El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




viernes, 5 de abril de 2024

¿Y si actuamos como Dios?

 


¿Y si actuamos como Dios?


Siempre ha sido fácil para mí relacionarme con Jesús, María, Buda, Mahoma o Santa Teresa de Jesús, solo por citar alguno de los grandes hombres o mujeres que nos han precedido en nuestra vida en la Tierra. Y ha sido fácil porque han tenido vida, han tenido un cuerpo, conocemos su historia o lo que nos han contado de ellos, pero mi relación con Dios siempre ha sido un poco más difusa,

Y lo ha sido porque, durante mucho tiempo, no conseguía ni tan siquiera imaginármelo, y nuestra mente trabaja con imágenes. No ha tenido un cuerpo, no ha caminado sobre la Tierra, no hay ningún tipo de imagen, salvo ese señor con barba blanca y un triángulo en la cabeza que dibujan en algunas ilustraciones. Pero siempre me ha parecido poco serio imaginármelo así.

Eso me ha generado una cierta frustración, desasosiego, ansiedad e, incluso, angustia, porque como creo que los objetivos de la vida son dos, entender que todos somos uno y amar a Dios sobre todas las cosas, me preguntaba, ¿cómo voy a amar a Dios si no le conozco?

Todo eso fue cambiando mientras entendía e integraba en cada célula de mi cuerpo que Dios lo era todo y que vivíamos en él, como el pez vive en el agua. El primer paso para ese entendimiento fue comprender que en la luz del día podíamos encender una cerilla y ver su resplandor. Asocié la luz del sol a Dios y la luz de la cerilla a cada uno de los seres humanos.

¡Aleluya!, ya había entendido una parte, ya no necesitaba tener una imagen de Dios, porque si Dios es todo, un árbol, un pájaro, un pez u otro ser humano, son imágenes de Dios.

A partir de ahí comenzaba la segunda parte del peregrinaje, aprender a amar a Dios.

Mi punto de partida fue el siguiente razonamiento, si Dios lo es todo, amar a Dios significa amar a todo lo creado. Por lo tanto cuando ame a todo lo creado estaré amando a Dios.

Prescindí de animales y plantas en el aprendizaje del amor e intenté centrarme en los seres humanos, pero me pareció que intentar amar de golpe a casi ocho mil millones de personas me parecía un trabajo imposible de realizar y pensé, si un ingeniero empieza con cinco años a aprender los números, y después las sumas, las restas, las multiplicaciones y así, sucesivamente, hasta el último año de carrera, ¿por qué yo, en lugar de comenzar a amar a todos los habitantes del planeta no comienzo por lo básico? Llegué a la conclusión de que tenía que ser así y decidí que lo básico era mi familia. Necesitaba amar a mi familia, pero no de una manera, que podríamos considerar normal, como todos, con luces y sombras, no. Tenía que ser como Dios nos ama. De manera incondicional.

Y en ese trabajo estoy, y mucho me temo que en esta vida no voy a pasar de nivel. Sí, no os sorprendáis, no es tan fácil amar como Dios nos ama.

¿Qué significa amar de manera incondicional? Significa amar de manera absoluta, sin limitaciones y sin condiciones.

¿Es incondicional cuando pierdes la paciencia?, no lo es.

¿Es incondicional criticar alguna actuación de tu pareja?, no lo es.

¿Es incondicional elevar el tono de voz?, no lo es.

¿Es incondicional juzgar cualquier actitud?, no lo es.

¿Es incondicional dar algo a cambio de…?, no lo es.

¿Es incondicional castigar con el silencio?, no lo es.

¿Es incondicional una mentira, o una media verdad?, no lo es.

¿Y si actuamos como Dios? Todos sabemos que la mejor enseñanza es el ejemplo. Pues sigamos el ejemplo de Dios.

Dios nos da total y absoluta libertad, nunca se ofende, nunca nos grita, para Él todo está bien, acepta todo lo que hacemos sin juzgarnos ni criticarnos, nunca nos castiga ni pierde la paciencia, no hace cambalaches con nosotros.

Ya sé, ya sé, estoy escuchando las críticas, (porque no actuáis como Dios, claro), seguro que estáis pensando ¡si actuamos así nuestros hijos nos comen! ¿Nos comemos nosotros a Dios?, seamos ejemplo de amor para nuestros hijos, seamos ejemplo de amor para nuestra pareja. Se puede enseñar con amor. Se puede reprender con amor. Se puede vivir con amor.

Sé por experiencia personal que es difícil. Yo llevo tiempo embarcado en esa tarea. Para tenemos que intentarlo porque es la única razón de la vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario