El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 23 de abril de 2017

Igualdad




Comprender la vida




Pecado (1 de 2)

El pecado que se define como la transgresión voluntaria y con conocimiento de un precepto religioso. No existe.

En Teología moral se lo considera un acto malo, o la omisión culpable de un acto bueno obligatorio. Por extensión, se denomina pecado a todo aquello que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido.

Existen pensamientos erróneos, existen palabras con intención de ofender, existen malas acciones, y si los representantes de las distintas creencias religiosas, les quieren llamar pecados, está bien, pero no pueden atribuirle a Dios, de manera más o menos interesada, la condena a perpetuidad, a no ser que se confiese el pecador, única manera de quedar redimido de los pecados.


El Papa Francisco, máxima autoridad de la iglesia católica, ha dicho recientemente que Dios no condena a perpetuidad. Pero, permítanme que añada algo más, Dios no condena nunca.

La tradición judeocristiana, cuya fuente fundamental es la Biblia, ha entendido el pecado, en términos generales, como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios.

Pero la realidad es que el hombre no necesita pecar para alejarse de la voluntad de Dios. El hombre ya vive alejado de Dios, y no es por ser pecador, es sencillamente porque no sabe quién es realmente, ni sabe quién es Dios.

Cree el hombre que es un ser independiente de Dios, cuando lo que es, realmente, es una parte de Dios.

Cree el hombre que cada uno de los seres que le acompañan en la vida también son independientes y ajenos a él, con lo cual tiene que proteger lo que él considera suyo, y a los que considera los suyos, cuando la realidad es que todos son lo mismo, hermanos, hijos del mismo Padre.

Cree el hombre que lo que considera pecado le aparta de Dios, cuando lo único que le aparta de Dios es su propia mente.

Cree el hombre que tiene que buscar a Dios en los templos, en las catedrales, en las mezquitas, en las iglesias, en las sinagogas, en los conventos, en los salones de culto, en las basílicas, en los santuarios, o en las capillas, cuando lo tiene bien cerca: Habita en su propio corazón.

Cree el hombre que Dios premia a los buenos y castiga a los malos, cuando la realidad es que Dios ni premia, ni castiga, porque no hay ni buenos, ni malos. Dios Ama a todos por igual y su Amor es total e incondicional.

Todo lo que hay son hombres que están realizando un camino de evolución y crecimiento para acercarse a Dios, Y se tienen que acercar a Dios porque les ha separado de Él la ignorancia, la mala fe y las creencias erróneas.

Todo lo que hay son hombres aprendiendo a Amar, aprendiendo a compartir, aprendiendo a respetar.

Todo lo que hay son hombres tratando de conectar con su alma, su parte divina, para, a través de la belleza de su alma, poder contemplar la belleza de los demás, ya sean negros, blancos, amarillos o mestizos, ya vistan con seda o con harapos, ya hablen como Cervantes o Shakespeare, o sean mudos como una roca, ya tengan cuentas millonarias o se peleen por un centavo, ya sean ateos o creyentes, ya sean musulmanes o cristianos, ya sean comunistas o capitalistas, ya sean de derechas o de izquierdas, ya sean honrados o ladrones.

Y estos hombres, que tienen que aprender a vivir desde el alma, que no saben lo que es, ni donde se encuentra; que tienen que aprender a Amar cuando desconocen lo que es el Amor; que tienen que aprender a respetar cuando desconocen lo que es el respeto; que tienen que ayudar a compartir cuando se les ha enseñado que lo suyo es suyo y tienen que defenderlo; que tienen que aprender a perdonar cuando solo les hablan de venganza; tienen un hándicap importante: LO HAN DE APRENDER SOLOS, y encima con una guillotina sobre sus cuellos, que amenaza con cortarles la cabeza si no hacen lo que nadie les ha enseñado.

Alguien puede pensar que si no existe el pecado y que Dios Ama a todos hagan lo que hagan, para que reprimirse y no robar o no engañar, para conseguir vivir en la opulencia y sin doblar el espinazo.


Aunque es cierto que no existe el pecado, y que Dios Ama a todos Sus hijos hagan lo que hagan, existe una ley que se denomina la Ley de la Causa y el Efecto, o Ley del Karma, cuyo enunciado dice que es una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se genera a partir de los actos de las personas. Según esta ley, cada causa genera un efecto, a cada acción le corresponde una reacción.


sábado, 15 de abril de 2017

Hágase tu voluntad

         Todas las situaciones por las que pasan todos los hombres en la vida de la materia tienen una razón. Es una razón desconocida e ininteligible para ellos. Es una razón Superior recogida en su Plan de Vida, con la que el alma, que es la responsable de la aceptación de dicho Plan, espera conseguir un avance en su evolución.

         Es imposible reconocer a priori, la causa por la que se producen determinadas situaciones en la vida del hombre. A veces, una vez resuelta la situación, se puede llegar al entendimiento del porqué ha llegado dicha vivencia en la vida. Aunque tampoco es muy común que una vez resuelta se den vueltas de porqué ha pasado algo y no otra cosa.

         Las situaciones positivas también están determinadas por la misma ley, pero estas, al ser positivas y no causar sufrimiento no van a hacer que la persona se detenga, ni tan siquiera un segundo, en preguntarse porque ha vivido tal situación, ni porqué le ha tocado vivirla a ella y no al vecino.



         Sin embargo, las situaciones que los hombres califican de negativas, de penosas, llenas de sufrimiento o de incertidumbre, van a hacer que levante los ojos al cielo y pregunte ¿Por qué Señor?, van a hacer que pidan con auténtica devoción que se resuelva su dolor, van a hacer que se pregunten, una y mil veces, porqué les está sucediendo, van a orar, a pedir, a rogar y hasta a maldecir, porque la situación sigue ahí, inamovible, o avanzando muy lentamente.

         Ya sea la vivencia positiva o negativa, ya sea que se pregunten la razón o no, ya sea que sean conscientes o no de lo que les está “tocando” vivir, les va a ser muy difícil entender la situación.

         La mente humana, con todo y ser magnífica y poderosa, está lejos de la Mente de Dios, y en ningún caso, y ante ninguna situación, va a conseguir entender la razón. Es la Razón de Dios.

         El Plan de Vida es un Plan Divino y los hombres no están preparados para entender las razones de ese Plan, ya que es lo mismo que querer entender los Planes de Dios.


        
           Puede ser que las situaciones se alarguen y alarguen, un día tras otro, un mes tras otro, un año tras otro. Eso es señal inequívoca de que el aprendizaje que tal situación lleva implícito no se está realizando, en la misma persona o en actores implicados.

         Puede ser que se resuelvan, después de cierto tiempo, y no vuelvan a presentarse situaciones similares nunca más, La señal, también inequívoca, es que se ha aprendido, se ha crecido, se ha evolucionado.

         A veces, se resuelvan en falso, y al cabo de cierto tiempo vuelven a presentarse, una o más veces de manera cíclica en la vida de la persona. La señal es que no se ha extraído la enseñanza, y es muy posible que sea una asignatura para la próxima vida.

         ¿Qué les queda entonces a los seres humanos ante situaciones que les hacen sufrir?, ¿Cómo saber la enseñanza subyacente de tal situación?

         Ni se sabe, ni se puede saber cuál es la enseñanza incluida en la situación. Solo queda la aceptación. La aceptación lleva implícita la liberación del sufrimiento. De nada sirve rebelarse, ya que el deseo de resolución, es eso, un deseo, patrocinado por el ego, promovido por el orgullo, deseando “algo” que seguro no es necesario. Y en lugar de levantar los ojos al cielo pidiendo a Dios que se resuelva, levantarlos diciendo “hágase Tu Voluntad”.


         Confíen en Dios. Él da a los hombres lo que necesitan, no lo que sus egos creen que necesitan. 

  

lunes, 3 de abril de 2017

¡Uf!, menos mal que solo es un sueño


         Seguro que todos habéis despertado alguna vez al final o en mitad de un sueño trágico o un sueño terrífico, y al ser conscientes de que estabais durmiendo y, solo era un sueño, habéis sentido tal alivio que habéis saltado en la cama alborozados, o sencillamente habéis seguido acurrucados en la misma postura pensando “¡Uf! Gracias a Dios, solo era un sueño”.

         Pues eso es la vida amigos: “Un sueño”. Un sueño en el que se mezclan episodios trágicos y episodios alegres, momentos de dolor, eternidades de preocupación, o instantes de amor, por nombrar solo algunas de las etapas que se van sucediendo en la vida de los hombres.


         Llegará un momento en vuestra vida, en esta, o en las venideras, en las que abriendo los ojos del corazón llegareis primero a la comprensión de que solo estáis interpretando un papel, preparado minuciosamente junto al Director de la obra, para pasar después de la comprensión a la aceptación, más adelante de la aceptación a la entrega, y por fin con la entrega llegareis a Dios. Y como sucede con el despertar en mitad del sueño terrorífico pensareis: “¡Uf!, menos mal que todo era un sueño”.

         Los problemas de los hombres tienen su raíz en la acción que se produce con una sola palabra: “Separatividad”.

La separación de Dios, el creerse seres independientes, deviene en enfermedades que provienen por los bloqueos de la energía del alma. La independencia en la que creen vivir les produce preocupaciones que no son más que proyecciones de su mente, al igual que lo que llaman felicidad. Ambas, felicidad y preocupación, son pura ficción, lo mismo que el amor que imaginan, que no es más que un somero recuerdo del Amor que siente su alma por su Creador.

No eres un ser independiente. No estás solo. El punto que ocupas en el planeta no es el centro del Universo. Eres como una gota de agua en mitad de los mares, exactamente igual a los miles de millones de gotas de agua que componen los océanos. No tienes que defenderte, (ni atacar), a otros por ser de distinta raza, de distinta religión, de distinta creencia política, de distinta cultura o de distinta clase social.

  Ellos son tu espejo. Mírate en ellos. Y cuando comprendas que son iguales que tú, hijos todos del mismo Padre, comenzarás a entenderlos, comenzarás a respetarles, comenzarás a perdonarles, comenzarás a amarles.



          

lunes, 27 de marzo de 2017

La ironía de la pareja

Cuando se forme una pareja tiene que cambiar el objetivo actual: 
Que lo único que desee cada miembro de la pareja 
sea conseguir la felicidad del otro, no la propia

Dos personas se conocen, se enamoran hasta el extremo de creerse almas gemelas, comprueban que tienen gustos afines, que tienen las mismas aficiones, que les apasionan los mismos temas y que le temen a lo mismo. Y por supuesto que, si en algo puede ser que no sean coincidentes, entonces dicen que son complementarios. El caso es que ven la vida de color de rosa, viven con una sonrisa permanente en su cara, y asumen, sin ningún género de duda, que todo está bien y todo es perfecto en su otra mitad.

Posiblemente sea, si no el mejor, si uno de los mejores estados emocionales de los seres humanos en su deambular por la materia.



Ante tal cúmulo de coincidencias en sus sentimientos, y teniendo claro lo difícil que les es vivir separados, deciden dar uno de los pasos más importantes que se pueden dar en la vida, se van a vivir juntos, con o sin papeles, no importa. Lo importante es estar juntos, verse cada día, amarse en la distancia corta.

Hasta aquí todo es perfecto. Solo están cumpliendo uno de los apartados de su Plan de Vida.

 ¡Es una lástima que solo sea un pensamiento el que genera esa emoción!, ¡Es una lástima que no se mantenga en el tiempo ese pensamiento!, porque al cabo de cierto tiempo aparecen aspectos que en la vorágine del enamoramiento inicial habían pasado por alto y ahora empiezan a hacer mella, hasta el punto de que el pensamiento de amor comienza a ser sustituido por otros pensamientos que ya no generan la misma emoción de amor, sino que generan una sensación de fastidio, que se va tornando en molestia, para convertirse finalmente en hartazgo, en cansancio, en aburrimiento,  y en casos más dramáticos en odio.

La pareja, que es una gran escuela para aprender realmente a Amar, para aprender a desarrollar la paciencia, la tolerancia, la generosidad y el respeto, se convierte en un campo de batalla, en el que se utilizan toda clase de armas arrojadizas, incluso a veces, desgraciadamente, los propios hijos.

¿Qué pasó con el alma gemela?, ¿Se equivocaron en su apreciación o no era tal?, ¿Dónde quedaron los gustos y las aficiones afines?, ¿Adónde se fue el ser complementarios?

Es posible que en ese “desamor humano” también se esté manifestando su Plan de Vida, es posible que su unión sea temporal para aprender algo que la otra parte puede enseñar, o para pagar alguna deuda Kármica, o para recibir algo que le deben. Pero, (uno o los dos miembros de la pareja), lo están interpretando mal, porque les está faltando algo que nunca sintieron: Amor. Porque practicaron el amor, pero no practicaron el respeto. Porque se unieron para recibir el uno del otro, pero no para ser generosos y darse el uno al otro.

Todo esto unido a la sinrazón de la sociedad o al engaño de las religiones, que son coincidentes en que dos personas que forman una pareja han de permanecer unidos mientras dure la vida.

¡Que locura!, así le va al género humano!

Habrá parejas que hayan establecido, antes de venir a la vida, que si van a permanecer unidas de por vida, pero las habrá que no. Y como eso no se sabe de antemano, sería bueno que en el desamor cada parte de la pareja se colocara en los zapatos de la otra parte, para explicar lo que necesitan escuchar, para tratarla como la gustaría ser tratada, para darse en el desamor con la misma intensidad que en el amor.

Del amor al odio no hay un paso. Lo que pasa es que nunca existió el amor.

El fallo radica en que los seres humanos se creen incompletos y por lo tanto piensan que necesitan esa otra mitad para ser felices, para ser completos. Pero no. Los seres humanos ya son “completos”, ya son perfectos tal como son, ni les sobra ni les falta nada, por lo que buscar complementarse con otro ser humano es abocarse al fracaso.

Primero hay que aprender a Amar para poder dar Amor, hay que practicar el respeto para respetar, hay que ser generoso con uno mismo para poder serlo con los demás, hay que valorarse uno mismo para poder valorar al otro, hay que ser feliz para poder hacer feliz a la otra parte.


Y cuando se forme una pareja tiene que cambiar el objetivo actual: Que lo único que desee cada miembro de la pareja sea conseguir la felicidad del otro, no la propia. Se supone que la propia ya la tiene, ya que sino la tiene es posible que la relación se convierta en una relación complicada.  


domingo, 26 de marzo de 2017

Sin pasado, sin presente, sin futuro

El ayer ya no existe, el mañana tampoco y, si me apuran, tampoco existe el presente. Existe un continuo de tiempo, un continuo de conciencia. Sin embargo, los hombres son incapaces de vivir ese continuo, ese mágico momento, siempre nuevo, que se va desgranando ante su conciencia. Pero no lo ven, no lo perciben, no lo sienten porque se quedan anclados en su pasado maniatando a su conciencia. Dan un salto para intentar instalarse en el presente, pero tampoco lo consiguen, porque se vuelven a anclar en otro pasado o, a veces, se pasan en el salto y aparecen en el futuro.



Con lo cual viven de recuerdos que solamente existen en su mente y de programaciones de futuro que solo existen en sus deseos. Y la vida pasa y pasa sin que sean conscientes de la belleza, de las sincronicidades y de las oportunidades que la vida, en su eterno discurrir, les presenta una y otra vez.

Ese anclaje al pasado o ese suspirar por sus deseos de futuro solo es apego. Se apegan a situaciones, es igual que hayan sido agradables o no, ya no existen, y enganchados a la situación pasada no pueden ver el ahora, no pueden vivir porque tienen la vida ocupada, no pueden sentir porque tienen prisioneros a los sentimientos, no pueden ver porque no miran, no pueden resolver porque tienen congestionada y llena de ruido su mente.

Viviendo el "ahora" se desapega el hombre del ayer y se olvida del mañana, ¿Quién sabe si existirá para él un mañana?, y en todo caso, serán sus acciones de hoy las que determinen cómo será su mañana.


Viviendo el “ahora” el hombre no solo se responsabiliza de sí mismo, sino que acepta todo lo que la vida le presenta, que no es, ni más ni menos, que lo que el mismo hombre había programado para su existencia.


lunes, 13 de marzo de 2017

El ser humano necesita....

         Creen los hombres que necesitan un líder que les conduzca por la senda adecuada, un gurú que les enseñe, un maestro que les indique el camino, un jefe que les controle, un modelo al que imitar, un ídolo al que admirar, una pareja para amar, un amigo con quien hablar, un profesional que les comprenda, un sacerdote que les perdone, un alguien sobre el que arrojar su dolor, un santo al que adorar, un dios en quien creer, un enemigo al que culpar, un grupo para meditar, una cuenta corriente que les de seguridad, un libro para aprender y una pastilla para dormir.



         Y, si ellos así lo creen, así es. Porque cada hombre sólo es el reflejo de su propio pensamiento y de su propia creencia. Y así seguirá siendo hasta que el hombre entienda que no necesita nada, que no necesita a nadie. Y no lo necesita porque el ser humano es un ser completo. Tiene todo lo que necesita para realizar con éxito su Plan de Vida.

         Puede, que en algún momento de su existencia necesite de alguien, de manera puntual, para que le ayude a abrir alguna puerta, pero, como seguro que ha leído u oído en multitud de ocasiones, la puerta ha de franquearla él sólo, porque todo el trabajo importante a realizar en la vida física es un trabajo en soledad, es un trabajo de introspección, de comprensión y de aceptación.

         Lo único que necesita el ser humano es tener conciencia de lo que es, y aceptarlo, y eso lo podrá escuchar de sus modelos y lo podrá leer en libros, pero no le va a servir para nada hasta que no lo integre en cada célula de su cuerpo.

         El ser humano es una parte de Dios. Dios es su origen y Dios es su destino. Y todo el equipaje que necesita el hombre para volver a Dios es el Amor.


         Así que Amen. Es suficiente.


sábado, 11 de marzo de 2017

Emociones y respiración

“Mi padre tenía razón...
el dinero o la fama no eran tan importantes como respirar.
Lo esencial sucede y lo demás es prescindible.”
― Angus Young

         La respiración es la vida.

         Antes de relacionar las emociones y la respiración, veamos primero que es la respiración.

Lo primero que hace un bebé al tomar contacto con la vida física fuera del útero de su madre es tomar una inhalación, y lo último que él mismo realiza cuando abandona la vida es completar esa respiración con una exhalación.

         Y ese ser humano, mientras dura su vida, va a respirar, de manera autónoma, sin ser en absoluto consciente de su respiración, entre 12 y 16 veces por minuto.

La respiración es el proceso mediante el cual el aire entra en el cuerpo inspirado a través de la nariz, (mejor que por la boca), y es conducido por la tráquea a los pulmones, o mejor dicho a través de bronquios y bronquiolos hasta los alveolos. A los alveolos es donde llega la sangre cargada de anhídrido carbónico, (CO2), procedente de la combustión celular donde se cambia por el oxígeno del aire, (inversamente a lo que realizan las plantas en la fotosíntesis).



Es importante inspirar y expirar por la nariz, ya que así el aire se filtra, se calienta y se humedece, recuperando la humedad cuando se exhala.

Tipos de respiración: Aun cuando anatómicamente no sea muy correcto, se pueden dividir los pulmones en tres partes: superior, media e inferior.
Por lo que, en función de la zona pulmonar que se utilice la respirar, se puede hablar de tres tipos de respiración:
-  Superior o clavicular.
                   -  Media o costal.
                               - Inferior o abdominal.
A estas tres se puede añadir una más, la respiración completa, que engloba a las tres.

Respiración clavicular o superior: Es la que ofrece menor volumen para el intercambio, haciendo intervenir los músculos de la zona superior, que no son músculos de la respiración, acumulando tensión en cuello y hombros.
Se produce un menor intercambio gaseoso porque se hace trabajar la parte superior de los pulmones, que es, justamente, la parte más pequeña, con menor número de vasos sanguíneos, por lo que existe un menor flujo sanguíneo en la zona.

Respiración media o costal: Normalmente se da asociada a la superior o a la inferior.

Respiración abdominal o inferior: Es la más recomendada. A menor gasto energético, ya que moviliza menos músculos y muy poco las costillas flotantes, mayor intercambio gaseoso.
Se utiliza el diafragma, que es el músculo de la respiración, y el desplazamiento de este músculo hacia el abdomen es lo que produce la expansión y el estiramiento de los pulmones con lo que el aire entra en ellos por succión.
         Al haber un mayor intercambio gaseoso, por ser mayor la superficie de los pulmones que intervienen en este tipo de respiración, hace que sea necesario respirar menos veces que si se realiza una respiración clavicular o superior.
         De tal manera, que mientras una persona que respira con la parte superior realiza tres respiraciones, otra que hace una respiración abdominal respira solamente dos.

         Respiración completa: Es la respiración compuesta de los tres tipos anteriores. Se comienza bajando el diafragma y llenando primero la zona inferior, posteriormente la media y por último la superior.
         La respiración ideal es la respiración abdominal, ya que además de utilizar el diafragma, que es el músculo específico de la respiración, tiene otros efectos:
          - Produce un rítmico masaje visceral que ayuda a la digestión, a la circulación en el hígado y a las venas de la zona.
      -   Sitúa el mayor intercambio en la zona inferior de los pulmones, donde tiende a transitar un mayor volumen sanguíneo.
            - Es una respiración más vertical que horizontal, ya que lleva el abdomen hacia delante y las vértebras lumbares ligeramente hacia atrás; lo cual resulta importante a la hora de evitar el agarrotamiento y la rigidez.

Existe una profunda conexión entre el pensamiento y la respiración. El ritmo de los movimientos respiratorios corresponde en una forma notable al ritmo de los pensamientos.
Por lo tanto, si se realiza una respiración clavicular, se respira más veces por minuto, con lo cual, los pensamientos van a presentarse con más rapidez, y el trabajo para controlarlos ha de ser mucho más intenso, mientras que, con una respiración abdominal, los pensamientos aparecerán más lentamente, y serán más fáciles de controlar.
La respiración clavicular es la respiración que realiza un alto porcentaje de la población, con lo cual, es fácil entender la razón por la que son esclavos de sus pensamientos, de sus preocupaciones y de sus emociones.
Tan profundo es el lenguaje de nuestra respiración, que se comporta de acuerdo, no solo a como estamos, sino también a como somos.

Las emociones tienen una incidencia muy importante en la respiración: El miedo inhibe y bloquea la respiración, el estrés hace que se respire de manera entrecortada, la ansiedad, la ira y la angustia, aceleran la respiración, mientras que la tristeza la ralentiza.
La respiración es un proceso inconsciente, pero a diferencia de otros procesos, circulatorio, digestivo, etc., también se puede controlar de manera consciente, porque no sólo está regida por el sistema nervioso vegetativo, sino también por el sistema nervioso central.

Por lo tanto, de la misma manera que la emoción modifica la respiración, se puede utilizar la respiración para modificar la emoción. Al controlar voluntariamente la respiración, se tiene la posibilidad de recuperar el equilibrio y gestionar la emoción.
      Y la mejor respiración para recuperar el control emocional es la respiración abdominal. Es la respiración natural, es la que tienen los bebés cuando nacen.
Practicar esta respiración es beneficioso para el organismo ya que ayuda a mejorar la circulación y a oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. En lo emocional favorece la relajación, la concentración, elimina la tensión muscular y combate la fatiga, la ansiedad y la depresión.
Practicar la respiración abdominal de forma habitual favorece que se pueda ejercitar de forma natural en los momentos en que es necesario tomar el control de la emoción.
Sin embargo, a pesar de que la respiración utilizada habitualmente sea la respiración superior o clavicular, se puede, en momentos de emociones desbordadas realizar una respiración abdominal lenta, de manera consciente.

Para ello, puedes sentarte o acostarte. En la posición de acostado es más fácil manejar la respiración abdominal, así que, si tienes problemas para realizar ese tipo de respiración, acuéstate:
- Coloca una mano en el punto del ombligo para comprobar que sube y baja, y comienza a ser consciente de la respiración.
- Inhala suave y lentamente por la nariz.
- Realiza una pequeña retención antes de expulsar el aire.
- Exhala lentamente también por la nariz.
- Vuelve a realizar una pequeña retención antes de volver a tomar aire.
         En cinco minutos se comenzará a estabilizar la emoción desbocada, pero puedes seguir el tiempo que consideres oportuno.

         Se pueden realizar respiraciones específicas dependiendo de qué es lo que se quiere logar:
Cuando la persona se siente estresada, enfadada, inquieta o ansiosa, respirar por la fosa nasal izquierda. Esta técnica es ideal para quienes tienen problemas para dormir o necesitan relajarse.
  Sentados con la columna recta y los pies apoyados en el piso.
 Tapar la fosa nasal derecha con el pulgar derecho y mantener el resto de los dedos juntos y apuntando hacia arriba.
- Respirar lenta y profundamente 26 veces por la fosa nasal izquierda y la persona se sentirá totalmente tranquila y en paz.
-  Si se respira por la por la fosa nasal izquierda durante 5 minutos, se calmará completamente.

Por lo tanto, para activarse, respirar por la fosa nasal derecha. Esta respiración resulta magnífica cuando la persona, pese a estar exhausta, no se puede permitir parar. Va bien practicarla, por ejemplo, cuando a la persona le entra el sopor a media tarde. Se practica como la anterior, tapando el orificio izquierdo y respirando 26 veces por la derecha.

    Normalmente siempre tenemos una fosa nasal más abierta que la otra. Aproximadamente cada dos horas cambia la fosa dominante, con lo que se equilibra la polaridad energética.
En situaciones de actividad debería dominar la fosa derecha y en otras más tranquilas o inactivas, la izquierda. Por eso, es recomendable dormir con la cabeza apoyada sobre el lado derecho, así se usa el izquierdo, más apropiado para el sueño y el descanso.

Para controlar la ira expulsar con fuerza el aire, y hacer una retención antes de tomar una nueva inhalación cuando lo pida el cuerpo. Esa inhalación será de forma pasiva, sin intervenir ni en alargar ni en acortar. Sola se controla la exhalación. Se puede repetir hasta notar que llega la calma.

Para refrescar el cuerpo, bajar la fiebre, e incluso como ayuda para dejar de fumar, practica Sitali Pranayama.
-   Esta respiración consiste en inspirar por la boca con la lengua rizada y ligeramente salida y expirar por la nariz, sin meter la lengua.
-  Ayuda a dejar de fumar. Se puede practicar siempre que se sientan deseos de fumar, ya que disminuirá el impulso adictivo y desaparecerá la urgencia.
-  Es recomendable su práctica diaria para mantener una buena salud. Puede que después de cada sesión se note un sabor a cobre o metal en la lengua; son las toxinas que elimina el cuerpo.
-   Se puede realizar durante un mínimo de 3 minutos y un máximo de 31.

La respiración lenta reduce las sensaciones de dolor.

Cuanta más lenta es la respiración, la calma y la tranquilidad serán su reflejo inmediato. Si se consigue reducir el número de respiraciones de 16 a 8 la serenidad será la tónica habitual, y si se consigue llegar a 4 respiraciones por minuto, la vida será un estado de meditación.

Meditaciones sobre la respiración:

Respiración cuadrada:
·         Sentados con la espalda recta y los pies apoyados en el piso.
·         Inhala suave y lentamente por la nariz, contando 6.
·         Realiza una pequeña retención antes de expulsar el aire, contando 6.
·         Exhala lentamente también por la nariz, contando 6.
·         Vuelve a realizar una pequeña retención antes de volver a tomar aire, contando 6.

Meditación So Hung:
•        INHALA pensando “So”
•        EXHALA pensando “Hung”

Meditación sencilla para mejorar la atención
• Siéntate cómodamente en una silla con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo. Las manos apoyadas en los muslos con las palmas mirando hacia arriba.
• Cierra los ojos y coloca la punta de la lengua tocando el paladar.
• Lleva la atención a tu respiración.
• Siente como entra el aire por tus fosas nasales (observa dónde roza y cuál es la temperatura del aire).
• Siente cómo expiras. Hazlo por la nariz. (Observa también dónde roza y la diferencia de la temperatura con el aire que entraba).
•  Permanece atento a tu respiración.
 Cuando seas consciente de que aparece algún pensamiento (porque seguramente aparecerán y puede que no seas consciente hasta mucho tiempo después), vuelve suavemente a tu respiración.
• La mejor técnica para que desaparezca un pensamiento es quitarle la energía, y eso se hace quitándole la atención. Es decir, lleva tu atención a otro sitio, y como estás meditando en la respiración, vuelve la atención a la respiración.
• Hazlo de 10 a 15 minutos en la mañana y otros 10 a 15 minutos en la tarde.
Fijarse en la sensación que se produce en los agujeros de la nariz al entrar y salir el aire de la respiración.
Mantener la atención en esa percepción sutil y observar la total duración de cada inspiración y de cada exhalación.
Si es difícil, se pueden contar las respiraciones, o la respiración completa o contando la inhalación y la exhalación; empezando de nuevo cada vez que se pierda la cuenta.