Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



Mostrando entradas con la etiqueta Precipitación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Precipitación. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de febrero de 2026

Ley de la Precipitación



      Una de las leyes del Universo es la Ley de la Precipitación. Según esa ley, Dios proveía, en el principio de los tiempos, a los seres humanos de todo cuanto pudieran necesitar. Pero llegó un día en que los seres humanos dudaron de Dios y empezaron a murmurar: “Y si un día se olvida de darnos lo que necesitamos”. Y así fue como el ser humano comenzó a guardar y a tratar de conseguir por sí mismo lo que Dios le estaba proveyendo; es decir, comenzó a trabajar para, con el sudor de su frente, conseguir lo que antes tenía de manera fácil.

          “Rasgar el velo de la soledad” de Alfonso Vallejo


lunes, 12 de enero de 2026

Precipitación

 


Ha llegado el momento por fin cuando todos deben comprender que el pensamiento y el sentimiento forman el poder creador más grande en la vida y en el universo.

La única forma de usar ese pleno poder de pensamiento-sentimiento que llamamos “DIOS EN ACCIÓN”, es empleando el autocontrol y la autocorrección, con los cuales se puede rápidamente alcanzar la comprensión con que usar y dirigir este poder del pensamiento, sin limitación alguna.

Cuando se ha logrado el suficiente autocontrol, el individuo puede mantener su pensamiento fijo en cualquier deseo, al igual que una llama de acetileno que se mantiene inmóvil sobre una soldadura.

Así cuando se mantiene inamovible la conciencia en cualquier deseo, sabiendo que la Presencia “YO SOY” es la que está pensando, o sea, que es Dios en Acción, entonces se comprenderá que se puede traer a la visibilidad, o precipitar, lo que quiera que se desee o se necesite.

No es que no se pueda pensar en otra cosa; si así fuera. ¿cómo podría uno realizar los mil y un deberes que colman nuestros días?

Es que cada vez que se tenga que recordar el punto en cuestión se recuerda invariablemente que es Dios, o la Presencia “YO SOY” con todo su poder, la que está actuando para precipitarnos el deseo.

El autocontrol se ejerce pensando y diciendo inmediatamente frente a todo lo inarmónico que se presente: “No señor esto no puede ser verdad porque mi “YO SOY” es perfecto. Borro, pues, todo lo que esté al hecho por mi conciencia exterior y no acepto sino la perfección manifestada”.

SAINT GERMAIN