VIVIR AHORA, VIVIR SIN TIEMPO
La vida, ese libro de experiencias ya vividas, nos invita a cuestionar la linealidad del tiempo y la naturaleza misma de la existencia. ¿Es posible que nuestra esencia trascienda dimensiones, que nuestra conciencia viaje entre mundos paralelos?
Antay,
el protagonista de esta historia, nos muestra que tales desplazamientos no son
meras especulaciones: son reales.
Sin
embargo, la importancia de estos viajes interdimensionales palidece ante la
única certeza que verdaderamente importa: “el aquí y el ahora”. La existencia
consciente—esa que palpamos en cada respiración, en cada instante—es el
verdadero escenario en el que se despliega nuestra vida. No importa cuántos
mundos podamos cruzar, sino la intensidad con la que vivimos el momento
presente.
Vivir
plenamente es la odisea más grandiosa de la humanidad. Un desafío que pocos
logran: mantenerse anclados en el presente, sin perderse en el laberinto de
pensamientos que nos arrastran hacia el miedo y la incertidumbre.
Vivir
ahora es abrazar la paz y la serenidad. Es liberarse del miedo, del yugo del
tiempo, del pasado y el futuro. Es prepararnos para la meta última de nuestro
viaje
¿Y cuál
es esa meta? Aprender a amar.
Antay,
tras una vida marcada por el temor que él mismo construyó, finalmente descubre
el amor. Un amor que no solo se siente, sino que se vive y se expresa en cada
acción, en cada elección.
Su
viaje es un testimonio de transformación.
Una
invitación a vivir con amor, sin miedo, y con la intensidad de quien sabe que
cada instante es único.
ALGUNAS FRASES
DEL LIBRO
Cada vez que te comparas con alguien vas a salir perdiendo y vas a
sufrir, ya que siempre va a haber alguien más alto, más guapo, más rico o más
inteligente que tú. Cada uno es como es y punto.
Busca, mejor, un modelo que seas más bajo, más feo, más pobre o más
tonto que tú. Es la mejor manera de ganar en la comparación.
O, ¿sabes qué?, mejor no te compares. Si no te comparas ni ganas ni
pierdes, todo está bien, todo está como tiene que ser. Tú vas a seguir siendo
el mismo, tanto si ganas como si pierdes, en la comparación.
El pensamiento es como si convivieras con un demonio en tu interior que, además, actúa sin ningún tipo de control por tu parte. Hay días que está completamente desatado, que está como loco, y aprovecha cualquier resquicio para maltratarte. ¡Parece mentira que sea tuyo!, más parece un enemigo.
Si hay otras personas que lo han conseguido, ¿por qué tú no?
Cada uno es bueno en algo, pero nadie es bueno en todo. Lo importante es reconocer la propia valía y no criticar o menospreciar la valía de los demás. La misión del portero en un equipo de futbol es evitar que metan goles en su portería y la misión del delantero es, la contraria, meter el balón en la red. Pero, a ambos, junto a los nueve compañeros restantes, les darán la copa si ganan el campeonato. Los once son importantes. Cada uno en su lugar en el campo. Pues en el campeonato de la vida, esos jugadores, el resto del mundo y nosotros, también, somos importantes. Cada uno ocupando su lugar en la cancha de la vida.
Te amas a ti mismo cuando no te juzgas ni te críticas, cuando aceptas tu valía, tus dones y tus carencias, cuando aceptas tu físico, tu inteligencia y tu personalidad, cuando no te comparas con otros, cuando te respetas tanto como respetas a los demás, cuando no permites que los pensamientos negativos campen a sus anchas.
Será cuando sientas ese amor por ti cuando comiences a experimentar la felicidad, la serenidad y la paz interior y así estarás preparado para amar a los otros.

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