El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 6 de noviembre de 2022

Un domingo diferente para Antay

 


Capítulo XIV. Parte 2. Novela "Ocurrió en Lima"

Mientras sucedía esto en la casa de la familia Moretti, al departamento de Antay fueron llegando sus antiguos compañeros.

A las 4 de la tarde ya habían llegado todos, incluidos Ferrán, el esposo de Karla que vino a acompañarla y, también, Diana que había pasado, justo después del almuerzo, para tomar café con el que sería, además de vecino, su nuevo jefe.

El departamento no estaba acostumbrado a tantas visitas y, por supuesto, no estaba preparado. Antay pensó, en algún momento, que hasta las paredes estarían asombradas ante tantas personas. Nunca habían sido más de tres en la casa. Para poder sentarse todos, Diana tuvo que pasar a su departamento por cuatro sillas.

Cuando todos estuvieron instalados, con un café o un té ante ellos y, después de darse las novedades acaecidas desde que no se veían, Antay explicó, con todo lujo de detalles, del nuevo departamento que se estaba implementando en la inmobiliaria. Refirió a sus compañeros como había sido todo el proceso, desde que le avisaron para solucionar los problemas que tenían con la aplicación de la empresa, hasta sus tres primeros días de trabajo.

-    En el nuevo departamento seremos 8 personas. Diana será mi asistente y mi segunda en todos los temas que no sean técnicos. Pablo y Belén seréis los técnicos para solucionar los problemas informáticos de todas las oficinas, y son 60, repartidas por todo el país, más la oficina central y las oficinas de Colombia, por lo que, con frecuencia, tendréis que desplazaros, tanto en Perú como a Colombia.

>> Como somos muy buenos y tendremos pocos problemas técnicos, mientras estéis en la oficina, vuestro trabajo será el mismo que los administrativos informáticos, Patricia, Esteban, Raúl y Karla, introducir propiedades y darlas de baja.

>> La semana que viene, dos de vosotros ya tendríais que comenzar a trabajar, porque el miércoles comenzamos nuestra andadura y me gustaría que, en un mes, como máximo, estemos a pleno rendimiento.

>> ¿Qué os parece?

-    Háblanos de las condiciones, -dijo Patricia.

-    El horario es de 8am a 5pm, de lunes a viernes, con una hora para almorzar. Si alguien quiere llevar el almuerzo de casa tenemos una sala de descanso con microondas, cafetera y máquina expendedora de agua. El horario del sábado es de 8am a 2pm, sin pausa para el almuerzo. Pero si alguno quiere hacer fiesta el sábado puede hacerlo, siempre que no tengamos una excesiva carga de trabajo, recuperando las horas de lunes a viernes.

-    ¿Dónde están las oficinas donde trabajaremos?, -ahora era Karla la que preguntaba.

-    En San Isidro en la calle Los Libertadores. Caminando está a 20 minutos de aquí.

-    Y ¿qué sabes del sueldo?, -Pablo, como siempre, tan práctico.

-    El sueldo de los administrativos informáticos es el doble de lo que ganábamos en nuestro antiguo trabajo y el de los técnicos el triple.

-    ¡Wau!, me apunto, -dijo Pablo.

Se apuntaron todos.

-    ¿Quién puede comenzar esta semana que entra?, tendríais que ser dos. Dos más la siguiente semana y los dos restantes la siguiente.

Quedaron de acuerdo en que Pablo y Patricia podrían comenzar de inmediato. A continuación, lo harían Diana, Belén y Esteban, quedando para incorporarse la última semana Karla y Raúl.

-    Preparar el curriculum de inmediato. Tener en cuenta que la última palabra la tiene el director de recursos humanos. Yo solo os acompaño.

>> Las entrevistas del lunes no sé a qué hora las realizareis, porque tenemos una reunión a las 10am y el director de recursos humanos asiste. Yo os espero a las 8am en la puerta de la oficina

>> ¿Alguna duda? ,-concluyó Antay.

-    Ninguna -dijo Belén- No sé si hablo en nombre de todos, pero gracias por acordarte de nosotros. Siempre fuiste un gran compañero, un gran amigo y un gran encargado. Y, parece que lo sigues siendo. Esperamos que seas un gran director. Vamos a dar la vida por ti.

-    Gracias Belén, gracias a todos. Ya contaba con eso. Y, ahora, a trabajar.

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