Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



sábado, 16 de mayo de 2026

Respiración diafragmática

 


Respiración diafragmática

La respiración diafragmática es una técnica de respiración profunda que utiliza el diafragma, el músculo principal situado debajo de los pulmones. Optimiza la entrada de oxígeno, reduce el ritmo cardíaco, disminuye la presión arterial y activa el sistema nervioso parasimpático para reducir el estrés.

Como practicarla

Posición inicial: Acuéstate boca arriba con las rodillas ligeramente flexionadas (puedes usar una almohada bajo ellas) o siéntate derecho en una silla cómoda.

Colocación de manos: Coloca una mano en el pecho y la otra sobre el abdomen (justo debajo de las costillas).

Inhalación: Inhala lenta y profundamente por la nariz. Debes sentir que el abdomen empuja la mano que tienes encima, mientras que la mano en el pecho debe permanecer lo más quieta posible.

Exhalación: Exhala lentamente por la boca con los labios fruncidos (como si soplaras una vela). Al exhalar, siente cómo el abdomen se desinfla y vuelve a su posición inicial.

 

Duración:

Para integrar esta práctica en tu día a día, se recomienda realizar de 5 a 10 minutos al día, por ejemplo, al despertar o antes de dormir

 

Beneficios

Su dominio conlleva una serie de ventajas significativas para la salud física, emocional y mental de cualquier persona.

Mejora la oxigenación: Permite una absorción de oxígeno más eficiente, que beneficia a las distintas funciones de los órganos y tejidos, así como a la producción de energía en el cuerpo.

Reduce el estrés y la ansiedad: Ayuda a reducir el estrés y la ansiedad al estimular el sistema nervioso parasimpático. En consecuencia, proporciona una sensación de calma y relajación.

Mejora la postura y el equilibrio: Al fortalecer el diafragma y los músculos abdominales, contribuye a mantener una mejor postura y equilibrio corporal.

Aumenta la resistencia física: La mayor capacidad pulmonar y la eficiencia en la distribución de oxígeno mejoran la resistencia física y el rendimiento al realizar actividades físicas prolongadas.

Facilita la concentración y el enfoque: Su práctica regular mejora la concentración y el enfoque mental. Por lo tanto, beneficia el rendimiento académico y profesional.

Mejora la digestión: La presión que ejerce sobre los órganos abdominales favorece la digestión y previene problemas gastrointestinales.

Manejo de las emociones: Es una herramienta efectiva para gestionar emociones intensas y promover la autorregulación emocional.

Reducción de la frecuencia cardíaca: Debido a la eficiencia en la oxigenación, la frecuencia cardíaca tiende a disminuir. Por lo tanto, reduce la carga en el corazón y beneficia la salud cardiovascular.

Estabilización de la presión arterial: La presión arterial tiende a disminuir durante la exhalación. Al ser tan profunda en este tipo de respiración, puede ser beneficioso para aquellas personas con hipertensión arterial.

Imagen

 

Técnica:

Inhalación: Al tomar aire, el diafragma se contrae y desciende hacia la cavidad abdominal. Esto crea un espacio negativo en la cavidad torácica y permite que los pulmones se expandan. Por tanto, el aire fluya hacia ellos. En este momento, el abdomen se expande hacia afuera.

Exhalación: Al expulsar aire, el diafragma se relaja y vuelve a su posición de reposo, mientras que los músculos abdominales se contraen gradualmente. Esto aumenta la presión en la cavidad abdominal y dirige el diafragma hacia arriba. De este modo, ayuda a expulsar el aire de los pulmones.

Diferencias con la respiración torácica

Se diferencia notablemente de la respiración torácica. Esta implica principalmente el movimiento del pecho y los hombros. En la respiración torácica, el abdomen tiende a permanecer relativamente inmóvil, mientras que el pecho se eleva y desciende al respirar. Esta modalidad es más superficial y, en consecuencia, menos eficiente en comparación con la respiración diafragmática.


Sin máscaras

 


Recuerda ante todo separar las cosas del tumulto que se forma en torno a ellas y considerar lo que es en sí misma cada una; verás entonces que nada tienen de terrible, salvo el miedo con que las miramos. Lo que les ocurre a los niños nos ocurre a nosotros, (que somos niños grandes): si sus amigos, con los que acostumbran a jugar, se les presentan con una careta, se quedan aterrados. Tenemos que quitarles la máscara no solo a las personas, sino a las cosas también, y contemplarlas en su aspecto natural.

LUCIO ANNEO SÉNECA


El lugar correcto

 


jueves, 7 de mayo de 2026

Meditación guiada: Revocación de votos contraídos en vidas pasadas (20 minutos)

 

La verdad que libera

 


“La libertad no se conquista con fuerza, sino con verdad. 

Y la verdad no se impone, se revela en el amor”

 Querido Dios:

 Desde hace días, hay tres palabras que no dejan de resonar en mi mente: verdad, libertad y justicia. No son solo conceptos abstractos, sino pilares que parecen sostener el alma humana cuando se busca sentido en medio del caos. En medio de esta reflexión, vino a mí un pasaje del evangelio de Juan (8:31-32), donde Jesús dice a los judíos que habían creído en Él: 

 “Si os mantenéis firmes en mi doctrina, sois de veras discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Estas palabras, pronunciadas hace más de dos mil años, siguen siendo tan provocadoras como profundas. Me pregunto si aquellos discípulos que las escucharon por primera vez lograron comprender su verdadero significado. ¿Qué verdad era esa que debían conocer? ¿Cómo podía el conocimiento de algo hacerlos libres? Si no eran esclavos, ¿por qué hablarles de libertad?

Hoy, tantos siglos después, seguimos intentando descifrar el misterio que encierra esa afirmación o, al menos, yo. Algunos, (no todos, lo sé), hemos llegado a entender que esa “verdad” no es una fórmula intelectual ni una doctrina rígida, sino una revelación espiritual. Es el conocimiento profundo de Tu naturaleza, de Tu amor incondicional por la humanidad, y de Tu propósito para cada uno de nosotros. Es una verdad que no se impone, sino que se descubre en lo más íntimo del ser, cuando el alma se abre a Ti con humildad.

Y esa libertad que Jesús promete tampoco es política ni social. No se trata de liberarse de cadenas físicas, sino de las cadenas invisibles que nos atan por dentro: el miedo, el ego, la culpa, la ignorancia, el odio. Es una libertad que se experimenta en el corazón, cuando dejamos de vivir desde el yo y comenzamos a vivir desde el amor. Es la libertad de ser quienes realmente somos: Tus hijos.

Al unir estos dos conceptos, (verdad y libertad), se revela una senda espiritual que trasciende religiones, credos y dogmas. Muchos de nosotros, dejando a un lado las estructuras religiosas, (aunque no necesariamente renunciando a ellas), hemos abrazado la espiritualidad como una forma de vida o, al menos, lo estamos intentando. Y en ese camino, hemos descubierto algo esencial: que todos somos Tus hijos y, por lo tanto, hermanos entre nosotros. Que nuestra misión en esta vida es vivir como Tú lo harías si caminaras entre nosotros. Y aunque no tenemos un Dios encarnado en este momento, tuvimos a Jesús, nuestro hermano mayor, quien nos dejó una lección eterna de amor, compasión y humildad.

Dar testimonio de esta verdad no se logra con palabras vacías, sino desde nuestra esencia más pura, que es también la Tuya: el amor. Porque si Tú eres amor, entonces nosotros, hechos a Tu imagen, estamos llamados a vivir desde ese mismo amor. No como una obligación, sino como una expresión natural de quienes somos en lo más profundo.

Ante esta revelación, no deberíamos seguir buscando excusas ni postergando lo inevitable. Es hora de comenzar a vivir como lo hacía Jesús. No como una figura idealizada, sino como un ejemplo real y alcanzable. Y para ello, propongo una forma sencilla pero poderosa de llevarlo a la práctica:

Vivir en honestidad: No basta con decir que somos Tus hijos. Esa afirmación debe reflejarse en nuestras acciones cotidianas. Ser honestos implica ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Significa actuar con integridad, incluso cuando nadie nos observa. Es vivir con transparencia, sin máscaras ni dobleces.

Evitar la hipocresía: Si decimos que vivimos en Ti, nuestras vidas deben mostrarlo. No podemos predicar amor y justicia mientras actuamos con indiferencia o arrogancia. La hipocresía es una sombra que distorsiona la luz del alma. Jesús fue claro al denunciarla, y nosotros debemos ser igual de firmes al rechazarla en nosotros mismos.

Caminar siguiendo la guía del alma: Nuestra alma es como una brújula que siempre apunta hacia Ti. Pero para seguir su dirección, debemos silenciar el ruido del ego, del deseo desmedido, del juicio constante. Caminar guiados por el alma implica alejarnos del engaño, de la codicia, de todo aquello que nos aleja de la verdad del amor. Es vivir con sensibilidad, con empatía, con compasión.

Confesar nuestros errores: Reconocer nuestras faltas no nos debilita, nos humaniza. Nos recuerda que estamos en proceso, que estamos aprendiendo. Confesar nuestros errores ante Ti y ante los demás nos libera del peso de la culpa y nos abre a la posibilidad de transformación. Es un acto de humildad que nos acerca más a Tu corazón.

Amar sin condiciones: Este es, quizás, el mayor desafío. Amar sin esperar nada a cambio. Amar incluso cuando hemos sido heridos. Amar como Tú amas: sin límites, sin prejuicios, sin reservas. Porque el amor verdadero no busca poseer, sino liberar. Y en ese amor, encontramos la verdad que nos hace libres.

Poner en práctica esta verdad no significa ser perfectos. Tú no nos pides perfección, sino sinceridad. Nos invitas a vivir con un corazón genuino, abierto, dispuesto a aprender, a crecer, a sanar. Nos llamas a caminar Contigo, no como esclavos del deber, sino como hijos que confían en el amor de su Padre.

Y en ese caminar, descubrimos que la justicia que tanto anhelamos no es solo la que se aplica en tribunales, sino la que se vive en cada gesto de equidad, en cada acto de respeto, en cada decisión que honra la dignidad del otro. La justicia verdadera nace del amor, y se manifiesta en la forma en que tratamos a los demás.

Por eso, hoy quiero decirte, Señor, que estoy dispuesto a vivir esta verdad. A buscarla cada día, a encarnarla en mis palabras, en mis silencios, en mis acciones. No porque sea fácil, sino porque es lo único que da sentido a esta vida. Porque en Ti encuentro la paz que el mundo no puede dar, la libertad que no depende de circunstancias externas, y la justicia que nace del corazón.

Gracias, Señor.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo


¿Cómo se resuelven las cosas?

 



La Tierra: Un punto diminuto

 


Corta es la vida del que elogia y del que es elogiado; del que recuerda y del que es memorable. Además, estás cosas suceden en un rinconcito de esta región, en donde no todos están de acuerdo con esos elogios, y ni si quiera uno está siempre de acuerdo consigo mismo. Y, por último, la Tierra entera es un punto.

MARCO AURELIO


domingo, 3 de mayo de 2026

ALOKE Mudra

 


ALOKE Mudra

El gesto de la Luz

Siguiendo la serie de ofrendas rituales, el Aloke Mudra es la progresión natural después del incienso. Si el Dhupe elevaba el aroma, el Aloke (o Aloka) ofrece la Luz.

Significado:

Aloke significa luz o iluminación. Este mudra simboliza la ofrenda de una lámpara o vela a la divinidad. Representa la claridad mental, el conocimiento que disipa las sombras de la ignorancia y la luz del alma que guía el camino de regreso a casa.

El gesto de levantar los pulgares representa las llamas de las velas o mechas de las lámparas.

Las diosas llevan lámparas que eclipsan incluso los rayos del sol y llenan el cielo. Hacen las ofrendas de luz a sus invitados sagrados y a su séquito con el fin de disipar las oscuras nubes de confusión, incomprensión e ignorancia en las que se pierden la mayoría de los seres sintientes.

Cómo se forma:

Primero, las palmas de las manos se miran, cara a cara, separadas y con los pulgares hacia arriba. Después, manteniendo el dedo pulgar en alto, las manos se recogen en puño y se unen.

Efectos:

Despierta el "tercer ojo" (Ajna Chakra).

Mejora la percepción espiritual y ayuda a visualizar soluciones en momentos de "niebla" mental.

Es el gesto de la claridad absoluta.

 


Esclavos

 


Cuando veas a alguien arrastrarse ante otro, o adularlo en contra de su propia opinión, puedes tener la seguridad de que no es libre. Y no solo si lo hace por una simple cena, sino incluso por una prefectura o un consulado. A los que hacen estas cosas a cambio de una minucia, puedes llamarlos esclavos menores, mientras que los que se arrastran a cambio de grandiosidad, puedes llamarlos grandísimos esclavos, como se merecen.

EPICTETO

Pérdida económica

 


Todo individuo que haya expresado una aparente pérdida económica debe, inmediatamente, usar la maravillosa afirmación de Jesús: “YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”…, (de mi negocio, mi comprensión o lo que seas pertinente).

SAINT GERMAIN

lunes, 27 de abril de 2026

Yo Soy uno con Dios

 


A medida que “Self-Realization Fellowship”, (organización fundada por Paramahansaji), se expandía rápidamente, el Maestro observó que algunos discípulos se dejaban absorber, excesivamente, por el trabajo, por lo cual les previno: “Jamás se dejen absorber tanto por sus labores, que no puedan cantarle secretamente al Señor: Tú eres mío; yo soy Tuyo”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


Meditación guiada: Meditación de sanación en las Llamas Sagradas (20 minutos)

 

domingo, 26 de abril de 2026

Las cosas en sí mismas

 


Las cosas que te agradan o te son de utilidad, o aquellas que amas, acuérdate de considerarlas como son en sí mismas.

Empieza el examen por las que menos te importan. Por ejemplo: cuando manejas una olla de barro, piensa que es una olla de tierra lo que manejas y que puede quebrarse fácilmente. Porque habiendo hecho esta reflexión, si llegase a quebrarse, no te alterarás.

EPICTETO


Respiración consciente

 


Respiración consciente 

A continuación, te planteo un ejercicio muy sencillo para tomar consciencia de la respiración.

Siéntate en Padmasana o Vajrasana según te resulte más cómodo o si has tenido un día muy activo y sientes tu mente muy fluctuante puedes incluso estirarte en Savasana.

Pon tu mano derecha encima de tu pecho y la izquierda en tu vientre y ves escuchando el ritmo de tu respiración. Siente cómo entra el aire en tu vientre, sube a tus pulmones y cómo se expande tu caja torácica y cómo después, al exhalar el aire hace el recorrido inverso. Ves observando cómo tu cuerpo va liberando tensión y se va relajando.

Deja pasar los pensamientos que vayan apareciendo en tu mente. No intentes retenerlos ni te preocupes porque vayan fluctuando en tu mente es normal. Tú céntrate en el ritmo de tu respiración que te llevará a estar más presente en el aquí y el ahora.

Si ya estás familiarizado con ejercicios de respiración y pranayama también puedes sumar unos tiempos. Por ejemplo: inspira en 8 tiempos, retén en 8 y exhala en 8. Y realiza el mismo ejercicio en 6 tiempos, 4 tiempos, 2 tiempos y en 1 tiempo. Ya verás cómo coordinar la respiración te ayudará a concentrarte en ella e ir liberando tu mente y cuerpo.

Beneficios principales:

Salud Mental y Emocional:

Reducción de estrés y ansiedad: Disminuye el cortisol y calma el sistema nervioso.

Autorregulación emocional: Ayuda a gestionar la ira y las emociones intensas, fomentando la calma.

Mayor enfoque y claridad: Mejora la concentración al reducir los pensamientos intrusivos.

Beneficios Físicos:

Salud cardiovascular: Reduce la presión arterial y mejora la función cardíaca.

Relajación muscular: Alivia tensiones físicas acumuladas.

Mejor oxigenación: Incrementa el intercambio gaseoso y la energía a nivel celular.

Optimización del sistema respiratorio: Útil para mejorar la eficiencia pulmonar.

Mejora de la digestión: Al promover la relajación, facilita la digestión.

Bienestar General:

Mejor calidad de sueño: Ayuda a combatir el insomnio.

Mayor energía: Dedicar unos minutos diarios a esta práctica permite recargar energías.


El secreto de la abundancia

 


El verdadero secreto de la abundancia es: Aceptar lo que tienes, aceptarlo con alegría y compartirlo, compartirlo en todas sus formas: Dar, ofrecer, entregar, donar, regalar, otorgar, ayudar, ceder, obsequiar, proporcionar, aportar, suministrar, proveer, y todo eso sin esperar nada a cambio.

          ALFONSO VALLEJO

Las partes del todo

 


Menospreciarás el canto más deleitable al oído, el baile y el pancracio, (lucha libre), si divides la tonada armoniosa en sus tonos particulares y en cada uno te preguntas: “¿Esto es lo que me embelesa?”, pues sin duda te avergonzaría confesarlo. Con el baile, haz otro tanto en cada movimiento y gesto particular del cuerpo, y haz lo mismo en lo que toca al pancracio.

En suma, salvo ante la virtud y las acciones que emanan de ella, acuérdate de volver sobre las partes y considerarlas tomadas por sí solas, pues dividiendo las cosas de esa manera te serás fácil despreciarlas.

Finalmente, traslada esto mismo a tu vida entera.

MARCO AURELIO


Acumular riquezas

 


El hombre puede usar consciente o inconscientemente lo necesario de la Presencia “YO SOY” o de la Energía Divina para acumular a través de la actividad exterior gran cantidad de dinero. Pero ¿dónde está la seguridad de que lo va a conservar?

Yo te aseguro que ningún ser en el mundo físico pueda conservar la riqueza acumulada si él no tiene en cuenta que Dios es el Poder que la produce y la mantiene.

SAINT GERMAIN


martes, 21 de abril de 2026

Esclavos voluntarios

 


Porque ¿quién no es esclavo? Uno es esclavo de las mujeres, otro del dinero, otro de la ambición, y todos somos esclavos del miedo. Te presentaré a un antiguo cónsul que es esclavo de una vieja, y a otro, muy opulento, que es esclavo de una criada, ¡te mostraré a jóvenes ilustres que viven al servicio de algún comediante! Y no hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria.

LUCIO ANNEO SÉNECA


Dhupe Mudra

 


DHUPE Mudra

El término "Dhupa" significa incienso

Significado y Beneficios

Este mudra simboliza la elevación de las oraciones y la purificación del ambiente a través del elemento Aire y el Fuego. Representa la transmutación de la materia en espíritu, tal como el incienso se convierte en humo fragante que sube al cielo.

El gesto de la mano simboliza que se espolvorea incienso molido, o bien que se sostienen dos varitas de incienso.

Mediante este mudra en movimiento, las diosas ofrendan a sus invitados sagrados y a su séquito incienso divino y fragante que llena el cielo en forma de volutas de humo. El propósito es que se purifiquen todos los olores malos y repulsivos de los mundos. Esto incluiría los malos olores provenientes de los actos de juicio y parcialidad, así como de la conducta inmoral de los seres sintientes.

Cómo realizarlo

   1. Posición Inicial: Siéntate o párate cómodamente (como en Tadasana).

   2. Forma de Cuenco: Junta las manos frente a ti con las palmas hacia abajo.

   3. Contacto: Une suavemente los bordes exteriores de los dedos meñiques.

   4. Curvatura: Flexiona ligeramente los dedos hacia adentro, con el pulgar cubierto por los cuatro dedos restantes.

   5. Relajación: Mantén los hombros relajados y respira profundamente mientras visualizas lo que deseas ofrecer o recibir. 

Efectos:

Ayuda a concentrar la intención y a "elevar" el pensamiento por encima de las preocupaciones mundanas. En la práctica espiritual, se usa para limpiar la mente de pensamientos "densos".

 


domingo, 19 de abril de 2026

El miedo como maestro

 



No es el miedo quien nos aleja de lo que somos, 

sino el olvido de que siempre podemos volver

 

Querido hijo:

 Gracias por tu carta. Cada frase que Me has escrito es un susurro de tu esencia, una señal de que estás despertando, de que estás recordando. Y eso, para Mí, es motivo de gozo.

Has comprendido algo esencial: el miedo no es un castigo, ni una falla, ni una debilidad. Es una señal. Un faro encendido en la niebla que te indica que te has alejado de tu verdad. No viene a destruirte, sino a devolverte a ti. No viene a paralizarte, sino a invitarte a mirar más profundo.

Tú lo has dicho con una claridad que me conmueve: el miedo es la distancia que pones entre lo que eres y lo que crees que debes ser. Y esa distancia, aunque a veces parezca insalvable, siempre puede acortarse. Porque tu esencia nunca se va. Nunca se pierde. Nunca se rompe. Solo se cubre, se silencia, se posterga. Pero está ahí, intacta, esperando tu regreso.

Yo Estoy en esa esencia. No en las máscaras, no en las exigencias, no en los deberías. Estoy en lo que vibra cuando te permites ser. Estoy en el suspiro que das cuando algo te conmueve. Estoy en la certeza que sientes cuando haces algo que te representa. Estoy en tu intuición, en tu alegría, en tu paz. Estoy en ti, no fuera de ti.

Y por eso, cuando te alejas de ti mismo, sientes miedo. Porque en ese alejamiento, también te alejas de Mí. No porque Yo me vaya, sino porque dejas de verme. Porque te distraes con voces ajenas, con expectativas externas, con exigencias que no nacen de tu corazón. Y entonces, el miedo aparece. No como castigo, sino como recordatorio.

El miedo te dice: “Aquí no estás siendo tú”. Y tú, en tu sabiduría, has empezado a escucharlo. Has dejado de pelear con él, de querer eliminarlo, de disfrazarlo. Has empezado a dialogar con él, a preguntarle qué quiere mostrarte. Y eso es valentía. Eso es madurez espiritual. Eso es amor.

Porque sí, el miedo puede disfrazarse de muchas cosas. De prudencia, de lógica, de sensatez. Pero tú ya sabes distinguirlo. Ya sabes que, cuando algo te aleja de tu entusiasmo, de tu verdad, de tu voz interior, hay miedo detrás. Y no lo juzgas. Lo abrazas. Lo escuchas. Lo transformas.

Eso es lo que Yo deseo para ti. No que vivas sin miedo, sino que vivas con conciencia. Que no te exijas perfección, sino autenticidad. Que no te esfuerces por encajar, sino por expandirte. Que no te limites por temor al rechazo, sino que te aceptes tanto que el rechazo pierda poder.

Porque cuando tú te aceptas, cuando tú te eliges, cuando tú te honras, el miedo se disuelve. No porque desaparezca, sino porque pierde su función. Ya no necesita gritar, porque tú ya estás escuchando. Ya no necesita bloquearte, porque tú ya estás fluyendo.

Y eso es lo que estás haciendo. Estás volviendo a ti. Estás reconectando con tu esencia. Estás recordando que no necesitas ser otro, ni demostrar nada, ni cumplir con estándares ajenos. Estás reconociendo que tu valor no depende de tus logros, ni de tu imagen, ni de tu rendimiento. Tu valor es inherente. Es eterno. Es divino.

Tú eres suficiente. Siempre lo has sido. Incluso en tus momentos de duda, incluso en tus caídas, incluso en tus silencios. Yo nunca he dejado de verte. Nunca he dejado de amarte. Nunca he dejado de creer en ti.

Y ahora que tú también estás empezando a verte, a amarte, a creer en ti, todo empieza a cambiar. No porque el mundo cambie, sino porque tú lo miras desde otro lugar. Desde tu centro. Desde tu verdad. Desde tu esencia.

Ese lugar, como bien lo has dicho, siempre está disponible. No importa cuánto te hayas alejado, siempre puedes volver. Porque ese lugar no es geográfico, ni temporal. Es espiritual. Es eterno. Es tú.

Y cada vez que eliges escucharte, cada vez que eliges ser tú, cada vez que eliges avanzar, aunque te tiemble la voz, estás volviendo. Estás sanando. Estás despertando.

Yo Estoy contigo en cada paso. No como juez, sino como compañero. No como exigencia, sino como presencia. No como meta, sino como camino.

Y quiero que sepas algo más: no estás solo. Cada ser humano vive este proceso. Cada alma encarnada experimenta el miedo, la desconexión, la búsqueda. Es parte del viaje. Es parte del aprendizaje. Es parte del amor.

Porque amar no es solo sentir lo bonito. Amar es también atravesar lo incómodo. Amar es mirar el miedo y decirle: “Gracias por mostrarme lo que necesito sanar”. Amar es elegir la verdad, aunque duela. Amar es ser tú, aunque incomode.

Y tú estás amando. Estás amándote. Estás amando tu proceso. Estás amando tu camino. Y eso Me llena de alegría.

Sigue así. Sigue escuchándote. Sigue cuestionando tus miedos. Sigue eligiendo tu esencia. No te prometo que será fácil, pero sí te prometo que será verdadero. Que será pleno. Que será tuyo.

Y cada vez que lo hagas, cada vez que te acerques a ti, te estarás acercando a Mí. Porque Yo no estoy en lo que aparentas, sino en lo que eres. No estoy en lo que logras, sino en lo que sientes. No estoy en lo que muestras, sino en lo que vibras.

Estoy en tu risa espontánea. En tu lágrima sincera. En tu silencio profundo. En tu mirada honesta. En tu paso valiente. En tu abrazo cálido. En tu palabra auténtica.

Estoy en ti. Siempre he estado. Siempre estaré.

Gracias por tu carta. Gracias por tu sinceridad. Gracias por tu valentía. Gracias por tu amor.

Te bendigo. Te acompaño. Te celebro.

CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo


El secreto de la felicidad

 


Ilusión

 


Cierto devoto luchaba, con escaso éxito, por dominar sus habilidades. El Maestro le dijo: “No te pido al presente que domines a “maya”. Todo lo que te pido es que la resistas”.

PARAMAHANSA YOGANANDA


miércoles, 8 de abril de 2026

Opulencia


La cosa más grande que la humanidad está buscando en realidad es la Paz y la Libertad, que siempre son las puertas de la dicha. No hay sino una manera de recibir esto y es conocer a Dios en la Presencia “YO SOY”, y que esta Presencia es la única Inteligencia que actúa en tu vida y tu mundo en todo momento. Acepta esto, vívelo.

Una de las cosas más asombrosas que he atestiguado desde que estoy en el Estado Ascendido, es la idea distorsionada de la libertad financiera eterna, y es la de conocer y sentir en todas las fibras del ser “YO SOY la Sustancia, la Opulencia, ya perfeccionadas en Mi Mundo, de todas las cosas constructivas que pueda yo concebir o desear”.

Esta es la libertad financiera verdadera. Este concepto te la traerá y no dejará que se te escape.

                                                                                                   SAINT GERMAIN 

La vida es corta

 


Nuestra vida no dura más que un momento, y todavía menos de un momento; pero la naturaleza, dividiendo este momento, le ha dado apariencia de mayor duración.

Ha hecho la infancia, la adolescencia, la edad adulta (que va gradualmente cuesta abajo hacia la ancianidad) y la ancianidad misma.

¡Cuantas etapas para un trayecto tan corto!

LUCIO ANNEO SÉNECA


Serenidad

 


¿Dónde está Dios?

 


Donde haya un pájaro, donde haya una flor, donde haya una piedra y donde haya una nube, ahí está Dios. En la brizna de hierba, en la gota de agua, en el grano de arena y en la chispa del fuego, ahí está Dios. En la catedral, en la pagoda, en el salón del reino y en la mezquita, ahí está Dios. En el bar, en el prostíbulo, en el casino y en la sala de meditación, ahí está Dios. En el agua, en el fuego, en el aire y en la tierra, ahí está Dios.

            Dios está alrededor de ti, pero también está en ti, donde puedes encontrarle en cualquier momento, porque cualquier momento es bueno para encontrarte con Dios.

            Solo tienes que respirar, mantener la atención en esa respiración, y dejarte llevar hacia tu interior. Sin darte cuenta te encontrarás con Él cara a cara. ¡Apúrate, te está esperando!


Eternidad

 


           Puedes liberarte de muchas cosas superfluas que turban tu paz interior, puesto que todas está en tu cabeza. Conseguirás de inmediato un campo más extenso para desahogo de tu espíritu si abarcas en tu mente todo este mundo, si reflexionas sobre la infinitud del tiempo y meditas sobre la rápida mutación de cada casa en particular; sobre cuan breve es el espacio que media entre su principio y su fin, cuan inmenso fue el tiempo anterior a su nacimiento y cuan infinita será igualmente la eternidad que sucederá a su disolución.

MARCO AURELIO


viernes, 3 de abril de 2026

Como niños

 


          Que triviales son las cosas que admiramos. Somos como los niños, que toman por valioso cuanto les sirve de juguete y corren con más apremio hacia una bagatela que hacia sus padres y hermanos. ¿En qué nos diferenciamos de ellos, como dice Aristón, sino en que nuestra insensatez de adultos nos hace codiciar cuadros y estatuas, y es por tanto un desvarío más caro que el suyo?

LUCIO ANNEO SÉNECA


Deja de pensar

Meditación guiada: Atravesar la noche (28 minutos)

 

El misterio del dolor que transforma

 


" Hay heridas que no destruyen: revelan quién eres"


El 3 de abril, Viernes Santo, es un día que nos invita a entrar en el misterio más profundo de la experiencia humana: el dolor. No el dolor como castigo, ni como tragedia, ni como derrota, sino el dolor como umbral. Como tránsito. Como lugar donde algo muere para que algo más verdadero pueda nacer. 

Hoy la vida te invita a mirar de frente tus propias cruces, no para quedarte en ellas, sino para comprender lo que te enseñan.

El Viernes Santo no es un día de desesperanza; es un día de verdad. Es el día en que la vulnerabilidad se hace visible, en que la fragilidad se vuelve sagrada, en que el sufrimiento se transforma en un acto de amor. Es el día en que se revela que incluso en los momentos más oscuros hay un propósito, una luz que aún no se ve, un sentido que se está gestando.

Hoy la vida te invita a contemplar tus heridas desde otro lugar. No desde la culpa, ni desde la vergüenza, ni desde la resistencia, sino desde la compasión. Cada herida que llevas cuenta una historia. Cada dolor que has atravesado te ha moldeado. Cada caída te ha enseñado algo que no podrías haber aprendido de otra manera. 

El Viernes Santo te recuerda que el dolor no es el final del camino; es parte del camino. Y que incluso en los momentos en que todo parece romperse, algo en ti se está fortaleciendo.

Este día también nos habla de entrega. De ese momento en que Jesús, desde la cruz, pronuncia palabras que no nacen del miedo, sino del amor. Palabras que perdonan, que confían, que se rinden a un propósito más grande. 

La entrega en el dolor no es resignación; es sabiduría. Es reconocer que hay cosas que no puedes controlar, que hay procesos que no puedes acelerar, que hay noches que deben vivirse para que llegue el amanecer.

Hoy es un buen día para preguntarte: ¿Qué parte de mí está atravesando un Viernes Santo? ¿Qué dolor estoy llamado a mirar con más compasión? ¿Qué necesito perdonar, a otros o a mí mismo, para poder avanzar? ¿Qué está muriendo en mí para que algo nuevo pueda nacer?

El Viernes Santo también es un día de silencio interior. De detenerse. De no huir. De no distraerse. De permitir que el alma hable. 

A veces, el dolor más profundo no necesita soluciones; necesita presencia. Necesita que te sientes con él, que lo escuches, que lo abraces. 

Porque cuando abrazas tu dolor, deja de ser enemigo y se convierte en maestro.

Este día te invita a honrar tus procesos. A reconocer tu valentía. A mirar tu historia con ternura. A comprender que cada sombra que has atravesado te ha traído hasta aquí. 

Y que aquí, justo aquí, hay un propósito.

El Viernes Santo no es un día para quedarse en la oscuridad; es un día para comprenderla. Para atravesarla con conciencia. Para permitir que te transforme. 

Porque el dolor, cuando se mira con amor, se convierte en luz. 

Y tú estás llamado a esa luz.

Propuesta de trabajo del día: Ejercicio: “Mi herida sagrada”

1. Elige una herida emocional que aún te duela. 

2. Escríbela en tu diario con honestidad. 

3. Luego escribe: “Esta herida me ha enseñado…” 

4. Completa la frase con lo que hayas aprendido. 

5. Termina escribiendo: “Me permito sanar”.

Meditación Guiada: Atravesar la noche (Meditación guiada en la siguiente entrada)

DIARIO DE LUZ - Alfonso Vallejo