Ningún
hombre bueno se aflige ni gime, ninguno se lamente, ninguno palidece y tiembla
ni dice: “¿Cómo me recibirá aquel?, ¿cómo me escuchará?” ¡Esclavo!, actuará
como le parezca. ¿Por qué te preocupas de lo que hagan los demás?
EPICTETO
Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario