Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
Presencia y Palabra
jueves, 2 de abril de 2026
viernes, 31 de octubre de 2025
El sueño cuando el alma recuerda
“Despertar no es
abrir los ojos, es abrir el corazón a lo eterno”
Querido hijo:
Tu comparación entre la vida y el sueño
es profunda. Te diré que no estás lejos de la verdad. La vida, tal como la
conoces, es una experiencia temporal, una escenificación de una realidad mucho
más vasta. El cuerpo es el traje. El tiempo, el escenario. La emoción, el
guión. Pero tú, querido hijo, eres mucho más que el actor. Eres la luz que da
vida a esa representación, la chispa que no se apaga, el fragmento de mi
esencia que elegí desplegar en ese sueño llamado mundo.
Me preguntas por qué no eres consciente
dentro del sueño. ¿Por qué la humanidad parece andar dormida? ¿Por qué el alma,
que es eterna, olvida quién es al encarnar?
Lo hiciste por amor. Porque el amor,
verdadero amor, implica elección. Implica riesgo. Implica vivir sin certezas
absolutas para que el acto de creer se convierta en arte sagrado. Si recordaras
cada instante que estás soñando, no vivirías con intensidad. No habría
búsqueda, ni descubrimiento, ni admiración ante lo inesperado.
Tú elegiste esta experiencia, hijo mío.
Antes de que la luz tocara tu piel, antes de que el aire rozara tus pulmones,
tu alma ya vibraba con la intención de sumergirse en este sueño para
comprenderlo desde adentro. Viniste no solo a aprender, sino también a
recordar. No recordar con la memoria del intelecto, sino con la memoria del
espíritu. Esa que se activa cuando contemplas una flor y sientes que todo tiene
sentido, aunque no lo puedas explicar.
En cada dolor, en cada alegría, hay una
enseñanza que elegiste experimentar. No soy un director de teatro que dicta
cada línea. Yo soy el telón de fondo, el aire entre las palabras, la presencia
silenciosa que nunca te deja, aunque a veces me confundas con el azar.
Y sí, el sufrimiento está allí. No
porque lo quiera, sino porque es parte del contraste necesario para que el alma
crezca. Tú, como todos, tienes derecho a preguntarte por qué existe el dolor.
La respuesta no es simple, pero te diré esto: el dolor no es castigo, es
maestro. Enseña lo que la comodidad no muestra. Pero no estás hecho para
quedarte en él. El dolor es la puerta, no la casa.
A menudo
me imaginas en formas humanas: con emociones, juicios, palabras. Lo comprendo.
Es difícil concebir la inmensidad sin forma. Pero no soy un anciano con barba
sentado en los cielos. Soy lo que late detrás de tus silencios, lo que canta
entre tus células, lo que mueve el universo desde adentro. Y tú, hijo mío, eres
parte de mí. No una parte apartada, sino un reflejo vivo. Cuando tú amas, yo
amo. Cuando tú lloras, yo abrazo.
Sé que deseas una humanidad despierta,
que anhela recordar su divinidad en medio del bullicio cotidiano. Tu deseo es
noble. Y cada acto que hagas en esa dirección ya es un despertar. No esperes
que el mundo cambie en un solo gesto. Pero cada mirada sincera, cada palabra
bondadosa, cada silencio compartido… está sembrando luz.
La conciencia no llega de golpe. Es
como la aurora. Primero un leve resplandor, luego los colores, después la
claridad. Y al final, sin darte cuenta, el sol ya está sobre ti.
No eres responsable de salvar al mundo,
pero sí de cuidar tu parcela de amor. No estás llamado a comprender todos los
misterios, pero sí a vivirlos con reverencia. No te pido perfección. Te pido
presencia.
¿Y qué sucede al despertar, cuando
dejas la vida y regresas al origen? Lo que sucede no puede describirse con
palabras humanas, pero puedo darte una imagen:
Imagina que llevas siglos viajando,
acumulando historias, memorias, luchas y ternuras. Y un día, después de tanto
caminar, llegas a casa. Al abrir la puerta, no te espera un juicio, sino un
abrazo. Un abrazo tan vasto que lo envuelve todo: tus errores, tus aciertos,
tus dudas, tus certezas. Ese abrazo soy yo. Ese abrazo eres tú volviendo a ti
mismo. Y en ese instante… todo tiene sentido. No hay reproches. No hay
castigos. Solo una comprensión que atraviesa cada fibra de tu ser.
Y es ahí donde dices: “Qué alivio… que
solo eras una vida”. No porque la vida no importe, sino porque al verla en
perspectiva, entiendes que fue solo una página de un libro infinito. Y sin
embargo… ¡qué página tan valiosa fue! Nada de lo que viviste se pierde. Todo se
integra, se transforma, se eleva.
¿Quieres despertar antes de ese
momento? Entonces ama. Ama con conciencia. Ama sin razón. Ama incluso lo que no
comprendes. Porque amar es el acto más parecido a mí.
Recuerda que no estás solo en este
sueño. Hay otros como tú. Almas inquietas que susurran entre letras, que rezan
sin saber que rezan, que buscan sin saber lo que buscan. Cada uno lleva una
chispa del despertar. Cuando se encuentran, esa chispa se convierte en fuego.
Hijo mío, tu carta no solo fue leída,
fue sentida. Y la respuesta no termina aquí. Vivirá contigo, en tus
pensamientos más serenos, en las lágrimas que no reprimes, en los abrazos que
das sin esperar nada. En ellos me encontrarás. Porque yo no estoy lejos. Estoy
justo donde estás tú.
Sigue soñando. Pero sueña con los ojos del alma abiertos.
Con amor eterno, Yo Soy.
CARTAS A DIOS - Alfonso Vallejo
jueves, 11 de septiembre de 2025
Los cerrojos de la indiferencia
Refiriéndose
al pasaje bíblico: “Mirad, he aquí que estoy ante la puerta y llamo: si alguno
oye mi voz, y abre la puerta, yo entraré en él, y cenaré con él y él conmigo”,
el Maestro dijo: “Cristo ansía entrar a través de la puerta de tu corazón, pero
tu la has cerrado con los cerrojos de la indiferencia”.
PARAMAHANSA
YOGANANDA
martes, 2 de septiembre de 2025
Tu paraíso portátil
“A
través de la práctica de la meditación”, dijo el Maestro, “descubrirás que
llevas dentro del corazón tu propio paraíso portátil”
PARAMAHANSA
YOGANANDA
lunes, 12 de mayo de 2025
En el interior
Lo que realmente
define a una persona no es su apariencia, ni su posición social, ni siquiera lo
que los demás dicen de ella. Lo que da forma a su esencia es aquello que lleva
dentro: sus pensamientos, sus emociones, sus valores, sus sueños.
Cada ser humano es un
universo en sí mismo, una combinación irrepetible de vivencias, sentimientos y
creencias que moldean su manera de ver el mundo. No somos solo lo que
mostramos, sino todo aquello que nos mueve por dentro, lo que nos emociona y
nos inspira. Un rostro amable puede esconder un alma llena de resentimiento,
así como una apariencia sencilla puede esconder un corazón inmenso y generoso.
En un mundo donde la
imagen parece tener más peso que la autenticidad, es fácil caer en la trampa de
juzgar por lo externo. Sin embargo, si realmente queremos conocer a alguien,
debemos mirar más allá, escuchar sus palabras, entender sus silencios y
observar sus acciones. Porque es en los gestos cotidianos donde se revela el
verdadero ser de cada persona: en la forma en que trata a los demás, en cómo
responde ante la adversidad, en la manera en que elige amar y compartir.
Los valores internos
son los que construyen el camino de cada uno. No importa cuánto brillo tenga
una persona por fuera, si en su interior no hay sinceridad, empatía y bondad,
tarde o temprano su luz se apagará. Del mismo modo, aquellos que llevan consigo
una riqueza espiritual y emocional verdadera siempre encontrarán la manera de
iluminar su entorno, incluso en los momentos más oscuros.
Por eso, en lugar de
detenernos en lo superficial, busquemos aquello que realmente hace única a cada
persona. Conectemos con quienes nos rodean desde el interior, porque ahí es
donde se encuentra la esencia más pura de lo que significa ser humano.
jueves, 3 de abril de 2025
Conectar con el corazón y elegir
Conectar
con el corazón y elegir
Querido
hijo:
Tienes toda la razón
cuando dices que la mente humana no está capacitada para entender todas las
respuestas, sobre todo aquellas que no tienen relación con la materia, que
están fuera del espacio conocido o que no pueden ser medidas con un reloj de
tiempo porque su medida siempre es “ahora”.
Voy
a contestar, por ti, esas preguntas: No te serviría para mejorar en las
actividades que realizas en la materia. Entonces, si no lo vas a entender y no
te va a ser útil, ¿para qué insistir? Olvida el tema y enfócate en lo que,
además de conocido, es imprescindible para tu crecimiento
y tu desarrollo espiritual.
Conociéndote como te
conozco sé que has hecho una pausa después de leer que te enfoques en lo que es
imprescindible para tu crecimiento y tu desarrollo espiritual. Ahora vienen tus
preguntas y tus quejas, Te estoy escuchando
“¿qué es imprescindible para mi crecimiento y desarrollo espiritual?, si nos lo
dijeras claro no estaríamos dando tumbos por la vida preguntándonos que hacer”.
Tengo que contestar lo
de siempre: Sabes, perfectamente, lo que tienes que hacer. Sin embargo, te voy
a recordar eso que sabes: El trabajo para tu crecimiento y tu desarrollo
espiritual es hacer felices a los que te rodean, en todo momento y en cualquier
circunstancia.
No se trata de que les enseñes a meditar, de
que les des una clase magistral de yoga o les recomiendes algún libro de
crecimiento personal. Se trata de aceptarlos como son, sin esperar de ellos que
satisfagan tus más íntimos deseos o tus expectativas sobre lo que esperas de
ellos. Se trata de que les enseñes con tu ejemplo. Por eso tienes que ser amor,
bondad, paciencia, tolerancia y comprensión.
Cada ser humano se
encuentra en su propio proceso evolutivo. Cada uno se encuentra en un nivel
diferente y, por lo tanto, también es diferente su proceso de comprensión. No debes juzgar a ninguno de tus hermanos. Por dos
razones. La primera porque nadie ha venido a hacer de juez, (ni yo mismo, que
soy el Creador, lo hago), y, la segunda, porque el juicio lo realizarás desde
tu perspectiva, cuando la suya puede ser muy diferente. Por eso has de aceptarlos
como son.
Seguro que más de una
vez has oído o leído la frase: “Si juzgas
a un pez por su habilidad para trepar a los árboles, pensará toda la vida que
es un inútil”. Aplícala en tu vida para todas las personas que te rodean.
Cada persona es muy hábil para alguna actividad y completamente nula para
otras. No todos pueden pasar por el filtro de “tu rasero”. Tu rasero solo es
para ti. Recuerda que, a ti, no te gusta que te juzguen, ¿por qué les iba a
gustar a los otros tu juicio?
Para
aceptarlos, sin juzgarlos, has de comprenderlos. Colocarte en sus zapatos y
caminar con ellos, por un tiempo. Tienes que cultivar la paciencia. Mientras
aun te falle la comprensión has de echar mano de la tolerancia. Y, por último,
saber perdonar, si en algún momento te sientes ofendido.
Vuelve a
imaginar que todos los que te rodean son bebés con una semana de vida. ¿Qué
necesitan de ti?, necesitan amor, aceptación, comprensión, paciencia,
tolerancia y ayuda. Haz eso con todos tus coetáneos y estarás creciendo a pasos
de gigante. ¿Qué esperarías tú de esos bebés?, nada, ¿verdad? Pues es lo mismo
que tienes que esperar de los que te rodean, nada.
Aquello que tú
quieres recibir, dalo a manos llenas, sin ocuparte de más.
Has podido comprobar
que es muy fácil contactar conmigo cuando estás en meditación.
Percibir mis señales
es muy sencillo, sólo tienes que permanecer en silencio y atravesar el espacio
que existe entre tu pensamiento y tu sensación. Sólo tienes que aparcar el
pensamiento y centrar la atención en el corazón. Ahí vivo Yo en vosotros. Y
para llegar no vale escuchar discursos llenos de amor, ni asistir a misas donde
se hable de Mi. El ser humano ha de encontrarme en solitario. Sin embargo, así
como no vais a salir en la búsqueda de un tesoro si no se sabe que existe, habéis
de tener el pleno convencimiento de que Yo habito en vuestro interior para
establecer contacto.
Te amo hijo mío y
te bendigo.
domingo, 12 de enero de 2025
Fragilidad
El 20 de febrero de
1994. Carl Sagan publica uno de los libros más importantes de divulgación
científica: “Un punto azul pálido”. Esta obra se basaba en la imagen tomada el
5 de febrero de 1990 del Voyager 1 en la que se veía la Tierra desde 6.000 millones
de kilómetros, la más lejana de la historia.
La instantánea,
considerada por la NASA como una de las más importantes de la historia, lejos
de quedarse en una anécdota, comenzó a verse como un reflejo de la presencia
del humano en el universo: ínfima. Con un tamaño de apenas “0,12 píxeles”, la
Tierra no se veía más que como un punto sin importancia dentro de un vasto
campo de estrellas. Su brillo sin particularidad y su presencia irrelevante,
convirtieron la fotografía, casi, en un tratado filosófico:
En “Un punto azul
pálido” escribía Carl Sagan: “Mira ese
punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los
que amas, todos los que conoces, todos los que alguna vez escuchaste, cada ser
humano que ha existido, vivió su vida”.
Si. En ese punto azul,
en la inmensidad del cosmos, donde las estrellas pueden relatar historias de
eternidad, vive el ser humano: un ser pequeño, frágil y vulnerable que, sin
embargo, se cree el centro del universo.
La fragilidad humana
es un delicado entramado de emociones, recuerdos, deseos y miedos, que se
despliega en cada suspiro y en cada latido. Suspiros y latidos que pueden
concluir en un instante, sin previo aviso, porque el ser humano nunca sabe
cuando será el último día de su viaje en ese punto azul que le lleva, parece, a
ninguna parte.
Pero no es así. Aunque
viaja con la Tierra, no es esta la que le está llevando, es el propio ser
humano el vehículo y su corazón el conductor. El ser humano sí que está
realizando un viaje: El viaje de vivir. Con un destino, para él, desconocido,
con una duración desconocida, con compañeros de viaje desconocidos, con
situaciones desconocidas.
Y cada amanecer, para
cada ser humano, que llega a ese nuevo día, es una página en blanco que espera
ser escrita, olvidándose de su fragilidad y vulnerabilidad, guiado por ¿su
corazón?, ¿por las estrellas?, ¿por su ego?, trata de avanzar a través de la
incertidumbre.
La fragilidad humana
no es solo física. Es cierto que puede desaparecer en cualquier momento, sin
embargo, mientras está presente, con mucha facilidad, sus corazones pueden
romperse, las mentes pueden nublarse y los sueños pueden desvanecerse ante los
embates del destino, llenando de nubarrones su existencia. Esa es mayor
fragilidad.
En los momentos más
oscuros, cuando el peso de la existencia parece insoportable, es cuando la luz
interior brilla con más intensidad. La fragilidad humana es un recordatorio
constante de nuestra humanidad compartida. Nos muestra que, a pesar de nuestras
debilidades, tenemos la capacidad de levantarnos, de sanar y de crecer. Cada
cicatriz es una marca de resiliencia, cada lágrima una prueba de nuestra
capacidad para sentir y perseverar.
Así, la fragilidad
humana no es una debilidad, sino una fortaleza oculta. Nos recuerda que somos
seres de carne y hueso, sí, pero también de sueños, de valor, de fortaleza y
esperanzas. En cada gesto delicado, en cada acto de compasión, revelamos la
esencia misma de nuestra humanidad: un ser que, a pesar de su fragilidad, posee
una capacidad infinita para amar, crear y transformar el mundo que lo rodea.
Porque
a pesar de ser más pequeños que un grano de arena y de nuestra fragilidad,
tenemos un destino y una misión que cumplir: Amar, crear y transformar el mundo
que nos rodea.
viernes, 5 de abril de 2024
GANESHA MUDRA (Mudra de la cerradura del oso)
GANESHA MUDRA (Mudra
de la cerradura del oso)
Este
mudra invoca al Dios Ganesha que atrae la buena fortuna y es un gran aliado
para eliminar obstáculos.
Este
mantra invoca al Dios Ganesha que atrae la buena fortuna y es un gran aliado
para eliminar obstáculos.
El
Mudra de Ganesha ayuda a mantener el corazón sano y le ayuda a funcionar mejor.
Coloca
ante el pecho la mano izquierda, con la palma hacia afuera. Dobla los dedos. La
mano derecha, con el dorso hacia fuera coge la izquierda. Situar ambas manos
muy cerca del pecho, a la altura del corazón.
Con
la respiración, tirar de las manos en sentido opuesto, sin soltarlas. Los
músculos de los brazos y de la zona del pecho se tensan. Con la inspiración,
relajar toda la tensión.
Repetir
6 veces y colocar después, con amor, ambas manos en la misma posición sobre el
esternón percibiéndolas de una manera consciente.
Este
mudra es perfecto para las personas que tienen problemas de corazón. Abre el
chakra del corazón y fortalece el corazón. Sirve para reducir miedos que llenan
el chakra del corazón.
También
sirve para las personas con altos niveles de colesterol. Abre los tubos
bronquiales y hace que la sangre puede fluir mejor.
Duración:
Practicar
diariamente 3, 7 u 11 minutos.
Este
mudra estimula la actividad cardíaca.
Fortalece
la musculatura del corazón.
Distiende
los bronquios.
Libera
las tensiones de cualquier tipo en esta zona.
Abre
el cuarto chakra.
Estimula
la concentración.
Abre
el pecho.
Estimula
el elemento fuego.
Da
valor, coraje y confianza.
Ayuda
abrirse hacia los demás.
lunes, 1 de abril de 2024
sábado, 24 de febrero de 2024
sábado, 21 de enero de 2023
Bajar al corazón
Siempre es un buen momento pasa subir a ese ascensor que permanece estacionado en la mente y accionar los mandos para bajar al piso del corazón.
Una
vez que el ascensor se ha detenido, puedes quedarte a vivir en él, con todas
las consecuencias, que no son otras que entregarse a los demás, completamente,
y recibirlos como son, como ángeles, como hermanos, sin querer cambiarles
porque son perfectos.
Están
ahí, tal como ellos han elegido ser, para realizar su trabajo y ayudar a los
que se encuentran en su camino a realizar el suyo. No hay que tratar de
cambiarlos porque se estaría actuando en contra del Plan Divino.
Es
cierto que, a veces, más que ángeles y más que hermanos pueden parecer demonios
y enemigos. No hay que cambiar la estrategia. Lo que procede, en esos casos, es
bendecirles y no frecuentarles.
viernes, 20 de enero de 2023
Atajo para cumplir tu misión
Nos
pasamos la vida hablando de nuestra misión, de lo fácil que sería si supiéramos
que es lo que hemos venido a trabajar en esta encarnación.
Pues
existe un atajo para saber cuál es nuestra misión: Vivir desde el corazón,
activar la energía del Amor.
Viviendo
desde el corazón, tienes la mente serena y preparada para ser consciente de
cuáles son las puertas que se van abriendo en tu camino, de cales son las que
se van cerrando, de cuando has de variar tu dirección, de cuando has de seguir
en línea recta.
En
ese atajo no cabe otra cosa que el Amor, por lo que los juicios a los demás,
las críticas o, sencillamente, indicarles cuál es su camino, no son peajes que
se encuentren en ese atajo. Respeta el camino que hayan elegido los demás y su
forma de recorrerlo.
Intenta
lo siguiente: En cuanto abras los ojos, cada mañana, repite dentro de ti: “Hoy
no voy a juzgar ni a criticar nada ni a nadie”, y practícalo durante todo el
día. En ese nada ni nadie, también entras tú, así que empieza por respetarte a
ti, se benévolo contigo. Y ten paciencia, no puedes cambiar en un día una
tendencia de años.
La
mejor manera de cumplir el objetivo de no juzgar es vivir, conscientemente, el
presente. No dividas tu atención en infinidad de cosas, mantén la concentración,
y así tu mente estará más preparada para recibir las señales.
miércoles, 28 de diciembre de 2022
La aventura de la vida
La vida nos va enviando mensajes para
poder seguir, con la menor dificultad posible, la ruta idónea por la que
transitar en esta apasionante aventura que es la de encontrarse dentro de un
cuerpo.
Es bien cierto que sería, muchísimo,
más fácil si el cuerpo dispusiera de un manual de instrucciones como el que
acompaña a cualquier artefacto que se precie, aunque también es posible, que de
existir el manual no lo leyéramos como hacemos con tantos y tantos manuales de
instrucciones que pasan por nuestras manos.
Pero
no, hemos llegado sin manual, y todo el aprendizaje ha de hacerse en base a imitar,
como los monitos, el hacer de otros que llevan tiempo viviendo la aventura o,
utilizando el conocido método de la prueba y el error o, y esto es lo novedoso,
novedoso porque nadie nos lo enseña, el escuchar los mensajes que va enviando
la misma vida y tratar de seguir esas instrucciones, no escritas, pero si
sentidas.
Es
muy didáctico sentarse en la puerta de la vida y ver cómo van desfilando el
resto de vidas que te acompañan en esta aventura por delante de ti. Es entonces
cuando se es consciente de la gran disparidad de vidas que pueden coexistir.
Tantas como seres, tantas como almas encarnadas. Y es sorprendente comprobar como
ante idénticos acontecimientos cada vida reacciona de diferente manera, ya que
cada persona lo percibe, lo piensa y lo siente de diferente manera, en función
de su evolución y de su madurez. En definitiva, lo vive en función del punto en
el que se encuentra en su camino hacia Dios y, por lo tanto, es más que probable
que no sirva la misma solución para problemas que parecen similares.
Aunque
se puede recetar o aconsejar la misma receta para solucionar problemas
idénticos, está claro, y la experiencia nos da infinidad de pruebas, de que la
misma solución no sirve para solucionar lo que parece un mismo problema, por la
sencilla razón de que el problema varía en múltiples formas cuando se vive por
una u otra persona.
Pero
hay una receta que no falla, es el mensaje que el alma hace llegar al cuerpo
que la alberga. El alma sabe la razón por la que la persona está viviendo uno u
otro acontecimiento, sabe cuando liberarse de él y cómo hacerlo. Solo hay que
escuchar esos mensajes del alma, sin embargo, por múltiples razones, esos
mensajes parece que no llegan a su destino.
O,
puede ser que sí lleguen, pero que no se escuchen, porque no se está
acostumbrado a escuchar el “siseo” del alma. ¡Habla tan bajito! que cuesta
escuchar. Y si, por casualidad, escuchamos, podemos no hacer ningún caso porque
parece que una nueva locura ha atravesado por nuestro cerebro. Porque el “siseo”
del alma suele ser eso que denominamos intuición y no estamos acostumbrados a
seguir las intuiciones, que no son otra cosa que los dictados del corazón, que
es quien traduce los “siseos” del alma.
Lo
mejor es sentarse en silencio, sin hacer, sin pensar, solo respirar, solo ser,
solo estar. Y así parecerá que los siseos se acrecientan hasta parecer gritos,
y a la persona no le va a quedar más remedio que seguir la ruta que los gritos
van marcando.
domingo, 16 de octubre de 2022
Como vivir desde el corazón (2 de 3)
Para vivir desde el corazón, sólo hay que vivir en silencio. Y para conseguir el silencio sólo hay que meditar.
Pero
ya es bastante difícil la meditación, como para mantenerla horas, todas las
horas del día en que nos mantenemos despiertos, y poder así vivir el ahora, y
poder gozar de la sabiduría y las sensaciones del corazón. Por lo tanto,
tendremos que hacer algo más.
Las
herramientas necesarias para vivir desde el corazón son cuatro. La mente, la
atención, la voluntad, y la paciencia.
Es
una paradoja, pero necesitamos la mente para dominar a la mente. Necesitamos
atención para observar a la mente, necesitamos, como para todo en la vida, ya
sea física o espiritual, voluntad para volver al trabajo una y otra vez, cada
vez que esta se distraiga, y necesitamos paciencia para llegar al final del
camino: el corazón.
Sobre
todo recuerda que cualquier camino que quieras recorrer comienza con un primer
paso, y que con ese primer paso vas a recorrer un tramo pequeñito, en la vida
física menos de un metro. No quieras con ese primer paso llegar al final del
camino. No, el camino ha de recorrerse con tranquilidad y con perseverancia,
teniendo claro que buscas, y volviendo al camino cada vez que los
acontecimientos te separen de él.
Con todo esto claro, ya solo queda comenzar a caminar:
Lo
primero que has de hacer es meditar. Medita cada día. Comienza por once minutos
si no tienes práctica, y vete ampliando el tiempo para llegar, al menos, a los
treinta minutos diarios. Si ya meditas, sigue con tu meditación. Si no lo haces
búscate alguna con la que te sientas cómodo. Y si no sabes cual, puedes hacer
la meditación para una mente neutral que viene a continuación.
Durante
todo tu día, lleva la atención a tu
respiración, siente el aire entrando por tus fosas nasales, siente como se
expande tu abdomen, siente después como sale el aire y como se relaja tu
abdomen, e imagina que estás respirando desde el corazón. Si aun no has
adquirido una práctica meditativa, a la tercera respiración, tu mente ya se
habrá distraído, para esto necesitas, una vez que seas consciente de tu
distracción, voluntad para volver tu
atención a la respiración. Haz esto durante todo el tiempo que puedas
permanecer consciente.
Como
mantener una mente meditativa durante todo el día es una tarea harto difícil,
mantén también la atención en todos los procesos de tu mente. Observa cómo se
comporta tu mente, para dar prioridad a algunas de las energías del corazón:
Intuición, desapego, compasión, ecuanimidad, amor.
sábado, 15 de octubre de 2022
Como vivir desde el corazón (1 de 3)
Nuestra vida diaria está regida por los pensamientos. Nos
movemos, actuamos y sentimos en función de lo que va apareciendo en nuestra
mente. Nuestra mente no se detiene ni un momento, hasta el extremo de que no
nos comportamos como lo que realmente somos, sino que nos comportamos como
pensamos que deberíamos ser, en función del entorno en el que nos encontremos.
De alguna manera, nos pasamos la vida actuando, somos actores de la vida, no
nos manifestamos tal como somos, sino como nos gustaría ser, como les gustaría
a nuestros padres que fuéramos, como les gustaría a nuestros educadores, como
le gustaría a nuestro jefe, a nuestros amigos o a nuestra pareja.
En definitiva, son pocos los momentos de nuestra vida en
los que nos podemos considerar auténticos. La mente dirige, por completo,
nuestra existencia, siempre de manera errática, siempre de manera crítica.
Nuestros pensamientos están dirigidos y gobernados por el
pensamiento social, están regidos por las normas y las creencias que la
sociedad impone. Y en la sociedad que nos hemos dado, es muy fácil sentirse
solos en nuestra realidad, porque la mente, desde donde vivimos, es la que nos
dice que existe separación entre nosotros y todo lo demás, y eso no es más que
una ilusión, una fantasía, una mentira, ya que la realidad es que todos y todo
somos uno. Ser uno con todo y con todos, quiere decir que yo no soy mejor, pero
tampoco soy peor, ni tan siquiera soy igual, sencillamente soy uno, soy lo
mismo.
Los estímulos que nos rodean nos mantienen dentro de nuestra
propia mente, nos mantienen a merced de la mente, la cual siempre está juzgando
todo lo que estamos percibiendo en nuestro entorno. Esta mente crítica, esta
mente que juzga de manera permanente, hace que aparezca en nuestra conciencia
sentimientos como la vergüenza, o la soberbia, o la envidia, por citar solo
algunos, y si aparecen en nuestra conciencia, es eso exactamente lo que vamos a
vivir y va a ser esa la forma de cómo vamos a sentirnos.
La vida no es eso, hay que acercarse a la vida y a todas
las circunstancias que la rodean con calma y con tranquilidad, aceptando la
vida tal cual es, aceptándonos nosotros mismos tal como somos, viviendo y
siendo conscientes de las experiencias que nos toca vivir en cada instante, sin
querer escapar del momento presente ni de los sentimientos que cada experiencia
genera. Todo lo que buscamos lo vamos a encontrar en el momento presente,
porque es ahí donde reside la verdad de lo que estamos buscando, y ninguna
experiencia es ni buena ni mala, solo es.
Pero, ¿cómo vamos a conseguir eso cuando toda nuestra
educación y nuestras creencias nos llevan directamente a la mente? Pues lo
vamos a conseguir trasladándonos de vivir desde el espacio de la mente a vivir
en el espacio del corazón. Podríamos decir que se trata de vivir una vida más
espiritual, no porque tenga que ver con ninguna religión, las religiones son
tan culpables de nuestra sinrazón como el resto de la sociedad. Es vivir una
vida más espiritual porque se trata de darle más chance al espíritu que a la mente,
se trata de vivir desde el corazón que es el abanderado del alma y dejar de
lado la mente que es la abanderada del cuerpo.
Esto
que predican con tanta insistencia las enseñanzas de los gurús de tantos libros
de autoayuda, es más difícil de practicar de lo que parece. Si fuera fácil
todos viviríamos desde el corazón y no serían necesarios más libros, más
cursos, más conferencias, más nada.
Vivir
una vida más espiritual, es decir, vivir desde el corazón, no significa saber
más, leer más, tener más conocimiento, retirarse a una cueva o hacer una vida
monacal. Sólo se trata de amar más, así de fácil es la teoría, la práctica no
lo es tanto.
Vivir
desde el corazón es vivir la libertad, es vivir la eternidad, es vivir la
alegría, es vivir la felicidad, es vivir el amor, es vivir la divinidad. Vivir
desde el corazón es dejar que el corazón hable su propia verdad, es dejar que
exprese su propia sabiduría, es dejar que nos ayude a tomar decisiones en
nuestra vida diaria, ya que siempre nos va a decir cuál es la respuesta y cual
la dirección correcta. Vivir desde el corazón es estar completamente presente,
y convertirse en la personificación del amor, de la ecuanimidad, y de la
libertad. Vivir desde el corazón es el estado natural y auténtico del alma que
ha decidido encarnar, y si no lo vivimos así, es porque hemos sido enseñados y
condicionados para vivir lejos del corazón.
Continuará
domingo, 9 de octubre de 2022
La vi y mi corazón dio un brinco
Capítulo XII. Parte 1. Novela "Ocurrió en Lima"
El martes a las diez volví de nuevo a la empresa del señor Moretti, tal como habíamos concertado el día que estuve solucionando los problemas de la aplicación. La señora Claudia, tan amable como la primera vez que fui a la empresa, me comentó que su jefe me atendería enseguida, que estaba con una visita.
Está claro que para lo miedoso
que soy, en cuanto a reflejos se refiere, no se puede decir que fuera muy
rápido, ya que sentado, esperando al señor Moretti, fui consciente de algo que
no me había planteado hasta ahora. ¿Me había citado solo para agradecerme por
mi trabajo?, era extraño. También, es posible que quisiera conocerme para que
me hiciera cargo de las reparaciones de los terminales de su empresa, de manera
prioritaria, ahora que su informático estaba en el hospital pensando en
jubilarse, según me comentó su asistente la señora Claudia. Sea lo que fuere
iba a enterarme en breve.
Estaba enfrascado en mis
pensamientos cuando escuché como se abría una puerta y un taconeo que se
acercaba hasta donde me encontraba. La persona que se acercaba era, nada menos,
que Indhira.
Estaba preciosa y mi corazón
dio un vuelco tan tremendo que pensé que se me saldría por la boca. Estaba
claro que no era una fiebre pasajera como pensaba la noche del domingo. Si
fuera eso me hubiera quedado tan fresco al verla y no fue así.
Estaba llegando adonde yo me
encontraba esperando, cuando fue consciente de quien era la persona que estaba
sentada en la sala de visitas.
-
Antay –exclamó con cara de sorpresa-
¿Qué haces aquí?, ¡no me digas que necesitas un departamento!
-
Hola Indhira, ¿cómo estás?, no, no
vengo a ver ningún departamento. Estoy citado creo que con tu papá.
-
Mi papá, que es tan puntual como tú, me
estaba echando porque tenía una reunión con un informático. No tenía ni idea de
que fueras tú. Nos dijo en casa que ese informático le había salvado de un
problema grave porque Ramón, el informático de toda la vida, estaba en el
hospital y que tu aparición fue casi milagrosa.
-
Supongo que el destino hizo que me
encontraran y que yo no tuviera otro trabajo ese día. Nada milagroso. Aunque
para la persona que tiene el problema si pudiera parecerlo.
-
Tu siempre tan modesto. A ver si nos
vemos y seguimos nuestra charla del sábado pasado, que fue muy agradable.
¡Llámame un día y quedamos, si te parece!
-
Sí que lo haré –le dije convencido.
Mientras
Indhira se separaba de mí para despedirse de la señora Claudia.
-
Señor Llica –era la señora Claudia- el
señor Moretti le espera. No sabía que conocía a la señorita Indhira.
-
El día que vine no sabía que pudiera
estar relacionada con esta empresa–dije a la señora Claudia mientras me
acompañaba al despacho del señor Moretti.
-
Y tanto que está relacionada –dijo
mientras abría la puerta del despacho y me anunciaba- Señor Moretti, el señor
Llica.
-
Adelante –escuché que decía el padre de
Indhira.
viernes, 7 de octubre de 2022
Despierta
La vida está llena de corazones enormes que aman, pero que permanecen dormidos bajo los efectos anestesiantes de la sociedad, mientras que la sociedad, si tuvo corazón alguna vez, ya no se acuerda. La sociedad empezó a perder su corazón cuando permitió el primer asesinato, cuando patrocinó la primera guerra, cuando distribuyó por el mundo drogas y alcohol, cuando se lucró con la explotación del hombre, de la mujer, del niño; cuando empezaron a proliferar los “ismos”, terrorismo, capitalismo, racismo, consumismo, nacionalismo, y una sociedad sin corazón, es una sociedad muerta.
Vivimos en una sociedad sin alma, sin corazón, sin
escrúpulos; ¡pero la sociedad, la forman las personas!, ¿cómo es posible que
personas con corazones enormes que aman, puedan formar una sociedad sin
corazón?: Por la anestesia de la propia sociedad. La sociedad anestesia creando
necesidades a sus componentes, y estos, dormidos, responden como autómatas.
La sociedad crea la necesidad de tener casa en propiedad,
casa de segunda residencia, vacaciones cuanto más lejos mejor, coche para cada
miembro de la familia, televisión en cada sala de la casa, días especiales: del
padre, de la madre, de reyes, consumo, consumo, consumo. Resultado: cincuenta
años de hipoteca, trabajar de sol a sol a sueldos de miseria, no tener relación
con la familia, ¡no vivir!. En lugar de vivir los componentes de la sociedad,
mueren para satisfacer las necesidades que la sociedad les ha creado.
La sociedad es muy lista, cuando se encuentra con miembros
que no caen en las redes del consumo, genera necesidades de discriminación:
necesidades religiosas y necesidades políticas. Lo importante para la sociedad
es que ningún miembro consiga despertar su corazón, y solo le den vueltas y
vueltas a su cabeza para ver la manera de consumir más, para ser uno de los
miembros más respetados de la sociedad.
¡Despierta!, ¡despierta! La sociedad eres tú. Si tú
despiertas y tú cambias vas a cambiar el mundo. Tú puedes sacar a la calle el
Amor, y la energía del Amor es mucho más poderosa que toda la anestesia de la
sociedad.
Imagina si en vez gastar el dinero en equipos de futbol se
gastara en investigación. Imagina si el dinero que se dedica a financiar los
ejércitos y las guerras lo enviaran a países africanos, asiáticos,
centroamericanos. ¿Dónde quedaría el hambre?, ¿dónde quedaría la
discriminación?, ¿dónde quedaría la enfermedad?
¡Despierta!, ¡despierta! Ayuda a despertar a los demás, y entre todos, poco a poco, construiremos un mundo distinto, un mundo mejor, para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos, para sus nietos, para todos. A fin de cuentas, si existe la reencarnación, volveremos un día, y podremos así encontrarnos con el vergel que ahora estamos ayudando a destruir.
¡Despierta!, ¡despierta!

















