Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
martes, 28 de abril de 2026
domingo, 17 de agosto de 2025
DECRETO para cuando hay una falla de energía
DECRETO
para cuando hay una falla de energía:
Yo Soy
la Magna Presencia de esta Energía Alerta y Radiante que surge a través de Mi
Mente y Mi Cuerpo, disolviendo todo lo que sea diferente a ella misma: Yo me
planto para siempre en esta Alerta y Radiante Energía y gozo para siempre.
SAINT
GERMAIN
viernes, 21 de octubre de 2022
SHIVALINGA- Mudra para reponer fuerzas
SHIVALINGA- Mudra para reponer fuerzas
Cómo se hace:
La mano derecha, con los dedos doblados hacia el centro de la
palma y el pulgar extendido hacia arriba, descansa sobre la palma de la mano
izquierda que adopta la forma de un cuenco. Los dedos de la mano izquierda
están juntos.
Las manos están situadas a la altura del abdomen y los codos
se abren hacia los lados y hacia delante.
Sirve para:
Se moviliza la energía.
Contra el cansancio, la insatisfacción, el abatimiento, las
depresiones o para aliviar el agotamiento tras haber tenido que soportar una
elevada tensión.
Ayuda a que prosperen los procesos de curación, sin que
importe el estado ni el tipo de enfermedad.
Es muy útil en épocas frías, ya que afloja la mucosidad que
se ha acumulado en los pulmones, ayuda a expulsar flemas y alivia la tos.
Duración:
2 veces al día durante 4 minutos o, según se necesite, tantas
veces como se quiera, hasta que logres deshacerte de esas sensaciones que
disminuyen tu energía.
.
jueves, 6 de octubre de 2022
APANA MUDRA – MUDRA DE LA DIGESTIÓN
APANA MUDRA – MUDRA DE LA DIGESTIÓN
Cómo se hace:
Las puntas de los dedos corazón y anular tocan la punta del
dedo pulgar, manteniendo estirados los otros dos dedos restantes.
Sirve para:
Desempeña un
importante papel en nuestra salud ya que regula el sistema excretor.
Expulsa sustancias
tóxicas del organismo.
Elimina problemas de vejiga.
Duración:
De 5 a 45 minutos
diarios
Como cura, 3 veces al día durante 15 minutos.
Beneficios:
Regula la diabetes.
Cura el estreñimiento.
Ayuda a excretar con
regularidad.
Ejerce un efecto
equilibrador sobre el estado de ánimo.
Otorga paciencia,
serenidad, confianza, equilibrio interior y armonía.
viernes, 16 de septiembre de 2022
No hay tiempo sin materia
Capítulo VIII, parte 4. NOVELA "Ocurrió en Lima"
Seguimos caminando en silencio y así llegamos cerca de mi departamento.
-
¿Te apetece comer algo en el
restaurante que está al lado de tu casa?, te invito. Así te ahorras cocinar.
-
Pues sí. Acepto.
Observando
como hablaba con el camarero, sobre el plato del día, se fueron las dudas sobre
si le podían ver el resto de personas.
-
Ángel, hice una regresión el sábado y
apareciste tú.
-
¡No me digas! –Ángel parecía
sorprendido- y ¿qué pasó?
-
Me volviste a hablar del amor. Me
dijiste que no tenía ni idea de lo mucho que Dios me ama y de todo lo que tenía
preparado para mí. ¿Cómo puede ser que estuvieras en este lado y al otro lado
simultáneamente?
-
¿No estabas tú? Si estabas tú ¿por qué
no podía estar yo? –era una formulación lógica.
-
Si claro, tienes razón. Pero ante un
hecho de esas características se me ocurren algunas preguntas:
>>
Dando por sentado de que fue real y que no fue una invención de mi mente, ¿cómo
puede ser que estuviéramos en dos formas diferentes, encarnados y sin cuerpo?,
¿cómo se puede obviar o transcender el tiempo?
-
Supongo que recuerdas lo que hablamos
de la energía.
-
Si, lo recuerdo –como no sabía muy bien
cómo funciona eso de que somos energía, no podía entender por qué comenzaba la
explicación volviendo a la energía.
-
Perfecto. Cuando conversábamos sobre la
energía decíamos que todo lo es. Sabes que la energía son átomos vibrando. En
función de la vibración de esos átomos así será la calidad de la energía.
>>
¿Sabes cuál es la energía más sutil o, si quieres que lo diga de una manera más
entendible, la de mejor calidad?
-
¿Dios? –fue más por deducción que otra
cosa.
-
Es correcto. Entre nosotros y Dios
existen muchas calidades de energía. Si consigues elevar tu vibración estás
elevando tu nivel de percepción y tu poder personal, en cuanto a temas
espirituales se refiere.
>>
En cada nivel de energía hay un conocimiento y un poder de sanación.
Dependiendo del grado de vibración que consigas tendrás acceso a ese
conocimiento y a ese poder de sanación.
>>
Se eleva la vibración de tu campo energético en relajación, meditando, orando,
absorto, observando una puesta de sol, el crepitar del fuego o el batir de las
olas. Es decir, sin pensamientos. Por eso en la regresión pudiste establecer
contacto con otras entidades, porque tu nivel de vibración era mucho más sutil
que es lo mismo que te ocurre cuando meditas.
>>
Y después, está el tema del tiempo. El tiempo es un concepto ligado a la
materia y, por lo tanto, a energías de baja vibración. Más allá de la materia
no existe el tiempo, por eso se puede tener acceso, en una regresión, a otros
momentos de otras vidas, porque sin materia todo es presente.
-
Pero yo seguía teniendo cuerpo. ¿Qué
vibración es la que se hace más sutil?, -la verdad es que no entendía mucho.
-
La de la energía que te envuelve, es
decir, tu aura. Tu aura está formada por nueve capas que corresponde cada una a
un plano diferente. Eso es lo que se expande. Lo mismo pasa con los sueños o
los viajes astrales. Por eso, una vez que la vibración vuelve a ser la que
tienes normalmente, al despertar o terminar una meditación, todo se olvida en
un instante. ¿Entiendes un poco más? –quiso asegurarse Ángel.
-
Creo que sí, pero me surge otra duda:
Si no existe el tiempo al otro lado de la materia ¿Cómo se van presentando las
distintas situaciones programadas?
-
Normalmente no se programan las
situaciones con fecha y hora. Se programan por cumplimientos, por avances, por
aprendizajes. Es decir, cuando haya ocurrido un determinado evento se va a
presentar el siguiente. Y eso puede pasar en un intervalo de un minuto o de
cincuenta años. ¿Lo entiendes?
-
Sí. Entiendo, entonces, que yo programé
un mes de agosto muy completo, con eventos muy seguidos. O, mejor dicho, más
que un mes de agosto, un tiempo después de equis tiempo sin trabajo. Me
encuentro contigo, me pones en contacto con Indhira. Trabajo para su papá y,
aquí estoy otra vez hablando contigo.
-
¿Te apetece hacer otra regresión? –me
sorprendió la pregunta de Ángel.
-
Sí, pero no entiendo.
-
Pronto lo entenderás. ¿Me invitas a un
café en tu casa? –este hombre no dejaba de sorprenderme.
-
Sí. Vamos.
jueves, 4 de agosto de 2022
Ocurrió en Lima (Capítulo I, parte 3)
Durante un momento permanecimos en silencio, hasta que Ángel comentó:
-
¡Cuánta grandeza!, y aún hay
personas que no creen en Dios.
-
Si, -contesté, afirmando,
también, con la cabeza, sobre todo por lo de la grandeza, porque el tema de
Dios ya eran palabras mayores.
-
Pero no es momento de hablar
de Dios, -Ángel movió la cabeza como si acabara de despertar- ahora estábamos
hablando de ti y de tu pareja.
-
Es muy graciosa la manera que
tienes de presentarlo, -comenté- de lo que si estoy seguro es de que por mucho
que discutamos no nos vamos a separar nunca.
-
Supongo que hay aspectos de
ti que te gustan y otros que no tanto, ¿es así? –preguntó.
-
Por supuesto, como todo el
mundo.
-
Piensa como te sientes cuando
estás inmerso en una situación agradable y la diferencia en tu ánimo cuando la
situación se torna desagradable.
-
Cuando la situación es
agradable el ánimo está por los cielos y cuando es desagradable baja, de
inmediato, a los infiernos, por decirlo de una manera gráfica. –La verdad es
que es tan obvio que no entendía la razón de su pregunta.
-
¿Tienes algún poder para
cambiar las situaciones desagradables?, -me dice que no es ningún examen, pero
no para de hacerme preguntas.
-
No, pero están ahí y, aunque
no quiera verlas, el pensamiento se encarga de recordarlo. O, lo que es peor,
la realidad de la vida. Es mi caso en la actualidad. Sin trabajo, no sé qué va
a ser de mí, no estoy preparado para hacer otras cosas y ni siquiera sé hasta
cuando aguantarán mis escasos ahorros. ¿No es un caso trágico de mala suerte?
Esto es como estar en los infiernos.
-
El infierno no existe, Antay.
Es a este lado de la vida donde se puede encontrar el infierno, ya que el
único, el auténtico y verdadero infierno no está después de la muerte, está
ahora, en la vida. Está en la persona, está en su mente, pues es ella la que va
llevando al ego por los vericuetos del pensamiento, de la emoción y del
sentimiento. Es la mente la que, pensamiento a pensamiento, va desgranando
ideas, creencias, desgracias, males, sufrimientos y torturas que hacen que la
persona sufra un verdadero infierno.
>> Y son esos pensamientos, creencias, males y desgracias las
que vive realmente el ego. El dolor del ser humano, el miedo, la ansiedad o la
angustia, solo son un producto de su mente, porque nada está ocurriendo, solo
es su apreciación. ¿Te parece poco infierno? Cuando el ser humano consiga
mantener su mente en silencio habrá alcanzado la dicha.
>> Antay, -en el rostro de Ángel apareció un gesto de
preocupación- y de la misma manera que no existe el infierno, no existe la
suerte y las coincidencias tampoco. Todo está programado por nosotros antes de
venir a la vida. Lo que no está programado es la reacción de cada persona ante
esos acontecimientos programados. Y esa reacción depende totalmente del amor
que la persona se tiene a sí misma.
-
Discúlpame Ángel, pero no
entiendo nada, -y era cierto, es como si me estuviera hablando en otro idioma
con palabras que entendía, pero no pasaba de entender las palabras sueltas.
-
Lo sé hijo, lo sé. –dijo
Ángel suspirando- irás entendiendo, pero para allanar el camino y que ese
entendimiento sea más fácil hay una fórmula: el amor hacia uno mismo. Y te
repito que no es egoísmo. Te amas a ti mismo cuando no te juzgas ni te
críticas, cuando aceptas tu valía, tus dones y tus carencias, cuando aceptas tu
físico, tu inteligencia y tu personalidad, cuando no te comparas con otros,
cuando te respetas tanto como respetas a los demás, cuando no permites que los
pensamientos negativos campen a sus anchas.
Tengo que reconocer que entendía las palabras y su significado, pero
si me lo hubiera explicado en un idioma extranjero hubiera sido lo mismo porque
no sabía cómo se podía llevar a la práctica algo como no juzgarse o criticarse
uno mismo. ¡Cómo no iba a hacerlo cuando hacía algo que no me satisfacía!,
¡cómo no desear ser tan valioso y tener los dones que tiene otra persona mucho
más exitosa que yo!, ¡cómo no ser consciente de mis propias carencias y
lamentarme por ello! Reconozco que si hubiera podido elegir mi físico, mi
inteligencia o mi personalidad, otro hubiera sido el resultado.
-
Eso suena muy bonito, pero
¿cómo se consigue?, -ya puestos, lo mejor es preguntar por la fórmula.
-
Se consigue con voluntad.
Dejando de lado lo que puedan pensar los demás o lo que esperan de nosotros. Será
cuando sientas ese amor por ti cuando comiences a experimentar la felicidad, la
serenidad y la paz interior y así estarás preparado para amar a los otros. Y tú
no lo vas a tener difícil porque practicas algo que es bastante escaso: el
respeto.
-
Me dio la sensación de que no
eran más que palabras, nada concreto- No sé cómo voy a incrementar el
sentimiento de amor que siento por mí. El amor se siente o no se siente, igual
que se pueden sentir la alegría o la tristeza. Y si para sentir alegría siempre
hay un motivo, igual que lo hay para sentir la tristeza, yo creo que para
sentir el amor tiene que ocurrir lo mismo. Por ejemplo, el amor entre padres e
hijos, entre abuelos y nietos. Pero, ¿a mí mismo?, no parece que haya motivos. Explícame,
por favor –concluí.
-
Partes de una premisa falsa
Antay, el amor no es un sentimiento.
-
No suelo ser muy irónico,
pero al escuchar la afirmación de Ángel sobre el amor, me salió del alma- Si, y
ahora es de noche. -de inmediato fui consciente de mi falta de respeto y añadí-
perdón, Ángel, perdón. Es que es la primera vez que escucho algo parecido y me
resulta, digamos que extraño.
Si mi pensamiento sobre el amor es que era una tontería y que lo que
realmente buscaban las personas era algo para llenar sus vacíos, ¿cómo iba
alguien a enamorarse de sí mismo o amarse a sí mismo que, supongo, es la misma cosa?,
¿qué vacío se supone que iba a rellenarme yo mismo?
-
¿Sabes lo que es la energía?
–preguntó.
-
No sé muy bien, ¿es una
fuerza que hace que funcionen las cosas? –Es curioso, utilizamos palabras y
sabemos, más o menos, cuál es su utilidad pero no sabemos definirlas.
-
Está bien, es una buena
definición. Y ¿cuál crees que son esas cosas que funcionan mediante esa fuerza?
-
Supongo que las máquinas,
¿no? –la verdad es que estaban siendo preguntas muy difíciles.
-
Si, las máquinas y algo más.
¿cómo crees que funciona tu cuerpo?
-
¿Con energía? –pregunté.
-
Exacto. Tu cuerpo, también,
es una máquina.
-
Y ¿dónde está esa energía?
–seguí preguntando.
-
En ti, en mí, en todos los
seres humanos.
-
Sí, pero ¿en qué lugar se
encuentra? –yo nunca la había visto ni sabía de su existencia.
-
¿Puedes ver el olor de una
flor?
-
No –que preguntas tan
extrañas me estaba haciendo, me preguntaba donde querría llegar.
-
No puedes ver el olor de una
flor, pero la hueles. Tampoco puedes ver el viento, pero lo notas en tu cuerpo.
No ves el aire que respiras y vives gracias a él. La energía es igual, no la ves,
pero es tan importante como el aire que respiras. –y concluyó, como siempre con
una pregunta- ¿sabes que es el aura?
-
He oído hablar de ella. Es
algo que rodea a nuestro cuerpo, pero no puedo decir más.
-
Es correcto. Pues en el aura
está una parte de la energía con la que alimentas tu cuerpo. Otra parte llega
con tu respiración y otra con los alimentos. Por lo tanto la calidad de la
energía con la que alimentas tu cuerpo tiene que ver con la calidad de la
comida que ingieres, la calidad del aire que respiras y la calidad de la
energía de tu aura. De las tres eres responsable.
Y después de su disertación Ángel se quedó tan fresco, dejándome a
mí, cada vez, con más dudas. Espero que esto no llegue muy lejos, porque yo soy
feliz en mi ignorancia y con mi practicismo y no termino de entender muy bien,
porque me explica todo esto y para que me pueda servir. Yo sólo le presté
ayuda, sin ningún interés, sin esperar nada a cambio.
-
Cómo yo seguía con mi
pensamiento, sin responder, Ángel continuó preguntando- ¿sabes de donde procede
la energía de tu aura?
-
No tengo ni idea – y era
cierto.
-
Tus pensamientos son energía
y esa energía se almacena ahí, en el aura. En función de cómo sean tus
pensamientos así serán tus emociones y tus sentimientos. Por lo tanto, el amor,
el miedo, la ira, la rabia, la soledad, la tristeza, la alegría y un sinfín de
emociones más son energía, producto de tus pensamientos. ¿Lo entiendes?, ¿me
sigues? –y se quedó mirando mi cara de póker esperando que dijera alguna cosa.
-
Bueno, entiendo lo que dices,
pero ¿qué hago con eso?, no sé para que pueda servirme, -cada vez entendía
menos la razón por la que me contaba esto.
-
Te lo voy a decir en una
frase que decía Buda: “Somos lo que pensamos”. Es decir, que si piensas en el miedo
tendrás miedo y si piensas en la felicidad serás feliz.
-
O sea que si pienso que tengo
dinero seré rico, -esto es lo primero que escuchaba, y aunque a mí no me
pareciera muy coherente, al menos, era agradable de oír.
-
Más o menos, pero deja el
tema del dinero ahora, piensa en que sucedería si te amaras.
-
No sé, -realmente no tenía la
menor idea de que podía pasar.
-
Piensa, por ejemplo, en el
amor que sentías por tus padres. ¿Cuáles eran las consecuencias de ese amor? –y
sin esperar mi respuesta continuó con su exposición- no solo no querías que les
ocurriera nada, sino que deseabas lo mejor para ellos, ¿es así?






