Alma peregrina
Alma
peregrina es una hoja de ruta que nos muestra el camino hacia Dios, nuestro
verdadero destino en el viaje a través de la eternidad. Es un manual para
crecer espiritualmente y acercarnos a lo divino, no desde una perspectiva
religiosa, sino desde una visión espiritual, porque religión y espíritu son
conceptos distintos.
Este
libro invita a recorrer el sendero interior del ser humano, a descubrir su
parte más profunda y sagrada, y a vivir desde ella. Propone una nueva manera de
existir: reconocernos como seres espirituales y aprender a llevar el espíritu a
cada aspecto de la vida cotidiana.
Implica
elegir una vida de amor en lugar de miedo; de alegría en lugar de tristeza; de
paz en lugar de ansiedad; de servicio en lugar de egoísmo. Una vida espiritual
no está reñida con el trabajo, la familia, el dinero, las vacaciones o las
celebraciones. Al contrario, se integra en todo ello, transformando cada
experiencia en una oportunidad para crecer y conectar con lo eterno.
Alma
peregrina es, en definitiva, una invitación a despertar, a caminar con
conciencia y plenitud, y a descubrir que el viaje hacia Dios comienza en lo más
íntimo de nosotros mismos.
Fragmento de la Introducción
Cuando
pienso en mi vida y en todo el tiempo transcurrido, me parece muchísimo, y sin
embargo, ¡qué rápido ha pasado! Cuánto tiempo perdido, cuántos pensamientos
desperdiciados, cuánto sufrimiento inútil, cuánta lucha, cuántos desengaños,
cuántos desencuentros... ¿O no? Porque, en realidad, ese tiempo perdido, esos
pensamientos dispersos, el sufrimiento, las luchas, los desengaños y los
desencuentros son precisamente mi vida.
Todo
eso me ha traído hasta aquí, hasta este momento. Es lo que ha forjado mi
carácter, mi forma de ser, de pensar y de sentir, hasta llevarme a sentarme
frente al ordenador para iniciar, con respeto, la escritura de este libro. Sin
esas experiencias —ni más suaves ni más duras— no sería quien soy hoy. ¿Estaría
en otro lugar, viviendo otra vida? Tal vez. ¿Mejor? ¿Peor? No lo sé.
Simplemente, sería diferente.
No
hace mucho solía imaginarme a esta edad como un jubilado paseando a sus nietos,
viendo televisión y esperando pacientemente la llegada de la muerte. Pero la
vida, siempre imprevisible, me ha llevado por otro camino. En lugar de pasear
nietos, mi esposa y yo criamos a un hijo de tres años y medio. En la televisión
veo media hora de dibujos animados, que es lo que él disfruta, y contemplo la
muerte como algo inevitable y, a veces, incluso deseado, del mismo modo que
contemplo el comer o el respirar cada día.
Aunque
he comenzado este libro hablando de mí, no es una obra autobiográfica. En
ciertos pasajes compartiré mis experiencias personales, pues son las que mejor
conozco y desde donde puedo hablar con autenticidad.
Mi
propósito es intentar expresar, del modo más claro posible, cómo avanzar
espiritualmente, cómo descubrir qué hacemos aquí, en la Tierra, y cómo
reencontrar el camino que nos conduzca de regreso a Casa, al regreso a
Dios.

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