¿No
tiene pan mi repostero? Lo tendrán el mayordomo o mis arrendatarios. “Pero no
será buen pan”, dices tú. Espera un poco y será bueno: El hambre hará que te
parezca tierno y como hecho de la mejor harina. Únicamente no comas hasta que
el hambre te lo mande. Esperaré, pues, y no comeré hasta que tenga pan bueno o
no pueda tener queja del malo.
LUCIO
ANNEO SÉNECA

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