Ha llegado el momento
por fin cuando todos deben comprender que el pensamiento y el sentimiento
forman el poder creador más grande en la vida y en el universo.
La única forma de usar
ese pleno poder de pensamiento-sentimiento que llamamos “DIOS EN ACCIÓN”, es
empleando el autocontrol y la autocorrección, con los cuales se puede
rápidamente alcanzar la comprensión con que usar y dirigir este poder del
pensamiento, sin limitación alguna.
Cuando se ha logrado
el suficiente autocontrol, el individuo puede mantener su pensamiento fijo en
cualquier deseo, al igual que una llama de acetileno que se mantiene inmóvil
sobre una soldadura.
Así cuando se mantiene
inamovible la conciencia en cualquier deseo, sabiendo que la Presencia “YO SOY”
es la que está pensando, o sea, que es Dios en Acción, entonces se comprenderá
que se puede traer a la visibilidad, o precipitar, lo que quiera que se desee o
se necesite.
No es que no se pueda
pensar en otra cosa; si así fuera. ¿cómo podría uno realizar los mil y un
deberes que colman nuestros días?
Es que cada vez que se
tenga que recordar el punto en cuestión se recuerda invariablemente que es
Dios, o la Presencia “YO SOY” con todo su poder, la que está actuando para
precipitarnos el deseo.
El autocontrol se
ejerce pensando y diciendo inmediatamente frente a todo lo inarmónico que se
presente: “No señor esto no puede ser verdad porque mi “YO SOY” es perfecto. Borro,
pues, todo lo que esté al hecho por mi conciencia exterior y no acepto sino la
perfección manifestada”.
SAINT GERMAIN

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