El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




sábado, 19 de noviembre de 2016

La Tríada de la Ascensión

Continuación de "Antes de la vida (La vida de Kepha)

Sabía Kepha que si guardáramos memoria de nuestra divinidad ya no tendría objeto la vida, porque es justamente el recordar la divinidad del alma el primer objetivo de la vida. El segundo es aprender a Amar y el tercero amar a Dios con tanta intensidad que solo se viva para servirle.

Esos tres objetivos juntos, conseguidos en su máxima expresión, forman la tríada para la Ascensión.

El primer aspecto, recordar que el ser humano es un alma, que esta es divina, y que está revestida de un cuerpo para tener una experiencia terrenal, es el desencadenante de todo el proceso y el responsable de que las encarnaciones, que hasta ese momento iban sumando, comiencen a restar. Ese es el principio del fin de las encarnaciones en la materia.

Los seres humanos no somos conscientes de que todo es Dios, de que vivimos en Dios, de que estamos llenos de Dios. Me recuerda la frase de Albertt Einstein ¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida? Y a propósito de la frase he encontrado un cuento que la refleja de manera clara.


El relato tiene por título “Obo”, y no puedo decir quien es su autor, ya que buscando el autor solo he encontrado By RafaelaS. No sé si es la persona que lo ha escrito o quien lo ha recogido.

OBO nadó un poco más rápido de lo habitual pues no faltaba mucho para llegar a la gruta. En la oscuridad del lugar se apiñaban cientos de pequeños parientes de su misma especie desconocida por los seres humanos: los Liki, los Peces más transparentes del océano. Eran tan translúcidos que los demás peces se confundían y sólo las Aguamala los reconocían por sus ojos celestes y sus largas pestañas azules.
Un día OBO se aburrió de que ningún Pez lo persiguiera.
-      Pasan de largo, se quejó con un Pez Payaso, ni siquiera nos miran, es como si no existiéramos.
-      El Pez Payaso le contestó -mirando hacia donde creía que estaba OBO- que la suya era una suerte increíble, que ya se quisieran los demás Peces pasar delante de Tiburones y Barracudas haciéndoles muecas y que no los descubrieran.
Las palabras del Pez Payaso no lograron consolar a OBO pues para él el asunto ya se había transformado en un problema y el aburrimiento le había dejado sin hambre y, lo que era peor, sin ganas de jugar.
Así, por la tarde decidió hacer una incursión en otros territorios, lejanos de la gruta. En el camino se encontró con un Pez Globo que se pegó el susto de su vida cuando OBO le habló.
-      ¿Quién? ¿Quién anda por ahí? ¿Qui… quién dijo eso?
Se agitó el Pez Globo luego de que OBO le preguntó si conocía un lugar interesante por los alrededores, algo que pudiera ser realmente divertido. Una vez repuesto del susto, el Pez Globo le explicó que no, que en toda su larga vida -pues ya tenía dos años y ya era tatarabuelo de miles de Peces Globo- no había visto un lugar interesante, lo que se llama interesante. Sólo rocas y arena y corales y algas, lo mismo, siempre lo mismo en todas partes. Más tarde se encontró con un Pez Espina y con un Pez Zorro que luego del susto tampoco le dijeron nada que pudiera atraerle. Entonces OBO se alejó un poco más en medio de aguas mucho más frías y completamente desconocidas por los suyos.
De pronto, ahí mismo, con todas sus negras aletas desplegadas, estaba una Mantaraya gigante. A pesar de que no podía verlo, no se sorprendió por la presencia de OBO pues con su porte había aprendido a no temerle a casi nada.
-      Perdone que la moleste señora Mantaraya, dijo OBO, pero estoy buscando un lugar diferente a todo lo que se ha visto en los alrededores, algo realmente divertido.
La Mantaraya miró hacia donde se suponía que estaba OBO y le dijo:
-      No conozco más que arena, corales, algas y rocas… pero, ahora que me acuerdo, he oído hablar de un lugar muy especial.
-      ¿Especial? saltó OBO emocionado.
-      Sí, se trata de un lugar lleno de AGUA.
-      ¿AGUA? ¿Qué es eso? preguntó intrigado OBO.
-      La verdad es que no sé, aceptó la Mantaraya, pero una vez un pez me habló de un lugar lleno de AGUA… no, no me preguntes, no sé dónde queda ni cómo es, pero de que existe, si existe, al menos eso creo.
Una vez que se despidió de la Mantaraya, OBO siguió nadando en busca del AGUA, pero la noche cayó y se quedó a dormir en una gruta deshabitada. En realidad no necesitaba la gruta para esconderse de los demás peces sino para que no lo atropellara un Pez Espuela o un Pez Martillo distraído. OBO soñó toda la noche con un lugar que a la entrada decía AGUA: era una planicie hermosa y colorida, pero al despertar no recordó nada más que imágenes acuosas, así que decidió proseguir la búsqueda. Para su desesperación ningún Pez sabía lo que era el AGUA ni dónde habitaba; algunos ni siquiera habían oído esa palabra en toda su vida.
-      ¿AGUA?, preguntó alarmado un Pez Flor, ¿de qué idioma sacaste esa palabra tan extraña?
Al fin, después de mucho nadar y nadar OBO arribó a un lugar lleno de algas de colores que danzaban frente a una pared blanca. OBO se arrimó a la pared y se quedó dormido, muerto del cansancio. Así estuvo un largo tiempo hasta que la pared se movió y lanzó al pequeño OBO contra las algas.
-      Hey, gritó OBO, sin saber qué estaba sucediendo. Por toda respuesta escuchó un trueno, o más bien una voz parecida al trueno.
-      ¿Quién dijo "hey"?, dijo la voz.
Por primera vez en su vida OBO no sabía para dónde mirar. Frente a sí no había nada excepto esa enorme pared blanca que se movía rápidamente hacía él. De pronto vio con sorpresa que un ojo gigantesco lo estaba mirando. Por primera vez un Pez que no fuera un Liki lo miraba de frente, como si en verdad lo estuviera viendo. El ojo gigante parpadeó lentamente y Obo dio un salto hacia atrás. También era la primera vez que veía parpadear a un Pez. Hey, exclamó de nuevo,
-      Eso es imposible.
-      ¿Qué es imposible? rugió la voz.
-      Parpadear, dijo OBO atónito, no se puede parpadear.
La pared empezó a temblar y algo parecido a una risa descomunal se dejó escuchar por todo el lugar.
Pocos minutos más tarde, cuando ya a OBO le había pasado el susto y la "pared" había dejado por fin de reír, todo empezó a aclararse. OBO se enteró de que aquella "pared" era una Ballena Blanca y que no solo era el Pez más grande que jamás había visto sino que además, y esto sí que ya le pareció fuera de toda realidad, ¡¡aquel Pez no era un Pez!! OBO no podía entender aún cómo algo del porte de cincuenta o setenta tiburones, que tenía nada menos que ¡treinta años de edad!, no intentaba devorarlo de un solo atracón sino que, al parecer, lo único que quería era conversar con esa voz de trueno y ese ojo parpadeante y esa risa huracanada. Una Ballena Blanca, ¿eh? Nunca me imaginé que hubiera Peces… qué digo, cosas así en estos lugares.
-      Mamíferos, dijo sonriendo la Ballena Blanca, somos mamíferos.
Si ya antes OBO no entendía nada, peor ahora. ¿Mamíferos? En verdad había muchas cosas increíbles en ese lado desconocido del mar.
-      Eso quiere decir, prosiguió la Ballena Blanca, que no nacemos de huevos como los Peces, sino de adentro.
OBO se la quedó viendo de la misma forma en que tú te quedaría viendo a un extraterrestre, esto es boquiabierto y con cara de tonto consumado.
-      Lo que quiero decir es que los bebés crecen dentro de nosotros y, luego de un tiempo, cuando ya están lo suficientemente grandes, salen al AGUA.
-      ¿¡AGUA!? OBO dio tres volteretas antes de tranquilizarse lo suficiente como para hablar. ¿Dijiste AGUA?
-      Sí, eso mismo dijo apacible la Ballena Blanca.
-      Y eso, ¿Dónde queda?
La ballena se lo quedó viendo primero con un ojo y luego con el otro. No parpadeaba siquiera. Tenía la boca abierta como si fuera a tragárselo.
-      ¿Que dónde queda el AGUA?
-      Sí, gritó emocionado OBO.
-      ¿Que dónde queda el agua? repitió incrédula la Ballena Blanca.
-      Sí, volvió a gritar OBO.
Otra vez se oyó ese trueno retumbante y se sintió un remolino enorme girando en torno a OBO. Es otra vez la risa, sí, la risa de la Ballena Blanca, se dijo asombrado OBO.
-      ¿Que dónde queda el AGUA? volvió a decir con ese vozarrón increíble antes de entregarse a otro gigantesco ataque de risa.
OBO permaneció inmóvil, como si de pronto se hubiera transformado en un Pez de hielo. No, no lo podía creer. La Ballena Blanca le estaba diciendo, una vez que le había pasado la risa, que todo lo que veía y le rodeaba era AGUA, que toda su vida había transcurrido dentro del AGUA. Tonterías, dijo finalmente, si eso fuera así, los Peces lo sabrían y nadie, nadie conocía que todo esto era el AGUA.
A la Ballena le dio ternura al ver el desconcierto de OBO.
-      Ven, le dijo, y lo subió sobre su lomo como quien sube a un niño a la terraza de un edificio de trescientos pisos.
De un impulso, OBO salió a un lugar lleno de claridad plateada y sintió sobre su piel algo que lo estremeció y que la Ballena Blanca le dijo se llamaba "viento", y vio dos animales largos y enormes que entendió que se llamaban "barcos", y escuchó algo más retumbante y aterrador que mil voces de ballena juntas que se llamaba "trueno", pero de pronto no pudo ver ni escuchar ni sentir nada más porque todo se hizo oscuro, muy oscuro, como la gruta en la que vivían con sus parientes los Liki.
Cuando volvió en sí, el ojo parpadeante de la Ballena Blanca lo estaba viendo.
-      Ah, por fin, susurró. ¿Qué pasó? Preguntó OBO adormilado.
-      Pasó que conociste el lugar que no es AGUA.
-      ¿Y después?
Después no pudiste respirar ahí fuera porque eso no es AGUA, y tú, mi pequeño niño casi invisible, eres un ser del AGUA. Eso mismo quería preguntarte, se avivó OBO. Ah, más preguntas, me gustan las preguntas.
-      ¿Cómo es que puedes verme si los demás no pueden?
La Ballena Blanca sonrió. Por tus ojos celestes y tus largas pestañas azules, dijo,
-      pero sobre todo te veo por la misma razón por la que puedo distinguir el AGUA del AIRE, algo que tus amigos Peces no pueden porque sólo conocen el AGUA.
De pronto OBO empezó a reír.
-      ¿De qué te ríes? Preguntó divertida la Ballena Blanca.
-      De mí, dijo.
-      ¿Y eso?
-      Imagínate, toda la vida en el AGUA y yo buscando el AGUA.
-      Sí, dijo la Ballena Blanca, pero no eres al único que le ha pasado. También a los seres humanos les sucede. Se pasan buscando lo que ya tienen. Se desesperan por lo que creen que está muy lejano cuando todo está dentro y fuera, rodeándolos, tocándolos, penetrándolos, conformándolos.
OBO se quedó en silencio.
-      ¿Dentro también?
-      Sí, dentro, ¿no te has dado cuenta de que eres AGUA?
-      No, dijo OBO, ¿Cómo es eso?
-      Pues bueno, mi pequeño niño, en ti es más evidente porque eres casi invisible, pero desde el Aguamala hasta la Mantaraya son en gran medida AGUA viva. Yo misma soy una gran masa de AGUA viviente, al igual que las algas, los caracoles, los cangrejos, las tortugas y los delfines. Los seres humanos son de AGUA a pesar de vivir en la tierra, en especial su cerebro que es casi todo AGUA.
-      Entonces, exclamó OBO, es peor de lo que pensaba.
-      ¿Peor? Dijo intrigada la Ballena Blanca.
-      Sí, explicó OBO, no sólo que yo era un Pez buscando AGUA, sino que era AGUA buscando AGUA, ¿No es eso estúpido?
-      La Ballena Blanca sonrió y dijo: sí, estúpido, como casi todo lo que hacemos.
Luego de un breve silencio, la Ballena Blanca empezó a reír provocando un verdadero maremoto a su alrededor. OBO se contagió de aquella risa huracanada y también rió un largo rato, agitado por remolinos cada vez más grandes.
-      AGUA que busca AGUA, qué divertido, gritaba de vez en cuando. ¡AGUA que busca AGUA! ¡ja ja ja ja ja ja ja!
Y así fue como OBO empezó a descubrir cosas más y más interesantes de la aleta -o si quieres, de la mano- de su nueva y sabia amiga. Claro, como era de esperarse, cuando después de una larga travesía al fin OBO regresó a la gruta de los Liki, nadie le creyó una sola palabra. Sólo la hermosa y dulce ABA lo escuchó con seriedad hasta el final. En realidad ella tampoco creía nada de eso, pero le parecía fascinante: aquella sí que era toda una aventura llena de la desbordante imaginación de OBO, su amado Pez Gemelo, como ella le decía.
Pero, cuál no sería la sorpresa de todos cuando vieron acercarse hacia ellos una enorme pared blanca con un descomunal ojo parpadeante a cada lado, una gigantesca sonrisa que nadie sabía dónde acababa y una voz de trueno que decía:
-      Hola, OBO, no pude aguantarme las ganas de conocer dónde vivías.
En medio de la incredulidad de los Liki, OBO se echó para atrás, abrazó a la hermosa ABA y exclamó:
-      Bienvenida, Ballena Blanca.


Continuará………


viernes, 18 de noviembre de 2016

Antes de la vida (La vida de Kepha)

Continuación de “La aventura de vivir”

-      Kepha, se está acercando el momento. Te esperan para preparar tu nueva vida en la Tierra. Quién así hablaba era Jesús, dirigiéndose a Kepha, que permanecía sentado en estado meditativo.

La relación entre Jesús y Kepha era estrecha. En la última vida de Jesús en la Tierra, Kepha fue Simón, el primero de los apóstoles. Y fue Jesús el que mirando fijamente a Simón le dijo: «Tu nombre es Simón hijo de Juan, pero te llamarás Cefas» (que significa «Pedro»).

 El cambio de nombre por parte de Dios a una persona significa transformación, cambio de naturaleza, conversión o la asignación de una gran misión. En el caso de Pedro que era un individuo voluble, se convirtió en una persona firme, con la firmeza de una piedra.
Algunos otros cambios de nombre por parte de Dios fueron a Abram y Sarai que fueron cambiados por Abraham y Sara. Abraham significa “padre del pueblo” o “padre de las multitudes” y Sara que significa “princesa”. Oseas fue cambiado por Josué que significa “Yavé el salvador”.  Saulo fue cambiado por Pablo que significa “pedido a Dios”, o “prestado a Dios”. Y a Jacob le cambió el nombre por el de Israel que significa “el que lucha”.


No quiere decir, sin embargo, que con esa misión el ser elegido haya culminado su tránsito en la materia. Se puede pensar, erróneamente, que los santos reconocidos, por ejemplo, por la Iglesia Católica han alcanzado la iluminación y, por tanto, finalizado sus reencarnaciones. No es tal. Las iglesias les otorgan la santidad a muchas personas de manera interesada. Ciertamente que son grandes hombres y mujeres, pero aun lejos de manifestar el Amor Divino, cuyo aprendizaje es la auténtica y real misión. Sin embargo, hay otros, muchos miles de millones, que sin ser reconocidos como santos, por haber llevado una vida anónima, o por pertenecer a diferente doctrina, si que han manifestado ese Amor, y ya se han unido a la Energía Divina, ya son parte de Dios.
Por eso Pedro tenía que volver. Ya lo había hecho otras veces desde su vida como apóstol.
 
En todas las vidas posteriores de Kepha, Jesús y también Maria, fueron sus más estrechos colaboradores, ya que siempre actuaron, como su Maestro o Maestra, manteniéndole bajo su protección.
Kepha llevaba tiempo en estado meditativo porque él mismo sabía de la nueva vida que le esperaba en la materia, y para eso era necesario una ardua preparación. Él sabía, como todos, que la vida en la Tierra podía ser un camino de rosas o un valle de lágrimas, y rogaba a Dios para que le permitiera guardar una ínfima porción de memoria de la Grandeza Divina para que su nueva vida no fuera como la actual de miles de millones de almas, o como cientos de las suyas, un calvario de sufrimiento por el olvido de lo que somos.


-      Es una lástima, pensaba Kepha, que cuando llegamos a la vida perdamos la memoria de nuestra divinidad, de la hermandad de todos los seres, de nuestra capacidad de amar, y del único poder real: el Amor. Entiendo que tiene que ser así, ya que sino ¿De qué valdría la vida?, no tendría ningún valor saber que somos hijos de Dios, cuando eso es justamente lo que hemos de descubrir, para actuar después desde ese conocimiento.

Continuará.......


jueves, 17 de noviembre de 2016

La aventura de vivir

    
La vida de la que somos conscientes solamente es la última hoja de un guión que consta de cientos o miles de hojas, y para entender la historia en su totalidad sería imprescindible leer todas las hojas del guión siguiendo su orden numérico antes de llegar a la última, que es precisamente de la que tenemos constancia y un conocimiento solamente parcial.

         Esto quiere decir que para entender el porqué de muchas de las situaciones por las que atravesamos en nuestra aventura de vivir, y que podrían parecer inexplicables, tenemos que aceptar, (ya que de momento no tenemos conocimiento), que antes de nuestra vida actual han ocurrido muchísimas cosas y hemos vivido muchísimas situaciones que nos han marcado  con las cicatrices de tantas y tantas heridas que hemos ido recibiendo en nuestro deambular por la materia, ya que la vida es un continuo desde nuestra primera encarnación hasta la actual.


         Es posible que hayamos escuchado en muchas ocasiones hablar de la reencarnación, sin embargo, no pasa de ser una teoría, que nos agrada, y que nos gusta creer, porque, de alguna manera, es una confirmación de que continua la vida, en alguna forma, desconocida ahora para nosotros, y de que esta no se termina con la muerte del cuerpo.

         Pero la recibimos como una teoría, que nos sirve para aparcar por un momento nuestra aversión a la muerte y aliviar nuestro miedo a la desaparición. Sin embargo, no profundizamos en su significado, ni nos preguntamos el por qué de la vida. Con saber que vamos a seguir vivos aunque sea con otra forma, ya es suficiente para nosotros.

         Es posible que no nos interese mucho, ya que si nos detenemos por un instante en ese enunciado periférico de la reencarnación, enseguida tratamos de ubicar donde quedarían nuestros seres queridos, porque si también se reencarnan, que es lo que cabe suponer, ¿Serían siempre nuestros padres y nuestros hijos?, o entramos en otras cuestiones, siempre relacionadas con la materia, ¿Tendría siempre el mismo sexo?, ¿Nos podemos reencarnar en algún animal? No llegamos más allá de la periferia, no profundizamos.

         Nos asusta, menos que morir, pero nos asusta, porque nos genera confusión, porque nos descoloca lo desconocido, porque es algo que no podemos controlar, y estamos acostumbrados a programarlo y a controlarlo todo.

         Sin embargo, las cuestiones del alma son incontrolables, tal como los seres humanos entendemos el control. Y la muerte y la reencarnación son cosas del alma.

         Para empezar ni tan siquiera estamos muy seguros de que es eso que denominamos alma. Los científicos que son nuestra fuente de información fiable, por sus pruebas, por sus experimentos, por sus conclusiones, han sido incapaces de localizar el alma en nuestro cuerpo. Por lo tanto, ¿Cómo se puede decir que algo existe si no ha sido demostrado por ningún experimento científico?

Pocos han ido sido los que se han atrevido a ir un poco más allá y han afirmado que “no somos un cuerpo que contiene un alma, sino que somos un alma que contiene un cuerpo”. Aunque podemos ir un poco más lejos: No solo no somos un cuerpo que contiene un alma, sino que somos un alma que ha elegido un cuerpo y se ha disfrazado con él para representar un papel que nada tiene que ver con el “papelón” que hacemos cada uno de nosotros en la materia.

Continuará…………….

         

jueves, 10 de noviembre de 2016

El camino de la iluminación



El camino de la Iluminación es la hoja de ruta que ha de seguir cada alma en su etapa terrena para su unión con Dios, que es la única razón de nuestro viaje a la materia.

       Es durante la vida física, cuando el alma, prisionera del sueño y de la ilusión del ego, necesita Luz para no perder de vista el camino por el que ha de transitar para volver a Casa. 

       El taller consta de 5 módulos a realizar en las siguientes fechas:

19 de Noviembre:
MÓDULO I: La serenidad de saber quién eres. (YO SOY)

26 de Noviembre:
MÓDULO II: El poder de Dios dentro de ti. (Susurros del corazón).

3 de Diciembre:
MÓDULO III: Una ley superior: El Plan de Vida. (Misión de vida).

10 de Diciembre:
MÓDULO IV: La aventura de morir. (Volver a Dios).

17 de Diciembre:
MÓDULO V: La Tríada de la Ascensión. 

                          HORARIO: DE 10:00 am a 1:00 pm.
                          INVERSIÓN DEL TALLER COMPLETO: 400 soles.
                          INVERSIÓN MÓDULOS INDEPENDIENTES: 100 soles cada uno.

INFORMACIÓN Y RESERVAS:

EN CENTRO DE SANACIÓN ELIAL
   Calle Ernesto Plascencia 146   SAN ISIDRO-LIMA

TELÉFONOS: 975 710 637 // 947 488 031

E-MAIL: alvaga88@gmail.com




lunes, 31 de octubre de 2016

..... y con el mazo dando.

Esta es una continuación de la entrada: A Dios rogando……

         Pobrecitos seres humanos. Que errados estamos en todo lo que se refiere a la vida y a la relación con Dios.

         En lo que se refiere a la vida, esta no es más que la representación del papel de un personaje elegido por nosotros y consensuado con Dios y con Sus ayudantes. Y todo lo que ocurre en esa representación, ya sea, según nuestro particular entender, bueno, malo, regular, bonito o feo, está total y absolutamente organizado y planificado. Todo, absolutamente todo lo que nos ocurre en la vida está organizado de manera magistral por el alma antes de colocarse el disfraz de humano y venir a la vida.  




         Y ¿Dónde queda podréis pensar el libre albedrío? El libre albedrío es la respuesta a todos los acontecimientos que ocurren en nuestra vida. Somos totalmente libres para reaccionar de una u otra manera. Es esta reacción la que nos ata a la insatisfacción, a la ansiedad, al dolor, al sufrimiento y a la infelicidad. Somos absolutamente libres para tomar uno u otro camino, y por lo tanto absolutamente responsables de aquello que nos encontramos en nuestra elección y con nuestra reacción. Pero sea cual sea la dirección elegida nos vamos a encontrar con otras situaciones que también están contempladas en nuestro Plan de Vida. Y nueva elección, y nueva situación, y así año tras año y vida tras vida.

         ¿Y si nuestro libre albedrío nos llevara a aceptar? Aceptar es la clave. Aceptar es la llave de la felicidad, de la satisfacción y de la paz interior. Aceptar no significa esperar la siguiente bofetada. Queda muy bonito eso de poner la otra mejilla. No. La aceptación sirve para mantener la estabilidad emocional, pero debe de ir seguida de la acción. Acción para cambiar aquello cuyo resultado no ha sido el esperado, pero también sin condicionar nuestro estado emocional a la consecución de ese nuevo resultado.

         Vivimos la vida atados a nuestro pensamiento de “yo creo que”, y no se trata de “creer”, se trata de “saber”. Saber que la vida es una continuidad de Dios.


         Venimos de Dios. Venimos a la vida por decisión propia a vivir una vida planificada por nosotros mismos, para aprender a amar y volver a Dios. Solo es eso. No es complicada la vida. Solo tenemos que dejar que la vida ocurra, aceptando aquello que no podemos cambiar y tratando de cambiar lo que sí está a nuestro alcance. Pero todo sin perder de vista el objetivo que es Dios, y sin dejar de lado la herramienta que es el amor.  



Yo Soy el alma



A Dios rogando......

       Es ante la adversidad cuando nos acordamos de Dios. Es entonces cuando recordamos que en su Magnificencia todo lo puede, y levantando los ojos al cielo le hacemos un resumen de nuestra temporal miseria, rogándole que solucione nuestros problemas, o si no tenemos suficiente confianza con Él, acudimos a algunos de los Maestros, Ángeles o Santos, según nuestra particular devoción, pidiendo que interceda por nosotros.

             Está bien. Es bueno que nos acordemos de Dios o de algunos de Sus ayudantes en algún momento, y es normal que eso sea en esos momentos de impotencia, de infortunio, de rabia o de incomprensión, en los que el sufrimiento y el dolor hacen mella en nuestros corazones.

         Pero también sería bueno recordar que no es necesario que le pongamos al día de nuestro dolor, porque Él está al corriente de ese dolor. Como tampoco es necesario que le pidamos aquello que creemos que va a solucionar nuestra desgracia, porque también es conocedor de ese punto.




         Dios sabe todo de todos en todo momento.

      Los seres humanos, sin embargo, no sabemos nada de Dios. En realidad no solo no sabemos nada de Dios, sino que tampoco sabemos nada de nosotros mismos, ni de lo que estamos haciendo en la vida, ni de lo que significan la vida y la muerte, no sabemos casi nada de nada. Lo cual es normal, de Dios solo nos han enseñado un cuento en el que destaca por encima de todo lo duro que puede ser con todos nosotros si no cumplimos los preceptos que nuestros enseñantes consideran prioritarios, abocándonos irremisiblemente a recibir los castigos más terroríficos en caso de cometer, lo que ellos consideran pecado, dependiendo de cuál sea su devota inclinación.

         Ante la presentación que nos hacen de Dios parece lógico y normal que tratemos de vivir a escondidas y a espaldas de Dios, así puede que no se entere de nuestras malas acciones y nos ahorremos algún castigo, ¡pobres infelices! Y también es lógico y normal que ante la impotencia de nuestras propias miserias tratemos de agarrarnos a un clavo ardiendo si fuera necesario, para solucionar lo que consideramos nuestros problemas. Y en este caso el clavo ardiendo puede ser Dios, porque aunque le tengamos olvidado y vivamos a espaldas Suyas casi siempre, a lo mejor, es su misericordia, alivia nuestras penas.

         Pero para desgracia nuestra parece que no escucha nuestras suplicas, ya que los problemas no se solucionan y, a veces, hasta parece que se agrandan. No somos conscientes de que Dios ya nos da, aunque desgraciadamente para nuestro pensar no lo que queremos, sino, afortunadamente para nuestra alma lo que necesitamos.

Continuará...............


miércoles, 19 de octubre de 2016

Toda una vida

PERLAS PARA EL ALMA



La inmensa mayoría de los seres humanos, una vez en la materia, creen que la vida es el espacio de tiempo comprendido entre el nacimiento y la muerte del cuerpo. Y no es así. Una vida es el espacio de tiempo y de “no tiempo” comprendido entre dos nacimientos, y en ese periodo se contabiliza un nacimiento a la vida física, una vida en la Tierra, la muerte del cuerpo, la estancia al otro lado de la vida y una nueva encarnación. Así se vive una experiencia completa, siendo el espacio más pequeño el comprendido por la vida física. Pues bien, es justamente ese espacio ínfimo de tiempo lo que los seres humanos consideran toda una vida. 


Y en ese ínfimo espacio de tiempo los seres humanos se ocupan en hacer justamente lo contrario de aquello que habían planificado al otro lado de la vida: Darle la espalda a Dios. Cuando, paradojas de la vida, la única razón para la vida es reconocer la propia divinidad y realizar la unión con Dios.

Dormir, soñar

PERLAS PARA EL ALMA



Cuando el ser humano descubre e integra en sí que es un alma, que es un ser divino, que es una parte de Dios, comienza a utilizar su corazón.

Mientras eso no ocurre sigue dormido soñando la ilusión de ser un cuerpo, soñando que es un ser independiente de los otros que conviven con él en su encarnación, soñando que vive separado de Dios. El ser dormido necesita vivir los sueños y estos solo se los puede proporcionar la mente, llenando al soñador de dolor, de preocupaciones, de sufrimientos.


Cuando el ser comienza a despertar no necesita sueños, deja de ser dominado por la mente y comienza su andadura desde el corazón. Deja de soñar, deja de pensar como un humano para pensar como Dios.

Libre albedrio

PERLAS PARA EL ALMA


El ser humano es responsable de todos y cada uno de sus pensamientos, de todas y cada una de sus palabras, de todos y cada uno de sus actos y de todas y cada una de sus omisiones, nada de esto está en el Plan de Vida. 

Dios, en su infinito Amor, ha dejado que el ser humano actúe según su conciencia, sin inmiscuirse para nada ni en las decisiones ni en las realizaciones de su vida. El único responsable de lo que pasa y de lo que no pasa es el ser humano.

El Plan de Vida es una guía de realización, con el único propósito de crecimiento de la persona. Seguirlo o no, es potestad de ella misma.


El valor de la vida




lunes, 17 de octubre de 2016

Amor humano, Amor Divino



El Amor de Dios es una energía, mientras que el amor de los hombres es un sentimiento, una emoción, un conglomerado de apego y deseo que mueve una energía que afecta al chakra solar y hace que parezca que hay maripositas aleteando en el estómago. Pero las maripositas más pronto que tarde dejan de aletear, la energía del deseo se va evaporando y solo queda el apego que nos hace creer que seguimos con las personas porque las queremos, aunque a veces decimos, sin ningún rubor, que se ha acabado el amor, pero queda el cariño. No, el Amor nunca se acaba, lo que pasa es que no ha existido nunca. Lo que queda es apego, algo que hay qué aprender a eliminar porque es la antítesis del amor. Donde hay apego no puede existir amor, porque el Amor es libertad, el Amor es confianza, el Amor es respeto, el Amor es tolerancia, el Amor es comprensión.


jueves, 6 de octubre de 2016

Todo es ilusión

PERLAS PARA EL ALMA



El dolor del ser humano, el miedo, la ansiedad o la angustia, solo son un producto de su mente, porque nada está ocurriendo, sólo es su apreciación. Cuando el ser humano consiga mantener su mente en silencio habrá alcanzado la dicha.

jueves, 25 de agosto de 2016

La enseñanza de los niños


PERLAS PARA EL ALMA


          Estamos enseñando a nuestros hijos prácticamente lo mismo que nos enseñaron a nosotros. Lo cual es normal.

          Pero, ¿Somos completamente felices sabiendo resolver problemas matemáticos?

          Y si primero les enseñamos a amar, algo que posiblemente no nos enseñaron a nosotros, y ¡ya llegarán las matemáticas!.

jueves, 11 de agosto de 2016

Momento único

PERLAS PARA EL ALMA


               El momento que estás viviendo ahora es único e irrepetible. No se ha dado en todas las vidas que has vivido , y no se volverá a repetir ni en esta ni en vidas posteriores.

                     Aprovéchalo, vívelo, siéntelo y disfrútalo, no te lo pierdas por culpa de los vaivenes de tus pensamientos, porque puede ser que la enseñanza de toda esta vida esté concentrada en este momento.

sábado, 16 de julio de 2016

Palos en las ruedas

PERLAS PARA EL ALMA


No le pongas palos a la rueda de la vida. Lo haces cada vez que sufres, cada vez que te decepcionas, cada vez que te hundes  o cada vez que te lamentas por no haber conseguido tus objetivos.

No quiere decir que no tengas que tener deseos o no puedas soñar. Por supuesto que tienes que tener sueños, por supuesto que tienes que tener deseos, por supuesto que tienes que luchar para conseguir que se cumplan. Pero lo que no puedes hacer es que la no consecución de tus deseos turbe tu paz, tu serenidad, tu alegría o tu felicidad, porque eso es ponerle palos a la rueda de la vida.


Si tus deseos se cumplen ¡está bien! Si no se cumplen, ¡también está bien!


Los caminos del Señor


jueves, 14 de julio de 2016

Alma peregrina



"Alma peregrina" es mi tercer libro. Se encuentra editado en Ebook en las tiendas digitales. 

El tema central de “Alma peregrina” es cómo crecer espiritualmente para acercarnos a Dios. Pero visto desde una perspectiva espiritual, en absoluto religiosa, porque espíritu y religión son conceptos distintos. Mientras que la religión se refiere al conjunto de creencias, normas de comportamiento y ceremonias de oración y sacrificio, que son propias de un determinado grupo humano y con las que el ser humano reconoce una relación con la divinidad, el espíritu es la parte divina del ser humano.

No necesitamos, por lo tanto, intermediarios para tratar con Dios. Mejor hacerlo directamente desde el interior, desde la parte divina, que hacerlo con una pandereta, de cara a la galería y dirigidos por otros que dicen que representan a Dios.

Las distintas religiones se han apropiado de Dios, pero lo han hecho con malas artes, lo han hecho a través del miedo, de la manipulación, de la discriminación y de la crítica. Y Dios es Amor, y nadie que utilice el miedo, la manipulación, la discriminación o la crítica puede hablar en nombre de Dios, sencillamente porque no Ama.

En el libro se habla de cómo llegar a Dios desde la perspectiva del ser humano espiritual, no del hombre religioso, se habla de Dios desde la perspectiva de hijo Suyo, Y ¿Quién mejor que el propio hijo para hablar de Su Padre?





jueves, 23 de junio de 2016

Misión de vida

         Despertar es abrir el corazón.
Una vez abiertos los ojos del corazón,
se reconoce de inmediato el camino de retorno a Dios.

Nuestra real y auténtica misión es encontrar el camino que nos lleve de vuelta Dios. De él venimos y a Él vamos a volver. Y lo vamos a hacer todos. Unos lo harán con veinte vidas y otros con veinte mil, pero nadie se va a quedar en el camino.

         Pero para recorrer cualquier camino se ha de hacer con los ojos bien abiertos, es decir, despiertos, porque sino vamos a tropezar ya que no se puede ver con claridad el camino.

         Podríamos pensar que todos los que hacemos yoga, o meditamos, o escribimos y leemos sobre espiritualidad, o realizamos cursos, talleres charlas, o que los mismos sanadores y canalizadores, estamos despiertos.


         Pues no es tal. Sólo tenemos un “cierto conocimiento” que a duras penas traspasa la periferia de nuestra conciencia, sin estar integrado en el ser. Casi podríamos decir que estamos entreabriendo los ojos.

         ¿Cuándo podremos decir que estamos realmente despiertos? Cuando actuemos, de manera permanente, con amor, con generosidad, con compasión, con verdad, con humildad, volcados completamente por y para Dios, sirviéndole a través de nuestros hermanos. La separación, la discriminación, el orgullo (sobre todo espiritual), el juicio, la crítica, el menosprecio, la ambición, son signos inequívocos de permanecer dormidos.  

         Podemos decir que tenemos el conocimiento del despierto pero seguimos actuando dormidos.

         Por eso nos programamos en nuestro Plan de Vida “misioncitas”, que nos pueden parecer más o menos importantes, sobre todo para alimento de nuestro orgullo. Pero la autentica misión es reconocer el camino de vuelta a Dios.


         No vivir para Dios es sinónimo de seguir dormidos. 


La Voz de Dios




Paciencia




Paz interior