Presencia y Palabra

Bienvenido a este espacio de presencia y palabra. Aquí comparto reflexiones, prácticas espirituales y fragmentos de mis libros para acompañarte en tu camino interior. Que cada día sea una oportunidad para volver a ti con más calma, claridad y conciencia.



LIBRO Vivir ahora, vivir sin tiempo

SINOPSIS

VIVIR AHORA, VIVIR SIN TIEMPO

 La vida, ese libro de experiencias ya vividas, nos invita a cuestionar la linealidad del tiempo y la naturaleza misma de la existencia. ¿Es posible que nuestra esencia trascienda dimensiones, que nuestra conciencia viaje entre mundos paralelos? 

Antay, el protagonista de esta historia, nos muestra que tales desplazamientos no son meras especulaciones: son reales. 

Sin embargo, la importancia de estos viajes interdimensionales palidece ante la única certeza que verdaderamente importa: “el aquí y el ahora”. La existencia consciente—esa que palpamos en cada respiración, en cada instante—es el verdadero escenario en el que se despliega nuestra vida. No importa cuántos mundos podamos cruzar, sino la intensidad con la que vivimos el momento presente.

Vivir plenamente es la odisea más grandiosa de la humanidad. Un desafío que pocos logran: mantenerse anclados en el presente, sin perderse en el laberinto de pensamientos que nos arrastran hacia el miedo y la incertidumbre.

Vivir ahora es abrazar la paz y la serenidad. Es liberarse del miedo, del yugo del tiempo, del pasado y el futuro. Es prepararnos para la meta última de nuestro viaje 

¿Y cuál es esa meta? Aprender a amar. 

Antay, tras una vida marcada por el temor que él mismo construyó, finalmente descubre el amor. Un amor que no solo se siente, sino que se vive y se expresa en cada acción, en cada elección. 

Su viaje es un testimonio de transformación. 

Una invitación a vivir con amor, sin miedo, y con la intensidad de quien sabe que cada instante es único.  

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ALGUNAS FRASES DEL LIBRO 

          Cada vez que te comparas con alguien vas a salir perdiendo y vas a sufrir, ya que siempre va a haber alguien más alto, más guapo, más rico o más inteligente que tú. Cada uno es como es y punto.

          Busca, mejor, un modelo que seas más bajo, más feo, más pobre o más tonto que tú. Es la mejor manera de ganar en la comparación.

         O, ¿sabes qué?, mejor no te compares. Si no te comparas ni ganas ni pierdes, todo está bien, todo está como tiene que ser. Tú vas a seguir siendo el mismo, tanto si ganas como si pierdes, en la comparación.

           El pensamiento es como si convivieras con un demonio en tu interior que, además, actúa sin ningún tipo de control por tu parte. Hay días que está completamente desatado, que está como loco, y aprovecha cualquier resquicio para maltratarte. ¡Parece mentira que sea tuyo!, más parece un enemigo.

           Si hay otras personas que lo han conseguido, ¿por qué tú no?

          Cada uno es bueno en algo, pero nadie es bueno en todo. Lo importante es reconocer la propia valía y no criticar o menospreciar la valía de los demás. La misión del portero en un equipo de futbol es evitar que metan goles en su portería y la misión del delantero es, la contraria, meter el balón en la red. Pero, a ambos, junto a los nueve compañeros restantes, les darán la copa si ganan el campeonato. Los once son importantes. Cada uno en su lugar en el campo. Pues en el campeonato de la vida, esos jugadores, el resto del mundo y nosotros, también, somos importantes. Cada uno ocupando su lugar en la cancha de la vida.

         Te amas a ti mismo cuando no te juzgas ni te críticas, cuando aceptas tu valía, tus dones y tus carencias, cuando aceptas tu físico, tu inteligencia y tu personalidad, cuando no te comparas con otros, cuando te respetas tanto como respetas a los demás, cuando no permites que los pensamientos negativos campen a sus anchas. 

        Será cuando sientas ese amor por ti cuando comiences a experimentar la felicidad, la serenidad y la paz interior y así estarás preparado para amar a los otros.

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