Cierto
discípulo que sentía que había fracasado en una difícil prueba espiritual se
encontraba entregado al autorreproche, cuando el Maestro le dijo:
“No
pienses en ti mismo como en un pecador. El hacerlo es profanar la Imagen Divina
que mora en tu interior. ¿Por qué identificarte con tus propias debilidades? En
lugar de ello, afirma esta verdad: Soy un
hijo de Dios. Órale a Él”: “Malo o bueno, yo te pertenezco. ¡Despierta
nuevamente en mí tu recuerdo, oh Padre Celestial.”
PARAMAHANSA
YOGANANDA
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