Hay
ciertas cosas que dependen de nosotros, como la opinión, los deseos, la
aversión y, en una palabra, todas nuestras operaciones. Hay otras que no
dependen, como el cuerpo, las riquezas, la reputación, los cargos y, en
definitiva, todo aquello que no es esencial a nuestras acciones.
EPICTETO
