El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




sábado, 7 de noviembre de 2015

La vida sin Amor

Es mayor nuestro deseo de ser espirituales,
que nuestra voluntad para trabajar y conseguirlo.
Hari Krishan Singh

La sociedad está total y absolutamente centrada en la materia, manteniendo completamente abandonado al espíritu. Alguien puede pensar que para mantener el espíritu ya están las religiones, sin embargo, tampoco es así. 

¿Cómo aprendemos en nuestro crecimiento?, ¿Qué saben del Amor nuestros padres, nuestros maestros, nuestros modelos?, no saben nada, absolutamente nada. Esta es la raíz del problema. Los que tienen que enseñar lo que es el Amor, lo que es la felicidad, lo que es la paz a los que llegan a la vida, no saben. Por eso cuando sus hijos crecen y tienen que enseñar a sus propios hijos, tampoco saben.

Alguna vez, alguien tendrá que romper la inercia de ignorancia que inunda la Tierra. Y aunque es cierto que cada vez son más las personas que comienzan a tener un conocimiento teórico de la auténtica realidad de la vida, es necesario que esa teoría se concrete en práctica para que la nueva enseñanza se cimente en los conocimientos realmente necesarios para superar con nota la principal asignatura de la existencia del alma: El Amor.
 
Pero pasar de la teoría a la práctica es un paso complicado en el que se necesita una buena dosis de voluntad para dejar de leer, o de ver, o de escuchar, para practicar. Vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría. Y hoy por hoy, todo queda en las frases bonitas que colgamos en las redes sociales o en los libros que vamos leyendo antes de dormir o en los medios de transporte. Es más un deseo de ser espiritual que trabajar para conseguirlo. Pero menos es nada, está bien, por algo se empieza.

Si los Maestros, si los guías, si todos los que nos contemplan desde el otro lado de la vida, pudieran expresar alguna emoción, sería expectación. Ellos que están poniendo a nuestro alcance, de manera permanente, los medios para que podamos conseguir nuestro fin, pueden comprobar cómo no solo vamos desperdiciando todas las oportunidades vida tras vida, sino que cargamos a nuestras espaldas nuevos episodios de desencuentros con nuestros hermanos.

Y no se molestan, y no se enojan, y no lo tienen en cuenta para privarnos de nuevas oportunidades, ellos siguen cuidándonos con mimo y nos siguen ofreciendo y entregando su Amor de manera desinteresada, de la misma manera que lo hace una madre hacia su bebé recién nacido.

Habría que ver como se comportarían nuestros egos en las mismas circunstancias: Ofreciendo oportunidades que son reiteradamente rechazadas. Es seguro que se escucharían comentarios como: “Púdrete, con todo lo que hago por ti y no lo aprovechas”, “Nunca más me pidas ayuda”, “Desagradecido”, “Todo lo hago por tu bien”, y un sinfín de lindezas por el estilo. Es lo que hacemos habitualmente.



Dios no lo hace y sus ayudantes más cercanos tampoco. En nuestro comportamiento está la primera diferencia, ahí está la prueba irrefutable de nuestra falta de Amor. Llevemos el ejemplo a nuestra vida diaria. ¿Somos capaces de demostrar esa paciencia infinita, que no es más que una demostración de Amor, con cualquiera de nuestra familia o amigos?

Conocemos de sobra como es la vida sin Amor porque es nuestra propia vida, porque es la vida de la Tierra. ¡Cuántos momentos de tristeza, de ansiedad, de dolor, de melancolía, de miedo!, ¡Cuanta locura, cuanta sinrazón!, ¡Cuántas muertes, cuanta hambre, cuanta injusticia! Nada de eso se tiene o se da cuando se Ama. La vida que podríamos disfrutar por su increíble belleza, la hemos convertido en un valle de lágrimas. Todos los frutos que regala la generosidad de la Tierra los acaparan cuatro que los venden al resto a precio de oro. Nos matamos los unos a los otros física y emocionalmente por una moneda, por un espacio de poder, por un instante de gloria.

Queremos poder, queremos gloria, queremos riquezas, pero tenemos mal enfocado nuestro objetivo, porque queremos conseguirlo a costa de nuestros hermanos, explotándoles a ellos, robándoles, engañándoles, matándoles. Hay que variar ciento ochenta grados la mira y apuntar al corazón, a nuestro corazón, y dispararle sus propios dardos, que no son otra cosa que amor.

Cada dardo lleva implícito una de esas frases bonitas que corren por las redes sociales, para que su esencia impregne cada célula y paulatinamente se vaya integrando en el ser.

Permitámonos recordar alguna de las frases para comenzar el trabajo de integración:

Es dando que se recibe.
            Quien realmente Ama sólo desea la felicidad del otro.
Es bendiciendo como somos bendecidos.
Juzgar y criticar diciendo “Es por tu bien”, no es Amor, es ego.
Es amando como vamos a recibir amor.
No desees para los demás lo que no deseas para ti.
Con la vara que mides te medirán.
Somos lo que pensamos.
Vivimos la vida que hemos decidido vivir.
Si algo de tu vida no te gusta cámbialo. Si no puedes acéptalo.
El resultado siempre será el mismo si siempre haces las cosas de la misma manera. Si quieres que cambie el resultado final has de modificar la manera de hacer.
El pensamiento es creador.
No dejes que tu mente te lleve al pasado, ya pasó. No dejes que te lleve al futuro, es fantasía. Déjala serena y tranquila en este momento.
Cuando pienses, cuando hables, cuando hagas piensa que quien está delante de ti eres tu mismo.
Somos esclavos de todo lo que hemos conquistado.
Antes de intentar cambiar a otros cambia tú.
Tus pensamientos y tus acciones de hoy están determinando como será tu mañana.
Solo se puede ser feliz quien se conforma con todo.

Mientras no se cambie el punto de mira no solo no viviremos en el Amor, sino que ni tan siquiera se puede saber de qué se está hablando. Es seguro que los que se han erigido en “jueces del mundo”, en “críticos intolerantes”, en “perfeccionistas de los demás”, desprecian cualquier idea o creencia que no sea coincidente con la suya propia. Esa es una manifestación más de la falta de Amor y de la sobredosis de miedo que arrastran, porque de la misma manera que la oscuridad es falta de luz, la falta de Amor provoca miedo. Miedo a que otros sean mejor que él, miedo a que le quiten la razón, miedo a que le engañen, miedo al ridículo, miedo a lo que puedan pensar los demás, miedo a perder lo que ha conseguido, miedo a la muerte, miedo a la vida. Aunque pudiera parecer lo contrario, no se valora a si mismo, por eso es imposible que conozca la valía de los demás, tampoco se respeta, razón por la que maltrata a todo el mundo, camina por el mundo aterrado tratando de ver entre las sombras para preservar su integridad. Vivir así es no vivir, y no vive porque no sabe de Amor.

Puede parecer exagerado, pero no lo es. Reflexiona sobre tu vida. Es posible que encuentres alguna coincidencia, y si no la encuentras en tu vida, (a veces nos cuesta ver realmente como somos), observa las vidas de los que te acompañan en ella.


Sabemos que algún día finalizará tremenda locura, aunque desde el observatorio actual de la vida no parezca próximo dicho fin. 


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