El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




miércoles, 27 de abril de 2016

Sobre la meditación






                    La verdadera meditación no puede ser buscada, la meditación llega, la 

 meditación es una manera de vivir, la meditación  es contemplar con atención la vida.

lunes, 25 de abril de 2016

Pensamiento único (Directos a la meta 2 de 2)

Podemos llegar al mandamiento único que nos dio Jesús:
“Amaos los unos a los otros como yo os he amado”,
con un pensamiento también único:
“Amo a Dios y le bendigo con amor”

Decía que se trata de avanzar a paso ligero y recorrer en una sola vida tanto trayecto como veinte o treinta vidas con los pequeños aprendizajes anteriores.

         Para esto es imprescindible tener claras las respuestas a las preguntas del millón: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, y ¿Adónde voy?

         Las respuestas quiero suponer que todos las tenemos claras: Soy hijo de Dios, vengo de Dios y a Él he de retornar.

         Es decir, los espacios de vida física no son más que ese tiempo intermedio entre nuestra llegada desde Dios hasta nuestro regreso a Él. Ese trayecto, vida tras vida, podemos realizarlo lentamente con pequeños avances, o podemos hacerlo más rápidamente. Es nuestra decisión.

         Para hacerlo más rápidamente podemos llevar el enunciado de “energías iguales se atraen” a su máxima expresión. Hasta ahora tratamos de crear energías positivas con nuestros pensamientos y nuestra emociones para no atraer cosas malas y para atraer cosas para la vida física, es decir para vivir en paz y felices y para conseguir nuestros deseos.

         Estaréis de acuerdo conmigo que no es tan fácil como parece, que todo requiere trabajo, voluntad y paciencia.



         Pues bien, ¿Por qué no dedicamos nuestro trabajo, nuestra voluntad y nuestra paciencia para llegar directamente al final, para llegar directamente a Dios, dejando de caminar por caminos que serpentean y pasan varias veces por las mismas postas?

         Como energías iguales se atraen trabajemos para generar la energía de Dios y así Su Energía llegará a nosotros a manos llenas. Pero hará más: En la actualidad trabajamos para que el dinero llegue a nosotros, pues bien, con Dios seremos tan prósperos como Él, siempre según esté establecido en nuestro Plan Divino. En la actualidad trabajamos para tener a determinada pareja y que nuestros hijos tengan unas características determinadas, pues bien con Dios tendremos la pareja y los hijos que nosotros, junto a ellos, hemos programado para acelerar nuestro crecimiento, según esté establecido en nuestro Plan Divino. Y así será cada aspecto de nuestra vida, ya que dejaremos de vivir contra corriente tratando de tener la vida que nos gustaría vivir, para vivir según nuestra programación, la vida que hemos venido a vivir, que es, ni más ni menos, que la que necesitamos para terminar cuanto antes nuestro paso por la materia.

         Vivir en Dios y cumplir en un porcentaje elevado nuestro Plan de Vida es un salvoconducto para conseguir reducir a la mínima expresión el número de encarnaciones en la materia.

         Como lo que queremos será acercarnos a Dios, nuestro trabajo solo será generar una energía que vibre como la energía de Dios. Lo mejor para eso, será mantener en la mente un pensamiento único, el pensamiento en Dios. Pero no para pedir, ni para suplicar, ni para rogar. Que sea un pensamiento alegre, un pensamiento de vida, un pensamiento de amor, un pensamiento de gratitud.

         No es necesario orar ni realizar ninguno de los ritos establecidos por las religiones. No es necesario apartarse del mundo. Sólo se trata de llegar a Dios de la manera más fácil posible, y que mejor y más sencillo que hacerlo bendiciendo a Dios, con una fórmula que no tenga ninguna complicación, que no se olvide, como puede ser: “Dios mío, yo te bendigo con amor”.

         Manteniendo ese pensamiento en la mente, y repitiendo la bendición, hace que la Energía Divina llegue a nuestro ser sintiendo tal cantidad de amor, que a veces pudiera parecer que nos desborda. Inténtalo durante unos días, cuantas más horas mejor.  



         

Directos a la meta, sin peajes (1 de 2)

Existe algo mucho más importante
que una mente vacía de pensamientos,
y ese algo es una mente con un pensamiento único,
el pensamiento de Dios.

         Seguro que nadie duda ya de esa parte del Principio de Vibración que dice que “Energías iguales se atraen”, y es este principio la base de prácticamente todos los cursos, talleres, técnicas y métodos de crecimiento, de expansión de la conciencia, de construcción del carácter, de espiritualidad y sanación. Aprendemos a meditar para tratar de vaciar la mente de tantos y tantos pensamientos negativos con los que convivimos sin ser realmente conscientes, para que no atraigan la miseria que estamos generando. Aprendemos técnicas para atraer aquello que deseamos, a base de generar pensamientos conscientes positivos hasta conseguir la emoción correspondiente. Realizamos talleres para aprender a liberarnos de nuestros miedos y de nuestras limitaciones, que son muchas. Asistimos a clases de yoga y similares para liberarnos del estrés y mantener la serenidad y la calma. Leemos ávidamente un libro tras otro con lo que nuestra sabiduría en temas de “espiritualidad” se incrementa después de cada lectura, pero sin hacer prácticamente ningún uso de esa sabiduría, salvo impresionar a los demás. Y es posible que con todo esto consigamos algunos pequeños éxitos, es posible que consigamos ganar alguna “batallita”: Que se serene un poco la mente, que consigamos algunas de las muchas cosas que deseamos, que desaparezca el terror a la muerte y hasta que consigamos vivir una vida más serena. Pero… ¿Nos podemos conformar con eso?, y ¿Por qué no intentamos ganar la “guerra”?


         Si nuestra vida se circunscribiera al espacio de tiempo transcurrido entre el nacimiento y la muerte, sería más que suficiente, ya que el único objetivo de la vida sería vivir bien, sería vivir una vida feliz, carente de problemas y preocupaciones, una vida en la que consiguiéramos satisfacer todos nuestros caprichos.

         Pero el espacio de tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte solamente es una vida física, es como esa “batallita” que comentaba en el párrafo anterior. Nuestra vida abarca más, mucho más, muchísimo más, tanto como una eternidad. Esta es la auténtica “guerra”, y nuestro objetivo, no es vivir bien, o vivir una vida feliz, o conseguir nuestros caprichos. Nuestro objetivo es otro, nuestro objetivo es la unión con Dios, lo cual no quiere decir que tengamos que renunciar a esos pequeños placeres.

         Los cursos, talleres, técnicas y métodos de crecimiento y sanación, con los que nos movemos todos en la actualidad son una excelente herramienta para poder acercarnos a vivir una vida feliz, para ir vaciando la mente de pensamientos, incluso para realizar un tímido acercamiento a vivir una vida desde el corazón, una vida basada en el amor. Pero en caso de conseguirse, lo cual es bastante difícil para un porcentaje importante del total de personas que tratan de transitar por este sendero, puede ser válido para la vida actual, pero de poco alcance para nuestra eternidad, porque el aprendizaje del alma va a ser limitado, ya que se va a circunscribir a pequeñas ganancias, que si que vamos a mantener para nuestra siguiente vida, pero que nos va a obligar a volver muchas veces e ir caminando vida tras vida a paso lento.


         Y nuestro avance va a ser tan lento que nos va a obligar a encarnar un sin fin de vidas más, cuando podríamos intentar, incluso sin tantas técnicas, avanzar a paso ligero y recorrer en una sola vida tanto trayecto como veinte o treinta vidas con los pequeños aprendizajes anteriores.

Continuará....................

viernes, 22 de abril de 2016

Me rebelo

         Es la atención la que nos va a permitir
ser conscientes de donde estamos,
de hacia dónde queremos ir
y de cuáles son los obstáculos
con los que nos podemos encontrar en el camino.

Me rebelo contra mí mismo cada vez que un pensamiento de crítica ronda por mi mente, me rebelo cuando entro con otras personas en el perverso juego de regodearnos en esa crítica hecha palabra, me rebelo cuando la impaciencia se asienta en cada célula de mi ser, me rebelo cuando me siento intolerante ante otros procederes, me rebelo cuando me irrito ante la falta de respeto, me rebelo cuando piso de puntillas encogido por el miedo, me rebelo ante mi propia incomprensión, me rebelo cuando soy consciente de que no me he puesto en el lugar del otro, y así, un día sí y otro también, me rebelo, me rebelo y me rebelo, mientras me flagelo emocionalmente por haber dejado al pensamiento, una vez más, campar a sus anchas por el carrusel de la sinrazón sin haberle puesto coto.



         Y todavía rojo por mi propia cólera me pregunto, ¿Conseguiré realmente algún día mantener la guardia alta y poder así dominar completamente estos pensamientos?, ¿Conseguiré realmente algún día que no me afecte la falta de respeto, la incomprensión, la mentira, los políticos, las religiones, la intolerancia o la injusticia?, ¿Conseguiré colocarme de inmediato en el lugar del otro y no a toro pasado cuando las emociones ya me han desbordado?

         No creo que en mi caso sea cuestión de meditar más. Mi trabajo es intervenir en la sanación de otros meditando. Es cuestión de atención, de más atención, es cuestión de observar mis pensamientos, observar mis emociones, observar las distintas reacciones de mi cuerpo, sin juzgar, sin calificar, sin ponerle nombre. Solo atención, solo presencia, solo estar. 

            A veces mi dispositivo de vida pasa a “piloto automático” sin que yo sea consciente, y ahí se acabó todo, y solo soy consciente cuando me encuentro en medio de la crítica mental, o en medio del miedo, o en medio de la impaciencia, o ...... Entonces me siento mal y me rebelo, con lo cual cometo, al menos, tres equivocaciones, una, dejar que el pensamiento se ponga el piloto automático, dos, verme envuelto en mi propia critica mental, y tres, mi rebelión.

         En fin, seguiré trabajando. Y vosotros ¿Cómo lo lleváis?

Compartir el conocimiento




Honestidad.




lunes, 18 de abril de 2016

El ser humano: Un espécimen raro

PERLAS PARA EL ALMA




Los seres humanos tenemos un punto de masoquismo importante, nos gusta sufrir, ya que a pesar de que digamos que no, los hechos demuestran lo contrario: Nuestra felicidad es el sufrimiento, ya que permanecemos anclados en él un día tras otro, sin hacer absolutamente nada; nuestra felicidad es contar a diestro y siniestro lo mal que nos encontramos, en lugar de trabajar para salir de ese dolor; nuestra felicidad es encontrar los fallos de los demás en lugar de trabajar para eliminar los nuestros. Somos realmente un espécimen raro.


Qué diferente sería la vida....

PERLAS PARA EL ALMA



Qué diferente sería la vida si nos enseñaran desde la cuna que somos hijos de Dios, que venimos de Él y a Él hemos de retornar. 

Qué diferente sería la vida si nos enseñaran desde la cuna que todos somos hermanos. 

Qué diferente sería la vida si nos enseñaran a amar, a compartir, a aceptar y a respetar. 

Es muy posible que no habría guerras, que no habría hambre, que no habría discriminación, y todos nos ahorraríamos un buen número de encarnaciones que en la actualidad resultan inútiles o con un ínfimo crecimiento. 


La vida es un instante




Ser espiritual




sábado, 16 de abril de 2016

Ámate




Libres de equipaje

La vida física solo es un medio para la manifestación del espíritu, nada más. Todo lo que el ser humano viene a hacer a la materia no es más que el trabajo elegido por el propio espíritu. No es casualidad lo que el ser humano se encuentra en la Tierra, ni el hijo del potentado ni el hijo del pobre lo son por caprichos del destino, lo son, sin error, por su propia voluntad, lo son porque es justamente esa situación la elegida por ellos, por ser la más idónea para la realización de su trabajo.

No viene el ser humano a la vida para tener una cuenta corriente que haga palidecer de envidia a sus congéneres, no viene para tener una profesión de éxito, ni para ganar ningún concurso, viene con un objetivo concreto: Desarrollar lo antes que pueda y lo mejor que sepa su trabajo y su aprendizaje, para no volver, y quedarse así definitivamente en su casa, en  “la casa del espíritu”, donde morará eternamente.

Ya son muchos los seres humanos que saben eso, y muchos más son los que lo intuyen, pero muy pocos son los que actúan en consecuencia con ese saber en su vida física.



Es por la falta de integración de esa sabiduría en su conciencia, o por ignorancia de lo que son y de lo que han venido a hacer aquí, que su actuación a lo largo y ancho de la vida no es más que una pobre, no, más que pobre, mísera competición con todos los espíritus afines, sus hermanos, que coinciden con ellos en la vida, no por casualidad, sino por propia elección.

Como consecuencia de esta ceguera, la vida no es más que una triste caricatura de lo que realmente ellos mismos esperaban realizar, y lo que estaba minuciosamente planificado se derrumba de manera estrepitosa socavado en sus cimientos por unos males que el espíritu no conoce: miedo, tristeza, odio, envidia, celos, y un sinfín de emociones más, generadas por una mente que no sabe actuar según el papel asignado de servidora del alma.

Y entre todas esas emociones negativas, hay una que destaca por ocupar un lugar prioritario entre todas ellas: el miedo a la muerte. La angustia que produce a los seres humanos el pensar que un día, que además no sabe cuál va a ser, se va a terminar todo con la muerte, les afecta de manera dramática sacando a la luz miedos paralelos, como pueden ser el miedo a la enfermedad, al dolor, o a la soledad, que pueden afectarle durante toda la vida.

De poco vale el tener conocimiento de la manifestación de seres que están al otro lado de la vida, Maestros, Ángeles, Guías, o familiares que han partido con anterioridad, de poco vale tener información de lo placida que es la estancia en ese plano, de poco vale creer que en la vida en la Luz no existe dolor, ni enfermedad, ni necesidades físicas, que son las que preocupan a la humanidad, de poco vale saber todo eso, el miedo a la muerte está ahí, perenne, inamovible.

Pero tenemos suerte los seres humanos. Conscientes de nuestro miedo, los seres que están al otro lado de la vida, cuando llega el mágico momento de traspasar el umbral de la vida, todos se vuelcan en nuestra ayuda, haciendo que el transito normalmente sea placido y sereno.

Podemos hacer, en nuestras manos está, que toda la vida sea plácida y serena, desterrando los miedos que son como una losa que los seres humanos tenemos que ir arrastrando por el camino de nuestra vida, y que además de nada vale ese pesado equipaje.


Pongámonos en manos de Dios. Detengamos la locura de nuestra mente. Dejemos hablar al corazón, y si no entendemos con claridad cuál es nuestra misión en la vida, podremos intuirlo, y si ni tan siquiera lo intuimos, vivamos con amor, esa manera de vivir va a hacer que nuestra vida sea un paseo, libre de equipaje, por un ancho camino sembrado de pétalos de rosa.

viernes, 15 de abril de 2016

¡Somos libres!

PERLAS PARA EL ALMA



¡Somos libres!, tenemos capacidad de elección, pero son muy pocos los que eligen lo bueno. Casi todos eligen sufrir, eligen el miedo, eligen enfadarse con su hermano, eligen la ansiedad, eligen la tristeza, eligen la enfermedad, eligen el dolor, eligen la soledad. Con lo fácil que es cambiar el punto de mira, recorrer el camino que nos separa de nuestro corazón y elegir la felicidad, elegir la alegría, elegir el Amor, elegir a Dios.

Voluntad de Dios y discernimiento.




martes, 12 de abril de 2016

Meditación

PERLAS PARA EL ALMA


Decía Krishnamurti: “El intento deliberado de meditar no es meditación. La meditación debe ocurrir, no puede ser invitada. Todo intento de meditación es la negación misma de la meditación. Toda forma de meditación conduce inevitablemente al engaño, a la ilusión, porque el deseo ofusca, ciega. Solo hay que estar atentos a lo que se piensa y se hace, y nada más. Eso es meditación”.

La verdadera meditación no necesita de instructores ni de técnicas. La auténtica meditación es vivir la vida con total atención. Vivir cada acontecimiento como novedoso, porque así es realmente, nada es igual, todo siempre es nuevo. Y además de vivir cada instante como algo nuevo y maravilloso, se ha de mantener esa novedad en la mente, es decir, no valen comparaciones con situaciones anteriores, ni calificar el acontecimiento como bueno, malo, hermoso o desagradable. El acontecimiento es, y punto. No se puede comparar, por ejemplo, una puesta de sol con otra, o darle ningún calificativo, ya que entonces se pierde la esencia de la puesta del sol, ya que la mente está pendiente de la calidad de la belleza, en lugar de sencillamente contemplarla. Meditar sólo es contemplar, contemplar cómo te impregna la vida, contemplar su fluir. Un solo pensamiento del tipo que sea, hace que se difumine la meditación, hace que se pierda el sentido de la vida, hace que se pierda ese instante de vida en el que la mente está ocupada con el pensamiento.



lunes, 11 de abril de 2016

Instrucciones para aprender a Amar (2 de 2)

         Todo lo que tenemos a nuestro alcance para iniciar la aventura de aprender a Amar como Dios nos Ama, es ese simulacro de amor que sentimos por los nuestros, y no necesitamos mucho más.

         Necesitamos  compromiso, porque para la realización de cualquier actividad en la vida es imprescindible asumir la obligación personal de implicarse para llevar esa actividad a buen término.

En este trabajo no hay nadie que te haga seguimiento, ni que te vaya examinando y poniendo nota para ver cómo y cuanto adelantas o para ver si necesitas refuerzo. Tú eres tu propio maestro, tu propio jefe, tu propio examinador y tu propio evaluador, y podrás engañar a cualquiera, pero no te puedes engañar a ti mismo y mucho menos a Dios.

         Necesitas observarte, necesitas paciencia, necesitas conocerte, necesitas enfrentarte a tus miedos, necesitas trabajar en silencio, sin alardear de nada porque el trabajo que vas a realizar es un trabajo entre tú y Dios.



         No te van a valer medias tintas porque te harán caer en el desánimo, ya que a diferencia de cualquier objetivo que se busca en la sociedad este no tiene premio material, ni el reconocimiento público que tanto nos agrada a los humanos.

         Necesitamos mantener la atención que es la que nos va a permitir ser conscientes de donde estamos, de hacia dónde queremos ir y de cuáles son los obstáculos con los que nos podemos encontrar en el camino.

         La atención es ese aspecto en el que tomamos conciencia de nuestra experiencia en el momento presente. Observar nuestros pensamientos, observar nuestras emociones, observar las distintas reacciones de nuestro cuerpo, y todo eso sin juzgar nada, sin calificarlo, sin ponerle nombre. Solo atención, solo presencia, solo estar, porque esto ya es Amor.

         Y sobre todo necesitamos practicar el amor que sentimos por los nuestros, para que un día, incluso sin ser conscientes de ello pase de ser un sentimiento, que es lo que nosotros sentimos, a ser una energía, que es lo que queremos dar.

         Practicar el amor es ponerte en los zapatos de quien tienes delante: de tus hijos, de tu pareja, de tus padres y de tus amigos. Deja a un lado tu propia creencia de cómo tienen que ser las cosas y como tienen que reaccionar ellos para ser dignos de tu amor y sencillamente amales, COMO A TI TE GUSTARÍA QUE TE AMARAN. Deja a un lado tus expectativas de que es lo que tienen que hacer, y de como tienen que reaccionar una vez que tú les has honrado con tu amor, y sencillamente cumple tus propias expectativas dándoles a ellos lo que tú esperas recibir, sin más. Se paciente como te gustaría que lo fueran contigo. Si tus hijos son pequeños, recuérdate cada segundo que no son adultos, que solo tienen cuatro, cinco, seis o equis años y posiblemente ni entiendan porque no tienen que tocar eso que tanto te enoja, explícaselo con paciencia, para que lo entienda un niño. A los adultos, colócate en su lugar, con la dificultad añadida de que no sabes cuál es el momento emocional por el que están pasando.

Acuérdate que eres tú quien está haciendo el trabajo para aprender a Amar, y lo estás haciendo por propia decisión, ellos no lo están haciendo, y posiblemente tarden en darse cuenta de que actúas con más caridad, con más respeto, con más comprensión, con más tolerancia, con más amabilidad, con más ternura, con más humildad y con más paciencia de lo habitual. Pero cuando sean conscientes de eso, o incluso antes, de manera inconsciente, van a reaccionar a lo que están recibiendo. Y lo que tú les estás dando es Amor. Energías iguales se atraen.

         Vas a caer muchas veces por un millón de razones que podrías justificar, no importa, no vas a justificar nada, levántate y sigue. Que cada caída sea un acicate, porque no se cae quien no camina, no se cae quien no arriesga.


Ya estás haciendo mucho, eres un valiente, te has puesto en camino. 


Instrucciones para aprender a Amar (1 de 2)


         Nos ahorraríamos mucha infelicidad en esta vida, muchos sinsabores, mucho sufrimiento y podríamos reducir de manera notoria el número de vidas en la materia, si realmente fuéramos directos al gramo, si dejáramos de dar vueltas y vueltas que aunque pueden conducirnos a la meta lo hacen a cámara lenta, y fuéramos directos a lo realmente importante, que no es otra cosa que aprender a Amar, porque es ese aprendizaje lo único que nos trae de vuelta a la materia una y otra vez, y otra, y otra, y así llevamos cientos de vidas….., y las que nos quedan.

         El Amor al que hago referencia no es más que el calificado de incondicional, de universal, o de divino, aunque de hecho, no es para nada importante el calificativo que le demos, ni tan siquiera lo es el nombre, lo único y verdaderamente importante es su práctica.

         Este Amor, por si tienes alguna duda, es ese que se da a cambio de nada, es el que se da libremente, es el que se siente por todos, es ese en el que lo único importante es la persona amada, es el Amor que no juzga, el Amor que no critica, el Amor que respeta, el Amor que comprende, el Amor que no necesita perdonar porque nada le ofende, el Amor que nunca acaba, es el Amor de Dios.



         Aunque en muchos textos nos explican que la verdadera causa de la reencarnación es el Karma, si aprendiéramos a Amar como Dios nos ama, automáticamente quedaríamos libres de todo de Karma.

         ¡Podemos hacerlo!, somos sus hijos y estamos aquí para eso. Aunque a los seres humanos nos cueste trabajo llegar a integrar, y en muchos casos a entender cómo es eso del Amor sin condiciones y del Amor para todos, esta es nuestra auténtica misión, aprender a Amar.

         Las cientos de técnicas que aprendemos para ser feliz, para perdonar, para ser exitoso, para eliminar el estrés, para acabar con el miedo a la muerte, para liberarnos de la enfermedad, para evitar que enferme el cuerpo comiendo sano, para detener los pensamientos, para crecer espiritualmente, para vivir desde el corazón, para sintonizar con el alma, para comprender las emociones, etc., etc., etc., no son más que etapas, necesarias para llegar a la meta, meta que aunque muchas filosofías digan que no existe, es indiscutible que existe una última vida en la materia y que bien podíamos denominar esa última vida como nuestra meta, y que esa última vida es la que todos anhelamos y eso será cuando seamos capaces de Amar, con ese Amor que estamos calificando como incondicional, no antes.
         ¿Cómo es la calidad de nuestro amor, o de lo que los seres humanos calificamos como amor? Analiza el tuyo, pero no vayamos muy lejos en nuestro análisis, no hace falta que analices el amor que sientes por el vecino del quinto, ya sabemos que es nulo, analiza el amor de andar por casa, el de cada día, el que le dedicas a los tuyos. Si, ya sé que les amas mucho, tú dirías que les amas sin medida, pero aun así, analiza algunos parámetros, y contéstate a algunas de estas preguntas relacionadas con todos los miembros de tu familia y tu círculo de amigos: ¿Pierdes la paciencia?, ¿Gritas a veces?, ¿Les criticas?, ¿Les juzgas?, ¿Dejas de dirigir a alguno la palabra durante un espacio de tiempo, aunque sea corto?, ¿Te sientes ofendido alguna vez?, ¿A veces te preguntas como puede haber hecho eso con todo lo que has hecho por el, o por ella?

         ¿Alguna respuesta es positiva?, ¿Crees que quien realmente Ama puede perder la paciencia, o juzgar o criticar, o…..?, ¡Dios no lo hace! Es seguro que puedes dar mil y una razones para tal comportamiento, pero seguro que tu también le das motivos a Dios y Él sigue Amándote impertérrito, a pesar de tu comportamiento. El problema estriba en que el amor que practicamos los seres humanos no nos va a llevar a conseguir la meta de una última vida porque ni es incondicional, ni es universal, ni es divino.

         Tenemos que aprender a Amar, y tenemos que hacerlo desde el lugar en el que nos encontramos y con el conocimiento que atesoramos. No es necesario ser licenciado en nada para aprender a Amar, no es necesario nada más que la misma vida y eso lo tenemos, así que empecemos ya, para terminar cuanto antes.

Continuará…………..

Fuego en el alma




domingo, 10 de abril de 2016

Fe

PERLAS PARA EL ALMA


La perfección de Dios se encuentra en cada una de las circunstancias que nos toca vivir, en cada uno de los procesos que nos toca atravesar. No somos nosotros quienes para juzgar Sus acciones, Sus maneras, porque cada cosa está planificada como debe ser.

            Dios sabe el motivo o los motivos por los que las cosas suceden.

            La fe no solamente consiste en aferrarse a Dios en tiempos difíciles, sino también es tener la certeza de que sin importar cuán duro o cuán oscuro sea el camino, siempre, siempre habrá una manera de salir y encontrar Luz.

viernes, 8 de abril de 2016

¿Miedo yo?




Jesús y yo, Jesús y tú (Reflexión 2)

REFLEXIONES CON DIOS
O
REFLEXIONES AL BORDE DE LA LOCURA

        
Reflexión 2: Jesús y yo, Jesús y tú.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. 
Juan 14:12

Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:13

Tengo un hijo de cuatro años que es fuerte y duro como un toro, con el umbral del dolor muy alto, nunca le duele nada, ni llora, aunque haya roto el suelo con la cabeza, con lo que nuestros juegos físicos, a veces, son un poco bruscos, ya que eso es lo que le gusta, y yo que soy un papá-abuelo le consiento casi todo, pero mi cuerpo ya no está para muchas brusquedades, y reacciona ante los encontronazos o ante su peso, con contracturas y dolores musculares de todo tipo. Eso hace que cada día tenga que dedicarme a mí un tiempo en mis meditaciones y terapias, y hacerme autoterapia, para tratar de reparar aquello, que con total seguridad se va a malograr en nuestra primera carrera, en nuestro primer baile, en nuestro beso de buenos días, (aprieta su cara contra la mía hasta que mi nariz grita ¡socorro!, mientras la suya sigue tan feliz), o en nuestro primer encontronazo, como si de dos alces en época de celo se tratara.



         Y es entonces, inmerso en mi terapia, cuando aparecen pensamientos que mas entorpecen la terapia que otra cosa, pero que rondan inmisericordes un día sí y otro también: “¿Por qué tengo que pasar un rato cada día haciéndome terapia, si podría sanarme sólo con un pensamiento?......, y no solo a mí mismo, también podría, solo con el pensamiento y la orden, incidir en la sanación de cualquiera, de inmediato…..,  Yo puedo hacerlo……, estoy convencido que puedo hacerlo….., Si Jesús lo hacia, yo también puedo……

         Al llegar a este punto el pensamiento por sí mismo se detiene asustado de su propia osadía, asustada mi conciencia, asustada mi alma, casi gritando ¡anatema!

         Alguien tiene que poner cordura en ese pensamiento, que seguro alguno de los cultos calificaría de pecaminoso, y ese alguien es la conciencia que hace su reflexión, pero que más que traer cordura parece que ahonda en la tesis del pensamiento: “Si Jesús es el hijo de Dios hecho hombre, y yo ya soy hombre y también hijo de Dios, eso quiere decir que Jesús y yo somos hermanos, de la misma manera que tú que estás leyendo esto eres también mi hermano y a la vez hermano de Jesús”, “Por lo tanto no hay ninguna diferencia, ¿o sí?, entre Jesús y nosotros, y si Jesús podía sanar con su pensamiento, tocando o sin tocar a la persona, nosotros también podemos”, “No parece una locura de pensamiento, y por supuesto nada irreverente”, porque el mismo Jesús lo dijo, tal como lo refleja el Evangelio de San Juan 14:12: “En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre”.

         Al final la conciencia sí que encuentra la diferencia: La diferencia es el Amor. ¿Qué es lo que caracterizaba a Jesús y que no tenemos ninguno de sus hermanos mortales?, pues el Amor, que es precisamente nuestra mayor carencia y nuestra asignatura o quizás única de nuestro aprendizaje en la materia. Estamos en el cuerpo para aprender a Amar. Cuando lo consigamos ya no existirá diferencia entre Jesús y nosotros, entonces sanaremos con el pensamiento, porque creer en Él no ha de ser sólo una creencia intelectual, creer en Él es amarle, es poner a Dios por delante de todo y de todos como Él hacia, hasta el punto de entregar su vida por Amor a Dios y por Amor a todos nosotros. ¿Que somos capaces de dar al otro por Amor?, ¿La vida?, ¡Si no somos capaces de dar ni una sonrisa en el ascensor!

         Mientras tanto, supongo que con un punto de añoranza por la distancia que aun me separa de Dios seguiré pensando en cada terapia, “Yo puedo hacerlo”.