En el hombre, toda incertidumbre nace
en torno a lo exterior; se por lo que no está en su mano siente impotente por
las cosas externas: “¿Qué voy a hacer? ¿Qué pasará ahora? ¿Cómo saldrá todo?
¡Espero que no ocurra esto ni aquello!”.
Estos son los clamores de aquellos que
se preocupan por lo que no está en su mano. Pues quien se pregunta: “¿Cómo
evito asentir a lo que es falso? ¿Cómo hago para no dar la espalda a lo que no
es verdad?”.
Si hay alguien tan noble que se angustie
por estas cosas, le recordaré: “¿Por qué te angustias? Estate tranquilo, esto
sí depende de ti”.
EPICTETO

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