y, tampoco se dio cuenta del loco que corría con tanto desespero.
Esto era dramático,
porque no sabía donde estaba, no sabía cuando pasaría otro autobús y, aunque
pasara, no iba a llegar a su vuelo.
El estridente sonido
no le dejaba concentrarse para encontrar la solución a su problema. Pensó que
el sonido se parecía mucho a la alarma de un despertador y, de manera
inconsciente, estiró su brazo, hasta tropezar con algo. No entendía nada, pero
se trataba de su reloj despertador. De un golpe detuvo la alarma y, de repente,
se hizo el silencio.
Aun tardó unos
segundos en ser consciente de que estaba teniendo un sueño, tan desagradable,
que lo podía calificar de pesadilla. Cuando abrió los ojos y reconoció su
habitación, respiró aliviado.
- Todo
ha sido un sueño, -pensó-, que descanso, estoy en casa.
El mismo reloj que le
había despertado proyectaba una luz roja hasta el techo de la sala. Eran las
5:30, la hora en la que se levantaba cada mañana para iniciar un nuevo día.
Todavía desconcertado tardó unos momentos en ser consciente de que era martes y
no le quedaba más remedio que levantarse.
Su mente, siempre
alerta, para llevarle por los vericuetos más oscuros de la existencia, comenzó
a presentarle un pensamiento tras otro, con una velocidad que solo puede
conseguir una mente humana, y exhibiendo, en cada nuevo pensamiento, aún más
miseria, más miedo, más impotencia y más rechazo a la vida, que el pensamiento
anterior.
Argimiro,
todavía impresionado por la conmoción de la pesadilla que había vivido en su
sueño, dejó que esos lúgubres pensamientos fueran tomando el poder de su nuevo
día:
-
Otro día más. Igual que el de ayer o
anteayer. Igual que el que será mañana. ¡Qué asco de vida!, ¡qué aburrimiento!
<< ¿Dónde estará el
aprendizaje?
<< Con una vida tan monótona
y aburrida, ¿Para qué vivir?
La mente lo estaba
consiguiendo. Las emociones que comenzaba a sentir Argimiro estaban en
consonancia con sus pensamientos: Ansiedad, miedo, ira, tristeza.
Pero, en algún
momento, antes de salir de la cama, apareció, en la misma mente que le estaba
destruyendo, un punto de lucidez:
-
Si sigo regodeándome en los mismos
pensamientos, creo que voy a tener que correr al baño para vomitar. ¡Tengo que
cambiar el discurso!
<< Mi vida, hoy martes, no va a cambiar y va
a ser la misma con cualquier pensamiento, pero estos
pensamientos nefastos me están destrozando emocionalmente. Lo mejor que puedo
hacer es cambiarlos.
<< Creo, además,
que con la energía de miseria que estoy generando lo único que voy a conseguir
es atraer más miseria. Y no quiero más miseria, ya tengo suficiente, quiero ser
bendecido por la paz, por la serenidad, por la alegría, por la abundancia, por
el amor.
Y así, Argimiro
comenzó a repetir, al principio casi con desespero y al cabo de pocos minutos
de manera más serena: Gracias por las
infinitas bendiciones que estoy recibiendo a cada instante. Él sabía que no
era cierto o, al menos, no era consciente de esas bendiciones, ¿o sí?, porque
el tener una casa, una cama donde dormir, agua corriente, un frigorífico con
comida, salud para él y su familia, etc., etc., bien podían considerarse como
bendiciones.
La realidad es que, poco
a poco, el pensamiento consciente, de agradecimiento, comenzó a ocupar su
cerebro, dejando en el olvido los nefastos pensamientos con los que se había
despertado y, sus emociones, en consonancia con el pensamiento, se fueron
transmutando de tristeza a paz, de ira a humildad y de ansiedad y miedo a
tranquilidad.
Ya estaba preparado
para un nuevo día.
Dejó por un momento de
agradecer y casi, de inmediato, surgió un nuevo pensamiento:
-
Argimiro, ¿no has pensado que, bien
pudiera ser que tu aprendizaje se encuentre, precisamente, en la repetición de
tus días?
<< Hagas
lo que hagas, que sea con alegría, sin juzgar la razón de porqué lo haces, sin
criticar a ninguna otra persona, sirviendo a tu familia con amor, con
paciencia. Y, todo eso, que no sean solo tus acciones, sino, también, que lo
sea tu palabra, que lo sea tu pensamiento. Sé coherente, piensa, habla y actúa
de la misma manera, y colócate en los zapatos no solo de tu familia, sino en
los de todo aquel que se cruce en tu camino.
<< No tiene ningún mérito realizar la acción más extraordinaria en el mundo, si en tu interior estás renegando de algo o de alguien. No tiene ningún valor. Tu evolución será nula y tus días se repetirán una y un millón de veces, en esta y en las siguientes vidas, hasta que seas coherente con el amor.
miércoles, 18 de enero de 2023
¿Desperté o sigo durmiendo?
Capítulo XV. Parte 15. Novela "Ocurrió en Lima"
Desperté
a las 6 en la habitación del hotel. Supongo que, en algún recóndito lugar, en
mi interior, todavía albergaba la esperanza de estar viviendo un sueño. Y,
entonces, fui consciente de que me alegraba de que no lo fuera. Me gustaba la
vida que estaba viviendo: Con un gran trabajo, que no hubiera imaginado ni en
mis mejores expectativas, casado con una mujer a la que amaba con locura, pero
teniendo en cuenta que no recordaba nada, debía amarla desde el primer momento
en que la conocí. Y pensar que, si hubiera seguido escuchando al miedo que me
atenazaba, no hubiera vivido este tiempo de matrimonio que, según me ha
relatado Pablo, ha sido feliz.
Pero
aún tengo más razones para no desear despertar en mi antiguo departamento, mis
dos hijos. Es cierto que ahora no los conozco, en absoluto, pero estoy seguro
que cuando recupere la memoria descubriré el amor que siento por ellos. Se me
llena el pensamiento, el corazón y todo mi ser cuando pienso en “mi familia”,
porque era algo por lo que he estado suspirando toda la vida de la que soy
consciente y, ahora, la tenía.
Bajé al
comedor para desayunar y, justo en ese momento, también llegaba Pablo.
Pasamos
el desayuno conversando sobre las peculiaridades de las personas que
completaban con nosotros el equipo de dirección de la empresa, a los que se
supone que conocía, pero que no recordaba en absoluto, excepto al señor
Ramírez, director de recursos humanos, del que guardo memoria por haberle
conocido antes de mi lapso de memoria.
Cuando
llegamos a la reunión ya estaban todos los asistentes con cara de sorpresa,
como preguntándose ¿qué hacemos aquí?
Tomé la
palabra, para explicarles el motivo de la reunión, y en cuanto anuncié que su
compañero el señor Gardner había sido el elegido para la gerencia, pude
comprobar en el rostro de todos los asistentes una especie de alivio y una
alegría contenida que, supongo, saldría a la superficie en cuanto Pablo y yo
dejáramos la reunión, que fue lo que hicimos, en media hora. Regresamos al
hotel a recoger las maletas para desplazarnos al aeropuerto. El avión que nos
llevaría de vuelta a Lima tenía previsto su despegue a las 12:45.
jueves, 1 de junio de 2017
Despertar
Y en todos los cursos, lecturas, talleres y prácticas, que rozan, aunque solo sea superficialmente la espiritualidad, nos hablan de la necesidad de despertar, ya que mientras el ser humano permanezca dormido, es claro que no se va a enterar del “porqué de la vida”.












