¡Que asqueroso y falso
el que dice: “He elegido comportarme contigo con sencillez”! ¿Qué estás
diciendo, hombre? No hay necesidad de andar diciéndolo. Se mostrará por sí
mismo.
Conviene llevarlo
escrito en la frente, que enseguida lo haga sonar la voz, que enseguida salga
de los ojos, como el amado reconoce enseguida todo en la mirada de sus amantes.
Un hombre sencillo y
bueno, debería ser como el que huele a choto, para que el que está a su lado se
de cuenta de que está ahí, lo quiera o no.
El empeño en la
sencillez es como un estilete. Nada es más odioso que la amistad del lobo. Huye
de esto, por encima de todo. El hombre bueno y benévolo lleva eso en los ojos,
no se le oculta.
MARCO AURELIO
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