Cierta
discípula solía rogar constantemente al Maestro que le otorgase la conciencia
divina, pero no realizaba esfuerzo alguno por prepararse para semejante estado.
El
Maestro le dijo: “Un hombre que ama verdaderamente a Dios, es capaz de inspirar
en sus desorientados hermanos el anhelo de regresar a su Hogar en Él; sin embargo,
son ellos mismos quienes deben, paso a paso, emprender el viaje de regreso”.
PARAMAHANSA
YOGANANDA

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