La verdadera y futura
curación se efectuará cuando la vida del alma pueda fluir sin impedimento ni
obstáculo a través de cada aspecto de la materia, pudiendo entonces vitalizarla
con su potencia y eliminar así los bloqueos que son la fuente de las
enfermedades.
Un sinfín de enfermedades tienen su origen en un, “enfado del alma”. Sólo hay que ser honestos con uno mismo, escuchar lo que dice el corazón, que es el vocero del alma, y seguirlo al pie de la letra.

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