El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




miércoles, 5 de enero de 2011

Un cuento para la noche de Reyes

Cuando vuestros niños os pregunten si existen los Reyes Magos, les podéis contar este cuento.
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... titubeó Cristina
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos, pero...
- ¿Entonces es verdad? cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.
- Entonces no lo entiendo papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla, dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! exclamó Gaspar. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo. Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No os preocupéis por eso, dijo Dios. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.
También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

Yo Soy el Alma

            Desde pequeños tenemos un ligero conocimiento de que tenemos un alma, o de que somos un alma, o algo parecido, ya que creo que no lo tenemos lo suficientemente claro, y no lo tenemos muy claro porque no parece que nos lo expliquen muy bien.
            En el catecismo de la Iglesia Católica, iglesia mayoritaria de los catalanes y los españoles, dice refiriéndose al alma: “A menudo, el término alma designa en la Sagrada Escritura la vida humana, o toda la persona humana. Pero también, lo que hay de más íntimo en el hombre y de más valor en él, aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: “alma” significa principio espiritual del hombre”.
            Y sigue diciendo: “La unidad del alma y el cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la “forma” del cuerpo, es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza”.
            Y aun dice más: “La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios, no es "producida" por los padres, y que es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final”.
Y sigue: “La tradición espiritual de la Iglesia también presenta el corazón en su sentido bíblico de "lo más profundo del ser", donde la persona se decide o no por Dios”.
Parece normal que no lo tengamos muy claro leyendo estas enseñanzas. No aclara muy bien si el alma es la persona, si es la vida o es la imagen de Dios. Si aclara que no la producen los padres, y que es inmortal, y que se unirá al cuerpo, cuando este resucite, aunque tampoco tenemos muy claro cómo será esa resurrección, ni que hará el alma desde que se separa del cuerpo hasta que se vuelva a unir a él.
Pero no solamente es de difícil explicación para la Iglesia Católica, sino que para casi todo el mundo, ya que la mente humana no está lo suficientemente desarrollada para entender conceptos como divinidad, Dios, alma, eternidad, etc.
Lo único que sabemos; algunos, muy pocos, por experiencia propia, y otros por las enseñanzas de libros, maestros y gurús, es que hay otra manera de vivir distinta a la que nos enseñan, en la que se puede conseguir una paz, una felicidad y una alegría que no disfrutan casi ninguno de nuestros contemporáneos, y que no han conseguido casi ninguno de nuestros antepasados, y que parece ser que ello es debido a la unión con el alma.
Pero si ya somos el alma, ¿cómo podemos unirnos a algo que ya somos? Seguramente, aquí está el quid de la cuestión, en saber que es el alma, en saber cuál es su ubicación en nosotros, en saber porque no la sentimos, en saber que hay que hacer para identificarse con ella, y seguramente en saber mil cosas más que se le pueden ocurrir a cualquier persona que se pare un momento a meditar en este tema.
¿Qué es el alma?: En algún momento de la Creación se originan las Mónadas o unidades de conciencia. Las Mónadas son como chispas de Fuego Supremo, como fragmentos divinos, como fragmentos de vida divina separada como entidad individual.
Las Mónadas, en el momento de la Creación son omniscientes, (capacidad de saberlo todo), y omnipresentes, (capacidad de estar en todas partes simultáneamente), pero únicamente lo son en el plano en el que fueron creadas, ya que en todos los demás planos son inconscientes e insensibles, incluido el plano físico, por lo que no son capaces de responder a todas las vibraciones divinas del universo.
Para poder ser sensibles en todos los planos, en todos omniscientes, en todos omnipresentes, las Mónadas han de manifestarse en esos planos, de ahí que todo el proceso de la evolución del “Yo” individual es una actividad escogida por las Mónadas mismas. Estamos en los mundos de la materia, porque hemos querido vivir.
Este impulso divino, buscando siempre la más amplia manifestación de vida, es perceptible en toda la naturaleza y se le denomina la voluntad de vivir. Aparece en la semilla al asomar su brote hacia la luz y en el capullo rompiendo su prisión y expandiéndose a la claridad del sol.
Las Mónadas comienzan su descenso a la materia, irradiando sus rayos de vida, ya que las Mónadas siempre permanecen en el plano donde fueron creadas, “en el seno del Padre”, siendo sus rayos de vida los que llegan al océano de la materia, apropiándose allí  de los materiales necesarios para su evolución en los planos inferiores.
A ese conjunto se le llama Triada Superior,  Alma Superior, Yo Superior y Hombre Celestial, entre otras; y es de naturaleza idéntica a la de la Mónada aunque con una fuerza menor por los velos de materia que la envuelven. Este Alma Superior reside en un plano que es conocido como el plano causal, y no se mueve de ahí mientras duran todas las encarnaciones del ser. Y es desde aquí que el Alma Superior lanza también sus rayos de vida hasta la materia para formar lo que se denomina alma encarnada.
En el séptimo mes, el alma encarnada se localiza en el feto, y su localización está en el duodécimo chakra, es decir, treinta centímetros por encima de la cabeza.
El duodécimo chakra parece una estrella dorada. Se le llama, en algunas tradiciones, “Estrella del alma”. Cuando una persona madura espiritualmente, la estrella dorada evoluciona a una perla dorada, a una bola dorada, a un brote dorado o a una llama dorada. En la terminología cristiana, esto es lo que se llama el “Fuego de Pentecostés”. Si el practicante aún evoluciona más, el brote dorado literalmente florece y se abre hacia arriba como una pequeña flor de loto dorada.
Desde el duodécimo chakra, el alma encarnada, irradia hacia fuera, formando “el aura del alma”, o “energía del alma”.
Así como el cuerpo etérico penetra el cuerpo físico, y está dentro y fuera del cuerpo físico, así mismo, la esencia del alma penetra el cuerpo físico, yendo más allá de este. Por eso, el cuerpo físico está realmente dentro del alma y no el alma dentro del cuerpo físico.
Los cuerpos físico, energético, astral y mental inferior se hallan todos dentro del alma encarnada. Por lo tanto, podemos definir a la persona como un alma con un cuerpo físico y otros cuerpos sutiles.
Resumiendo: La Chispa Divina, que es Creación de Dios proyecta una porción de sí misma y se manifiesta en el plano causal, como el Alma Superior. El Alma Superior extiende y proyecta una porción de sí misma manifestándose como el alma encarnada.
¿Por qué no somos conscientes de esto?: Porque nuestra mente es muy poderosa y está entrenada para las cuestiones materiales, pero no para las espirituales, entender espiritual como las cosas del alma, no de la iglesia. Si cuando somos pequeños en vez de enseñarnos que hemos de estudiar para ser ingenieros y tener mucho dinero, nos enseñaran a amar para unirnos a Dios, toda nuestra vida sería completamente distinta, porque distintas serian nuestras creencias, nuestras convicciones y nuestra manera de pensar y actuar.
Al no ser conscientes de nuestra divinidad, no tenemos contacto con nuestra alma, por lo que el duodécimo chakra, el chakra del alma está completamente cerrado, y no lo va a abrir ningún chaman, sólo se va a abrir cuando tomes contacto con él, será entonces cuando comience el auténtico y verdadero trabajo para el que has decidido venir a la materia. No estás aquí para ser ingeniero, no estás aquí para tener una suculenta cuenta corriente, no estás aquí para casarte y tener hijos, no. Estás aquí para unirte a tu alma, estás aqui para unirte a Dios, nada más.
Nada puede apartar de Dios al espíritu humano. Por lo tanto, tu primer trabajo es conocerte a ti mism@, y convertirte en un ser espiritual, que es lo que eres. Un ser espiritual es aquel que estando en el mundo, entiende que hay una razón de su estancia aquí, que esa razón es la unión con Dios y que para esa unión necesita vivir desde su alma.
Para vivir desde tu alma y hacer que florezca y se convierta en una llama dorada, has de llevar una vida de virtud, haciendo servicio, teniendo apropiadas relaciones con otras personas y con la Naturaleza y mediante la práctica regular de la meditación, de la oración y el silencio.
Créeme, merece la pena intentarlo.

lunes, 3 de enero de 2011

Relajación y respiración

Guru Nanak decía: “Si comienzas a respirar conscientemente tendrás todas las respuestas. Mientras sigas respirando inconscientemente, seguirás viviendo inconscientemente”.
También sobre la respiración decía Yogui Bhajan:  ”Si controlas la respiración, controlarás todas las situaciones en la vida”.
La vida comienza con una primera inhalación del recién nacido y finaliza con la exhalación del último suspiro. Durante el tiempo que se prolongue la vida, la respiración será un reflejo del estado corporal y anímico de la persona, que puede ser de tranquilidad o de agitación, de profundidad, de equilibrio, etc., etc.
Cada vez que hablamos de la paz, del Amor, de la Iluminación, hablamos de meditación; y cada vez que intentamos meditar llevamos la atención a la respiración.
¿Qué pasaría si siempre tuvieras tu atención en la respiración?.............. estarías todo el día en estado meditativo, y ¿qué pasaría si estuvieras todo el día en estado meditativo?............... pues que lo habrías conseguido, habrías conseguido la felicidad y al Amor.
¿Sabes cómo respiras?, ¿sabes respirar?, ¿te has fijado alguna vez como cambia la respiración al cambiar el estado de ánimo? La respiración es vida, si controlas tu respiración, controlas tu vida; si dominas tu respiración, dominas tu vida.
Una persona no puede vivir más de cinco minutos sin respirar. Es la acción de respirar, tan sencilla y tan inconsciente, la que nos mantiene con vida.
 Es muy importante inspirar y expirar por la nariz, porque además de la misión de filtro que se efectúa en la nariz, se encarga, también, de dar la temperatura y la humedad adecuada al aire. Y para que el calor y la humedad usados en este proceso puedan ser reciclados, es necesario que también se expire por la nariz.
Aun cuando anatómicamente no sea muy correcto, podemos dividir los pulmones en tres partes: Superior, media e inferior. Por lo que en función de la zona que usemos para respirar podemos decir que existen tres tipos de respiraciones: Superior o clavicular, media o costal, e inferior o abdominal; y una más que englobaría a las tres, la total o completa.
Respiración superior o clavicular: Es la que ofrece menor volumen para el intercambio, haciendo intervenir, innecesariamente,  los músculos de la zona superior, con la consiguiente acumulación de tensión en hombros y cuello que esto representa.
Respiración media o intercostal: Es mejor que la anterior, y normalmente se da asociada a otra, o bien inferior o superior.
Respiración inferior o abdominal: Es la más recomendada, porque a menor gasto energético, (moviliza menos músculos y casi nada las costillas flotantes), hay un mayor intercambio gaseoso.
El desplazamiento del diafragma hacia el abdomen es lo que produce la expansión y el estiramiento de los pulmones con lo que el aire entra en ellos por succión. Después al relajar los músculos, y como los pulmones están formados por un tejido esponjoso y elástico que al deformarlo tiende a recuperar su volumen y forma original, se contraen produciéndose la exhalación.
Esta es la respiración que se hace cuando se está relajado. Tiene una serie de efectos más o menos inmediatos:
Un equilibrio físico y mental.
Favorece el riego de las células cerebrales.
Amplia nuestra capacidad de conocimiento.
Produce un rítmico masaje visceral que ayuda a la digestión, a la circulación en el hígado y las venas de la zona.
Sitúa el mayor intercambio en la zona inferior de los pulmones, donde tiende a transitar un mayor volumen de sangre, debido a su peso.
Es una respiración más horizontal, ya que mueve el abdomen hacia delante y las vértebras lumbares ligeramente hacia atrás; lo cual resulta importante a la hora de evitar su agarrotamiento y rigidez.
Respiración completa: Es la respiración en la cual comenzamos bajando el diafragma y llenando primero la parte inferior, posteriormente la media y por último la superior.
Parece claro que la respiración abdominal es el tipo de respiración que se debe realizar para conseguir un buen estado general. Una persona que respira profunda y sosegadamente, que sea capaz de expulsar los gases tóxicos, se encontrará indudablemente en mejor estado que otra que respire con dificultad, de forma apresurada, superficial y entrecortada.
Un control adecuado de la respiración es una de las estrategias más sencillas para hacer frente a las situaciones de estrés y manejar los estados fisiológicos provocados por este.
Unos hábitos correctos de respiración son muy importantes porque aportan al organismo el suficiente oxigeno para nuestro cerebro. El ritmo actual de vida favorece la respiración incompleta que no utiliza la total capacidad de los pulmones.
Empieza por observarte, para ver como respiras. Si tu respiración no es abdominal, ese es tu primer trabajo:
Puedes sentarte.
Coloca una mano en tu abdomen y otra en tu pecho.
Respira por la nariz, inhalar y exhalar.
Sólo se debe de mover la mano del abdomen.
Cuando inhalas se expande el abdomen, cuando exhalas se contrae.
Y continúa haciéndolo hasta que esa sea tu respiración habitual.
Estar tumbad@ favorece la respiración abdominal. Si te costara trabajo hacerlo sentad@, empieza por tumbarte.
Durante el tiempo que reaprendes a respirar, puedes incorporar a tu rutina diaria una meditación en la respiración. Una muy adecuada puede ser la respiración pránica, 6-3-6-3:
Siéntate en tu espacio de meditación.
Deja las manos apoyadas en los muslos con las palmas hacia arriba.
Cierra los ojos.
Lleva la punta de la lengua al paladar.
Recuerda que vas a respirar por la nariz con una respiración abdominal.
Inhala contando 6.
Retén contando 3.
Exhala contando 6.
Retén contando 3.
Y vuelta a empezar.
Puedes permanecer el tiempo que quieras.
Esta sencilla meditación, es una técnica muy poderosa, ya que hace que tu aura se expanda hasta límites insospechados, limpiando el campo energético de energías no deseadas y dejando en el meditador una sensación de paz y serenidad, que van durando más en el tiempo según se va practicando de manera habitual.

domingo, 2 de enero de 2011

Meditación Metta

Existen medicamentos de todo tipo para combatir cualquier clase de enfermedad, existen drogas para conseguir que la persona viva estados de euforia o se inhiba de la realidad, existen rituales que transportan a la persona, como si de un viaje se tratara, a vivir estados alterados de conciencia; pero todavía no se ha inventado la píldora del Amor Incondicional permanente.
Pero el problema no es la falta de la píldora para conseguir el Amor, el problema es que las personas no saben lo que es el Amor, porque si lo supieran, la cola del lugar donde se consiguiera daría la vuelta al mundo.
¿Dónde están las colas hoy día?, en las administraciones de lotería, en las paradas de los mercados, en las grandes superficies, en los cines; y ¿por qué ahí? La explicación es sencilla, es ahí donde se espera encontrar la felicidad y el Amor, en nuestro exterior, en lo que nos pueden dar los demás. Nuestros educadores, padres y maestros, nos han enseñado eso, porque eso es lo que ellos creen, y eso es lo que a ellos les han enseñado.
Pero no es así, no es en esos lugares donde vamos a encontrar la felicidad y el Amor, porque si se encontrara en esos lugares, alguien la habría encontrado, y nos habríamos enterado, porque seguro que habría salido en la tele, pero no parece que eso haya ocurrido. Parece claro entonces que el Amor Incondicional no se consigue con un decimo de lotería, ni tan siquiera con un decimo premiado, parece claro que no se consigue con una opípara cena, ni estando en posesión del último invento electrónico o viendo una película ganadora de diez premios.     
No es fácil explicar lo que es el Amor Incondicional, creo que es más difícil que explicar a un invidente como es el color rojo. El color rojo hay que verlo, el Amor hay que sentirlo.
Quien ha conseguido sentirlo aunque haya sido por una sola vez y haya durado un solo instante, sabe de sobra lo que es, como es, y la manera de conseguirlo; y seguro que ya está trabajando para volver a sentirlo. Cuando se ha sentido, ya no se tienen dudas de lo que es, pero por si te queda alguna duda, tienes que saber que quien siente Amor Incondicional, ni critica, ni juzga, ni controla, ni maltrata, no se siente víctima ni superior a nadie, no se siente dueño ni sirviente de nadie, por lo que no sabe lo que son los celos, no siente tristeza, ni orgullo, ni ira, no tiene dudas, no tiene miedo, sólo siente compasión, sólo acepta, sólo respeta, solo siente paz y alegría, siente seguridad; porque se sabe unido con todo lo creado, porque se sabe parte de Dios.
Sabiendo a ciencia cierta que esos son los efectos del Amor Incondicional, ¿no harías cola donde vendieran la píldora del Amor? Pues no la hagas, yo te doy la píldora del Amor gratis, una meditación, la meditación Metta. Seguro que has realizado alguna vez esta meditación, te recuerdo como hacerla:
Metta significa Amor Universal.
La meditación consta de cinco partes. El tiempo de duración de cada parte podría ser de cinco o diez minutos.
Las cinco partes son:
Enviar amor hacia nosotros mismos.
Enviar amor hacia un buen amigo o familiar.
Enviar amor a alguien con quien no se tiene trato.
Enviar amor a una persona difícil o un enemigo.
Enviar amor a todos los seres.
-          Siéntate en tu espacio de meditación.
-          Coloca las manos apoyadas en las piernas con las palmas hacia arriba. Los dedos en Gyan Mudra, (junta las yemas del pulgar y del índice en ambas manos, dejando los otros tres dedos juntos y estirados).
-          Coloca la punta de la lengua en el paladar.
-          Cierra los ojos o déjalos una decima parte abiertos.
-          Lleva la atención al corazón.
-         Empieza respirando lenta y suavemente por la nariz, con una respiración abdominal, alargando la exhalación.
-          Permite que con cada exhalación salga toda la tensión de tu cuerpo.
Primera parte:
-          Visualízate a ti mism@ delante de ti.
-         Siente como sale una luz dorada desde el centro de tu corazón, y te envuelve completamente.
-          Siente que desde tu corazón te estás llenando de amor a ti mism@.
-         Repite en silencio dentro de ti: Yo Soy ese Yo Soy, Yo Soy Amor, Yo Soy Paz, Yo Soy Alegría.
-          Siente que te amas, que te valoras, que te toleras, que te sientes feliz contigo, siente que te respetas.
Segunda parte:
-          Visualiza a tu amig@ o a tu familia delante de ti.
-          Siente como sale la luz dorada desde el centro de tu corazón, y l@ envuelve completamente. Es fácil, es una persona a la que quieres.
-          Siente el amor que sale de tu corazón.
-          Repite en silencio dentro de ti: Yo te bendigo con Amor.
-          Siente que amas, que valoras, que reconoces las cualidades de esa persona.
Tercera parte:
-          Visualiza a una persona que te sea indiferente delante de ti.
-          Siente como sale esa luz dorada desde el centro de tu corazón, y la envuelve completamente.
-          Queremos reconocer en esta parte a ese ser humano como un igual a nosotros.
-          Siente el amor que sale de tu corazón.
-          Repite en silencio dentro de ti: Yo te bendigo con Amor.
-          Siente que reconoces la conexión entre todas las cosas, y por supuesto con esa persona.
Cuarta parte:
-          Visualiza a tu enemig@.
-          Siente como sale la luz dorada desde el centro de tu corazón, y l@ envuelve completamente.
-          Es posible que te surjan preguntas del tipo: ¿quién puede sentir amor hacia un canalla? ¿hacia aquel que tan mala jugada me ha gastado?
-          El que esa persona sea “mala”, no justifica que tú también lo seas Siente el amor que sale de tu corazón.
-          Repite en silencio dentro de ti: Yo te perdono, yo te bendigo con Amor.
-          Siente que perdonas  y bendices a esa persona.
Quinta parte:
-          Visualiza la Tierra delante de ti.
-         Siente como la luz dorada que sale desde el centro de tu corazón la envuelve completamente.
-          Repite en silencio dentro de ti: Que cada persona, que cada ser sea bendecido.
-          Siente que envías tus sentimientos de comprensión, reconocimiento, tolerancia y amor, hacia todos los seres humanos, hasta el último rincón de la tierra, hacia todos los animales de todas las especies, hacia el planeta, hacia sus ríos, sus valles, sus montañas, sus bosques. Hasta donde la existencia se exprese sin importarnos la forma, sin discriminaciones.


-          Cuando creas que has finalizado, vuelve a ti, siente el amor en tu corazón, disfruta de la sensación.
-          Para finalizar la meditación, respira más profundamente alargando la inhalación.

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz Año Nuevo!

             Un cuento de Pancho Aquino.
Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.
¿Qué hay de nuevo? pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado. Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad... contesta el ángel más viejo. Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.
Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.
¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? dice el más joven y entusiasta de los ángeles. ¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? pregunta el anciano.
Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta los últimos minutos del último día del año.
Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:
 "Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.
Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.
Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".
Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

¡¡Feliz Año Nuevo!!

jueves, 30 de diciembre de 2010

La residencia de Dios

Don Jesús, que además de antiguo compañero de estudios y amigo mío, es cura párroco en un pueblecito de la provincia de León, cuando se enteró que teníamos un blog y lo leyó, me dijo que había encontrado un escrito sobre quien era Dios, que le había gustado mucho y que me lo iba a enviar por si yo quería compartirlo.
Esto es lo que me envió mi amigo.
Un día un niño quiso saber quién era Dios, así que fue a preguntarle al sacerdote de su tribu,  pero este no pudo darle una respuesta satisfactoria.
Apenado el niño por no encontrar una verdadera respuesta, decidió ir a recorrer el mundo para encontrar la verdad
Dejando atrás su pequeña aldea, se fue, muy decidido a no volver, hasta encontrar lo que andaba buscando.
Recorrió muchos lugares, valles y desiertos, tuvo que afrontar diversos peligros, y se encontró con mucha gente culta, pero nadie sabía con certeza como responder a la pregunta: “¿Sabes quién es Dios?”
Un día llegó a los pies de una montaña en donde vivía un viejo y sabio ermitaño
Agotado por su búsqueda sin respuesta, el niño que ahora era un joven alto y fornido; decidió hacer un último intento y le pregunto al sabio: “¿Sabes quién es Dios?”, a lo que el sabio respondió: “Dios es esa energía vital de la cual todos nacemos, Dios es esa fuerza de amor y felicidad que ríe junto a nosotros, Dios es ese espíritu de rocío que llora a nuestro lado cuando nos sentimos más desolados. Algunos piensan que es quién nos ilumina y nos permite conocernos a nosotros mismos a través del yoga, la meditación, la oración y el silencio; otros creen que es un padre creador, que nos quiere y nos ama; y hay quienes están convencidos que Dios es un juez implacable y que necesitan complacerlo, para que no deje caer sobre ellos el peso de su cólera”.
La verdad es que para descubrir quién es Dios, tienes que escuchar la voz de tu corazón, ya que Dios vive en lo más hondo de nuestro ser, y a cada uno se nos presenta de una forma única e intima, por lo que solamente tú puedes descubrir a Dios.
Feliz el joven, porque finalmente encontró la respuesta que andaba buscando, dio gracias al ermitaño y volvió a su aldea, sabiendo quien era Dios, y que cuando lo necesitara, solo tenía que buscar dentro de sí, y ponerse en contacto con lo más intimo de su ser.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Meditación con el mantra "Om"

“Om” es vibración,  es la vibración original de donde procede toda la Creación. Es la palabra más sagrada del hinduismo. Es el mantra más poderoso que existe, y es el vehículo que acerca nuestra conciencia a la Conciencia Divina.
            Las vibraciones del “Om” se sienten en la totalidad del ser, actuando en los cuerpos físico, emocional y mental.
En el cuerpo mental inferior hace que la mente se vuelva más serena y estable, consigue que se sincronice el ser con el alma encarnada, y expulsa bloqueos y materia grosera, purificando la energía de la envoltura mental.
En el cuerpo emocional, permite que se estabilicen las emociones, limpia energéticamente el cuerpo astral e incrementa la sensación de amor, facilitando el camino de las intuiciones.
Influye en el cuerpo físico, por la depuración que produce en las capas energéticas, creando una coraza que protege al cuerpo de los factores negativos que se extienden en el medio ambiente.
Meditación con el mantra OM
            Esta meditación sirve para equilibrar los cuerpos mental y emocional, a la vez que prepara el cuerpo para el ascenso de la energía Kundalini.
-          Siéntate en tu espacio de meditación.
-          Coloca las manos apoyadas en las piernas con las palmas hacia arriba. Los dedos en Gyan Mudra, (junta las yemas del pulgar y del índice en ambas manos, dejando los otros tres dedos juntos y estirados).
-          Coloca la punta de la lengua en el paladar.
-          Cierra los ojos o déjalos una decima parte abiertos, y lleva la vista y la atención al chakra ajna, al entrecejo.
-         Empieza respirando lenta y suavemente por la nariz, con una respiración abdominal, alargando la exhalación en las primeras respiraciones.
-          Permite que con cada exhalación salga toda la tensión de tu cuerpo.
-          Visualiza un punto de luz en la base de tu columna y otro en la coronilla.
-          Permite que esos dos puntos se unan, visualizando un hilo de luz que va desde la base de tu columna hasta la coronilla.
-          Empieza a cantar o recitar el mantra “Om”, en silencio o en voz alta, como te apetezca.
-          Siente la vibración del mantra en la base de la columna y haz que esa vibración suba por ese hilo de luz hasta la coronilla, expandiéndose por todo el cerebro.
-          Si sientes que hay alguna parte de tu cuerpo más oscura, con dolor, que necesita sanación, lleva allí la vibración del “Om”.
-          Un mínimo de 11 minutos.
-          Para finalizar la meditación, respira más profundamente alargando la inhalación.


martes, 28 de diciembre de 2010

La culpa es tuya

            ¡La culpa es tuya!, ¡Estás haciendo que me suba la tensión!, ¡Siempre consigues que lleguemos tarde!, ¡Si tú me quisieras!, ¡Me estás matando!, ¡Ya te lo dije!, ¡Si no fuera por los niños!.............. ¿Has oído alguna vez frases como estas?, ¿las has dicho alguna vez?
            Eso se llama culpar a los demás, aunque curiosamente, sólo les culpabilizamos de nuestros errores, de nuestras decisiones erróneas, de las circunstancias adversas; nunca tienen los demás culpa de nuestras decisiones correctas, ni de todo lo bueno que nos pueda ir sucediendo.
Culpar a los demás es un rasgo de inmadurez, es indicador de que estás estancad@ en tu evolución, es no aceptar la responsabilidad de tu vida, es maltratar emocionalmente a la persona que  culpabilizas, es colocarte siempre en el papel de víctima.
Transitar por el camino de la vida es aprendizaje, y no sólo dejar que pasen los días uno tras otro, eso sólo es envejecer. Vivir es aprender, aprender es madurar, y comportarse con madurez implica, entre otras cosas, tomar decisiones conscientemente y aceptar las consecuencias que implican esos actos, aceptando como propios, tanto los éxitos como los fracasos.
Cuando descargas tus errores sobre otra persona, esta, si es madura y responsable, puede reaccionar dejando que la energía de la culpa que has lanzado sobre ella se disuelva sin más, pero ten cuidado, siempre va a quedar un poso que se va a ir incrementando según vayas amontonando sobre ella culpa tras culpa,  hasta que llegue el día en que, no sólo tus reproches, sino todas tus palabras van a causar el mismo efecto que la lluvia en el cristal, ningún efecto. Pero puede ser que la persona que recibe la culpa de tus errores no tenga la suficiente madurez, y entonces va a sentirse responsable de cada uno de tus fracasos, sintiéndose emocionalmente inmovilizada y culpable por algo que no le ha ocurrido a ella.  
Si eres la persona culpabilizada, ten en cuenta de que eso sucede porque lo admites. Para que no pase, tienes que enseñar a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de la culpa, de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. El resultado puede ser que tarde un poco en llegar, pero el comportamiento de esas personas empezará a cambiar cuando vean que no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.
La mejor manera de gestionar tus errores no es culpabilizando al entorno, es viajar a tu interior: tienes que descubrir la razón de ese sentimiento de impotencia que te hace menospreciar a los demás culpabilizándoles de tus limitaciones. Siempre hay una razón, ¿complejo de inferioridad?, ¿miedo al fracaso?, ¿atacar al prójimo ante la sensación de íntima humillación?, siempre hay una razón, descúbrela antes de humillar a los que te rodean.
Recuerda “La Regla de Oro”: No desear para los demás lo que no deseo para mí. Imagina que la persona que está delante de ti, a la que vas a culpabilizar, eres tú mism@.