Somos el
alma vestida con un cuerpo, y es precisamente ese vestido el que sufre la
violencia de la vida material. Es bueno recordar que la auténtica vida es la
del alma, y que la existencia corporal no es más que un
sueño, una ilusión.
Un espacio sagrado para escuchar la voz interior y despertar la presencia que habita en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario