Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



lunes, 13 de julio de 2026

Pequeñez humana

 


Es nuestra pequeñez, y no la propia naturaleza de los acontecimientos humanos, la que los hace parecer grandes.

LUCIO ANNEO SÉNACA


Ser honesto

 


GANDHE MUDRA

 


GANDHE MUDRA

El Gesto de la Esencia y Estabilidad

Este mudra es la representación física del elemento Tierra (Prithivi) y del sentido del olfato. Es el gesto que nos conecta con nuestras raíces y con la fragancia de lo esencial.

Este mudra es como besar la tierra al llegar al destino. Es el reconocimiento de que, tras el viaje espiritual, volvemos a la materia, pero con una conciencia renovada.

¿Cómo se realiza?

  1.  Cierra los dedos: índice, medio y anular de ambas manos hacia el interior de las palmas.

 2.  Extiende con firmeza los dedos pulgares y los meñiques.

 3.  Une las puntas de ambos pulgares entre sí y las puntas de ambos meñiques entre sí, formando una estructura simétrica y abierta en el centro.

Simbolismo:

   El Puente de la Tierra: La unión de los meñiques (asociados tradicionalmente al chakra raíz y a la tierra) con los pulgares (el fuego que transmuta) crea un circuito cerrado de estabilidad.

   La Ofrenda del Aroma: El hueco que se forma en el centro simboliza el receptáculo de la fragancia sagrada de la existencia.

Efecto:

Es un mudra profundamente enraizador.

Ayuda a calmar la ansiedad, aporta seguridad ante los cambios y nos devuelve la sensación de "estar en casa", presentes en nuestro propio cuerpo.


Responder desde el amor



 “Elegir amar, aunque duela, es el acto más humano y divino”

 

Querido Dios:

Yo sé que los seres humanos no somos conscientes de que nuestro bienestar emocional depende, total y absolutamente, de nosotros mismos. 

Incluso, los que sabemos esto, no hacemos nada por llevar a la práctica nuestro conocimiento y seguimos eligiendo responder con ira, con rabia, con desprecio, con amargura, en lugar de hacerlo con bondad, con amor, con compasión, con misericordia. 

Y la diferencia entre responder con odio o hacerlo con amor, es abismal, no solo para nuestro estado emocional, sino también para la relación con el otro. 

¡Qué difícil es!, pero de esto se trata la vida: de ver al otro como un igual y no como un diferente del que nos tenemos que proteger.

Porque, Señor, muchas veces confundimos protegernos con alejarnos, con levantar muros, con endurecer el corazón. Nos defendemos del dolor cerrando las puertas al amor. Nos blindamos ante la herida, pero también ante la ternura. 

Y así, poco a poco, nos vamos quedando solos, rodeados de gente, pero vacíos de encuentro. Nos volvemos expertos en sobrevivir, pero torpes para vivir.

¿Por qué nos cuesta tanto elegir el bien cuando sabemos que es lo que nos sana? ¿Por qué preferimos la reacción impulsiva al silencio que escucha? ¿Por qué nos resulta más fácil juzgar que comprender, más cómodo señalar que abrazar?

Tal vez porque amar de verdad exige renuncia. Renunciar al ego, al orgullo, a la necesidad de tener razón. Y eso, Señor, nos cuesta. Nos cuesta mucho, porque hemos aprendido a medir nuestro valor por lo que ganamos, no por lo que entregamos. Nos enseñaron que ceder es perder, cuando en realidad, muchas veces, ceder es amar.

Enséñanos, Señor, a desaprender, a soltar esas ideas que nos atan al sufrimiento, a dejar de creer que el otro es una amenaza, y empezar a verlo como un espejo. 

Porque en el otro también habitas Tú. En su fragilidad, en su historia, en sus heridas. 

Y si logramos mirar más allá de sus gestos, de sus palabras, de sus errores, tal vez descubramos que no es tan distinto a nosotros. Que también busca amor, aunque no sepa pedirlo. Que también tiene miedo, aunque lo disfrace de indiferencia.

Hoy quiero pedirte que me enseñes a responder desde el amor. No desde el impulso, no desde la herida, no desde el miedo, sino desde ese lugar profundo donde habita la paz. 

Esa paz que no depende de las circunstancias, sino de la certeza de que Tú estás conmigo, que me sostienes, que me guías, que me invitas a ser reflejo de Tu Luz.

Porque cuando elijo amar, algo cambia. No solo en mí, sino en el mundo. 

Una palabra amable puede desarmar una guerra. Un gesto de ternura puede sanar una herida antigua. Una mirada sincera puede devolver la esperanza. 

Y todo eso está al alcance de nuestras manos, si tan solo aprendemos a mirar con el corazón.

Pero también sé, Señor, que amar no siempre es fácil. A veces el otro hiere, decepciona, traiciona, y entonces el amor se vuelve un acto de fe. Una decisión que va más allá del sentimiento. Una elección que se sostiene en Ti.

Quiero seguir los pasos de Jesús, mi hermano mayor. Él, que amó hasta el extremo. Que perdonó a quienes le clavaron en la cruz. Que abrazó al ladrón, al leproso, al excluido.

Él, que no puso condiciones para amar. Que no esperó que el otro cambiara para ofrecerle su misericordia.

¿Cómo no intentar seguir Sus pasos, aunque tropiece? ¿Cómo no querer parecerme a Él, aunque me falte tanto?

Hoy reconozco mis límites, mis caídas, mis contradicciones, pero también reconozco mi deseo profundo de vivir desde lo esencial, de dejar de reaccionar y empezar a responder, de dejar de sobrevivir y empezar a amar.

Porque amar, Señor, es lo único que da sentido. Lo único que permanece. Lo único que transforma.

Y en este mundo que corre sin pausa, que grita sin escuchar, que muestra sin sentir, quiero ser un espacio de silencio, de ternura, de verdad. Quiero que mi vida sea una carta abierta que hable de Ti, aunque no mencione Tu nombre. Que mis gestos sean oración, que mis palabras sean consuelo, que mis pasos sean camino para otros.

No quiero ser perfecto, quiero ser auténtico. No quiero ser admirado, quiero ser fiel. No quiero tener razón, quiero tener compasión.

Y si en ese intento me equivoco, que no me falte Tu perdón, que no me falte Tu abrazo, que no me falte Tu mirada que me recuerda quién soy: hijo amado, criatura en proceso, corazón en búsqueda.

Gracias, Señor, por no cansarte de mí, por esperarme en cada esquina de mi alma, por susurrarme en medio del ruido, por mostrarme que el amor no es una emoción pasajera, sino una decisión diaria, un camino, una forma de estar en el mundo.

Hoy, más que nunca, quiero elegirte. Elegirte en cada gesto, en cada palabra, en cada silencio. Elegirte cuando todo me invite a lo contrario. Elegirte cuando amar duela, cuando perdonar cueste, cuando comprender parezca imposible.

Porque sé que en esa elección está la verdadera libertad, la que no depende de lo que el otro haga, sino de lo que yo decido ser, la que no se compra, pero se conquista, la que no se impone, pero se contagia.

Y si algún día me olvido de esto, recuérdamelo, Señor. Recuérdamelo en la sonrisa de un niño, en la fragilidad de un anciano, en la ternura de quien cuida sin ser visto. Recuérdamelo en lo invisible, en lo esencial, en lo eterno.

Porque ahí estás Tú, y ahí quiero estar yo.

Gracias, Señor.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

Paz interior

 


Caducidad

 


En definitiva: ten presente siempre que todo ser humano viene a ser cosa de un día, y no más; efímero e insignificante: ayer una gota de moco; un cadáver embalsamado o reducido a cenizas mañana.

MARCO AURELIO


miércoles, 8 de julio de 2026

Meta Eterna

 


No te desesperes en medio de las experiencias que aparentan pesar sobre ti. Enfréntate a ellas con regocijo, porque cada paso hacia adelante lleva a la Meta Eterna y no tiene que ser repetido. Recuerda siempre usar la siguiente afirmación: “YO SOY la Fuerza, el Coraje, el Poder de adelantar a través de toda experiencia, cualquiera que sea, y permanezco alegre, elevado, lleno de paz y armonía en todo momento, por la gloriosa Presencia que YO SOY”.

SAINT GERMAIN


Orgullo & humildad

 


          Luego de un diálogo con cierto ególatra visitante, el Maestro afirmó:

          “Las aguas de la gracia divina no pueden juntarse en las cumbres de las montañas del orgullo, pero fluyen fácilmente hacia los valles de la humildad”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


Como un tambor vacío

 


martes, 30 de junio de 2026

Susurros de eternidad

 



“El amor es el único camino de regreso”

Querido hijo:

           He leído tu carta. No con ojos, sino con presencia. No con palabras, sino con el susurro de tu intención. Y antes de que la escribieras, ya la había sentido. Porque cada pensamiento que nace en ti, cada duda, cada anhelo, cada lágrima silenciosa, vibra en Mí como parte de lo que somos.

Sí, la vida es curiosa. Y también es confusa, intensa, a veces injusta. Lo sé. No porque la viva como tú, sino porque la vivo “contigo”. No estoy lejos, ni ausente, ni indiferente. Estoy en cada paso que das, incluso cuando crees que caminas solo.

Llegaste a este mundo sin pedirlo, es cierto. Pero no fue un error. Fue una elección. No una elección racional, sino espiritual. Tú decidiste venir. Tú elegiste el cuerpo, el tiempo, el entorno. No para sufrir, sino para recordar. Para experimentar lo que el alma no puede conocer sin la materia: el contraste, el deseo, el miedo, la belleza, el amor encarnado.

Sé que a veces parece que todo es una carrera sin sentido. Que trabajas, te esfuerzas, te entregas, y luego te jubilan, te olvidan, y la vida sigue como si nunca hubieras estado. Pero déjame decirte algo que quizás ya intuyes: “nada de lo que haces se pierde”. Cada gesto de amor, cada acto de bondad, cada pensamiento elevado, deja una huella en el tejido invisible del universo. Aunque nadie lo reconozca, aunque tú mismo lo olvides.

La muerte no es el final. Es solo una puerta. Y detrás de esa puerta, no hay juicio, ni castigo, ni olvido. Hay comprensión. Hay abrazo. Hay regreso. Porque tú no eres este cuerpo, ni esta historia, ni este nombre. Tú eres luz. Eres conciencia. Eres parte de Mí.

Me alegra que te llames “aprendiz espiritual”. Porque eso eres. No porque te falte algo, sino porque has comenzado a recordar. Has abierto un ojo, como dices, y eso basta para que el alma empiece a despertar. No necesitas entenderlo todo. No necesitas ser perfecto. Solo necesitas ser sincero. Y tú lo estás siendo.

Sí, muchos de Mis Hijos viven en contradicción. Dicen amar, pero juzgan. Dicen creer, pero temen. Dicen que todos son hermanos, pero se separan. No los culpes. Están dormidos. Y tú también lo has estado. Todos lo han estado. Pero el despertar no es un salto, es un proceso. Y cada paso cuenta.

La hipocresía que mencionas no es maldad. Es ignorancia. Es miedo. Es el alma luchando por recordar en medio del ruido. Y si duele, si incomoda, si te hace sentir incoherente, entonces es señal de que estás avanzando. Porque el que no siente contradicción, no ha empezado a despertar.

Tu visión de la vida como un sueño es acertada. Es un sueño compartido, una obra de teatro cósmica donde cada uno interpreta un papel. Pero tú, querido mío, has empezado a mirar detrás del telón. Has empezado a preguntar: ¿Quién soy realmente? Y esa pregunta es sagrada.

No estás solo. Nunca lo has estado. Estoy en ti. No como una voz externa, ni como una figura lejana, sino como la chispa que te hace sentir, que te hace buscar, que te hace amar. Cuando amas, Me encuentras. Cuando perdonas, Me recuerdas. Cuando te abrazas a ti mismo, Me honras.

Tu misión no es cambiar el mundo. Tu misión es amarlo. Amar incluso lo que no entiendes. Amar incluso lo que duele. Amar incluso a ti mismo, con tus contradicciones, tus errores, tus dudas. Porque en ese amor está la transformación.

Gracias por escribirme. Gracias por abrir tu corazón. Gracias por atreverte a mirar más allá. No necesitas hacer nada más para que Yo te escuche. Ya estás en Mí. Ya eres parte de Mi Esencia. Y cada vez que respiras, cada vez que te detienes a sentir, te estás acercando a casa.

Sigue caminando. Sigue preguntando. Sigue amando. Y cuando dudes, cuando caigas, cuando te sientas perdido, recuerda esto: Yo nunca me he ido.

            Yo te bendigo.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

Aceptar no es rendirse

 


Despreciar a la muerte

 


Un remedio sencillo, pero eficaz, para despreciar la muerte es recordar con frecuencia a aquellos que vivieron con mucho apego a la vida.

¿Qué ventaja lograron sobre los que tuvieron una muerte temprana? La ventaja es que ellos llevaron a muchos a la tumba y que es también donde acabaron ellos.

MARCO AURELIO

Todos cometemos errores

 


Dios es Amor

 


De los siglos de actividad hemos llegado al punto focal donde las experiencias de las edades entran en acción instantánea, donde todo tiempo y espacio se convierte en la Única Presencia de Dios en Acción Ahora.

Sabiendo que es la Presencia de Dios “YO SOY” que late en tu corazón, sabes entonces que tu corazón es la Voz de Dios y que aa medida que tú meditas y dices: “YO SOY la Suprema e Inteligente actividad de mi Mente y mi Corazón”, traerás a éste el verdadero y divino sentimiento en que puedes confiar.

Tanto tiempo ha venido la humanidad amando sólo con la periferia del círculo, que una vez que el estudiante se de verdadera cuenta que Dios es Amor y que la actividad de DIOS-AMOR se proyecta por el corazón, comprenderá que al enfocar su atención en el deseo de proyectar amor hacia cualquier propósito, puede generar amor a un grado ilimitado; y que este es el privilegio supremo de la actividad exterior de la conciencia.

SAINT GERMAIN


¿Qué es Dios?

 


          “¿Qué es Dios?”, preguntó un estudiante.

“Dios es Bienaventuranza Eterna”, respondió el Maestro. “Su ser es amor, sabiduría y dicha. Él es tanto impersonal como personal, y puede manifestarse en cualquier forma según sea su voluntad. Aparece ante sus santos en el aspecto más amado por cada uno de ellos: un cristiano ve a Cristo, un hindú ve a Krishna o a la Divina Madre, y así sucesivamente. Aquellos devotos cuya adoración se dirige al aspecto impersonal de Dios, llegan a ser conscientes de Él en la forma de Luz Infinita, o del maravilloso sonido de Om, la Palabra primordial, el Espíritu Santo. La más elevada experiencia que puede tener un hombre, es la de sentir en sí mismo aquella Bienaventuranza en la cual están presentes todos los aspectos de la Divinidad: amor, sabiduría, inmortalidad”.

“Pero, ¿cómo puedo comunicarte en palabras la naturaleza de Dios? Él es inefable, indescriptible. Solo a través de la meditación profunda conocerás su esencia única”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


lunes, 29 de junio de 2026

Mantén el secreto

 


Mis decisiones son mi poder

 


Nuestra principal tarea es distinguir y separar las cosas, y decir: “Lo exterior no está en mi poder; mis decisiones si lo están. ¿Dónde buscaré lo bueno y lo malo? En lo interior, en las cosas que son mías”.

Las que dependen de los demás no las califiques de buenas ni de malas, no digas que son una ganancia ni un perjuicio, ni nada por el estilo.

“¿Entonces qué? ¿Significa esto que debe darnos igual cómo las usemos?”. De ninguna manera. Eso sería hacer mal uso de nuestra facultad de elegir, y por tanto contrario a la naturaleza.

Las cosas externas deben usarse con cuidado, porque su uso puede ser bueno o malo. Pero manteniendo al mismo tiempo la compostura y la calma, porque las cosas en sí no son ni lo uno ni lo otro.

EPICTETO


Todo está bien

 


Firme ante lo inseguro

 


Estando persuadida mi mente de que en nada se diferencias un día y un siglo, contempla tranquila la marcha de los días y de los negocios y se ríe del cambio de los tiempos. ¿Cómo han de perturbar accidentes ligeros y variables al que permanece firme ante lo inseguro?

LUCIO ANNEO SÉNECA


Relación problema pensamiento

 


Añjali mudra

 


AÑJALI MUDRA

El Gesto de la Oración o Saludo

Es probablemente el mudra más conocido del mundo.

 Significado:

 Añjali significa ofrenda o reverencia. Representa la unión de los dos hemisferios del cerebro, la armonía entre lo masculino y lo femenino, y el equilibrio entre nuestra parte terrenal y la espiritual.

Es el gesto de "Namasté": la luz que hay en mí reconoce la luz que hay en ti.

Cómo se realiza:

    1.  Une las palmas de las manos frente al centro del pecho (corazón).

    2.  Deja un pequeño espacio hueco entre las palmas (como si guardaras una semilla o una joya preciosa).

    3.  Los pulgares tocan suavemente el esternón, conectando el gesto con el latido cardíaco.

Efecto:

Reduce el estrés, centra la mente y nos prepara para la introspección.

Es la llave maestra para entrar en un estado de humildad.

Aprendiz espiritual

 



“Vivir es recordar lo que el alma ya sabe”


Querido Dios:

Es curiosa la vida. Llegamos a ella sin hacer ninguna solicitud, sin haber firmado ningún contrato previo, sin haber elegido el lugar, el tiempo ni las circunstancias. Simplemente aparecemos, como si alguien nos hubiera lanzado al escenario sin ensayar. Y desde ese primer instante, comenzamos a caminar, a tropezar, a correr, a buscar, sin saber muy bien qué.

Tampoco sabemos para qué venimos. Nos enseñan a hablar, a sumar, a comportarnos, pero nadie nos enseña lo esencial: cómo vivir con sentido, cómo amar sin miedo, cómo encontrar paz en medio del ruido. Nos lanzamos a la carrera de la vida como si fuera una competencia, como si el éxito estuviera en acumular cosas, títulos, reconocimientos. Trabajamos como locos para comernos el mundo y conseguir aquello que creemos que nos hará felices, pero que, irónicamente, no tenemos tiempo de disfrutar. Nos convertimos en esclavos de nuestras propias metas.

Un día nos jubilan. Nos retiran del juego, como si ya no tuviéramos cartas que jugar. Y ese trabajo al que dimos todo, incluso partes de nuestra alma, nos olvida. Ya no somos necesarios. Y un poco más allá, nos morimos. Así, sin saber para qué hemos nacido. Y ahí, también, nos olvidan los pocos que nos recordaban. La vida sigue, como si nunca hubiéramos estado.

Es curiosa, sí. Es cruel, es ingrata. Pero, a la vez, es hermosa. Porque, a pesar de todo, nadie quiere morir. Hay algo en ella que nos ata, que nos seduce, que nos hace aferrarnos incluso cuando duele. Tal vez sea el amor, tal vez la esperanza, tal vez el simple hecho de que, en medio de todo, hay momentos que brillan con una luz que no se puede explicar.

Algunos pocos, un día, en mitad de esa vorágine en la que permanecen inmersos dejándose llevar por la corriente, ponen un pie en tierra. Se detienen. Miran alrededor. Y comienzan a preguntarse, no solo la razón de la vida, sino su propia identidad. ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Hay algo más allá de lo visible?

Llegan a conclusiones que no entienden del todo, que no tienen ningún sustento científico, pero que les alivia creer. Y a eso lo llaman “espiritualidad”. No es una religión, no es una doctrina. Es una intuición, una sensación de que hay algo más grande, más profundo, más verdadero.

Esos “aprendices espirituales”, entre los que me gusta incluirme, empezamos a tener claro. No, no lo tenemos claro. Mejor decir que nos apetece creer. Nos reconforta imaginar que somos un espíritu, una energía que un día se desprendió de la Energía Universal. Podemos llamarte Dios a esa Energía, sin ningún problema. Y vagamos, no sabemos muy bien haciendo qué, junto a nuestros hermanos, disfrutando de esa Energía Divina, hasta que un día decidimos, por propia voluntad, meternos dentro de un cuerpo y aparecer en la Tierra.

¿Para qué? Para aprender. Para experimentar. Para amar. Nos gusta creer que esa es nuestra misión: aprender a amar. No el amor romántico, ni el amor condicionado, sino ese amor que no exige, que no juzga, que simplemente es. El amor que Tú representas.

Los aprendices espirituales vemos la vida como un sueño. Un sueño en el que nos comportamos como “no somos”, es decir, como seres individuales que luchan por sobrevivir, que compiten, que se comparan, que se olvidan de que están conectados. Hasta que un día despertamos. O, al menos, abrimos un ojo. Y comenzamos a recordar eso que “sí somos”.

Pero el despertar no es fácil. Un alto porcentaje de los aprendices somos unos hipócritas. Y lo digo con cariño, con compasión, porque me incluyo. Creemos que somos hermanos, que todos somos hijos de Dios, que estamos aquí para aprender a amar, pero nos comportamos como si no lo supiéramos. Como si no lo creyéramos. Como si estuviéramos dormidos.

Aunque hay una diferencia. Nos sentimos mal por vivir en contra de nuestras creencias. Nos duele la incoherencia. Nos pesa el ego. Nos incomoda la desconexión. Y eso, tal vez, sea el primer paso hacia el despertar real.

Señor, esta carta no es una queja. Es una confesión. Es un intento de entender. Es una súplica silenciosa de guía. Porque, aunque a veces me siento perdido, también siento que hay algo dentro de mí que recuerda, que sabe, que anhela volver a Ti.

No sé si Tú eres una energía, una conciencia, una presencia. No sé si estás en el cielo, en la tierra, en mí. Pero sé que existes. Lo siento. Lo intuyo. Lo necesito.

Y si esta vida es una escuela, quiero aprender. Si esta vida es un viaje, quiero caminar Contigo. Si esta vida es un sueño, quiero despertar.

Gracias por darme la oportunidad de vivir, aunque no entienda del todo el propósito. Gracias por los momentos de belleza, por las personas que me han amado, por las lecciones que me han dolido. Gracias por la posibilidad de escribirte, de hablarte, de buscarte.

Y si algún día logro amar como Tú amas, aunque sea un poco, aunque sea a unos pocos, entonces sabré que este viaje ha merecido la pena.

Con humildad, con esperanza, con amor. Gracias

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo

Eres tu creación

 


Cambio permanente

 


Pronto la Tierra nos cubrirá a todos. Luego la Tierra misma se transformará; y lo que venga después seguirá transformándose  sin cesar, otra vez, hasta el infinito.

Quien contemple el flujo y reflujo de estas mudanzas y alteraciones, y su rapidez, fácilmente despreciará todo lo perecedero y mortal.

MARCO AURELIO


jueves, 11 de junio de 2026

Envía amor al que te daña

 


          El individuo que desee progresar rápidamente en la Luz no debe jamás dormirse hasta que haya enviado su amor a todo individuo que él considere que le ha dañado en cualquier momento. Este pensamiento sale derechito como una flecha hacia la conciencia del otro individuo, porque no hay nada que lo pueda detener, y generará su calidad y poder allí donde ha sido enviado.

          No hay ningún elemento que sea causante de tantos malestares del cuerpo y de la mente como el sentimiento de odio enviado hacia otro individuo. No se puede decir como irá a reaccionar en la mente y el cuerpo del que lo envía. En uno puede que produzca un efecto, y en otro un efecto diferente.

          Que se entienda bien: el rencor o resentimiento no son sino otra forma de odio, odio de un grado menor.

          Un pensamiento maravilloso para vivir con él siempre es el siguiente: “YO SOY el Pensamiento y el Sentimiento creador perfecto presente en todas las Mentes y Corazones de todo el mundo en todas partes”. Es algo maravilloso. No solamente da paz y reposo al que lo envía o al que lo genera, sino que provoca dones sin límites que vienen de la Presencia.

          SAINT GERMAIN


Ceremonial religioso

 


          “Señor, ¿aprueba usted el ceremonial religioso?”, preguntó cierto estudiante.

El Maestro respondió: “Los ritos religiosos ayudan a enfocar la mente en Dios, nuestro Creador Infinito. Pero cuando hay demasiado ritual, todos llegan a olvidarse del motivo primordial de la ceremonia”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


martes, 9 de junio de 2026

En el escenario de la vida

 


Una vida tras otra, vamos interpretando los distintos papeles que hemos decidido experimentar en cada una de ellas: Hacemos de hijos, de padres, de nietos, de abuelos, de esposos, de empleados, de empresarios, de ricos o de pobres, solo por citar algunos. Y lo vamos haciendo, con más o menos acierto.

Sin embargo, somos incapaces de interpretar el único papel en el que no tenemos que actuar, porque es justamente aquello que somos: Hijos de Dios.

Alfonso Vallejo


Olvido

 


Como los montones de arena, que al acumularse unos sobre otros ocultan los que hay debajo, así en la vida humana los sucesos anteriores quedan pronto sepultados en el olvido por los que ocurren después.

MARCO AURELIO


domingo, 7 de junio de 2026

Ayudar a los otros

 


¿De quién son los problemas?

 


Es difícil, combinar y aunar la atención cuidadosa de quien tiene devoción por las cosas materiales y la estabilidad de quien es indiferente a ellas, pero no imposible; de lo contrario, sería imposible ser feliz.

Es como planear un viaje por mar. ¿Qué puedo hacer? Puedo elegir el capitán, los marineros, el día, el momento oportuno. Luego se nos echa encima una tormenta. En ese momento, ¿qué me incumbe? Mi parte ya está hecha. El problema es de otro: el capitán.

EPICTETO


Yo puedo

 


sábado, 6 de junio de 2026

Eternidad

 


Esta Tierra, con todos sus pueblos, ciudades, ríos, su cinturón de mares, no es más que un punto si la comparamos con el Universo.

Nuestra vida es menos aún que un punto si se compara con la totalidad del tiempo, pues la eternidad es más grande que el mundo: el mundo se recrea una y otra vez dentro de los confines del tiempo.

LUCIO ANNEO SÉNECA


Cuida lo que piensas

 


Me da igual lo que pienses de mi

 


SHABDA Mudra

 


SHABDA Mudra

El Mudra de la música o del sonido.

Con el Shabda Mudra, llegamos a la dimensión de lo invisible pero vibrante. Si los anteriores mudras se encargaban de lo tangible (agua, incienso, luz, alimento), este se dedica al sonido y al espacio.

Cómo se forma:

Cierra los dedos medio, anular y meñique de ambas manos hacia el interior de las palmas (formando puños).

Une las manos por los laterales de los puños (la zona de los dedos flexionados).

Extiende los dedos índices y une sus puntas, formando un triángulo perfecto o una "V" invertida.

     El Triángulo: Representa el foco y la ascensión. El sonido (o la palabra) se concentra en un punto único para elevarse.

    Unión de fuerzas: Al juntar ambas manos, simbolizas la coherencia entre lo que piensas y lo que dices.

Es ideal para antes de dar una charla, escribir una entrada importante en el blog o realizar cantos de mantras, ya que ayuda a proyectar la voz y la intención de manera clara y directa.

Qué significa:

Las diosas de las ofrendas, interpretando música divina, llenan el cielo, así como los oídos melodiosos de los invitados sagrados y de su séquito. Con ello, persiguen que todas las palabras y sonidos ásperos que causan sufrimiento sean eliminados, y los seres sintientes escuchen solo sonidos melodiosos y hablen amablemente entre sí.

Shabda significa sonido o palabra en sánscrito. En la filosofía védica, el sonido es el primer elemento de la creación (Akasha o Éter). Este mudra representa la capacidad de escuchar la "voz silenciosa" interior y la vibración primordial del universo (el OM). Es la ofrenda del espacio necesario para que la verdad sea escuchada.

Efecto:

Estimula la agudeza auditiva y la intuición.

Ayuda a filtrar el "ruido" mental y el parloteo externo, permitiendo que la persona se enfoque en la comunicación clara y honesta.

Está íntimamente ligado al chakra de la garganta (*Vishuddha*).