A menudo
se le planteaba a Paramahansaji la milenaria pregunta de por qué Dios permite
el sufrimiento. El Maestro solía explicar pacientemente:
"El
sufrimiento es causado por el uso inadecuado del libre albedrío. Dios nos ha
dado dotado del poder de aceptarle o de rechazarle. Él no desea que suframos,
pero no interfiere con nuestra voluntad cuando elegimos acciones que conducen
al sufrimiento.
Los
hombres no prestan atención a la sabiduría de los santos, pero esperan que
ocurran acontecimientos desusados o milagrosos para salvarles, cuando se
encuentran en dificultad. El Señor puede hacer cualquier cosa; sin embargo, Él
sabe que el amor y el buen comportamiento del hombre no pueden ser comprados
por medio de milagros.
Dios nos
ha enviado al exterior como hijos suyos y debemos retornar a Él en tal divina
condición.
El
ejercicio de nuestra propia voluntad constituye la única senda que conduce a la
reunión con Él. no existe ningún otro poder en la tierra o en el cielo que
pueda realizar el trabajo por nosotros. Pero, cuando tu alma emite un verdadero
llamado, Dios te envía un gurú, cuya misión es guiarte desde el desierto del
pesar hasta el divino hogar de la dicha eterna.
El Señor
te ha dotado de libre albedrío, de modo que no puede actuar al mismo tiempo como
un dictador. Aun cuando Él es el Poder Supremo, no puede disponer que seas
liberado del sufrimiento, si tú mismo has escogido el sendero de las malas
acciones. ¿Es acaso justo que esperes de Él que te libere de tus fardos, cuando
tus pensamientos y tus acciones se oponen a sus leyes? El secreto de la
felicidad yace en el cumplimiento de los códigos de ética que nos ha entregado
Dios, una de cuyas expresiones constituyen los Diez Mandamientos”.
PARAMAHANSA
YOGANANDA

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